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7 de enero de 2020

Comprometidos con el trabajo

Baba Sule, una persona ejemplar
Hay personas que, independientemente del lugar que ocupen en la sociedad, son capaces de vivir de acuerdo con sus valores y ser así un ejemplo para todos nosotros.


Baba Sule,  un futbolista excampeón del mundo que ahora trabaja como utilero del Fuenlabrada, es conocido - entre otras cosas -  por dejar los vestuarios de los campos que visita en perfecto orden de revista.  Recientemente sus adversarios alabaron su trabajo a través de Twitter, a lo que respondió: Aunque no te guste lo que hagas, da siempre lo mejor de ti.

Una frase admirable porque responde exactamente a la forma que tiene de trabajar, no se trata en absoluto de un latiguillo.  Por lo visto, Baba está de acuerdo con Tolstói cuando afirmaba que el secreto  de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace.

Está además en consonancia con la idea que tiene acerca de cómo encarar las dificultades de la vida:  "eso  [las dificultades] es parte de la vida, las cosas hay que tomarlas con humor, porque si empiezas a pensarlo no te va a dejar vivir". 

Si quieres ver qué dice, cómo lo dice y qué piensan de él los compañeros puedes pinchar aquí.

Encontrar una persona con esa visión de la vida resulta muy esperanzador después de haber leído el informe Engagement and de Global Workplace   (Gracias,  M. Victoria S. Nadal):  En España, solo el 7% de los empleados están comprometidos con su trabajo y ocupamos el puesto 15º de 17 países participantes.  En el siguiente gráfico se pueden ver las preguntas formuladas y los resultados obtenidos: 

Engagement and Global Workplace de Steelcase, pág. 177
 Compromiso y sentido del humor con claves para que las personas podamos conseguir una vida mejor y, por tanto, conseguir también que eso se refleje en la vida profesional.  

De hecho, las organizaciones invierten muchos recursos para conseguir el compromiso de los empleados.  Es una buena idea, y también sería adecuado favorecer todo tipo de iniciativas que tengan relación con ayudar a que las personas consigan por sí mismas adecuados niveles personales de compromiso y de sentido del humor. 

Santiago Vázquez mantiene que es necesario ser feliz en el trabajo para ser feliz en la vida, y   Koldo Saratxaga explica que, si se quiere lograr un proyecto compartido, es necesario que las personas se ilusionen, se comprometan y se consideren dueñas del éxito.  Personas que, como Baba, consideran imprescindible hacer bien el trabajo independientemente de lo que pueda agradar.

Respecto al sentido del humor,  Begoña Carbelo  y Jáuregui aseguran que el sentido del humor, como rasgo de la personalidad, es una de las principales fortalezas del ser humano.  De hecho, el humor implica superación, es aceptación y ternura y es también una actitud de coherencia.

El humor, además,  fortalece el autoconcepto y la autoestima y ayuda en el proceso de aprendizaje, hasta el punto que humor y aprendizaje están unidos por naturaleza.  

Claro que todos estos planteamientos se han de aterrizar en el día a día, no basta con generalidades más o menos teóricas.  Y la mejor forma de aterrizarlos es conseguir que las personas incorporemos rutinas buenas, de las que poco a poco nos llevan a ser mejores personas: bueno para nosotros y para los demás. 


Por eso,  Alasdair MacIntyre proponer trabajar en la ética de los hábitos, las virtudes y el conocimiento de la forma en que la persona alcanza una vida buena en la que encuentren plenitud todos los aspectos de la vida humana.

Podemos adelantarnos a las propuestas que nos hagan en las organizaciones para las que trabajamos, porque ¿quién va a cuidar de mí mejor que yo mism@? Seguro que somos capaces de diseñarnos una buena rutina para ir incorporando paulatinamente esos preciosos valores.

