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11 de abril de 2019

Equipos multidisciplinares para ayudar al planeta

Cinco universidades europeas se han unido en una investigación para lograr (lo han logrado) que un grupo de abejas en Austria y un grupo de peces en Suiza se comuniquen entre sí coordinando sus decisiones.

Utilizan  algoritmos evolutivos (IA) relacionados con la biomimética. Los robots aprenden a comunicarse con estos dos grupos de animales hasta que consiguen que sus respectivos comportamientos grupales estén coordinados.  Es decir, consiguieron modificar las pautas de comportamiento habituales de cada uno de los grupos.

Parece ser que los científicos consideran muy importante este logro, porque permitiría que los humanos interfieran con las sociedades animales para gestionar el medio ambiente, consiguiendo que las máquinas traduzcan señales biológicas cuya comprensión podría ayudar, por ejemplo, a que las aves evitaran los aeropuertos o que los animales polinizadores se dirigieran hacia cultivos orgánicos alejándose de cultivos con pesticidas.

Tienes información más detallada en Tendencias21.

Como todo avance científico, tiene su lado luminoso y su lado preocupante.

El lado luminoso es que podremos entender cada vez mejor a la naturaleza, algo imprescindible para esta sociedad nuestra urbanita, apresurada y alejada de los entornos naturales, cuyo desconocimiento es responsable en gran medida del daño que estamos haciendo al planeta.

El lado preocupante es que las máquinas serían capaces de imitar de tal modo a la naturaleza que podrían decidir por ella interfiriendo artificialmente en los ecosistemas.  Estos ejemplos que nos ofrecen los científicos son efectivamente intervenciones en los ecosistemas, y ambos tienen algo en común:  obtener provecho para la humanidad.  Si alejamos a las aves de los aeropuertos tendremos menos accidentes, y se alejamos a los polinizadores de los cultivos tratados con pesticidas conseguiremos que la humanidad tenga menos enfermedades.

La ciencia sigue avanzando, pero todavía está inmersa en una visión antropocéntrica que no va a ayudar a proteger el planeta.  Necesitamos una cosmovisión que nos permita considerarnos una parte del gran ecosistema Tierra, no los dueños y señores. ¿Conocer cómo se comunican los animales? Sí, pero para aprender a hacerlo mejor nosotros, no para interferir en sus comunicaciones para nuestro propio provecho.

Una vez más acudo a la reflexión de Jorge Wagensberg:



De forma que nos interesaría acometer las investigaciones científicas desde el punto de vista de que somos una parte más de la Tierra. Entiendo que para los científicos puede resultar difícil y un tanto alejado de sus praxis, pero aquí más que nunca deberíamos potenciar la formación de grupos interdisciplinares para plantearse los problemas desde diferentes y enriquecedores puntos de vista.

Un ejemplo que a primera vista resulta un tanto extraño pero que podría adaptarse al tema que tratamos es este: Richard Davidson, doctor en Neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva, es  miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos, para convencer a los líderes de que hay que hacer accesible lo que sabe la ciencia sobre el bienestar.

Es muy significativo que Davos escuche a científicos expertos en intangibles como la empatía y la compasión.  Y también es muy esperanzador, lo considero una magnífica prueba de lo bien que funcionan los equipos multidisciplinares.

¿Qué ocurriría, por ejemplo, si incluyéramos en la formación de los científicos conocimientos sobre sufrimiento, empatía, compasión…?   ¿Qué ocurriría, por ejemplo, en el equipo que estudia la comunicación entre diferentes especies, si se incluyera algún miembro especializado en Psicología, Psiquiatría, Filosofía, Ética, Etología… ?

Personalmente estoy convencida de que los resultados de las investigaciones serían muy distintos:  la ciencia avanzaría, sí, pero para aprender de la naturaleza y reaprender a ser parte de un ecosistema. Porque respetar a la naturaleza es la premisa básica para que todos nosotros sigamos en este pícaro mundo;  todo lo demás nos llevará más pronto que tarde a la extinción por  desaparición de nuestro hábitat.

