7 de enero de 2020

Comprometidos con el trabajo

Baba Sule, una persona ejemplar
Hay personas que, independientemente del lugar que ocupen en la sociedad, son capaces de vivir de acuerdo con sus valores y ser así un ejemplo para todos nosotros.


Baba Sule,  un futbolista excampeón del mundo que ahora trabaja como utilero del Fuenlabrada, es conocido - entre otras cosas -  por dejar los vestuarios de los campos que visita en perfecto orden de revista.  Recientemente sus adversarios alabaron su trabajo a través de Twitter, a lo que respondió: Aunque no te guste lo que hagas, da siempre lo mejor de ti.

Una frase admirable porque responde exactamente a la forma que tiene de trabajar, no se trata en absoluto de un latiguillo.  Por lo visto, Baba está de acuerdo con Tolstói cuando afirmaba que el secreto  de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace.

Está además en consonancia con la idea que tiene acerca de cómo encarar las dificultades de la vida:  "eso  [las dificultades] es parte de la vida, las cosas hay que tomarlas con humor, porque si empiezas a pensarlo no te va a dejar vivir". 

Si quieres ver qué dice, cómo lo dice y qué piensan de él los compañeros puedes pinchar aquí.

Encontrar una persona con esa visión de la vida resulta muy esperanzador después de haber leído el informe Engagement and de Global Workplace   (Gracias,  M. Victoria S. Nadal):  En España, solo el 7% de los empleados están comprometidos con su trabajo y ocupamos el puesto 15º de 17 países participantes.  En el siguiente gráfico se pueden ver las preguntas formuladas y los resultados obtenidos: 

Engagement and Global Workplace de Steelcase, pág. 177
 Compromiso y sentido del humor con claves para que las personas podamos conseguir una vida mejor y, por tanto, conseguir también que eso se refleje en la vida profesional.  

De hecho, las organizaciones invierten muchos recursos para conseguir el compromiso de los empleados.  Es una buena idea, y también sería adecuado favorecer todo tipo de iniciativas que tengan relación con ayudar a que las personas consigan por sí mismas adecuados niveles personales de compromiso y de sentido del humor. 

Santiago Vázquez mantiene que es necesario ser feliz en el trabajo para ser feliz en la vida, y   Koldo Saratxaga explica que, si se quiere lograr un proyecto compartido, es necesario que las personas se ilusionen, se comprometan y se consideren dueñas del éxito.  Personas que, como Baba, consideran imprescindible hacer bien el trabajo independientemente de lo que pueda agradar.

Respecto al sentido del humor,  Begoña Carbelo  y Jáuregui aseguran que el sentido del humor, como rasgo de la personalidad, es una de las principales fortalezas del ser humano.  De hecho, el humor implica superación, es aceptación y ternura y es también una actitud de coherencia.

El humor, además,  fortalece el autoconcepto y la autoestima y ayuda en el proceso de aprendizaje, hasta el punto que humor y aprendizaje están unidos por naturaleza.  

Claro que todos estos planteamientos se han de aterrizar en el día a día, no basta con generalidades más o menos teóricas.  Y la mejor forma de aterrizarlos es conseguir que las personas incorporemos rutinas buenas, de las que poco a poco nos llevan a ser mejores personas: bueno para nosotros y para los demás. 


Por eso,  Alasdair MacIntyre proponer trabajar en la ética de los hábitos, las virtudes y el conocimiento de la forma en que la persona alcanza una vida buena en la que encuentren plenitud todos los aspectos de la vida humana.

Podemos adelantarnos a las propuestas que nos hagan en las organizaciones para las que trabajamos, porque ¿quién va a cuidar de mí mejor que yo mism@? Seguro que somos capaces de diseñarnos una buena rutina para ir incorporando paulatinamente esos preciosos valores.

Y casi seguro también que estarás de acuerdo en cómo resumiría Nietzsche una reflexión como la de este artículo:





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Peter Higgs y las personas 
La felicidad como indicador del rendimiento profesional
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Compromiso + ética + humor
Valores, ética y genética 
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12 de octubre de 2019

Mantén sano tu cerebro con Mozart

Siempre me ha gustado la música clásica, e incluso me diplomé en el método Tomatis porque me pareció una muy buena forma de mejorar la capacidad cerebral y disfrutar a la vez.

Me gusta especialmente Mozart, hasta el punto de que tengo sus obras completas y utilizo su maravillosa música tanto en el ámbito personal (para relajarme, para abstraerme,  para sentir la grata sensación de disfrutar de la vida, para dormirme con una sonrisa…) como en el profesional (para cohesionar equipos, para visualizar metas, para estimular la creatividad, para simular situaciones de trabajo, etc., etc.).