Y casi seguro también que estarás de acuerdo en cómo resumiría Nietzsche una reflexión como la de este artículo:





Enlaces relacionados:

El círculo de la motivación
Peter Higgs y las personas 
La felicidad como indicador del rendimiento profesional
Actitud y coraje
Compromiso + ética + humor
Valores, ética y genética 
La satisfacción vital tiene 4 aliados: agradecer, aceptarse, decidir y abrazar

26 de julio de 2018

La oca que se convirtió en pato

Hoy te traigo una preciosa historia, conmovedora y didáctica, de la mano del Santuario Wings of Heart:

La historia de Miss Sunshine es muy triste pero a la vez inspiradora. Es una oca india, que es el ave que más alto vuela del mundo. De hecho, pasan sobre el Himalaya en sus migraciones, llegando hasta los 10.000 metros de altitud.

Por algún motivo que desconocemos, Missis (así la llamamos sus familiares y amigos) apareció en un descampado en medio de un pueblo cercano al Santuario. Nos llamaron pensando que era un pato, pero cuando llegamos vimos que no.   Intentaba volar pero no podía, porque le habían amputado la última vértebra de un ala, que es lo que hacen cuando no quieren que un ave pueda volar y escapar.


Cuando llegó al Santuario estaba muy enferma, y tardó semanas en recuperarse. Y una vez se encontró bien, empezó a salir del dormitorio y a hacer algo que nos rompió el corazón. Cada día, durante horas, se subía al punto más alto del Santuario, cogía carrerilla y se lanzaba en picado intentando volar. Pero nunca lo conseguía. Terminaba "aterrizando" en los lugares más inesperados. Como su cuerpo se torcía por la diferencia en las alas, a veces se hacía heridas que luego debíamos curar. Durante 6 meses tuvo la misma rutina. 

Pero un día, de repente, dejó de hacerlo y empezó a seguir a uno de los patos por todos lados. El pato se iba, pero ella insistía y se iba con él.  Desde ese día no ha vuelto a intentar volar, y en vez de eso se ha adaptado a la vida de pato, convirtiéndose en una más de la familia.


Hoy Missis es feliz porque comprendió que, aunque no vuelva a ser la de antes, en esta nueva vida nunca le faltará amor, respeto y una familia encantadora que cuidará de ella.


¿Verdad que te ha conmovido?  Si sabemos mirar a la naturaleza podemos aprender muchas cosas que nos ayudan a ser más felices.  Missis nos da una lección que no tiene precio:

  • Si te han maltratado, procura reponerte utilizando todos los medios que tengas a tu alcance (incluida la ayuda de alguien potencialmente peligroso como un humano);
  • En cuanto tengas fuerzas suficientes, intenta una y otra vez recuperar lo bueno de tu vida anterior, asumiendo a priori la dificultad de la tarea y la alta probabilidad de llevarte varios golpes;
  • Si a pesar de todo no lo logras, no desesperes:  mira a tu alrededor y rediseña tu vida de la mejor forma posible;
  • Acepta las dificultades de esta nueva etapa de tu vida, acomodarse a una nueva realidad puede provocarte altas dosis de ansiedad y de rechazo por parte de tu nuevo entorno;
  • Si superas todas esas etapas eres una persona triunfadora:  disfruta de tus logros y de la vida.  Enhorabuena. ¡Ah! y no se te olvide explicarlo a quien le pueda resultar útil, porque los buenos ejemplos sirven de estímulo para superar las pruebas que nos vamos encontrando. 
Como agradecimiento a  Santuario Wings of Heart, te dejo aquí sus peticiones por si consideras adecuado echar una mano:    Ayúdanos a salvar vidas y darles una segunda oportunidad:  Por tan solo 1€/mes haz Teaming  , A partir de 10€/mes puedes apadrinarHazte socio-colaborador desde sólo 6€/mesCompra en la Tienda Solidaria ,   También puedes hacer un donativo

23 de abril de 2018

Todo éxito es un fracaso rectificado

Dice Charles Pépin que todo éxito es un fracaso rectificado. También nos dice que filósofos como Platón, Descartes o Kant no hablan del fracaso,  y que no todos los fracasos son positivos, sino que hay que fracasar de una forma interesante, con la voluntad de ser valiente y original. 

