29 de agosto de 2022

Antropocentrismo y ética

El artículo de Mayte Rius  publicado en La Vanguardia  sobre los avances de la ciencia, La ciencia avanza hacia el elixir de la eterna juventud plantea, entre otros,  el siguiente razonamiento:  el envejecimiento ya no puede considerarse irreversible y puede "tratarse" desde el punto de vista médico, como se hace con otras situaciones de riesgo para la salud. 

Bien es cierto que Manuel Serrano, del Instituto de Investigación Biomédica, también explicita que estas investigaciones no están pensadas para que podamos alcanzar la inmortalidad, sino para tratar a las personas mayores que tienen una calidad de vida comprometida.  Doy por buena su explicación porque, entre otras cosas, no tengo elementos de juicio para rebatirla.  Seguro que se trata de una buena persona que está buscando lo mejor para sus semejantes. (Aunque la bomba atómica surgió de un diseño anterior con buenos fines).

A pesar de eso, desde el punto de vista de la ética se me plantean varios interrogantes inquietantes:

1) El planeta no necesita que le esquilmemos aún más:  estamos a punto de llegar a los 8.000 millones de habitantes humanos, y solo faltaba que prolonguemos nuestra estancia; en el mes de julio hemos excedido en un 74% la capacidad  para este año de los ecosistemas terrestres.

 2) Me parece muy poco ético torturar a miles de animales indefensos para lograr algo totalmente prescindible. Te dejo aquí una buena explicación de la profesora Clara E. Paniego Burillo en El Salto , y me permito resaltar un párrafo:  el sufrimiento ocasionado a los animales se ha visto multiplicado a un ritmo alarmante en las últimas décadas a causa de la ganadería industrial - que concibe al animal como una máquina de producir carne - y de la investigación tanto militar como farmacéutica.

 3) Prolongar artificialmente la vida va contra una de las más importantes leyes de la naturaleza.   En un contexto muy diferente, Javier Gomá dice:  "Goethe llegó a creer que quizá la Naturaleza, que decreta la muerte de todo ser vivo, haría con él una excepción".

Como siempre, nuestro antropocentrismo toma decisiones antinatura que a la larga son perniciosas para todos los ecosistemas, incluidos obviamente los animales humanos.   Enfocado desde otro ángulo pero muy ilustrativo, te dejo aquí un artículo de Wardle  et al , Terrestrial Ecosystem Responses to Species Gains and Losses,  de cuyo resumen extraigo esta frase:  las ganancias y pérdidas de especies son tanto consecuencias como impulsores del cambio global; por lo tanto, la integración explícita de la investigación sobre cómo ambos procesos afectan simultáneamente el funcionamiento del ecosistema es clave para determinar la  respuesta del sistema terrestre a las actividades humanas actuales y futuras.

Quizás fuera mejor camino fijarnos en realidades muy distintas de las habituales, como por ejemplo el blob, el extraordinario organismo sin cerebro que hace cuestionarnos si somos la especie más inteligente:   que es capaz, en términos humanos, de resolver problemas, establecer redes, navegar por sistemas y laberintos con una eficiencia increíble. Te recomiendo vivamente leer este artículo, donde se dice  también que  el punto es que estos experimentos son deliberadamente descabellados para desafiarnos a pensar de nuevas maneras

No tiene cerebro, pero es capaz de pensar

Nos hace  mucha falta para conseguir parar el derrotero actual, que va a llevarnos a graves problemas como especie y a enormes perjuicios para el planeta.

25 de julio de 2022

¡Viva la atención al cliente!

 

Aprovechando el relajo de este domingo veraniego te explico, a modo de divertimento,  una sorprendente experiencia  - parecida al cuento del elefante y la hormiga -  que he tenido esta semana respecto a la relación que se establece entre una empresa y sus clientes. 

En este caso la empresa era Vueling y  yo tenía el rol de cliente.

La víspera de tomar mi vuelo de ida a mi ciudad de destino recibí en el móvil un mensaje de Vueling preguntándome si estaría dispuesta a cambiar mi vuelo por otro posterior el mismo día, dado que posiblemente habría overbooking. Si aceptaba, la empresa me ofrecía un descuento de 100 € para el próximo vuelo con ellos.  Se trataba de presentarme a mi hora en el aeropuerto y entonces me dirían cuál de los dos vuelos (el que compré o uno de los que me proponían) era el mío.

Inmediatamente pensé: Vaya, no parece muy digno explicar abiertamente que gestionan contando con hacer overbooking, es decir, dando prioridad a sus intereses económicos por encima del respeto que se debe al cliente.  

Mi primera reacción fue negarme, pero después de pensarlo un poco me vinieron a la cabeza las posibles razones que les habían llevado a tomar esa decisión:  mucho tiempo sin actividad o con actividad mínima en la época del corona virus, encarecimiento del combustible, restricciones diversas...

 Llegué a la conclusión de que su decisión no era la mejor desde el punto de vista de la seriedad que se espera de una empresa "decente", pero podía llegar a entender que quisieran asegurar unos mínimos ingresos para sostener la actividad, mantener a los empleados, asegurar su cuota de mercado... En resumen, en una época rara como la que vivimos cabe la posibilidad de que alguien tome una decisión rara.

Así que decidí aceptar.  Me presenté a mi hora y no hizo falta hacer ningún cambio porque había plazas disponibles.

¿Y qué es lo que ocurre habitualmente después de un viaje de ida?  Pues que suele ser normal querer hacer el viaje de vuelta 😜.

Terminé mi trabajo antes de lo previsto y decidí ir al aeropuerto para ver si había posibilidad de adelantar mi vuelo.  

En cuanto llegué me di cuenta de que en el aeropuerto no había oficina de Vueling, así que me acerqué a un mostrador de facturación solicitando el cambio. La empleada, muy amable, me dijo que ella no podía hacer nada y me dio un número de teléfono para que formulara mi demanda. A partir de aquí...