También extraigo de su vida diferentes ejemplos (perseverancia, resiliencia, capacidad de disfrutar con el trabajo, conjunción espíritu lúdico + rigurosidad, etc., etc. ).

Y ahora encuentro este magnífico estudio finlandés divulgado por Julio Rodríguez,  donde se demuestra que escuchar música clásica  mejora la actividad de los genes implicados en la secreción y transporte de dopamina, la neurotransmisión sináptica, el aprendizaje y la memoria, y baja la expresión de genes que median la neurodegeneración.

Estoy feliz 😀.  Cuando los científicos consiguen demostrar algo que de una u otra forma ya sabíamos subimos un escalón en nuestra búsqueda de conocimiento.   Como explica mi profesor y amigo Itamar Rogovsky [comunicación personal],  cuando alguien conoce sus propios recursos empieza por saber lo que sabe y los recursos que no tiene, aunque también sabe que sabe cosas que no sabe que las sabe. (Es una de las bases de la Metanoia, conocimiento afectivo que no pasa por el raciocinio).

Así que ahora se puede asegurar con certidumbre científica que Mozart ayuda a mantener joven el cerebro.  Es una gran noticia que espero compartas, porque desde el punto de vista social a todos nos interesa convivir con personas sanas, capaces y conocedoras de sus puntos fuertes para ponerlos a su propio servicio y al de la sociedad.

Otro aspecto de este estudio que ha llamado mi atención es que varios de los genes regulados eran conocidos por ser responsables del aprendizaje de canciones y el canto en aves, sugiriendo un fondo común evolutivo entre especies en cuanto a la percepción de sonidos. 

Ya era algo conocido, en efecto, pero encuentro muy apropiada la mención en estos momentos en que vivimos inmersos en una sociedad antropocéntrica que favorece la idea de que las personas somos el centro del universo; por ejemplo, muchos de los desastres ambientales que estamos sufriendo son consecuencia del modelo de gestión corporativa vigente desde el siglo XIX, según el cual la naturaleza es solo una fuente de recursos al servicio del progreso económico.

Parece ser que ahora empezamos a darnos cuenta de que no somos más que uno de los muchos seres vivos que habitamos el planeta (con los que tenemos muchas cosas en común), lo cual es esperanzador porque si cambiamos de una visión antropocéntrica a esa nueva cosmovisión aún podemos revertir tanto desastre y asegurar la vida a las futuras generaciones humanas y no humanas.

En eso andamos  😏 ¿Te apuntas?

Aquí te dejo el  concierto de violín de W.A. Mozart Nr 3, G-major, K.216 que utilizaron en el estudio. Disfrútalo.



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18 de septiembre de 2019

La paz perfecta


Cierto rey prometió un gran premio al artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos lo intentaron.

El rey observó y admiró todas las obras, pero solamente hubo dos que en verdad le gustaron.

La primera mostraba un lago muy tranquilo, espejo perfecto donde se reflejaban las montañas circundantes. Sobre ellas se encontraba un cielo azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron esta pintura estuvieron de acuerdo en que reflejaba la paz perfecta.

La segunda también tenía montañas, pero  eran escabrosas. Sobre ellas había un cielo oscuro, del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Esta imagen no se revelaba para nada pacífica. Pero cuando el rey analizó el cuadro más cuidadosamente, observó que tras la cascada, en una grieta, crecía un delicado arbusto. En él había un nido y allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, un pajarito.

¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?

El rey escogió la segunda.


La paz —explicó— no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin dolor. Significa que, aun en medio de estas circunstancias, nuestro corazón puede permanecer en calma.

 Es más fácil decirlo que hacerlo, de acuerdo.  Pero con un poco de entrenamiento se puede conseguir cierto nivel de bienestar que, lógicamente, apacigua.

¿Qué técnicas sueles aplicar para poder permanecer en calma en medio de la tormenta?


Y, por si sientes curiosidad, te dejo aquí información sobre el vencejo de cascada

3 de septiembre de 2019

A favor del Planeta

Todos somos conscientes de que nuestro planeta pasa por graves dificultades: los mares están infestados de plásticos, el permafrost está desapareciendo, cada vez tenemos menos selva, la temperatura aumenta de forma continuada…

Los organismos internacionales y los gobiernos nacionales toman medidas muy plausibles aunque no todas de probada eficacia: pueden carecer del presupuesto necesario, estar diseñadas para conseguir logros a muuuuy largo plazo, se pueden ignorar o tergiversar en función de intereses políticos…  no es suficiente.

