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9 de noviembre de 2025

Algo más de cancamusa


Es difícil encontrar una forma más perfecta de explicar el concepto "relaciones de respeto".  Veamos esta especie de Manual de Procedimientos aplicado al día a diía.  Espero que disfrutes.




 Winny Burger es una creación de los geniales Cruz y Raya (José Mota  y Juan Muñoz) que nos sirve para reflexionar sobre qué significa en realidad el concepto "respeto al cliente" : 
  • Cuando se diseña el producto,
  • cuando se escogen los mensajes,  
  • cuando se piensa en las necesidades del cliente,
  • cuando se explica al cliente las opciones disponibles,
  • cuando se recogen las reacciones del cliente, 
  • cuando se intenta  reconducir la situación,
  • cuando el cliente busca otra alternativa,
  • cuando se analiza cómo mejorar las relaciones que se establecen con el cliente...
Seguro que se te ocurren más apartados, porque no es mi intención hacer un listado exhaustivo. Lo único que he pretendido es ofrecerte una buena herramienta de trabajo para compartir con tu equipo, inedependientemente de la posición que ocupes y del equipo con el que trabajes.  Si cambias "cliente" por "persona" seguro que lo puedes aplicar en múltiples contextos.

Yo tengo claro que, a partir de ahora, cuando tenga que hablar sobre relaciones respetuosas sólo necesitaré decir "algo más de cancamusa, por favor".

14 de septiembre de 2020

Abejas y startups

 Hay muchas formas de fundar una empresa, y en los últimos tiempos hablamos frecuentemente de las startups. También para este enfoque podemos encontrar preciosos paralelismos en la naturaleza, como no podía ser de otra forma:  esta vez, vamos a aprender de las abejas.

@Shopify  y @ThinkAndStart  definen  Startup como "una organización humana con gran capacidad de cambio, que desarrolla productos o servicios, de gran innovación, altamente deseados o requeridos por el mercado, donde su diseño y comercialización están orientados completamente al cliente".
 
Tengo para mí que las startups exitosas copian su modelo de gestión del mundo de las abejas, o, si no es así, el mundo de las abejas puede ser un buen ejemplo para quienes deseen arrancar una startup.  Veámoslo utilizando para ello un precioso artículo de  Pilar De la Rúa  y #JoséSerranoMarino, de la UMU, Las abejas también se mudan: ¿qué hacemos si eligen nuestra casa?

El enjambre constituye la forma natural de reproducción de la colmena.  En el mundo de las abejas, conforme avanza la primavera, la entrada creciente de néctar y polen merced al trabajo incesante de las exploradoras es el estímulo para que la reina ponga un número igualmente creciente de huevos, hasta 1500 o más cada día. 

El resultado de esta actividad frenética es una explosión demográfica que puede superar los 60000 individuos.  Empieza entonces a faltar el espacio en la colmena.  A este problema se añade otro estrechamente relacionado:  el control basado en feromonas que ejerce la reina para que solo ella pueda depositar huevos se debilita al aumentar la densidad de indivuos.
 
Cuando una empresa estandariza y optimiza sus procesos hasta  alcanzar altas cotas de producción en serie (como por ejemplo fábricas de neumáticos), va copando el mercado con su producto y de forma paralela se va acumulando en el planeta una serie de  residuos indeseados, además de alienar generalmente a los empleados con rigurosos procedimientos que no dejan la más mínima opción a aplicar sus habilidades de alguna otra forma.

Estos factores, y otros como la edad de la reina, son el incentivo para que algunas obreras comiencen el proceso reproductivo. Para ello toman huevos recién puestos por la reina, los sacan de la celdilla ordinaria y los depositan en celdas mucho más grandes, la “realeras”, donde la alimentación exclusiva con jalea real dará lugar a numerosas reinas vírgenes.

 En esa etapa en que residuos y personas son tratadas de forma similar - algo que sobra y/o no merece la pena sacarle más partido - algunos empleados comienzan a  interiorizar el know how corporativo que esté a su alcance y a formarse  por su cuenta en conocimientos y habilidades para poder dibujarse un futuro mejor.  También suele ocurrir que esta etapa de formación sea compartida por varios empleados, que han soñado juntos la creación de un negocio compartido.