  1. El teléfono de marras era el típico atendido por uno de esos horrendos bots que te hacen esperar un siglo y luego te  preguntan un millón de cosas, creo que incluso intentó saber qué número calzo y cuántos empastes tengo.  Cuando el bot se cansó de jugar conmigo me sugirió que visitara la web corporativa;

  2. La web era casi tan juguetona como el bot, y finalmente optó por indicarme que me bajara la app. (¿Desde cuándo un cliente necesita bajarse una app para hacer una pregunta?  Es el colmo);

  3. Me la bajé a regañadientes, no encontraba por ningún sitio la opción que buscaba y  después de mucho tiempo vi en un rinconcito una información que advertía que, en el caso improbable de que pudiera hacer un cambio de horario, tendría que abonar la cantidad de 200 €;

  4. Eliminé la aplicación de mi móvil, mascullé unas cuantas frases en arameo y otras tantas en sánscrito, miré el reloj para constatar cuánto tiempo me habían robado impunemente, pensé si me cortaba las venas o me las dejaba largas, maldije la facilidad que la empresa tiene para contactar con el cliente y lo imposible que resulta a la inversa, etc., etc.....y de repente vi al fondo de la sala una oficina de Iberia.
Así que me presenté en la oficina de Iberia y me atendió una amable empleada con la que mantuve el siguiente y breve diálogo:

Yo: Buenas tardes.  Como entiendo que ustedes son el hermano mayor de Vueling y Vueling no tiene oficina aquí, vengo a explicar cómo me está tratando su hermano pequeño:  me piden que cambie y les digo que sí, y ahora les pido que cambien y me dicen que no... o que pague 200 €. ¿Pero, dónde está la ética de Vueling, por favor?

Ella:  espere un momento, por favor, que voy a hacer una llamada.  

Fue solo un momento, efectivamente, y enseguida me respondió:  vaya al número diez que ya tiene su plaza reservada para el vuelo que sale ahora mismo.

Sorpresa, alegría, agradecimiento por el buen trato dispensado... y dos horas ahorradas por no tener que esperar al vuelo que compré en su día.

Y después una pequeña reflexión divida en varias partes:



  • nuestro cerebro límbico juega con nosotros si le dejamos;
  • quien no llora no mama;
  • por muy sofisticados que sean los bots no hay nada mejor que hablar con una persona;
  • cuando las personas pueden hacer algo por alguien lo hacen y además se sienten bien;
  • todas las empresas (y todas las personas) comenten errores;
  • pero no todas son capaces de reconocerlos y enmendarlos;
  • muchas empresas son sensibles al juicio que hacen sus clientes sobre el nivel de ética que subyace en sus planteamientos comerciales;
  • un solo cliente puede ayudar a que una empresa se haga estos planteamientos de tipo ético;
  • todos podemos actuar de forma similar ante cualquiera de nuestros proveedores;
  • entre todos podemos hacer una sociedad mejor.
¿Qué otras reflexiones te estás haciendo al respecto?
¿Te ha gustado este divertimento veraniego?

Muchas gracias por llegar hasta aquí 😍😍

8 de junio de 2022

La Naturaleza nos advierte... y nosotros bailando

 



Nos inundan las noticias sobre los planes que las empresas de prácticamente todos los sectores están diseñando para frenar esta terrible crisis climática que nos amenaza con consecuencias irreversibles.  En las redes sociales, los medios de comunicación, la publicidad a domicilio... nos explican cuán seriamente se están planteando contribuir a rebajar los índices de CO2 y tantas otras iniciativas plausibles.

Es cierto que muchas empresas realmente se comprometen, pero desafortunadamente aún son muy pocas para conseguir revertir la situación.  Por ejemplo, los beneficios de las petroleras siguen aumentando, y todos sabemos que si este sector de actividad tiene beneficios otros sectores tienen problemas de liquidez y  la naturaleza está sufriendo.

Juan F.  en Salida de Emergencia explica muy bien las interacciones entre el estado económico y el medio natural, reflexiones que todavía no han calado en diversos sectores. Por ejemplo,  Kate Fletcher - pionera del movimiento slow fashion - comenta respecto al sector de la moda:  "los pilares de la economía circular y sus objetivos son positivos. Pero llevado a la práctica, solo se ha conseguido perpetuar todos los males de la industria de la moda". 

No solo en el sector energético y en la industria de la moda encontramos empresas que ponen los beneficios económicos en primer término;  los regantes y las urbanizaciones turísticas de Doñana se comportan de forma parecida, las aerolíneas  intentan convencernos de que lo hacen muy bien...

Tal parece que la sociedad detesta escuchar tantas advertencias de la naturaleza y mira para otro lado:


Afortunadamente, tenemos muchos voces que intentan concienciar:

Edgar Ocampo Téllez opina que el tema de la energía está por encima del tema climático. Va a detener la sociedad, es lo que va a provocar que no causemos tantas emisiones de gases invernadero, que no dañemos el planeta. (Una interesante entrevista de Beñat Zaldua).

Del mismo modo, sabios reconocidos como Fernando Valladares , Antonio Turiel  y  Jorge Riechmann - por citar algunos - nos están avisando sin descanso de las dificultades que se nos avecinan, y existen numerosas iniciativas sociales como la Economía Solidaria pero parece que necesitamos mucho más tiempo del disponible para que estos mensajes calen...  

Incluso hay empresas que intentan tímidamente mitigar la crisis climática.

Si la cuestión climática se extiende también al mundo del trabajo, los efectos de divulgación se pueden multiplicar.  Se ha conocido la noticia de las manifestaciones de los trabajadores de una industria automovilística de Múnich, que han dado la voz de alarma sobre los efectos contaminantes de los componentes de los automóviles, incluido el almacenamiento de las baterías eléctricas, si no se toma en serio la investigación para paliar sus consecuencias.  