Básicamente,  no tenemos un Planeta B, y todas esas soluciones son meros parches que no atacan lo esencial:  nos hemos olvidado de que nosotros también somos naturaleza y de que todo lo que hacemos, por tanto, afecta a la naturaleza. Nuestra visión antropocéntrica, consolidada a lo largo de siglos de cultura, nos impide ver algo tan elemental que nos está destruyendo.

Cuando realmente aceptemos esta olvidada realidad podremos poner en marcha programas adecuados para detener la catástrofe y remediar en lo posible tantos daños infligidos al planeta que nos sustenta.

Y en este lance haríamos muy bien en integrar a las empresas: no olvidemos que las empresas, a nivel global, tienen a menudo más peso - y por tanto más capacidad de decisión - que muchos gobiernos. Un dato:  69 de las 100 principales entidades económicas del mundo son empresas y solo 31 países, de acuerdo con los datos de Global Justice Now 2016.

Estamos, pues, ante una oportunidad de oro para que las empresas, además de buscar legítimos beneficios, se impliquen en esta lucha estratégica.  Un modelo de negocio que aplique la Responsabilidad Social Corporativa está muy bien y resulta muy útil al efecto, podemos felicitarnos por tener tantas organizaciones en este ámbito.

Podemos conseguir, además, que las empresas comiencen a olvidar la visión antropocéntrica y
El Mundo de Ptolomeo

vayan adoptando una cosmovisión que impregne el modelo de negocio para seguir siendo rentables diseñando nuestras actividades desde una postura de humildad que reconozca que somos naturaleza, pertenecemos a la naturaleza y todo lo que hacemos afecta a la naturaleza.

Una nueva generación de organizaciones que gustamos de llamar biomiméticas.  Al fin y al cabo, ya nos avisó Einstein: mirar profundamente a la naturaleza es la forma de entender todo mucho mejor.  ¿Para qué perder recursos y energía intentando descubrir cómo hacerlo, si la naturaleza ya lo descubrió después de miles de años de ensayo y error? Votemos, pues, por las organizaciones biomiméticas.  Seguro que el rescate del planeta avanzará a buen ritmo.

30 de julio de 2019

Mujeres directivas

¿En España, tenemos más o menos mujeres directivas que el año pasado? ¿Y cómo estamos respecto al resto de Europa?

Pueden parecer  preguntas baladíes, pero si  tenemos en cuenta que la población femenina es prácticamente el 50% del total y que las mujeres están mejor formadas que los hombres de acuerdo con los datos recién publicados por el  INE relativos a 2018  (formación superior en personas situadas entre los 25 y los 64 años:  hombres 24,6%, mujeres 39,8%), se podría esperar que estos datos tuvieran su adecuada correlación en el mundo de la empresa.  Pero no es así.

¿Qué ocurría en 2018?

Según el informe Women in business de Grant Thornton, ocho de cada diez empresas españolas no creía  en la imposición de cuotas obligatorias como medida para lograr la igualdad de género entre directivos. Había empresarios que se fijaban en los efectos adversos que se produjeron en Noruega, (el modelo a seguir):  empresas que decidieron no cotizar en Bolsa para no tener que cumplir la cuota; otras que decidieron disminuir el número de hombres consejeros para no tener que incorporar mujeres;  otras acudieron a otros países para captar mujeres capacitadas, alegando que en su país no había…  y todo ello repercutía negativamente en  la agilidad de los procesos de decisión y sustancialmente en la imagen corporativa, con el consiguiente riesgo económico.

Por su parte, Antonio Garamendi, en nombre de  la CEOE, opinaba que obligar  por ley a que haya cuotas de mujeres en los consejos podría perjudicar la competitividad de las empresas,  abogando por impulsar la promoción sin obligaciones legales.

¿Qué ocurre en 2019?

Grant Thornton 2019,  en su documento Women in Business: hacia un avance real  explica que el  número de mujeres directivas en España en 2019 se sitúa en un  30%. Es el mejor dato de los últimos cinco años y supone un avance de tres puntos con respecto al porcentaje del año pasado. Se rompe así la tendencia al estancamiento de los últimos años, en los que la cifra apenas había fluctuado dos puntos.

El Barómetro de Empresas, 2º semestre de 2019 de Deloitte arroja las cifras de la imagen, publicada por El País,  y explica que En relación a la brecha de género, la mitad de compañías participantes en esta edición no está aplicando actualmente el sistema de cuotas para incrementar el número de mujeres en puestos directivos (La distribución de mujeres en puestos directivos entre los panelistas es de 22%).