¿Quieres compartir aquí tu opinión al respecto?

Tienes más información sobre Davidson aquí.

16 de diciembre de 2018

Gracias de nuevo por leerme :)


Otro año más, aquí estoy para agradeceros la compañía que me habéis prestado durante todo 2018.  Me siento contenta y agradecida, lo que me anima a seguir escribiendo sobre temas varios que me interesan y, afortunadamente, a vosotros también 😀

Durante este año el podium ha quedado así:

En primer lugar, Forges y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.   Los ODS son una de las preocupaciones actuales de nuestra sociedad, y el gran Forges ha sido de una ayuda inestimable para divulgarlos.  ¡Cuánto le echamos de menos!.

En segundo lugar, Sobre los expertos, un canto a las nuevas formas de aprender y desaprender que parece ser se aplican por doquier y no siempre de forma idónea.  Menos mal que a veces nos rebelamos ante modas sinsustancia 😉

Y en tercer lugar, Todo éxito es un fracaso rectificado, porque generalmente nos gusta recoger los frutos de la perseverancia.

Os reitero mi agradecimiento  y os prometo que seguiré poniendo todo mi interés en escribir algo legible para que sigáis visitándome. 

Y si queréis leerme en otros sitios, en la columna derecha del blog tenéis diferentes enlaces.  En cualquier caso,

Feliz 2019 y hasta siempre 

26 de abril de 2017

La empresa como tribu

Existen muchas correlaciones entre una tribu, una nueva organización de convivencia y una empresa.

Ya comenté anteriormente, en una analogía sobre Atapuerca, que tenemos mucha experiencia acumulada como especie y que haríamos bien en aplicarla.  Estaba pensando en nosotros como animales sociales, habituados a vivir en tribus. 

Asociaba la tribu con la empresa, como organizaciones con características comunes.


Según Wikipedia, el término tribu aparece en la antiugua Roma, cuando se agremian varias bandas, o clanes, o conjunto de personas emparentadas diferentes entre sí, pero que tienen la necesidad de formar una comunidad y crear instituciones para que sea posible la convivencia entre las gentes que han decidido vivir juntas y unidas, conociendo las diferencias entre ellas y entre las tribus.

Es una buena definición, que se puede aplicar tanto a un pueblo "primitivo" como a una banda urbana.  Y, por supuesto, a una empresa.

La definición alude a conceptos importantes que hay que gestionar para conseguir el éxito:
Formar una comunidad conlleva toda una serie de planteamientos sobre quiénes, cuántos, cómo y cuándo se han de incorporar a la tribu, lo que supone que primero hay un "núcleo duro" que define estos  y otros conceptos y explicita las condiciones; También supone que dicho "núcleo duro" ha establecido  previamente cuáles son los objetivos de la futura tribu:  no es lo mismo formar una tribu para cazar leones que para recolectar frutos silvestres, convivir como vecino en una finca urbana que practicar cohousing, comercializar un producto multiusos que un postre local;

Ha elaborado un plan de convivencia que tod@s l@s nuev@s integrantes
han de conocer y respetar: la tribu se resiente si alguien olvida afilar las lanzas de caza o adiestrar a las criaturas para trepar a los árboles, pagar las cuotas de la comunidad o mantener aseados los espacios comunes, explicar bien las utilidades del producto o utilizar ingredientes de calidad. Desde una orden monástica hasta una pandilla de ñetas tienen sus códigos de comportamiento escrupulosamente diseñados, implementados y respetados por todos los miembros de la tribu.

Ha definido un sistema de "castigos" para garantizar la observación de los mínimos pactados: cuándo se quedará sin su porción de carne o fruta, tendrá una sanción económica, será relegada a una posición menos relevante, e incluso cuándo puede ser expulsada.