El ejemplo de la alianza entre el movimiento por el clima y los trabajadores de Múnich ofrece un ejemplo de cómo se pueden liderar las luchas en la industria del automóvil si se mantienen hombro con hombro, y, lo que es más importante, muestra cómo puede tener éxito la organización conjunta.  Un dirigente sindical de la fábrica de Múnich prometió que él y sus compañeros de lucha se encadenarían a las máquinas si fuese necesario.  Para él y todos sus compañeros de las plantas de Bosch y para todos lo que trabajan en las cadenas de producción y suministro de la industria automotriz, la lucha continúa y eso es igualmente cierto para el movimiento climático.  Por eso, al nombrar a su grupo Protección del Clima y Lucha de Clases, ciertamente, no prometieron una meta inalcanzable. (Martín Pallín, J.A., 2022: Los derechos de la Tierra. Una propuesta de Constitución).

Nos queda un rayo de esperanza.  Si a los científicos, ONG's y otras organizaciones concienciadas se empiezan a unir los trabajadores,  quizás consigamos entre todos que el mensaje tenga suficiente fuerza como para evitar el colapso.  Todos podemos poner nuestra gotita de agua para apagar el incendio.  Yo intento aportar facilitando que las organizaciones se gestionen aprendiendo de la naturaleza y de algunas otras formas que tengo a mano. ¿Quieres compartir aquí iniciativas recomendables que conozcas?  Te lo agradeceré :)

25 de marzo de 2022

Biomimética Organizacional: empresas que se asombran

 Las organizaciones biomiméticas, aquellas que aprenden de la naturaleza para optimizar su gestión y sus resultados, se fijan en numerosos ejemplos  que encuentran por doquier si son capaces de mirar con humildad, ganas de aprender y capacidad de sorprenderse.  Como el niño de esta imagen:


(Imagen: ELGUINDILLA)

Me gusta especialmente esta imagen porque "asombrarse" me sugiere varias cosas a la vez:
  • la inocencia  y curiosidad del niño;
  • su aproximación al árbol desde el respeto, sin dañarlo de ninguna forma;
  • su forma de aprovechar el regalo (sombra) que le brinda la naturaleza;
  • su  modo creativo - fuera del marco habitual - de entender el término;
  • la relación que implícitamente establece entre sentir curiosidad (asombrarse) y movilizarse para contrastar su hipótesis (¿será esto?).
Este niño simboliza muchos de los rasgos de los líderes biomiméticos, porque la capacidad de asombrarse está íntimamente ligada a la creatividad, el aprendizaje y la sensación de bienestar psíquico, lo que favorece posteriormente numerosas mejoras en el ámbito de la organización.

Si trasladamos esta idea al mundo de las organizaciones, su paralelismo puede ayudar a que nuestra empresa comience a transitar por la senda de biomímesis organizacional, una excelente forma de asegurar beneficios de toda índole (no solo económicos) y la conservación del planeta para los descendientes de todo ser vivo.

A modo de resumen:



¿Conoces alguna organización que se haga este tipo de planteamientos? ¿Te gustaría compartir tus conocimientos?  Te escucho.

14 de febrero de 2022

Biomimética Organizacional, para las organizaciones que desean aprender de la naturaleza


En este convulso siglo XXI ya no nos sirven los planteamientos consumistas del pasado, con los que hemos llegado a un punto de sobreexplotación del planeta que parece difícil poder revertir la situación.

"Difícil" no significa "imposible".  De hecho, las entidades públicas, las organizaciones y las personas se están movilizando para conseguir que paulatinamente se deje de esquilmar al planeta arrebatándole compulsivamente sus recursos y dándole a cambio miles y miles de toneladas de basura.

Las administraciones públicas ponen al servicio de los nuevos proyectos numerosas leyes y abundante presupuesto, pero por definición son lentas en decidir, lentas en implantar y lentas en recoger frutos.  Las personas están cada vez más concienciadas, pero a título personal no se consiguen resultados y la labor de agruparse, definir objetivos, conseguir recursos, etc., etc., es muy laboriosa y, por ende, los resultados son inseguros y en cualquier caso a largo plazo.

Afortunadamente, las organizaciones son más ágiles en la toma de decisiones, pueden definir más rápidamente sus objetivos estratégicos en consonancia con las necesidades del planeta (triple bottom line), pueden más fácilmente movilizar a las personas de su entorno (partícipes / stakeholders) y consecuentemente consiguen incidir antes en el derrotero que está tomando nuestra sociedad.  Y  además tienen la gran ventaja añadida de que están en todas partes, como un engranaje indispensable para que dicha sociedad funcione.  

Porque las corporaciones, por ser las instituciones dominantes del planeta, deben gestionar directamente los problemas sociales y medioambientales que afectan a la humanidad (Hawken, 1997). 

No podemos, pues, por menos que estar de acuerdo con Pauli cuando dice que nuestros esquemas de producción y consumo han quedado obsoletos y son incapaces de  responder a las necesidades básicas de todos.  Tienen que evolucionar o sustituirse por otros que prosperen en armonía con la totalidad de la vida, promoviendo la diversidad y asegurando el alimento, la vivienda, la sanidad y el sustento para todos.  Con esta conclusión en mente, dirijamos nuestra admiración y atención a la maestría adaptativa de la naturaleza. 

Tendríamos, pues, que dar un paso más: pasar de esa visión antropocéntrica (los seres humanos vamos a respetar los límites para poder salvarnos), a una visión natural o cosmovisión (los seres humanos formamos parte de la naturaleza, ergo las organizaciones forman parte de la naturaleza: comportémonos como lo hace la naturaleza). 

Esta cosmovisión se fundamenta en dos pilares: entender la naturaleza como el suprasistema en que están insertadas todas las organizaciones, y concebir a la naturaleza como modelo, medida y mentor.