Cuando aún se están desarrollando como larvas, estas reinas jóvenes ya emiten feromonas peculiares. Estas sustancias y otros factores de la colmena acaban “convenciendo” a la reina de que sus días de monarca única están contados. Es la hora de enjambrar.

Nuestros empleados / reinas jóvenes emiten sus feromonas peculiares: comienzan a compartir los nuevos conocimientos adquiridos y a dibujar el esbozo de su próximo futuro profesional común.

Si la climatología es favorable, la reina se sitúa en la puerta (piquera) de la colmena y haciendo uso intenso de su atracción química, llama a todas las abejas que puede. Estas ingieren rápidamente una buena cantidad de miel y polen, y en un momento determinado, generalmente a primera hora de una mañana soleada, emprenden el vuelo formando un enjambre. Habrá unas 10 000 o 20 000 abejas, que siguen a la reina hasta un lugar generalmente cercano, donde se toman un descanso y comienzan la búsqueda del lugar idóneo para fundar una nueva colonia.

Si la situación social y las condiciones del mercado son favorables, la persona que en principio hará de líder del nuevo equipo aglutina a su alrededor al resto de compañeros para conseguir un equipo compacto, de forma que cada uno de los componentes se sientan partícipes del nuevo proyecto y sean proclives a compartir conocimientos y experiencias orientadas a la nueva realidad que ya vislumbran. 
En esta etapa suele ser habitual que el nuevo equipo se instale en un local prestado, una  incubadora o algún otro lugar que facilite el arranque del proyecto ofreciendo no solo el espacio, sino apoyos de diverso tipo (económico, tecnológico, etc. en forma de préstamos blandos,  plataformas de micromecenazgo, business angels, asesoría pro bono,  etc.).

Elegir el emplazamiento adecuado es toda una demostración de comportamiento social en cuanto al proceder cooperativo y democrático. Varias exploradoras salen del enjambre y visitan lugares diversos. Después de una inspección cuidadosa de lugares candidatos (humedad, oscuridad, abrigo de vientos, entradas y salidas defendibles), regresan a la bola de abejas del enjambre.

En esta etapa, cada uno de los miembros del equipo se acerca a sus contactos profesionales, personales y familiares que puedan aportar alguna visión enriquecedora y /o algún tipo de apoyo extra, navegan en las redes, acuden a congresos y jornadas profesionales, contactan con antiguos profesores… de forma que entre todos recogen numerosos datos valiosos para decidir cómo, cuándo y dónde les conviene establecerse.

Comienza entonces la información persuasiva: la exploradora que trae una valoración discreta de un lugar mediocre ejecutará una variante especial de la famosa “danza de las abejas”, y comunicará sus impresiones poco estimulantes. La que vuelve con una valoración elevada ejecutará la danza con gran vigor y a los pocos minutos emprende el vuelo nuevamente, pero ahora seguida por un número notable de abejas del enjambre, que quieren verificar si el lugar es tan bueno como dice la exploradora entusiasta. 

La puesta en común de la información recogida es vital para poder tomar una decisión, de forma que todo el equipo escucha las nuevas que aporta cada miembro y después realizan entre todos un análisis de los datos recopilados, a fin de sopesar puntos fuertes y débiles de cada una de las opciones que se perfilan.  Normalmente se decantan por una o dos que parecen más favorables, de forma que la siguiente etapa consiste en que todo el equipo verifique la bondad de la información para poder decidir con mínimo riesgo.

Poco a poco el enjambre irá descartando sitios hasta quedar finalmente uno, que es elegido por ser el que despierta mayor interés para el mayor número de exploradoras. En el enjambre se ha generado una mayoría de abejas informadas y convencidas, y entonces todas emprenden el vuelo hacia el nuevo hogar.

En este momento es importante para el equipo que todos los miembros alcancen el consenso, puesto que van a hacer una apuesta arriesgada:  salir de la pequeña zona de confort que les alberga hasta el momento para establecerse por cuenta propia.