Me ha llamado la atención que trata de un tema abordado desde difentes disciplinas a lo largo del tiempo.  Por ejemplo:

Maxvell, pionero de la física moderna, ya nos advertía:   "Un hombre debe ser lo suficientemente grande como para admitir sus errores, lo suficientemente inteligente para sacar provecho de ellos y lo suficientemente fuerte para corregirlos".


Benjamín Disraeli, un político reconocido por haber alcanzado el éxito también en otros ámbitos de actividad como la literatura, estaba convencido de que la perseverancia es un buen camino hacia el éxito: 




Pablo Neruda,  uno de los mejores poetas del siglo pasado,  nos hace percatarnos de la importancia de no repetir los errores, no culpabilizarse y aprender para el futuro. En este caso, Pépin está en la misma línea cuando sostiene que "Muchas veces, tenemos que fracasar repetidamente hasta caer rendidos y hasta sentirnos deprimidos. Es entonces cuando entendemos que nos estamos equivocando, que eso no es lo que queríamos hacer con nuestras vidas, tanto en el plano profesional como en el sentimental. Fracasando una y otra vez nos vamos acercando, poco a poco, a la verdad".


Pépin señala que este planteamiento tan erróneo parte del modelo fundador de la escuela pública, enfocada a enseñar de forma homogénea.  En este punto coincide con   Howard Gardner, el psicólogo descubridor de las inteligencias múltiples, quien sostiene que el error más grande en la enseñanza de los siglos pasados ha sido tratar a todos los estudiantes como si fueran solo variantes del mismo individuo y por lo tanto sentir justificado enseñarles a todos los mismos temas de la misma manera, y también con Shin'ichi Suzuki, músico y pedagogo cuyo método se fundamenta en la individualidad de los niños.


Pépin nos dice también que experimentar el fiasco y la frustración inherente a él es lo que, en el fondo, nos convierte en humanos. Me permito discrepar:  si no lo entiendo mal,  se puede interpretar que Pépin supone que los no humanos no experimentan el fiasco y la frustración inherentes al fracaso. 

Los animales hacen algo mejor que nosotros:  no confunden el fracaso de un proyecto determinado con el de su propia esencia como ser vivo.  De hecho, deberíamos fijarnos en que no sienten lastimado su amor propio (o cualquier otro tipo de sentimiento que tengan) e insisten hasta que consiguen lo que se han propuesto. ¿Desánimo? Ni hablar.  El fracaso ayuda a rediseñar la experiencia, probar en otros campos, utilizar nuevas herramientas, buscar nuevos contactos... ensanchar nuestros horizontes, en suma.

Cuando llegamos a este punto ya no nos importa fracasar, porque hemos entendido que forma parte del aprendizaje y por ende de la vida.  Incluso hay quien lo ha entendido tan bien que ha montado una exposición:  El museo que demuestra que sin fracasar es imposible triunfar.

Y si eres una persona de las que ven el lado jocoso de la vida, seguro que estás de acuerdo con Bill Murray: I never make the same mistake twice. I make it five o six times, just to be sure.

18 de marzo de 2018

La serpiente que no sabía silbar



Cuentan que una pequeña aldea vivía atemorizada por una serpiente que atacaba a todos los viandantes que pasaban por sus caminos. Los aldeanos, cansados de la serpiente, decidieron acudir al sabio de la aldea para que hablase con la serpiente y  dejase de atacarles.

El sabio habló con la serpiente y consiguió convencerla para que dejase pasar a los aldeanos por los caminos sin atacarlos.

Pasado un tiempo, el sabio se encontró nuevamente con la serpiente. Estaba en muy malas condiciones,  tenía un ojo morado y magulladuras por doquier.

"¿Qué te ha pasado"? le preguntó el viejo sabio.