 Así, Pauli sostiene que una solución a los presentes males de nuestra economía reside en comprender y aplicar la lógica ecosistémica, porque la naturaleza exhibe una auténtica economía, y una auténtica sostenibilidad, todo el tiempo. Todas las organizaciones que se están interrelacionando en ese entorno complejo deben estar subordinadas a un objetivo estratégico común: preservar el equilibrio del conjunto para garantizar la vida a largo plazo de cada una de las organizaciones y de todas en un conjunto armónico. Como dice Pauli, se parte de una premisa sencilla: servirse del conocimiento acumulado durante millones de años por la naturaleza para alcanzar cada vez mayores niveles de eficacia, respetando el medio y creando riqueza, y traducir esa lógica del ecosistema al mundo organizacional.

El modelo de organización biomimética, por tanto, tiene como leitmotiv la naturaleza como modelo, medida y mentor.

La naturaleza como modelo: La biomímesis es una nueva ciencia que estudia los modelos de la naturaleza para imitar o inspirarse en los diseños y procesos biológicos para resolver problemas humanos. En este sentido, Benyus nos exhorta a ver la naturaleza desde otra óptica, y esta es la clave: no la miremos para extraer sus frutos, manipularla, “mejorarla” o transformarla de mil modos distintos: mirémosla para aprender a comportarnos como ella, porque somos parte de la propia naturaleza. Capra lo expresa así: Crear comunidades humanas sostenibles significa, en primer lugar, comprender la habilidad inherente a la naturaleza de sustentar la vida, para después rediseñar nuestras estructuras físicas, tecnológicas y las instituciones sociales en concordancia con esa comprensión. Del mismo modo, MacIntyre  - en relación a nuestros obsoletos y destructores sistemas de producción y consumo - recomienda que nos fijemos en la maestría adaptativa de la naturaleza. 

Existen numerosos ejemplos de empresas que han incorporado a sus sistemas o procesos ideas inspiradas en la naturaleza. Benyus nos propone brillantes soluciones: fibras que imitan a las telarañas (cinco veces más fuertes que el acero y muy elásticas), células solares capaces de convertir luz en energía, una farmacopea basada en la sabiduría ancestral de los chimpancés u ordenadores inteligentes compuestos por biomoléculas.  Más recientes son aplicaciones como la robótica de enjambre, al modo de las hormigas virtuales que estudia Campo.  Incluso en el mundo de la arquitectura podemos contemplar el brillante ejemplo de Gaudí:  Tal como señalan Salas et al.,  Gaudí fue un gran precursor de la sostenibilidad y la biomimética en la arquitectura, y nos enseña que los edificios concebidos como “máquinas para vivir” ―por el gran arquitecto Le Corbusier― pueden evolucionar hasta convertirse en “ecosistemas para vivir”.

La naturaleza como medida: después de miles de millones de años de evolución, la naturaleza ha descubierto lo que funciona, lo que es apropiado y lo que perdura. La biomímesis se vale de un estándar ecológico para juzgar la corrección de nuestras innovaciones. Se trata, en primer lugar, de medir el impacto social y medioambiental que tienen las decisiones de las organizaciones, y existen diversos estándares internacionales de medidas de este tipo, como GRI y GIIN.   

De acuerdo con Epstein, esas medidas ofrecen información importante y valiosa que permite a los directivos evaluar de manera más exacta las repercusiones de los impactos que se derivan de las decisiones empresariales.  Medir esos impactos, monetizarlos e incluirlos en las decisiones gerenciales permite mejores análisis coste-beneficios, así como mejores decisiones tanto para el beneficio social de los grupos implicados como para la rentabilidad de la firma en el largo plazo. 

Existen diferentes enfoques para identificar y medir los impactos en la naturaleza de los productos, servicios y actividades de las organizaciones: costo del control y fijación de precios sombra, costo de daños, precio de mercado y valuación, fijación hedonista de precios, costes de viaje, y valuación contingente (Epstein ofrece una descripción de los principales métodos).

Tomar la naturaleza como medida significa, además, tener en consideración el valor intrínseco de la naturaleza con la que se relaciona la organización. Este valor intrínseco, también denominado valor de existencia o de conservación, es independiente del uso presente que las personas hacen de los recursos y surge a partir del sentido de gestión medioambiental relacionado con la responsabilidad para con la preservación de los recursos naturales para las generaciones futuras.  Goodstein enfatiza el hecho de que, aún si un recurso no tiene ningún valor en uso que sea claro en el presente (valor de uso) o en el futuro (valor de opción), las personas pueden estar dispuestas a preservar el recurso dado que consideran que tiene derecho a existir y debe ser protegido.  

La naturaleza como mentor: La biomímesis es una nueva manera de contemplar y valorar la naturaleza. Inicia una era basada no en lo que podemos extraer del mundo natural, sino en lo que éste puede enseñarnos. Hawken ya preconizaba que nuestro destino como personas está irremediablemente unido a lo que ocurra con todos los demás seres vivos. Vogel destacaba la afinidad de las personas por la naturaleza, mecanismo que ayuda a emerger el sentimiento de rectitud natural y superioridad moral en el modo en que la naturaleza hace las cosas. En palabras de Itamar Rogovsky,  la biomimética no solo ofrece parámetros organizacionales y provee ejemplos de lo que funciona y de lo que no, también convierte a la naturaleza en un tipo de mentor que ofrece una nueva manera de apreciarla y de considerar a la organización humana. 

Benyus explica que otros seres vivos no humanos aprendieron hace mucho tiempo que “contaminar el nido” es un negocio ruinoso, y que todas nuestras invenciones ya las descubrió la naturaleza hace mucho tiempo llevándolas a la práctica, además, de forma no costosa para el planeta. También reflexiona acerca del hecho de que los ecosistemas maduros están formados por diferentes seres que persiguen propósitos comunes (como nosotros): mantener su presencia en un sitio, sacar el máximo partido de lo que hay disponible y perdurar a largo plazo. 