Entre sus reflexiones finales, los autores explican que la fobia a los enjambres se traduce en el rechazo a su presencia por parte de las personas que habitan allí donde se hayan instalado. Sin embargo, hay que recalcar que las abejas de la nueva colmena no van a picar a las personas que están cerca, a menos que sientan que algún enemigo quiere atacar su casa. Solo entonces sus habitantes saldrán a defender la colonia sin importar la vida propia.

Puede suceder que esta nueva "colmena" sufra el rechazo de "vecinos" tradicionales que ven amenazada su cómoda vida de siempre produciendo, vendiendo o consumiendo como siempre se ha hecho.  Si esos "vecinos" son inteligentes, en vez de atacar a la colmena para destrozarla harán bien en estudiar sus peculiaridades para poder amoldar sus negocios a la nueva era.  Si no son inteligentes es probable que boicoteen a la nueva empresa mediante bulos en las  redes, campañas de propaganda, desinformaciones prediseñadas y otras muchas artimañas que, afortunadamente, son conocidas por cada vez más ciudadanos concienciados y responsables.

Es muy posible que conozcas algunas startups que valgan la pena, en cuyo caso te recomiendo que les hagas toda la propaganda posible porque son el futuro de nuestra sociedad.  Y me aplico el cuento dejando aquí algunos enlaces a empresas que han seguido el proceso descrito y me gustan especialmente por lo que tienen de añadido:  ayudan a disminuir los residuos industriales que están destrozando el planeta.

·         ecoalf : elaboran prendas de vestir a partir de  viejas redes de pesca recuperadas del mar.

·        Vegea:  productos veganos a partir de restos orgánicos.

·        Gomavial:  productos industriales a partir de neumáticos.

   Saye, la firma de zapatillas veganas que planta árboles.
 
         Bioo, electricidad a partir de restos orgánicos.

Trabajar en pro de un futuro bueno para la empresa y sus partícipes y para llegar a la vez a ser una parte integrante del planeta (en vez de esquilmarlo como acostumbran las empresas "normalizadas")  es un planteamiento plausible e imprescindible en este siglo.  Bienvenidas sean.

12 de octubre de 2019

Mantén sano tu cerebro con Mozart


Siempre me ha gustado la música clásica, e incluso me diplomé en el método Tomatis porque me pareció una muy buena forma de mejorar la capacidad cerebral y disfrutar a la vez.

Me gusta especialmente Mozart, hasta el punto de que tengo sus obras completas y utilizo su maravillosa música tanto en el ámbito personal (para relajarme, para abstraerme,  para sentir la grata sensación de disfrutar de la vida, para dormirme con una sonrisa…) como en el profesional (para cohesionar equipos, para visualizar metas, para estimular la creatividad, para simular situaciones de trabajo, etc., etc.).

También extraigo de su vida diferentes ejemplos (perseverancia, resiliencia, capacidad de disfrutar con el trabajo, conjunción espíritu lúdico + rigurosidad, etc., etc. ).

Y ahora encuentro este magnífico estudio finlandés divulgado por Julio Rodríguez,  donde se demuestra que escuchar música clásica  mejora la actividad de los genes implicados en la secreción y transporte de dopamina, la neurotransmisión sináptica, el aprendizaje y la memoria, y baja la expresión de genes que median la neurodegeneración.

Estoy feliz 😀.  Cuando los científicos consiguen demostrar algo que de una u otra forma ya sabíamos subimos un escalón en nuestra búsqueda de conocimiento.   Como explica mi profesor y amigo Itamar Rogovsky [comunicación personal],  cuando alguien conoce sus propios recursos empieza por saber lo que sabe y los recursos que no tiene, aunque también sabe que sabe cosas que no sabe que las sabe. (Es una de las bases de la Metanoia, conocimiento afectivo que no pasa por el raciocinio).