"¡Ay, viejo sabio!" respondió la serpiente, "mira lo que me han hecho tus aldeanos al dejar de atacarles"

El viejo sabio le respondió, "Yo te dije que no les atacases, pero no que no silbases"

¿Tú que haces normalmente?  ¿Muerdes, te callas o silbas?

Cuando alguien muerde  aleja a los demás , porque tarde o temprano todo el mundo procurará alejarse de su presencia. Morder puede ser muy cómodo desde cierto punto de vista, porque así los demás no molestan.  El problema es que,  salvo que se sea como Simón el Estilita, en algún momento necesitará  la compañía y el calor de esas personas a quienes ha alejado.  Seguro que conoces a alguien que te agredía con su forma de hablar, o solo se te acercaba cuando ella te necesitaba, o te hacía desplantes delante de los demás, o se aprovechaba de ti siempre que podía.... Y es muy probable que le hayas retirado el saludo o al menos tengas algunos trucos para apartarte de ella siempre que te sea posible.

Bueno, pues entonces podemos hacer como hizo la serpiente de la fábula:  callarse. Cuando alguien se calla puede resultar una compañía deseable.  Seguro que conoces a alguien que no habla por no molestar:  permite que otras personas decidan por ella, acepta sin rechistar trabajos extra, en casa hasta el gato tiene más autoridad, nunca se ha peleado con un vecino... Todo el mundo acepta a esa persona y se cuenta con ella en múltiples entornos.

A priori parece una buena forma de convivir, pero a medio plazo puede resultar lesiva:  como a nuestra buena serpiente, nadie la tendrá en cuenta porque sus necesidades siempre quedan en segundo término;  es más, incluso es posible que ni siquiera se conozcan.  

Callarse supone que muy a menudo los demás nos ninguneen, abusen de nuestra buena fe, nos exijan más o menos disimuladamente esfuerzos extra, nos adjudiquen responsabilidades ajenas y otras muchas formas de avasallamiento que nos irán pasando factura.  Como nuestra pobre serpiente, acabaremos llenos de roces y magulladuras.

Cuando alguien silba avisa a los demás de su presencia. Es un claro mensaje de "estoy aquí, házme caso, no me trates mal porque yo también puedo hacer daño; y no quiero entrar en ese juego que es malo para ambas partes".  Hay silbidos armoniosos y silbidos amenazantes, suaves y armónicos o estridentes y malsonantes.  Cada uno tiene su silbido, y lo importante es utilizarlo.  Con el tiempo, como un niño que aprende a tocar la flauta, iremos encontrando el tono, ritmo y volumen más adecuado para relacionarnos con los demás y transmitirles esa idea básica de te respeto y espero que me respetes. Y con el tiempo, igual que el niño se convierte en un virtuoso flautista, seremos capaces de amoldar nuestro silbido a la persona y el contexto en el que nos estemos relacionando.  

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3 de enero de 2018

La parábola del camello

Te traslado una parábola que he encontrado después de mucho tiempo y me ha parecido muy divertida y didáctica, a ver si te gusta:

Una mamá camello y su bebé descansaban cuando el camellito dice:

-Bebé: Mamá, ¿por qué tenemos joroba?

-Mamá Camello: Porque nosotros somos animales del desierto y la necesitamos para guardar agua y poder sobrevivir mucho tiempo aunque no encontremos pozos.

-B: Y, ¿por qué tenemos patas tan largas y redondas?

-MC: Porque así se adaptan a nuestro terreno. Con estas patas podemos movernos por el desierto mejor que nadie  –dijo orgullosamente-.

-B: Y nuestras pestañas, ¿por qué son tan largas? A veces me molestan...

-MC: Hijo mío, estas pestañas largas y gruesas son una tapa protectora. Protegen tus ojitos de la arena y el viento del desierto.

-B: Ya entiendo pero... si la joroba es para guardar agua para andar por el desierto, las patas son para andar por el terreno del desierto y las pestañas protegen mis ojos de la arena y el viento del desierto ¿qué hacemos en el zoológico, mamá?