(Estos datos corresponden a las respuestas obtenidas de 262 empresas de un universo de 2300 con mayor facturación dentro de cada sector de actividad).

A pesar de que estos dos estudios difieren en los resultados, está claro que en España estamos por debajo de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno: En Noruega, el porcentaje de mujeres consejeras supera el 40%, 36% en Suecia, 38% en Francia, 34% en Italia, 27% en Alemania…  ¿Puede ser casualidad que el porcentaje más alto corresponde a Noruega, primer país en implantar el sistema de cuotas en 2008?


Entiendo que un sistema obligatorio no sea bien aceptado por las empresas, a nadie le gusta que le digan qué tiene que hacer en su negocio.  Incluso hay mujeres (entre las que me cuento) a quienes les disgusta promocionar "porque toca" en vez de hacerlo por méritos propios.  Hay además, más de un ejemplo (sobre todo en grandes empresas y en el sector público) que resulta patético por lo evidente que es la promoción "porque toca".

Pero también es cierto que una tendencia social no se cambia de un día para otro, y menos sin los estímulos adecuados.  Ejemplos tremebundos pueden ilustrar la idea:  la abolición de la esclavitud y el derecho a voto de la mujer, entre otros, nos ayudan a comprender por qué es recomendable que la legislación promueva el avance social que nos ocupa:  que las mujeres trabajen en paridad con los hombres para reparar una injusticia social, mejorar la trayectoria profesional de las mujeres, aportar más talento a las organizaciones y conseguir, así, mayores niveles de bienestar de la población.

¿Y tú, estás a favor o en contra del sistema obligatorio de cuotas?

2 de julio de 2019

Esperanza es nombre de mujer


Estatua de Luo Li Rong
Se vislumbra un próximo futuro en el que las mujeres estén en condiciones de aportar en paridad con los hombres.

De los 7.500 millones de personas que vivimos en este planeta, aproximadamente el 50% somos mujeres.  Muchas mujeres en términos absolutos, pero muy pocas teniendo en cuenta el peso que tenemos en las decisiones que se toman y nos afectan a todos.

Nuestra sociedad ha dado siempre prioridad a la visión masculina de la vida hasta el punto de que nuestra historia es prácticamente una retahíla de figuras masculinas en la que alguna vez aparece tímidamente alguna fémina.  Naturalmente, eso ha supuesto que la vida se vea con ojos masculinos: la economía, la ciencia, la política, las corrientes de pensamiento... son masculinas.  (Eso que tienen nombres femeninos, menos mal 😈).

Hasta ahora.  Este siglo, con sus facilidades para compartir, comunicar, aliarse y avanzar está suponiendo una oportunidad única para que ese 50% de la población comience a conquistar la cuota de representatividad que le corresponde.

Es una oportunidad de oro, porque una visión masculina de la vida nos está llevando hacia el desastre planetario.  No estoy diciendo que las mujeres lo vamos a hacer mejor, sino que podemos aportar una visión diferente que enriquezca la instituida para trabajar conjuntamente en la defensa de nuestra casa común que, ay, se nos está desmoronando a pasos agigantados.

No solo la tecnología se está convirtiendo en nuestra aliada: parece ser que incluso la naturaleza está de nuestra parte.  Además de ser quienes podemos parir,  la madre naturaleza nos trata con cariño. ¿Sabías que el gen del guerrero juega a nuestro favor?  Influye en la producción de dopamina y serotonina, pero, mientras que a los hombres les estimula el gusto por el riesgo y otros comportamientos "masculinos", a las mujeres nos incrementa los niveles de felicidad.

Así que vamos a aprovechar la alianza estratégica tecnología + naturaleza para conseguir la visibilidad que merecemos y el planeta necesita.  Por mi parte,  jaleo y divulgo siempre que puedo los logros de diferentes mujeres en diferentes ámbitos, y estoy convencida de que si lo hacemos muchas mujeres (y algunos hombres convencidos) el efecto multiplicador será imparable. ¿Te animas?

Mi frase - lema es Esperanza es nombre de mujer.  Porque podemos y queremos aunar todas nuestras cualidades, capacidades, conocimientos y compromiso para conseguir junto con los hombres un mundo mejor. 

Así que te dejo aquí una pequeña relación de mujeres que admiro por diferentes motivos.  Obviamente no están todas las que me gustaría mostrarte, pero en este momento solo estoy haciendo un pequeño ejercicio para animarte a que tú también lo pongas en marcha.