Todas las aportaciones citadas tienen dos cosas en común:  1): se preocupan por no dañar a la naturaleza; 2): son antropocéntricas, es decir, existe esa preocupación porque se teme que la humanidad se vea seriamente amenazada.

Es el momento, pues, de hacer un nuevo planteamiento para que las organizaciones - las entidades más numerosas del planeta - tomen las riendas: Biomímesis Organizacional, un nuevo modelo de gestión corporativa que aprende de la naturaleza. En  el artículo Biomimetic Organisations: A Management Model that Learns from Nature puede leerse la propuesta, cuyo resumen es el siguiente:

"Since the end of the last century, different approaches for corporate management have been appearing that try to incorporate the social advances that are being produced and disseminated thanks to the greater capacity of communication available through social networks and other traditional avenues. Among the best known are Corporate Social Responsibility, Sustainability, the Circular Economy, and Collaborative Economics. All of them add value to organisations, and all of them have a common characteristic: they are anthropocentric approaches. Our proposal goes a step further: we need a worldview that is capable of placing organisations in a position of continuous learning looking at nature, because it is the best way to integrate into it as a more ecosystem and thus achieve its flowering respecting the once to all the other subsystems that make up the planet: Organizational Biomimicry. This work compares the anthropocentric vision with the worldview at the same time that it offers a guide of the essential steps so that Organizational Biomimicry is the new model of corporate management".

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Referencias:

Benyus, J.M. (2012): Biomímesis: Cómo la ciencia innova inspirándose en la naturaleza. Tusquets Editores, Barcelona.

Campo, A. et al., (2010):  Artificial pheromone for path selection by a foragingswarm of robots. Biological Cybernetics, iol Cybern 103:339–352DOI 10.1007/s00422-010-0402-x)

Capra, F. (2006): Las conexiones ocultas: Implicaciones sociales, medioambientales, económicas y biológicas de una nueva visión del mundo. Anagrama

Epstein, M. J. (2008): Making Sustainability Work: Best Practices in Managing and Measuring Corporate Social, Environmental and Economic Impacts. Greenleaf Publishing.

Goodstein, L. (1999): Meandering to the top. A personal and professional odyssey. The Psychologist Manager Journal, 3, 71-83

Hawken, P. (1997): Negocio y Ecología. Ediciones Flor del Viento

Olaizola, E. et al.: . Biomimetic Organisations: A Management Model that Learns from Nature. Sustainability 2020, 12, 2329.

MacIntyre, A., (2018): Animales racionales y dependientes. Por qué los seres humanos necesitamos las virtudes.  Paidós Básica, Barcelona

Pauli, G. (2015): La economía azul: 10 años, 100 innovaciones, 100 millones empleos. Tusquets Editores, Barcelona

Rogovsky, I. en Olaizola, E., Gil, X. (2017): Biomimética Organizacional. Ebook publicado por Atlantic International University (http://dh.hpublication.com/publication/81ca8b3c/mobile/

Salas Mirat, C., Bedoya Frutos, C., Adell Argilés, J.M. (2018):  Antonio Gaudí, precursor de la sostenibilidad y la biomimética en la arquitectura, con 100 años de antelación En: ACE: Architecture, City and Environment = Arquitectura, Ciudad y Entorno, 13 (37): 71-98, 2018. DOI: http://dx.doi.org/10.5821/ace.13.37.5348 ISSN: 1886-4805.

Vogel, S. (2000): Ancas y palancas. Mecánica natural y mecánica humana. Tusquets Editores, Barcelona.

13 de enero de 2022

Biomimética Organizacional en Onda Cero

¿Conoces la Biomimética Organizacional? Es el nuevo modelo de gestión que asegura mejoras en la innovación sostenible mediante el aprendizaje de la naturaleza.  

En esta entrevista realizada por Ariadna Belver en Onda Cero charlamos sobre el enfoque del libro Biomimética Organizacional I, planteado como un libro polinizador, ofreciendo numerosos ejemplos de lo que se puede aprender mirando con cariño la naturaleza:  cómo hacer de coach aprendiendo del abejorro, diseñar una buena política de cooperación intergeneracional aprendiendo de las medusas, y tantos otros con idéntico objetivo.  Porque todos queremos que nuestros negocios funcionen bien, nuestros clientes estén satisfechos y sean prescriptores, nuestros equipos estén comprometidos... y todo ello asegurando que este maltrecho planeta podrá seguir manteniéndonos a nosotros y a todos los ecosistemas en los que estamos inmersos. ¿Te animas?

 

9 de noviembre de 2021

Divertimento: una sonrisa acuática

 Hace unos pocos días tuve la suerte de dar un paseíto por la ría de Vigo para cruzar de un lado al otro y me embarqué en un catamarán blanco, limpio y atractivo cuyo aspecto prometía media hora de deleite.

Me acomodé en la cubierta (que curiosamente está descubierta, maravillas del lenguaje 😈), al aire libre,  para disfrutar del aire y del sol.

Apenas arrancó el motor comenzó  el regocijo:  una cinta grabada  -al estilo de las que ponen los aviones antes de arrancar para aleccionar a los pasajeros- lanzó al aire un breve discurso que comenzaba diciendo: 

 "el comandante de este navío y toda su tripulación..."

De acuerdo que la palabra navío puede aplicarse en el sentido de barco que sirve para conducir mercancías o pasajeros de unos puertos a otros, pero normalmente utilizamos el término para referirnos a barcos grandes, y de hecho el DLE así lo define en sus primeras acepciones. 

De modo que comencé a sonreir por la sorpresa que me causó el término.  

Pero eso solo fue el principio, porque en un barquito de esas dimensiones me resultó muy curioso que se hablara de "comandante", término que aplicamos normalmente al jefe de una armada o al piloto de un avión.... y más curioso aún que aludiera a "toda su tripulación" cuando en realidad se trataba de una sola persona que se ocupaba de  revisar los billetes de los pasajeros y lanzar las amarras para asegurar / liberar el barco en el muelle de turno.