MORALEJA: 

"Habilidades, conocimientos, capacidades y experiencias  únicamente son útiles si estás en el lugar correcto, en el momento   adecuado, con la energía adecuada y .........................."

Algunas reflexiones:

¿Dónde estás ahora?
¿Dejas fluir tu capacidad creativa?
¿Conoces todos tus puntos fuertes?
¿Cómo intentas sacarles el mejor partido posible?
¿Buscas el lugar y el momento?
Y cuando los encuentras, ¿qué haces?
¿Qué haces cuando estás equipad@ para otra guerra?
¿Por qué el camello tiene 2 jorobas? (sólo se aceptan respuestas con humor)

14 de noviembre de 2017

Las sillas de tu vida

Me gustan las sillas porque pueden representar de una forma muy visual cómo nos sentimos y qué hacemos al respecto. Así que, con tu permiso, voy a presentarte varios modelos de sillas y te digo qué me sugieren.  Aceptaré encantada tus reflexiones  :)

Vamos a ver diferentes situaciones que, con todas las reservas que queramos, podemos agrupar en tres bloques o fases. Convenimos también en que podemos cambiar de fase de forma sucesiva y también "a saltos", en función de las circunstancias de la vida, de mi capacidad de adaptación, del tipo de ayuda que encuentre cerca...

Y, para complicarlo aún más, en una determinada situación puedo utilizar una silla A y al mismo tiempo estar utilizando una silla B en otra situación simultánea.  Vivir no es sencillo, de acuerdo, pero ¡proporciona tantas alegrías! Con un poco de nuestra parte podemos conseguir una vida más placentera, en esencia se trata de saber combinar las sillas de la mejor forma posible en cada uno de los momentos que me vaya ofreciendo la vida.

Es como amueblar un comedor. Seguro que has visto comedores con un montón de sillas todas iguales, en perfecta formación, como un batallón de soldados del ejército chino. Y también habrás visto comedores con sillas de diferentes colores, formas y tamaños, ordenadas con diferentes criterios en diferentes ocasiones.  No sé cuál de los dos modelos es el mejor, así que ¿por qué no quedarnos con ambos?  El truco es poder disponer de muchas sillas diferentes y jugar con ellas de la forma más apropiada para cada circunstancia.  ¿Jugamos?

Vamos a hacer tres grupos o fases:

I. Fase de adaptación al medio, cuando hago esfuerzos por ser aceptada por los demás.
II. Fase de autoaceptación, cuando me voy conociendo, aceptando y desarrollando.
III. Fase de integración social, cuando disfruto de la convivencia y de las aportaciones mutuas.

I. Fase de adaptación al medio, cuando hago esfuerzos por ser aceptada por los demás

1. La tensión interior.  Chirico nos presenta una persona con ciertas características especiales: 

Giorgio de Chirico, La Espera
La cara no está definida, como ocurre cuando estamos en un episodio de tensión interior;  los rasgos se crispan o tensan hasta hacernos prácticamente irreconocibles, como si en esos momentos no fuéramos nosotros.

El ropaje refleja los movimientos convulsos que se producen en nuestro aparato digestivo:  contracciones estomacales, espasmos, piedras vesiculares o tantas otras manifestaciones psicosomáticas que nos dejan dolorido el cuerpo y el corazón.  En esta imagen el torso está excesivamente desarrollado respecto al resto del cuerpo, lo que refuerza la idea.

La silla no facilita las cosas:  a pesar de ser un modelo de silla aparentemente cómodo, es obvio que resulta pequeña para la persona que la ocupa, impidiéndole apoyar brazos y cabeza y ofreciendo así una imagen de absoluta tensión.

En conjunto, esta imagen - bien bautizada como La Espera - transmite una actitud reactiva - defensiva, a la espera de no se sabe qué acontecimientos que no se pueden eludir ni gestionar:  todo el cuerpo en tensión y acorralado por el mueble.