También se han definido los "premios" para quienes observen las reglas: desde una porción extra de comida hasta un mejor lugar en la cueva, desde un incentivo económico hasta un reconocimiento público.

Se especifica también cómo gestionar comportamientos o personas diferentes del grueso de la tribu, o hasta qué punto se pueden admitir visiones / aportaciones diferentes. 


Asimismo se ha definido qué hacer con las aportaciones de los nuevos miembros, estableciendo procedimientos  para incorporar las mejoras sugeridas: desde la modificación de un comportamiento determinado hasta la inclusión del nuevo miembro en los consejos de gobierno.




    Una vez más, diferentes parcelas del saber humano (antropología, psicología, paleontología, arquitectura, sociología, etc.) se entrocan y apoyan mutuamente para explicar este fenómeno que nos tiene subyugados desde siempre:  el ser humano y sus relaciones interpersonales.

    ¿Tienes 5 minutos más para leer algo relacionado? Pon un arqueólogo en tu empresa.

14 de abril de 2017

Leonardo da Vinci y los abreviadores

Leonardo,  precursor de la percepción cualitativa y holística que resulta esencial para comprender la complejidad y la belleza del mundo, consideraba que la complejidad de la naturaleza no podía reducirse a cifras y análisis mecánicos.

Reproduzco aquí un fragmento sobre Leonardo que publiqué en el artículo ¿Es así la empresa en la que trabajas? (y IV):

 En el siglo XV, Leonardo Da Vinci, el primer científico moderno, ya partía de una visión sistémica de la vida cuando decía que todo está interconectado y que lo importante no es la materia sino las relaciones. Y estaba tan convencido  que llamaba "abreviadores" a quienes dividen el mundo en partes o en bloques, a los reduccionistas de su tiempo.

Me gusta especialmente una reflexión suya en la que compara la Tierra con el cuerpo humano: el agua es la sangre, la carne es la tierra, los huesos son los estratos de las rocas, y hasta la subida y la bajada de las mareas se corresponde con el pulso del corazón.



En el siglo XXI, el enamorado de Da Vinci Fritjof Capra, - investigador y autor en el campo de la física de las partículas y la teoría sistémica -  dice de él que su auténtico valor está precisamente en apreciar el mundo como un ser vivo, y no como una máquina, y que la sabiduría está en la naturaleza.

Capra une sus propios y ricos conocimientos a los de Da Vinci y nos dice que hemos pasado de ver el mundo como una máquina a verlo como una compleja red;  no hay sustancia material ni bloques sólidos, esos son conceptos newtonianos.  Lo que tenemos es una red de relaciones entre procesos,  una interacción fundamental que ocurre constantemente a todos los niveles, hasta en los más elementales. (Una interesante entrevista a Capra aquí)


Traigo a colación estas ideas porque en la población de Sant Cugat del Vallés  se está talando el bosque de Volpelleres, situado en el casco urbano, para emplazar un instituto llamado - oh ironía - "Leonardo da Vinci".   En honor a la verdad, el instituto se elevará en la linde del bosque, no en su interior.  Pero para edificarlo y para dotarlo también de otros equipamientos, el ayuntamiento ha decidido talar numerosos árboles en esta primera fase. (Hay planificadas fases sucesivas con más equipamientos urbanos para los que necesariamente habrán de talar unos 10.000 m2  más de bosque).

A mayor abundamiento, este bosque está muy próximo a una autopista por la que los coches que
circulan generan tanto CO2 que el ayuntamiento ha solicitado se modere la velocidad del tránsito. De hecho, se ha instalado un ordenador que mide los niveles de contaminación a 200 metros del bosque talado.  Como dice Carlos Sánchez Pereyra, "I love my Smartcity".  Pura coherencia.

Ante las quejas de numerosos vecinos que tienen claro el papel crucial del bosque como ecosistema, la alcaldesa  Mercè Conesa ha respondido textualmente que "ya tenemos muchos árboles".