De modo que la conseguida frase "el comandante de este navío y toda su tripulación" dio de sí para reirme un buen rato porque le vi varias interpretaciones sugestivas:

  • Copiaron tal cual el mensaje estándar de los aviones: quizás debido a una reflexión previa del tipo se estila en vehículos que transportan pasajeros, luego hagámoslo. ¿Para qué rompernos la cabeza descubriendo la rueda?

  • Decidieron que su trabajo y su estatus no desmerecía en absoluto de los correspondientes en la aviación, luego, ¿por qué no ponerlo de relieve con el lenguaje apropiado que resaltara los méritos?

  • Eran conscientes de su tamaño real y de la complejidad de su trabajo en comparación con los aviones, así que decidieron hacer a los pasajeros un guiño risueño para suscitar una sonrisa, otra forma más de hacer ameno el breve trayecto.

Desde mi punto de vista, la primera opción refleja un enfoque pragmático del trabajo.  💯

La segunda, una visión un tanto sesgada de los responsabilidades y los méritos inherentes, que en este caso puede ayudar positivamente a sobrellevar la monotonía de tantas horas haciendo prácticamente lo mismo. 💯

La tercera sugiere un espíritu burlón, positivo y juguetón que se agradece mucho en cualquier entorno laboral, puesto que estimula la creatividad y la capacidad de diversión de los trabajadores y  de los clientes. 💯

En cualquiera de los tres casos, se consiguió que -al menos yo- estuviera muy pendiente de todo el mensaje para ver si descubría otras joyas ocultas.  No fue así, pero puedo aseguraros que sé cómo proceder en caso de imprevistos en una embarcación de este tipo :)

Y, lo mejor de todo, es que aún después de haber desembarcado seguía con una sonrisa en los labios y la mente retozona.  Muchas gracias, señor comandante y señor miembro de la tripulación, los regalos inesperados se agradecen el doble :)

30 de septiembre de 2021

La sostenibilidad insostenible

Últimamente me como el coco cada vez más a menudo a propósito de los productos o servicios que consumo.  Más exactamente, a propósito de lo que las marcas  nos explican y lo que sé / intuyo al respecto.

Dos ejemplos recientes:  


una famosa marca de venta al por menor vía internet - que todos conocemos y hemos utilizado alguna vez -   ha participado en una convención virtual de ámbito nacional explicando que realiza grandes avances en materia de sostenibilidad, dotándose de una flota de vehículos eléctricos para el reparto que aumenta progresivamente para ir desechando los tradicionales vehículos a gasolina;

 una  famosa marca de refrescos anuncia a bombo y platillo todas las mejoras que ha introducido presentándolas como "una transformación estratégica de punta a punta, con la sostenibilidad como eje central". Entre otras medidas, anuncia la creación de una cadena de valor circular e inclusiva.

No sé si se trata de greenwashing o no, pero en cualquier caso todos esos avances que pregonan suscitan en los clientes preguntas relevantes cuyas respuestas pueden afectar a sus resultados, del tipo:

  • ¿Hasta qué punto es ético comprar vía internet un producto perfectamente prescindible (lo son la mayoría) sabiendo que traérmelo hasta mi casa supone un gasto energético por parte del transporte? ¿Cuánto cuesta realmente en términos de respeto al medio ambiente que una furgoneta haga un viaje solo para acercarme un paquete minúsculo?  Y eso suponiendo que no tenga que hacer dos viajes por ausencia del destinatario o que devuelva el producto, opción siempre presente que se presenta como opción en el reclamo de venta. 

  • ¿Hasta qué punto es ético esquilmar el planeta comprando un producto prescindible, que ha polucionado desde su fabricación y almacenamiento hasta su distribución "uno a uno"?

  • ¿Hasta qué punto es ético comprar un producto de "alimentación" que no aporta nada positivo a mi organismo y a cambio exige cantidades ingentes de agua, tierra cultivable, largos procesos industriales, enormes esfuerzos de almacenamiento y distribución, etc. etc.?

  • ¿Hasta qué punto es ético que yo apoye - comprando esos productos o servicios - la existencia en el mercado de marcas que, a pesar de sus esfuerzos en materia de sostenibilidad, ofrecen algo cuestionable desde el punto de vista de la salud, perfectamente prescindible y  que además es nocivo para el planeta?

  • ¿Hasta qué punto puedo considerarme corresponsable de que miles y miles de personas se queden sin trabajo si dejo de consumir esos productos/servicios?

  • ¿Hasta qué punto tengo suficientes elementos de juicio para tomar una decisión acertada?

  • ¿Dónde está el punto medio de equilibrio entre la necesidad de permitirme caprichos y el pepito grillo que me pone de relieve tantas incoherencias?

Vivimos en una sociedad desenfrenada, derrochona, egoísta, cortoplacista, con valores distraídos  y perniciosa para la salud del Planeta. ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir viviendo así? ¿Cuántos esfuerzos personales estoy dispuesta a hacer para cambiar este terrible derrotero? ¿Cuánto tiempo puedo seguir haciéndome miles de preguntas antes de adquirir un producto/servicio sin acabar locuela perdida? ¿Dónde pongo la barrera entre lo que deseo, lo que necesito, lo que consumo?... y todas esas preguntas me sugieren otra:

¿Qué cosas podemos hacer los ciudadanos para apoyarnos unos a otros y conseguir poco a poco desterrar del mercado marcas que ofrecen sostenibilidad insostenible? 

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23 de julio de 2021

Poderoso caballero es don dinero

El discípulo, después de peregrinar por el mundo, se acercó a su maestro y le dijo:

- He conocido a mucha gente y he notado que es muy distinta la actitud de los ricos y la de los pobres hacia quienes se les acercan.  Cuando me acerco a un pobre, me abre las puertas de su casa, me pregunta cómo estoy y hasta me ofrece ayuda. 