Así que ahora se puede asegurar con certidumbre científica que Mozart ayuda a mantener joven el cerebro.  Es una gran noticia que espero compartas, porque desde el punto de vista social a todos nos interesa convivir con personas sanas, capaces y conocedoras de sus puntos fuertes para ponerlos a su propio servicio y al de la sociedad.

Otro aspecto de este estudio que ha llamado mi atención es que varios de los genes regulados eran conocidos por ser responsables del aprendizaje de canciones y el canto en aves, sugiriendo un fondo común evolutivo entre especies en cuanto a la percepción de sonidos. 

Ya era algo conocido, en efecto, pero encuentro muy apropiada la mención en estos momentos en que vivimos inmersos en una sociedad antropocéntrica que favorece la idea de que las personas somos el centro del universo; por ejemplo, muchos de los desastres ambientales que estamos sufriendo son consecuencia del modelo de gestión corporativa vigente desde el siglo XIX, según el cual la naturaleza es solo una fuente de recursos al servicio del progreso económico.

Parece ser que ahora empezamos a darnos cuenta de que no somos más que uno de los muchos seres vivos que habitamos el planeta (con los que tenemos muchas cosas en común), lo cual es esperanzador porque si cambiamos de una visión antropocéntrica a esa nueva cosmovisión aún podemos revertir tanto desastre y asegurar la vida a las futuras generaciones humanas y no humanas.

En eso andamos  😏 ¿Te apuntas?

Aquí te dejo el  concierto de violín de W.A. Mozart Nr 3, G-major, K.216 que utilizaron en el estudio. Disfrútalo.



Enlaces relacionados:
Inteligencia musical y liderazgo de servicio
Cerebros conectados
Biomimética Organizacional, charla TED

6 de junio de 2019

Ética y "Gran Hermano" en la empresa


En esta época en que ha comenzado a realizarse el control horario en las empresas, las dudas que se están planteando podrían enlazarse con las que provienen del manejo de los datos particulares de los empleados.

The Economist explica en un artículo que Deloitte realizó un estudio a partir de los datos ofrecidos por un grupo de empleados voluntarios, gracias a los cuales pudo concluir que los equipos interdisciplinares obtienen mejores resultados que los tradicionales, que las personas están más cómodas en estancias con ventanas y luz natural, que las reuniones funcionan mejor en salas grandes que en pequeñas y que el bienestar de los empleados y la productividad se consiguen más fácilmente en equipos de trabajo pequeños que en grandes.

(A veces las grandes firmas realizan sesudos estudios para descubrir la rueda, parece ser que no cuentan con especialistas en gestión del talento, desarrollo organizacional, etc. 😉.   (Puedes leer Google y el equipo de trabajo perfecto, muy en  esta línea).

Dígase en descargo de Deloitte que este estudio tenía la característica de recoger los datos mediante tecnología digital, es posible que se tratara de familiarizarse con su manejo y no de obtener datos archiconocidos.

La noticia es muy oportuna porque habla de datos personales de los empleados que están al alcance de la empresa y a su servicio; por ejemplo, los datos obtenidos sobre el estado físico y la salud de los empleados pueden ayudar a mejorar la ergonomía, las prestaciones del servicio médico de la empresa para los trabajadores, etc. 

 En principio, todos esos fines son muy loables, puesto que subyace un planteamiento de beneficio mutuo:  empleados cómodos y bien atendidos, empresa que consigue mejores resultados.

Lo que ocurre es que la tecnología va más deprisa que la ética, lo que puede provocar usos perversos y - como mínimo -  recelo por parte de los empleados, puesto que desconocen cuándo, cómo y para qué se utilizarán datos de su propiedad.

De hecho, ya en 2017 la UNI Global Union  hablaba de la protección de datos de los trabajadores, mencionando su derecho a acceder a los datos recopilados sobre ellos en el puesto de trabajo, a llevárselos consigo si cambian de empresa y a corregirlos, bloquearlos o eliminarlos, pero todavía no contamos con legislación concreta al respecto.