 La alcaldesa y su concejo dicen que se reparará el estropicio plantando otros árboles en otros lugares. Es algo tan sencillo como mover piedras, las quito de un lugar y las traslado a otro.  Como dice Marta Tafallalos seres vivos no se acaban en el límite de su cuerpo, sino que su identidad se desarrolla en complejas redes de interrelaciones.  Muy en línea con los descubrimientos del doctor en Biofísica Stefano Mancuso.

 Esta idea de que los árboles son "cosas" para utilizar según convenga hace tiempo que resulta evidente en el modelo de  gestión de este ayuntamiento, puedes ver también La doble cara de una ciudad inteligente ,  y  hay otros destrozos recientes en diversas vías urbanas.

Por favor, firma la petición de parar este desastre en  Change.org   . No importa si vives en Sant Cugat del Vallés, en Buenos Aires, en Ushuaia o en Tromsø, estamos hablando de salvar un ecosistema;  ya sabes, si matas una parte del sistema Tierra,  todo el sistema se resiente.  Seguro que entre todos podemos lograr que los abreviadores vayan ampliando su mirada hasta aceptar las evidencias científicas que se están trabajando en el siglo XXI. 

Desde la estela de Leonardo, todas las personas que queremos a la naturaleza agradecemos de antemano tu colaboración.


25 de enero de 2017

Biomimética Empresarial en Radio4 rne

Una vez más, Rosa de Diego, responsable del programa Llibres, píxels i valors de Radio Nacional de España Radio 4, me ha invitado a charlar sobre varios temas que trato en los artículos que he publicado últimamente.  Aquí tienes el audio:




Por si quieres echar un vistazo a los artículos que mencionamos, te los dejo aquí:

Sobre las interpretaciones que hacemos de lo que nos pasa: "Lágrimas en la cocina" (en mi blog);


Sobre cooperación estratégica entre empresas: "Ecosistemas corporativos del XXI"  (en la página de People plus! Profit);

https://peopleplusprofit.org/ecosistemas-corporativos-del-xxi/


Sobre Biomimética Empresarial:  "Biomimética: hacia nuevos modelos de gestión corporativa" (en la página de People plus! Profit);


https://peopleplusprofit.org/biomimetica-hacia-nuevos-modelos-de-gestion-corporativa/

Sobre corresponsabilidad ciudadana:  "Solidaridad sí, pero todo el año" (en Diario Responsable).

http://diarioresponsable.com/noticias/24223-solidaridad-si-pero-todo-el-ano

También dedicamos una reflexión a la importancia de las aportaciones que las personas séniores hacen a la sociedad, a propósito de la presentación de la Red Sénior Carisma en Barcelona, y sobre lo exitoso que suele resultar (para las empresas y para las personas que lo forman) organizar un tándem sénior + junior.

Como siempre, ha sido un placer compartir con Rosa.  Espero que disfrutes de la charla :-)

29 de octubre de 2016

¿Qué tipo de contenedor emocional eres?


Hace poco tiempo leí un artículo que explicaba cómo organizar los armarios roperos aprovechando un cambio de temporada.  Primero pensé hay que ver cómo se ganan la vida algunas personas, un artículo entero para un tema tan baladí.  A los pocos días me vino a la memoria el citado artículo y mi soliloquio tomó un rumbo distinto:  Sí, sí, será una tontería, pero yo lo leí hasta el final". 

Pero ahí no quedó la cosa: por tercera vez en poco tiempo, en una de esas noches en las que cuesta conciliar el sueño, recordé el artículo desde otra perspectiva:  el párrafo que llamó mi atención cuando lo leí se refería a qué criterios utilizar para desechar la ropa. 

¡Qué curioso!  Lista de criterios para desechar la ropa.  Es verdad, y también utilizamos criterios para reordenar el despacho, el taller, las guanteras del coche... cualquier espacio en el que hemos ido depositando diferentes objetos.Y a medida que vamos viviendo vamos cambiando los criterios de selección y también los contenedores para guardar los objetos.