Sin embargo, con los ricos es otra cosa.  Es muy difícil acercarse a ellos: viven en palacios, tienen guardias, y, cuando al fin uno está delante de ellos, ni nos miran y piden que sea breve, porque tienen muchas cosas que hacer.

El maestro le dijo: Acércate a la ventana.  ¿Qué ves?

- Veo a una señora con un niño. Y un coche que va al mercado.

-Bien.  Ahora ponte delante del espejo.  ¿Qué ves?

- ¡Venga ya, Maestro! Qué voy a ver, ¡a mí mismo!

- Pues ya ves: la ventana está hecha de cristal y de cristal está hecho el espejo.  Basta con poner un poco de plata detrás, y uno ya solo se ve a sí mismo y no ve a los demás.  Eso pasa con las riquezas de los ricos.

Esta preciosa alegoría es muy apropiada para la crisis que estamos viviendo, producto de la avaricia de unos pocos que están destrozando el mundo de todos, y también de la estulticia de todos nosotros que nos hemos dejado llevar por sus cantos de sirena.

A ver si con este escarmiento llamado coronavirus nos planteamos cómo vivimos, cómo derrochamos, cómo dejamos en la cuneta a millones de seres humanos, cómo martirizamos a millones de animales, cómo esquilmamos la naturaleza.... y somos capaces de vivir sin la plata que hemos colocado detrás del espejo.

Me encantaría conocer tu opinión sobre el particular, ¿te animas?  Gracias por anticipado :)

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19 de mayo de 2021

Tan lista como las hormigas

 Por razones que no vienen al caso, hace ya bastante tiempo pasé más de un mes, dos veces al día, enseñando a una persona una rutina importante para sus intereses y los míos.  Se trataba de caminar algunas calles, entrar en la estación del tren de cercanías, tomar el tren adecuado para llegar a la ciudad, caminar varias calles, bajar al metro, dirigirse a la línea adecuada, tomar el tren adecuado, bajarse en la parada adecuada, caminar varias calles y alcanzar finalmente el destino deseado.  Un trayecto largo y un tanto complicado, máxime para una persona que siempre había ido acompañada a todas partes.  

Así que, para asegurar el éxito, decidí diseñar un procedimiento ad hoc que ayudara a mi discípula a interiorizar la rutina: era muy importante que llegara a tener capacidad de moverse libremente y sin titubeos ante cada una de las decisiones que tenía que tomar durante el trayecto.

De forma que eché mano de una de tantas cosas que aprendí de los ingenieros y diseñé un procedimiento al más puro estilo ingenieril, con las  10 fases  ya citadas y sus correspondientes puntos clave.  Los puntos clave dentro de cada fase eran imprescindibles para fijar la atención en las cosas  importantes que había que hacer y en las cosas importantes que había que evitar.  Por ejemplo:

  • Tienes que ir al andén de la izquierda, porque tú eres zurda y te gusta hacer las cosas con la izquierda;
  • El nombre de la estación en la que tienes que bajar es "A", te acordarás muy bien porque rima con "a", como aquél cuento que te gustaba tanto cuando eras pequeña;
  • Para saber que ya te falta poco para llegar tienes que mirar por la ventanilla del tren y cuando veas un edificio así y asá, que se parece a xxxx (algo bonito y familiar para ella) y además unas farolas de tal y tal forma, que se parecen a yyyy y además aquél semáforo que está entre tal y tal como si fuera un zzzzz...  Y así sucesivamente para cada una de las fases.

También hacía que reparase en qué no debía tomar como referencia, como por ejemplo los coches rojos que veía, los carteles publicitarios, o cualquier otra cosa que le llamase la atención pero probablemente no estaría allí de forma permanente.

Durante la primera etapa del proceso yo iba mostrando todas las fases y sus correspondientes puntos clave para que ella los fuera repitiendo;  en la segunda etapa era ella quien los iba mencionando  uno a uno en su momento, como si ella dirigiera el recorrido, así yo podía ver el grado de interiorización de cada uno y corregir lo que fuera menester;  en la tercera y última etapa, ella hacía sola todo el recorrido y yo iba a una distancia prudencial, sin que ella lo supiera ni me viera, por si tenía alguna dificultad.

El procedimiento funcionó tan bien que aún ahora, después de muchos años, ha funcionado perfectamente después de más de un año de no aplicarlo a causa de la pandemia.

 Y aquí estoy yo, felicitándome por mi ocurrencia y dándome palmaditas por haber descubierto la piedra filosofal 😂😂😂... y de repente leo esto:

 Las hormigas tienen la habilidad de enseñar a los de su especie a través de un proceso llamado tandem running, cuyo principio consiste en que una hormiga experimentada muestra a sus compañeras (todas las hormigas obreras son hembras) el camino hacia la comida.  Se observa en la especie europea Temnothorax albipennis, la cual depende de puntos de referencia como árboles y rocas, además de rastros de olor, para recordar la ruta desde el hormiguero hasta una nueva fuente de alimento.  Para que varias hormigas puedan hallar comida, aquella que conoce el camino debe enseñarlo. La maestra corre al frente para mostrar el trayecto, pero se detiene de forma constante a esperar a su aprendiza, que avanza más despacio, al parecer porque necesita tiempo para tomar nota de los puntos de referencia por los que pasan.  Cuando la aprendiza está lista, toca a su maestra con las antenas y el recorrido continúa.  Es así como se cumplen los tres criterios de una "auténtica enseñanza":  la actividad sucede cuando la maestra se encuentra con una alumna que necesita aprender el camino, supone un afán por parte de la maestra (quien debe detenerse y esperar) y la alumna aprende más rápido que si hubiera hecho el recorrido por su cuenta. (Sverdrup-Thygeson, A, Terra Insecta  (2020) p. 37).