Mientras tanto, los ciudadanos haremos bien en solicitar a las empresas en particular y las organizaciones en general que muestren el mayor nivel posible de compromiso y transparencia respecto a los objetivos, la utilización y los beneficios esperados de la recogida de datos personales correspondientes a los empleados.  No vaya a ser que, como en China, la combinación de vigilancia, big data y aprendizaje automático logren un cóctel perfecto tipo Gran Hermano para la vigilancia total.

Porque la tecnología puede ser un magnífico aliado, siempre que no olvidemos realzar todo aquello que nos hace realmente humanos: por ejemplo, la ética. ( En esta línea, puedes leer Ética para robots).

11 de abril de 2019

Equipos multidisciplinares para ayudar al planeta

Cinco universidades europeas se han unido en una investigación para lograr (lo han logrado) que un grupo de abejas en Austria y un grupo de peces en Suiza se comuniquen entre sí coordinando sus decisiones.

Utilizan  algoritmos evolutivos (IA) relacionados con la biomimética. Los robots aprenden a comunicarse con estos dos grupos de animales hasta que consiguen que sus respectivos comportamientos grupales estén coordinados.  Es decir, consiguieron modificar las pautas de comportamiento habituales de cada uno de los grupos.

Parece ser que los científicos consideran muy importante este logro, porque permitiría que los humanos interfieran con las sociedades animales para gestionar el medio ambiente, consiguiendo que las máquinas traduzcan señales biológicas cuya comprensión podría ayudar, por ejemplo, a que las aves evitaran los aeropuertos o que los animales polinizadores se dirigieran hacia cultivos orgánicos alejándose de cultivos con pesticidas.

Tienes información más detallada en Tendencias21.

Como todo avance científico, tiene su lado luminoso y su lado preocupante.

El lado luminoso es que podremos entender cada vez mejor a la naturaleza, algo imprescindible para esta sociedad nuestra urbanita, apresurada y alejada de los entornos naturales, cuyo desconocimiento es responsable en gran medida del daño que estamos haciendo al planeta.

El lado preocupante es que las máquinas serían capaces de imitar de tal modo a la naturaleza que podrían decidir por ella interfiriendo artificialmente en los ecosistemas.  Estos ejemplos que nos ofrecen los científicos son efectivamente intervenciones en los ecosistemas, y ambos tienen algo en común:  obtener provecho para la humanidad.  Si alejamos a las aves de los aeropuertos tendremos menos accidentes, y se alejamos a los polinizadores de los cultivos tratados con pesticidas conseguiremos que la humanidad tenga menos enfermedades.

La ciencia sigue avanzando, pero todavía está inmersa en una visión antropocéntrica que no va a ayudar a proteger el planeta.  Necesitamos una cosmovisión que nos permita considerarnos una parte del gran ecosistema Tierra, no los dueños y señores. ¿Conocer cómo se comunican los animales? Sí, pero para aprender a hacerlo mejor nosotros, no para interferir en sus comunicaciones para nuestro propio provecho.

Una vez más acudo a la reflexión de Jorge Wagensberg:



De forma que nos interesaría acometer las investigaciones científicas desde el punto de vista de que somos una parte más de la Tierra. Entiendo que para los científicos puede resultar difícil y un tanto alejado de sus praxis, pero aquí más que nunca deberíamos potenciar la formación de grupos interdisciplinares para plantearse los problemas desde diferentes y enriquecedores puntos de vista.

Un ejemplo que a primera vista resulta un tanto extraño pero que podría adaptarse al tema que tratamos es este: Richard Davidson, doctor en Neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva, es  miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos, para convencer a los líderes de que hay que hacer accesible lo que sabe la ciencia sobre el bienestar.

Es muy significativo que Davos escuche a científicos expertos en intangibles como la empatía y la compasión.  Y también es muy esperanzador, lo considero una magnífica prueba de lo bien que funcionan los equipos multidisciplinares.

¿Qué ocurriría, por ejemplo, si incluyéramos en la formación de los científicos conocimientos sobre sufrimiento, empatía, compasión…?   ¿Qué ocurriría, por ejemplo, en el equipo que estudia la comunicación entre diferentes especies, si se incluyera algún miembro especializado en Psicología, Psiquiatría, Filosofía, Ética, Etología… ?