Así que hoy vamos a hablar de contenedores.

Los contenedores de la imagen se utilizan para reciclar:  depositamos ahí algo que ya no queremos con nosotros pero que pensamos que de una u otra forma se podrá procesar.

Las personas también hacemos de contenedores, en este caso de las emociones ajenas.  Asumimos ese rol de forma intuitiva o profesional, pero casi todo el mundo es / ha sido / será depositario de las confidencias de alguien. Está muy bien, porque es una forma espléndida de estrechar lazos afectivos, consolidar relaciones interpersonales, mejorar las capacidades de escucha activa, ayudar a otra persona en momentos delicados, etc., etc.  Cuando hacemos de contenedor de las emociones ajenas estamos tomando parte activa en su labor de procesamiento:  al finalizar el proceso, esas emociones no habrán desaparecido, sino que se habrán transformado en algo diferente y más útil listo para darle un nuevo uso.

Me conviene, además, distinguir entre los diferentes tipos de "contenedores".  Pasa igual que con los contenedores "de verdad":  si echo el aceite en el contenedor del papel estropeo el papel, el aciete no se recupera y además se contamina el medio ambiente.   Por eso cada contenedor "de verdad" tiene sus propias características de forma, color, etc., es importante saber cuál conviene utilizar en cada oportunidad.

Así que vamos a hacer una clasificación de "contenedores", para no echar el aceite en el de papel :-)

 Contenedor estándar, con color estandarizado que todo el mundo conoce: aquí se puede depositar casi cualquier tipo de vidrio. Dejamos en él nuestras botellas y similares sin pensar demasiado, en un acto casi reflejo producto de la costumbre.  Pocas personas se paran a pensar qué tipo de vidrio no puede echarse en este contenedor.  Es el de vidrio, ya está.

Si nosotros estamos haciendo de "contenedor" y mostramos esta imagen estándar,  es probable que viertan en nosotros cualquier cosa que convenga reciclar, como una riña con un compañero de  trabajo o remordimientos por un grave atropello a los derechos de otras personas. Existen muchas posibilidades de que no podamos procesar esos contenidos y nos sintamos como el papel impregnado de aceite:  incapaces de mejorar la situación ajena y nosotros llenos de pringue.

Contenedor artístico: a pesar de que la forma es idéntica al anterior, éste presenta una novedad atrayente:  reproduce una conocida obra de arte. Llama la atención e invita a acercarse, contemplarlo y utilizarlo. No sé si el ayuntamiento de Pamplona desea hermosear la ciudad, concienciar a los ciudadanos de la importancia del reciclaje, evitar los grafitis... pero el caso es que estamos ante un contenedor estándar al que se le ha añadido una capa externa sofisticada y atrayente.

Si nosotros estamos haciendo de contenedor artístico, estamos llamando la atención a los demás para que se acerquen a depositar sus cuitas.  Puede resultarnos gratificante porque a casi todo el mundo le gusta sentirse valorado, pero no estaría mal mirarnos primero a nosotros mismos para ver si en realidad no somos el contenedor estándar con una capa de maquillaje que se puede descascarillar al primer embate.  Seguro que tú también conoces a alguna persona que, probablemente con mejor intención que acierto, ejerce de consultora / asesora / consejera sin contar con los conocimientos necesarios.

En estos casos puede ocurrir que quien hace de "contenedor" vaya acumulando estrés por la inquietud que le genera la inseguridad ante el servicio que presta.  Y quien solicita el apoyo puede verse también perjudicado de diversas maneras: relaciones de dependencia, visiones sesgadas, problemas para avanzar, ...