 ¡Glubs! Seguimos creyéndonos los reyes y señores de la naturaleza, y una hormiga -animal que pesa unos 3 miligramos y tiene un cerebro de aproximadamente un 1 milímetro cúbico- se comporta con sus compañeras como una buena profesora universitaria.  

Una vez más se constata que la naturaleza ha tenido miles y miles de años para aprender por ensayo y error. Emulémosla para ir mejorando y para comportarnos en consonancia con nuestro entorno, porque, como decía Einstein, mirar detenidamente a la naturaleza es la forma de entender todo mucho mejor.

Y estoy muy contenta de saber que soy tan lista como las hormigas 😀.

 

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Biomimética Organizacional: Un líder con piel de serpiente

Me encantan los ingenieros.  A lo largo de muchos años he comprobado una y otra vez que su trabajo nos ayuda a vivir de forma mucho más cómoda, segura, sencilla y gratificante.  Si no fuera por ellos nuestra calidad de vida estaría en un niveles alarmantes. 


Y ahora acabo de leer que han descubierto cómo conseguir reducir el coeficiente de fricción diseñando texturas particulares, algo muy apetecible puesto que se mejora la potencia y el desempeño de la máquina, reduce los costes de mantenimiento, aumenta la vida útil del material y los lubricantes y, en el caso de los sistemas de transporte, ayuda indirectamente al medioambiente puesto que menor fricción supone menor gasto de combustible.


Este nuevo diseño es biomimético: recogieron y estudiaron la piel  que la serpiente pitón albina deja atrás cuando hace la muda, dado que habían observado que el animal no se lastima a pesar de arrastrarse por piedras y entornos difíciles.  


Estudiaron así las propiedades morfológicas, topográficas y tribológicas (coeficientes de fricción) de las escamas que la serpiente tiene en el vientre.  En las observaciones se encontraron unas microestructuras llamadas fibrillas o denticulaciones, distribuidas de manera ordenada en forma de ondas y presentan relieves con alturas entre 40 y 60 micras, que sirvieron como patrones de referencia.


¡Qué sugerente!  Estaba leyendo el artículo y haciendo paralelismos con los comportamientos idóneos para un líder dentro de su contexto profesional 😀.  Veamos qué hace un líder que muda la piel periódicamente:

 


Tiene que moverse por diferentes entornos: No todos amigables, por supuesto.  Hay personas, reuniones, departamentos, clientes, proveedores, etc., etc. que nos gustaría evitar si fuera posible porque la relación con ellos es como mínimo dificultosa.


Si su "piel" no está bien preparada puede recibir múltiples heridas: Cuando una relación nos resulta desagradable nos sentimos como si  nos arrastráramos por terribles pedruscos puntiagudos:  nos lastima, nos da grima,  procuramos evitarla, nos centramos en atacar para contrarrestar o bien en agazaparnos para que nos hiera lo menos posible… muchas estrategias diferentes, que tienen en común dos cosas: nos apartan de nuestras metas y nos hacen sentir mal.


Un comportamiento discreto genera mejores posibilidades de acercamiento a las personas del equipo: la serpiente no se exhibe como haría un jefe que gusta de darse autobombo.  Antes al contrario, prefiere estar en un discreto segundo plano para permitir que las personas de su equipo saquen a la luz todas sus potencialidades y se sientan corresponsables de los objetivos del equipo, los celebren y fortalezcan sus vínculos.  Un buen líder hará como la serpiente: solo se mostrará cuando realmente sea necesario para reforzar a su equipo en la evitación de riesgos o la consecución de objetivos.


Acepta los problemas que le llegan:  demandas de  las personas de su equipo o del equipo en su totalidad, inconveniencias de sus superiores o clientes,  dificultades diversas… para procesarlas después lentamente y en soledad. Un buen líder "se lo traga" para poder elaborarlo después con calma, aplicando diferentes técnicas de análisis de las circunstancias que le afectan.  Es muy consciente de que la postura acción - reacción no solo no mejora la situación, sino que genera malos entendidos y también puede afectar negativamente a su bienestar psíquico.


Así que un buen líder emula a la serpiente y "muda la piel" para…


•    Permitir el crecimiento: Nuevos conocimientos interiorizados le hacen crecer como persona, ve la vida de otra forma y con más recursos. Es un proceso que no termina nunca, porque cuanto más se amplía la mirada (hacia adentro y hacia afuera) más necesidad se siente de seguir haciéndolo.  Muy enriquecedor.

•    Reparar las heridas: De esta forma puede elaborar los inputs negativos recibidos y poner en marcha  procesos de superación aplicables a estas y otras situaciones lesivas. Aprendiendo de las experiencias para mejorar el propio bienestar  y sacando conclusiones para el futuro las heridas cicatrizan antes (e incluso pueden dejar alguna señal decorativa, a modo de bonito tatuaje 😈).

•    Deshacerse de parásitos externos:  Fortalecer el arte de decir "no" y el alejamiento o superación de situaciones ajenas a su ética favorece el crecimiento y el bienestar psicológico, lo que ayuda en gran manera a consolidar su estatus de persona referente y confiable.


Y mientras está en la fase de muda, la serpiente no se alimenta, se  retira y no ve bien.  Justo lo que necesita hacer periódicamente un buen líder para ir progresando como persona y como profesional. 

 
¡Cuántas lecciones nos da la naturaleza si nos paramos a contemplarla!  Es probable que hasta ahora no te gustaran las serpientes, y que ahora comienzas a pensar que cualquier ser vivo contiene en sí abundantes demostraciones de cómo hay que hacerlo para hacerlo bien.  Como decía Einstein y yo repito a menudo, mirar profundamente a la naturaleza es la forma de entender todo mucho mejor.

Si quieres leer el artículo citado, está aquí: Una textura inspirada en la piel de serpiente reduce el desgaste de piezas industriales.

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