Personalmente estoy convencida de que los resultados de las investigaciones serían muy distintos:  la ciencia avanzaría, sí, pero para aprender de la naturaleza y reaprender a ser parte de un ecosistema. Porque respetar a la naturaleza es la premisa básica para que todos nosotros sigamos en este pícaro mundo;  todo lo demás nos llevará más pronto que tarde a la extinción por  desaparición de nuestro hábitat.

¿Quieres compartir aquí tu opinión al respecto?

Tienes más información sobre Davidson aquí.

10 de octubre de 2017

Javier Gomá, Filosofía, Ética y Empresa

Una vez más, Rosa de Diego (@Llibrepixels) ha tenido la gentileza de invitarme a su programa Llibres, pixels i valors (Libros, pixels y valores) en radio4 RNE  para hablar sobre el genial filósofo Javier Gomà (@JavierGomaL) y sobre algunos de mis últimos artículos.

Aquí tienes la charla, espero que la disfrutes:

  
 Una pequeña aproximación a Javier Gomá:


Aquí está el enlace a este artículo.  Te recomiendo también que visites su canal  de YouTube para conocerle un poco mejor.  Seguro que comprarás como mínimo uno de sus libros

Rosa enlazó alguna de las ideas de Javier Gomá con alguno de mis artículos, como podrás escuchar en el audio.  Por si deseas echar un vistazo, los artículos que comentamos son:

Empresas que fomentan el apego:  un paralelismo entre los logros que ha conseguido el psiquiatra  Diego Figuera (@diegofigueraal) en su forma de tratar a los enfermos y lo que ocurre en las empresas cuando incorporan a nuevos empleados.

Me gusta el paralelismo porque, en el fondo, en ambos casos se está hablando de relaciones respetuosas con las personas, sus necesidades y sus aportaciones.

¿Qué escalera ofreces a tu equipo? , una reflexión sobre la
responsabilidad que tiene el líder respecto al desarrollo personal y profesional de las personas de su equipo.  En la charla no sé si he conseguido explicar bien el sustrato del planteamiento porque lógicamente no pueden contemplarse las imágenes de las que hablamos.  En el artículo que te he dejado aquí sí :)

En esencia estamos hablando de la necesidad de que las personas que tienen autoridad para modificar los comportamientos de otras permitan que éstas puedan crecer y asumir tantas responsabilidades como sean capaces.

Ambos artículos están, a su vez, relacionados con el titulado Compromiso = 3R en el que esbozo mi tan querida idea de los marcos de relación.

Si quieres unirte al coloquio que hoy te presento estaré muy contenta.  Te escucho :)

7 de septiembre de 2017

¿Qué escalera ofreces a tu equipo?

Doy por supuesto que cuando te colocas la gorra de jefe haces las cosas lo mejor que sabes y puedes.  Y precisamente por eso lees artículos como éste, que pueden ayudarte a pensar.  En esta ocasión vamos a hablar de escaleras, de las escaleras que ofreces a las personas de tu equipo.

Como tienes claro que una de tus principales responsabilidades es que tu equipo alcance los objetivos, pones de tu parte todo lo que puedes para que el equipo progrese en el proceso de consecución de objetivos, así que tú le ofreces las herramientas que consideras más adecuadas.

Vamos a analizar alguna. En esencia, una escalera representa todo lo que tú pones al alcance del equipo para que éste sea capaz de conseguir los objetivos consensuados. Así que vamos a echar un vistazo a diferentes tipos de escaleras que puedes ofrecerles:

Imagen de Raül Tarragó (@r.tarrago)
 Escalera tipo 1, de bajada.  Esta preciosa imagen simboliza una herramienta imprescindible para hacer bien las cosas: bajar de vez en cuando hacia las profundidades (el pasado, lo que hicimos ayer o el año pasado) para ver qué cosas se hicieron bien, qué cosas se harían mejor ahora con lo que ahora sabemos, qué podemos aprender de eso para nuestros futuros proyectos...