Todos tenemos momentos en que nos sentimos tensos como el personaje de Chirico.  Forma parte de la vida, y si esa  tensión la gestionamos adecuadamente es una fuente de energía que nos ayuda a conseguir metas, sentirnos capaces y abordar proyectos profesionales o personales dentro del marco de desarrollo que normalmente perseguimos para ser cada día un poco mejores.

Lo importante en estos momentos es percatarse de que la tensión está ahí y que nos permitamos abordarla para intentar comprender sus motivos y así poder observar esa realidad hiriente desde otro ángulo menos lesivo para nosotros:  en realidad, la  realidad no existe, es "nuestra" realidad en cada momento.  Poder contemplarla desdramatizada es muy positivo para nuestros intereses:  mantiene vivas nuestras energías pero minimizamos los daños colaterales de malestar físico y psíquico.


2. Los buenos modales. Esta mocita, al contrario, está sentada en una silla adecuada para su talla, y
Renoir, Mlle Romaine Lascaux
se mantiene erguida, sin apoyarse en el respaldo, mirando al frente con expresión cortés  y con todo el cuerpo colocado de acuerdo con las pautas de la buena educación de la época. 


No sabemos cuánto tiempo podría la joven  mantener esta postura, porque comporta un alto grado de aceptación de normas externas, control corporal y control de los sentimientos para que no afloren (demasiado) al rostro.

Todos adoptamos en algún momento esta postura, porque todos hemos de acatar en algún momento las normas sociales, los códigos de comportamiento de la empresa en la que trabajamos, el código deontológico de nuestra profesión, los acuerdos de la comunidad de vecinos, las pautas no escritas de nuestro entorno de amigos, etc.  Somos animales sociales y por lo tanto asumimos que hemos de vivir dentro de un conjunto de reglas que aseguren una convivencia llevadera.

Eso está bien, porque una vida en soledad  forzosa es muy triste y frustrante.  Lo importante cuando utilicemos esta silla es que seamos conscientes de que lo estamos haciendo:  aceptar las normas que nos vienen del exterior no debe constreñir nuestra capacidad de discernimiento ni de libertad.  Cuando Jean Paul Sarte nos dice que su libertad termina donde empieza la de los demás no nos exhorta a ceder siempre ante los demás, sino a estudiar dónde está la linde entre el yo y el los otros para poder negociar acuerdos de beneficio mutuo.  De forma que así podremos saber cuándo y cuánto tiempo tendremos que asumir libremente una postura estándar y cuándo y cómo podremos diseñar nuevos cauces de comunicación que nos abran a otras realidades más enriquecedoras para nosotros y para los demás.

3. La multitarea.  Es curioso que Ocampo nos cite la silla de La Gioconda
Octavio Ocampo, La Silla de La Gioconda
cuando es un elemento que apenas se vislumbra en la composición, ¿no crees?  En cambio, vemos multitud de seres que dan forma a la dama y también otros varios que la rodean conformando un entorno inquietante.  Apenas un trocito del respaldo de la silla, desbordado por un cúmulo de seres vivos que prácticamente la anulan. 


La famosa sonrisa queda empequeñecida por la cantidad de elementos extraños que han tomado carta de naturaleza, como nos pasa en las ocasiones en que elementos externos tienen tanta preponderancia en nuestro día a día que llegan a conformar un remedo de nosotros mismos:  urgencias domésticas,  anhelos de nuestros hijos, expectativas de nuestra pareja, multitud de objetivos profesionales, presión diaria en el puesto de trabajo, desvelo por mantener el cuerpo y la apariencia física de acuerdo con lo que se espera de una persona de nuestro estatus, responsabilidades diversas y simultáneas que tenemos que atender todas a la vez consiguiendo todos los objetivos para ayer.

Seguimos con la sonrisa estereotipada, pero nos estamos convirtiendo en una mezcolanza de cosas extrañas que nos desgarra por dentro, nos otorga una apariencia rara y poco creíble... mientras nos sentimos desfallecer sin tener un apoyo tranquilizador:  apenas un trocito del respaldo de la silla, totalmente insuficiente.  Agotados y desvalidos.