No obstante, un contenedor artístico puede ser muy útil si quien hace de contenedor se cuida de que quede claro el tipo de ayuda que puede brindar: en el caso de la imagen podría ser útil para depositar las botellas de un botellón urbano, por ejemplo, pero debería dejar claro cuál es su misión.   Nosotros, del mismo modo, podemos dejar claro que podemos ser útiles en desencuentros de parejas, por ejemplo, pero no en traumas infantiles. 

 Contenedor - perezoso: Este contenedor, situado en Tortuguero, es muy diferente.  Mucho más pequeño, esbelto, sirve de base para la escultura de un animal emblemático de la zona.  Los visitantes lo utilizan como papelera en la que depositan cualquier tipo de desecho (papel, vidrio, plástico...).  Resulta muy atractivo y sugerente e incita a utilizarlo.

Un contenedor pequeño que alberga objetos variopintos.  Está claro que se ha de vaciar frecuentemente y que es preciso dedicar un tiempo a clasificar su contenido.  Muy apropiado para la cultura de su entorno, hacer las cosas poco a poco y hacerlas bien, con interés y dedicación;  ese perezoso explica perfectamente el enfoque:  poquito a poco, se puede conseguir  una vida grata y una edad longeva.

Si nosotros estamos haciendo de contenedor - perezoso, nuestra forma de acompañar a la persona que lo necesite es algo así como vierte aquí lo que quieras, pero en pequeña cantidad, porque vamos a procesarlo despacito y con cariño. Seguro que la persona atendida así se encuentra cálidamente acogida y con mejores niveles de bienestar.

Este planteamiento  es apropiado si tenemos formación específica y experiencia  adecuada en acompañar a personas en sus procesos de desarrollo personal.  De no ser así, lo más probable es que vivamos esta situación como impostores, lo cual no es sano ni para nosotros ni para quien ha solicitado el acompañamiento.

 Contenedor - búho: También lo he visto en Tortuguero, y forma parte de la "familia" de contenedores del lugar:  pequeños, artísticos y rematados por un animal del ecosistema. 

Tiene en común con el anterior su pequeña capacidad, pero el animal es muy distinto:  en este caso no se trata solamente de procesar poco contenido cada vez, sino que se procesa contemplándolo con "mirada de búho": con toda la calma que proporciona la inmovilidad de este animal cuando vigila sin interferir, verificando cuidadosamente todo lo que está al alcance de su vista... y recogiendo lo aprovechable, elevar el vuelo y llevárselo a otro lugar para poder disfrutarlo de forma cómoda y segura.

Si nosotros estamos haciendo de contenedor - búho ponemos todos nuestros recursos en detectar y resaltar todos los puntos fuertes y las capacidades de nuestro interlocutor, para ayudarle a que contemple la problemática que nos comparte con "ojos de búho", con una perspectiva diferente en la que apoyarse para superar la situación que le ocupa.  Estamos ayudándole a que saque lo mejor de sí para seguir desarrollándose a partir de sus propios recursos. 

Obviamente este tipo de interrelación no puede darse en cualquier caso, pues exige que la persona que solicita ayuda tenga una base sobre la que apoyarse y, además, que quien hace de contenedor cuente con una sólida experiencia.  De no ser así se pueden generar falsas expectativas, diversas frustraciones  y dolor para ambas partes.  (Sé que hay personas que ignoran deliberadamente estos riesgos buscando su propio beneficio, pero en este caso no hablaríamos de "contenedor  - búho", podríamos decir "contenedor - agujero negro" ).

En esencia, todos podemos hacer de "contenedor".  Es más, lo considero una especie de deber ciudadano porque es una forma de contribuir al bienestar de los demás. La clave para no dañar y no dañarse es reflexionar previamente y preguntarse:  ¿qué tipo de contenedor emocional soy?  Si tu respuesta te gusta, adelante.  Si no te gusta, siempre tienes dos opciones: buscar otra alternativa para ser útil a las personas de tu entorno, y prepararte para lograr ser un buen "contenedor" en el futuro. Porque la base de todo lo demás es que tú te encuentres satisfech@ de tus propias decisiones.