Puede dar un poco de pereza porque a todos nos cuesta abandonar la luz exterior que nos envuelve y anima para adentrarnos en una luz opaca que cansa la vista, obliga a hacer esfuerzos de concentración, no estimula la creatividad, no predispone al movimiento...

Podemos ponérselo fácil al equipo dotando al recinto de escaleras mecánicas: procedimientos de revisión, auditorías internas, grupos de mejora... de esta forma el esfuerzo para bajar será menor, aunque podamos correr el riesgo de que el descenso se convierta precisamente en "mecánico": algo que se hace porque tiene que hacerse pero sin la predisposición adecuada para  obtener provecho. 
    
 Escalera tipo 2, de subida.  Esta  escalera de piedra puede simbolizar la definición de los  objetivos y su concatenación: primero A, después B, luego C... todo escrupulosamente pensado y armado sólidamente, como la piedra, para subir y subir hasta llegar al infinito.  Realmente no se ve el final, porque lo importante es el proceso:  vender más, fabricar más, crecer más...

Imagen: Pixabay
 Esta herramienta puede resultar cómoda en cierta medida porque no obliga a pensar qué se tiene que conseguir a continuación: simplemente, subir un escalón.  Incluso podría facilitar la consecución de los objetivos... siempre que no se mire por la barandilla: el vacío circundante puede causar vértigo. ¿Qué hago yo aquí? ¿Para qué subir y subir, hasta dónde habré de subir? ¿Para qué? ¿Qué me ocurriría si me cayera por la barandilla? ¿Y si alguien me empujara para que subiera aún más deprisa? ¿Qué hay al final de la escalera? Etc.

Si las personas del equipo comienzan a hacerse este tipo de preguntas es probable que mi preciosa y carísima escalera de piedra no sea tan útil como esperaba, o al menos no tan útil a largo plazo.

Imagen: Pixabay
Escalera tipo 3, de subida. Con la escalera tipo 2 puede que una persona del equipo se precipite al vacío (se desvincule emocional o físicamente del proyecto), o que hayas intuido esa posibilidad.  Así que podrías decidir ofrecerles una escalera de subida tipo 3: también es de piedra, sólida, bien construida y cara.  Pero ahora ofrece más atractivos:  los peldaños son más amigables,  (no cuesta tanto conseguir cada uno de los objetivos) se puede contemplar el entorno sin vértigo (al menos se comprende en qué contexto se está trabajando), la vegetación ayuda a descansar la vista, a insuflar aire a los pulmones y ánimo al espíritu (explicaciones, incentivos, ayudas puntuales)... aparentemente tiene muchas ventajas respecto a la escalera tipo  2.   Y ambas tienen una cosa en común:  no se vislumbra dónde terminan.  Así que podemos enfrentarnos a dos preguntas recurrentes: ¿Hasta dónde tendré que subir? ¿Y para qué?  Ahora subirán más cómodamente y con menos resistencia... pero no sabemos cuándo decidirán detenerse o bajar.

Escalera tipo 4, con recursos.  Esta escalera es sorprendente:  parece que nos lleva a una pared sin
Composición Edita Olaizola + Pixabay
salida, pero en realidad se trata de una escalera con pocos y originales peldaños (fáciles de subir, que favorecen la creatividad, divertidos, originales) que conducen a un tesoro:  las llaves colgadas de la pared y custodiadas por una fina capa de hielo  simbolizan el cúmulo de recursos al alcance del equipo siempre que acepten subir por la creatividad y realizar un pequeño esfuerzo para liberar del hielo a la llave necesaria en cada momento.

Recursos a su alcance, sí, pero disponibles solo si se acepta trabajar desde la alegría, la innovación y el compromiso para obtener el máximo partido a los medios que la organización pone a nuestro alcance.


Escalera tipo 5, multiusos. 
Esta es una escalera diferente:  pequeñita, metálica, transportable, ligera,
Sebastián Nicolau: escalera roja caminando, 2012
dinámica... el artista, Sebastián Nicolau, ha titulado la obra "Escalera roja caminando", lo que ya nos da una idea de qué enfoque podemos darle.