Hacer muchas cosas a la vez no es malo per se, siempre que podamos controlar el proceso y tengamos el apoyo suficiente para poder decidir qué entra en nuestra vida y qué no.  Conseguir ese control no es tarea fácil, pero el mero hecho de planteárselo es ya el primer paso para conseguir el éxito. ¿De verdad necesito un gato en el escote, o tengo suficiente con una bufandita normalita? ¿Qué ocurriría si me busco una buena silla que me permita acomodarme para poder hacer frente a esos inquietantes seres que me acechan por la espalda?  ¿Qué recursos tengo para gestionar las presiones de familiares, amigos, colegas, clientes, etc., y poder llegar a un statu quo que  me resulte satisfactorio sin tener que recomponerme en múltiples trocitos de cosas extrañas?
 

 II. Fase de autoaceptación, cuando me voy conociendo, aceptando y desarrollando


4. La reflexión.  Esta silla es diferente de las anteriores: tiene una altura apropiada, ofrece apoyabrazos cómodos, incorpora un cojín mullido y una cálida mantita en el respaldo para acoger  y acariciar al ocupante...
Iman Maleki, Mujer Sentada con Libro

Esta mujer puede reposar con sosiego "arropada" por el mueble.  Eso le permite despreocuparse de los problemas cotidianos y dedicarse un rato para  pensar, recordar, memorizar, soñar... toda una serie de actividades que insuflan energía y refuerzan las ganas de vivir.


Es posible también que esté aprendiendo, proceso simbolizado por el libro: el aprendizaje necesita de momentos de reflexión e interiorización de los inputs recibidos por múltiples vías.

Los pies descalzos también nos indican que la silla está situada en el lugar adecuado:  no hay piedras, cristales, desniveles, frío pavimento ni ningún otro elemento que pudiera perturbar este instante de quietud.  Una silla apropiada en el lugar apropiado.

Cuando somos capaces de organizarnos un rinconcito así, literal o metafórico, hemos dado un gran paso en pos de nuestro bienestar: cuidar el cuerpo y la mente, permitirnos momentos de estar con nosotros mismos, estimulando el diálogo interno, nos ayuda a enriquecer nuestro bagaje para tener más fuerza y más optimismo frente a las dificultades que nos esperan ahí fuera.  Cada vez tenemos más confianza en nosotros mismos, y eso es una fuente inagotable de bienestar.

 5.  La relajación.   Una cómoda silla tapizada de terciopelo, con respaldo lo bastante alto como para apoyar la cabeza, capaz de acoger sin problemas el cuerpo de la muchacha que reposa plácidamente con un animalillo en el halda.  Su  tono cálido y forma envolvente invitan a dejarse llevar por el dolce far niente; la postura relajada del gato concuerda con los ojos cerrados de la chica y con su falta de preocupaciones, incluso respecto a la corrección de la vestimenta.  No sé cuál de las dos criaturas está ronroneando más a gusto :-)

Renoir, Sleeping Girl with a Cat
Cuando disponemos de un asiento así de confortable nos podemos permitir esa relajación tan satisfactoria y tan positiva para la salud física y psíquica.

Un asiento así no se puede conseguir a las primeras de cambio como la raquítica silla de Chirico o la casi inexistente de Ocampo:  ésta presenta la madera trabajada con esmero, cincelada y barnizada, además del costoso recubrimiento.  Simboliza todos los esfuerzos que he hecho hasta ahora en mi vida y todas las aportaciones que he recibido y podido incorporar, hasta llegar a un punto en que me  veo adecuadamente soportada que puedo permitirme parar, reponer fuerzas y sentirme descansada para continuar con la vida.

Ahora es el momento de introducir en mi agenda tiempo de calidad para mí: acudir periódicamente al gimnasio, hacer la siesta,  meditar, oxigenarme en un paseo por el parque... Cualquier actividad (o no-actividad) que me resulte grata, a mi medida y - sobre todo - reconstituyente.  No importa qué hagan las personas de mi entorno , tengo determinación suficiente para elegir mi propia forma de relajarme y recargar las pilas.