Desde la ciencia, podemos fijarnos en  Valentina Tereshkova, la primera mujer astronauta; Montse Calleja, que trabaja en sensores nanomecánicos; Elena García Armada, que ha desarrollado exoesqueletos biónicos para niños; María Casado, especialista en bioética. También te puede interesar echar un vistazo a Las 8 mujeres más influyentes de la ciencia en España  y Mujeres con Ciencia .

Desde la filosofía, podemos encontrarnos con  Adela Cortina, una pionera en ética aplicada a la organizaciones;   Amelia Valcárcel  y su defensa de la mujer;  Marta Tafalla,  centrada en ética medioambiental con un foco interesante en la vertiente ecoanimal;

Mujeres que luchan por los animales,  Jane Goodall conocida en todo el mundo, y otra más próxima  que también dedica la vida a ello, Silvia Barquero;

En tecnología me encanta  Janine Benyus , una pionera en aprender de la naturaleza;

Mujeres que ayudan a abrir la mente y a sentrise bien en el rol femenino:  Rosa Montero por su capacidad de empatizar y Elvira Sastre  por su sensibilidad;

Mujeres varias valientes defendiendo la naturaleza: Meet 6 women fighting for clean water;

Políticas que están diseñando un nuevo rumbo para sus países:  Jacinda Ardern  en Nueva Zelanda, por centrarse en el bienestar de la población en lugar del PIB;   Erna Solberg, de Noruega, por luchar contra la deforestación y en pro del medio ambiente;

Y mujeres jóvenes, comprometidas y entusiastas, nuestro gran futuro, nuestra gran esperanzaMalala Yousafzai peleando por los derechos civiles, Greta Thunberg  para frenar la crisis del clima,  Carola Rakete salvando vidas a riesgo de su libertad...




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6 de junio de 2019

Ética y "Gran Hermano" en la empresa


En esta época en que ha comenzado a realizarse el control horario en las empresas, las dudas que se están planteando podrían enlazarse con las que provienen del manejo de los datos particulares de los empleados.

The Economist explica en un artículo que Deloitte realizó un estudio a partir de los datos ofrecidos por un grupo de empleados voluntarios, gracias a los cuales pudo concluir que los equipos interdisciplinares obtienen mejores resultados que los tradicionales, que las personas están más cómodas en estancias con ventanas y luz natural, que las reuniones funcionan mejor en salas grandes que en pequeñas y que el bienestar de los empleados y la productividad se consiguen más fácilmente en equipos de trabajo pequeños que en grandes.

(A veces las grandes firmas realizan sesudos estudios para descubrir la rueda, parece ser que no cuentan con especialistas en gestión del talento, desarrollo organizacional, etc. 😉.   (Puedes leer Google y el equipo de trabajo perfecto, muy en  esta línea).

Dígase en descargo de Deloitte que este estudio tenía la característica de recoger los datos mediante tecnología digital, es posible que se tratara de familiarizarse con su manejo y no de obtener datos archiconocidos.

La noticia es muy oportuna porque habla de datos personales de los empleados que están al alcance de la empresa y a su servicio; por ejemplo, los datos obtenidos sobre el estado físico y la salud de los empleados pueden ayudar a mejorar la ergonomía, las prestaciones del servicio médico de la empresa para los trabajadores, etc. 

 En principio, todos esos fines son muy loables, puesto que subyace un planteamiento de beneficio mutuo:  empleados cómodos y bien atendidos, empresa que consigue mejores resultados.

Lo que ocurre es que la tecnología va más deprisa que la ética, lo que puede provocar usos perversos y - como mínimo -  recelo por parte de los empleados, puesto que desconocen cuándo, cómo y para qué se utilizarán datos de su propiedad.

De hecho, ya en 2017 la UNI Global Union  hablaba de la protección de datos de los trabajadores, mencionando su derecho a acceder a los datos recopilados sobre ellos en el puesto de trabajo, a llevárselos consigo si cambian de empresa y a corregirlos, bloquearlos o eliminarlos, pero todavía no contamos con legislación concreta al respecto.

Mientras tanto, los ciudadanos haremos bien en solicitar a las empresas en particular y las organizaciones en general que muestren el mayor nivel posible de compromiso y transparencia respecto a los objetivos, la utilización y los beneficios esperados de la recogida de datos personales correspondientes a los empleados.  No vaya a ser que, como en China, la combinación de vigilancia, big data y aprendizaje automático logren un cóctel perfecto tipo Gran Hermano para la vigilancia total.

Porque la tecnología puede ser un magnífico aliado, siempre que no olvidemos realzar todo aquello que nos hace realmente humanos: por ejemplo, la ética. ( En esta línea, puedes leer Ética para robots).