6. El aprendizaje activo. Como ya gestiono adecuadamente mis reflexiones y mis descansos, tengo coraje y fuerzas suficientes para
Florence Fuller, Inseparables
planificar mi aprendizaje:  no cualquier cosa que los demás deseen que aprenda, sino aquéllo que realmente me enriquezca a título personal y / o profesional, algo que he decidido aprender porque realmente me interesa.


Esta muchacha está arrellanada en una cómoda butaca, al amor de la lumbre, en una postura informal que le permite abstraerse del entorno y centrar toda su atención en el texto que le interesa. Ha conseguido un entorno estimulante qué hará atractivo el aprendizaje.

El libro puede trocarse, naturalmente, por una tableta, una videoconferencia, un audio, un coloquio con profesionales cualificados... porque lo importante aquí no es la herramienta utilizada, sino cómo esta persona ha trabajado su entorno y su predisposición para aprehender todo lo que le interesa en ese momento.  Está también generando una rutina positiva que le facilitará seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida, que es una de las condiciones para ser un poco más feliz y poder establecer mejores relaciones con los demás.

III. Fase de integración social, cuando disfruto de la convivencia y de las aportaciones mutuas

7. La integración social.  Cuando he conseguido alcanzar niveles aceptables de autocontrol,
Daniel Ridgway, Sewing Circle
automotivación  y autocompromiso de mejora estoy en una posición óptima para compartir con los demás.


 Estas costureras disponen de una silla estándar, pero han incorporado un escabel que facilita el descanso de la columna vertebral y mejora el rendimiento en el trabajo. Están cosiendo y charlando, seguramente intercambiando conocimientos sobre posibles formas de embellecer la vainica y otras artes del oficio.  Se las ve distendidas, trabajando en un entorno natural que han elegido cuidadosamente para que les permita, a la vez, disfrutar de la naturaleza, colocar sus asientos y disponerlos en círculo para poder verse unas a otras y así facilitar el coloquio.

Cuando tengo una silla tan apropiada como ésta puedo integrarme en el círculo: un equipo de personas que aportan lo mejor de sí para obtener óptimos resultados individuales y grupales.  Y, de paso, la grata sensación de formar parte de una comunidad de iguales con la que me identifico, me fortalezco y me facilita más herramientas para proseguir por mi camino de la mejora continua.

 8. La versatilidad  Esta silla no tiene autor conocido (o no he sabido encontrarlo), pero me gusta mucho para explicar mi idea de versatilidad:

Silla de CD's vista en www.decorablog.com

Un conjunto de elementos atípicos para fabricar una silla (en este caso, discos compactos), cuya combinación me permite diseñar  la altura deseada, más o menos asiento, más o menos respaldo, añadir diferentes cojines o elementos de confort / decoración, ... y que puedo reconvertir en cualquier otro mueble con poco esfuerzo.

De modo que ahora puedo combinar mis  puntos fuertes a medida que se vayan presentando diferentes situaciones;  es más, puedo provocar  a priori que las situaciones sean más gratas o más gestionables para mí, porque tengo la posibilidad de transformar la realidad que estoy viviendo en ese momento: puedo cambiar el enfoque del trabajo que estoy realizando, el tipo de relación que habitualmente mantengo con mis colegas, amigos, familia, etc.;  puedo anticiparme a mi futuro próximo fabricándome el mueble más adecuado para mantenerme alerta, descansar un rato, dormir plácidamente... y así estar preparada para la próxima realidad que me toque vivir...

...y, finalmente, utilizar esta silla o los elementos que la componen me permite transitar cómodamente de una a otra silla de mi colección.  Así que elijo tener toda esta colección de sillas en lugar de un típico conjunto de sillas iguales, como un batallón de soldados del ejército chino :-)

¿Con qué sillas te gustaría amueblar tu casa?