Una escalera así funciona de forma diferente a las anteriores:  ayuda en el camino puesto que "camina" por sí misma, podemos cambiarla de lugar, podemos pintarla de diferentes colores, podemos guardarla o utilizarla en función de las circunstancias, podemos incorporarla en muros, escaleras de piedra, habitaciones, jardines o en cualquier otro lugar en que se requiera algo de ayuda para avanzar un poco, pero con esas prestaciones especiales que permiten su uso a cualquier persona del equipo en función de sus necesidades personales.

Así, el equipo entero puede tener a su disposición una herramienta versátil para compartir que les va a permitir utilizarla en diferentes contextos, diferentes proyectos, diferentes ocasiones de aprendizaje... porque tiene  características especiales:  cada una de las personas puede incorporarla a su maleta de herramientas sin perder de vista el contexto en que la va a utilizar y el objetivo que desea conseguir en ese momento y, lo más importante, cada persona decide libremente cuándo le conviene usarla, ya no tiene que amoldarse necesariamente a lo prediseñado e impuesto por terceros.

De modo que esta escalera podría servir muy bien para fomentar el autocrecimiento, la automotivación y el compromiso con los objetivos por parte de las personas del equipo. ¿La clave? Ellas son las responsables de sacarle el máximo partido.

¿Qué te sugiere que te haya presentado una escalera de bajada, dos de subida y dos "de recursos"?

¿Qué tipo de escaleras usas habitualmente? ¿Cuáles te gustaría incorporar en tu maleta de herramientas para conseguir que tu equipo alcance los objetivos?

22 de agosto de 2016

Guardería para maridos y la F1

IKEA  Australia organizó un espacio lúdico pensado para los hombres que acompañaban a sus parejas a la tienda y lo bautizó como "guardería para hombres".


Entiendo que es un guiño a los pacientes hombres que acompañan a sus parejas por los interminables pasillos de las tiendas, y que es también una forma inteligente de hacerse publicidad.

De hecho, hay ideas francamente brillantes basadas en los comportamientos infantiles.  He aquí un ejemplo:




Yo voy  ahora a mirarlo desde otro ángulo. Entiendo que IKEA supone que algunos hombres acompañantes agradecen que se les coloque en una situación más propia de la edad infantil:  espacio acotado, juguetes diversos, una persona que le indica cuándo ha de terminar la sesión de juego...

Me ha llamado la atención el hecho de que asocie  jugar solo con la edad infantil.  Si no fuera así no se hablaría de "guardería" al referirse a ese espacio;  se podrían haber seleccionado otras palabras relacionadas con el placer, la especialización,  la oportunidad de relacionarse, de utilizar tecnología diseñada para el entretenimiento, etc., etc. 
Existen diversas empresas que, en el ámbito laboral, cuentan con un espacio "de juegos" destinado a todas las personas empleadas, que pueden utilizarlo libremente cuando sienten necesidad de relajarse, aislarse, tomar distancia del trabajo que están realizando, relacionarse con los compañeros...  En ningún caso he visto que ese espacio se relacione con la infancia.

Generalmente se suele mencionar que favorece la creatividad y el bienestar de las personas, circunstancias que después tienen repercusiones directas y positivas en los resultados del trabajo.
Estoy más de acuerdo con esta forma de ver el juego.  Es verdad que jugar es una actividad propia de la infancia, pero no solo de la infancia.  De hecho, las personas adultas que juegan suelen ser más felices, hacen más felices a las demás personas, estimulan su creatividad, tienen menos enfermedades, son más proactivas, tienen más facilidad para aprender y cuentan con otras muchas ventajas que sería prolijo enumerar.
Por eso me gustan las empresas que saben estimular el juego entre sus empleados y que miden los resultados que éstos obtienen, más que  las horas que están aparentemente dedicados al trabajo.  Por lo general, se trata de empresas de éxito y de empleados satisfechos
La primera vez que tuve acceso a una empresa así (en los noventa, hace, ay, mucho tiempo) fue en Offenbach, Alemania. Junto con  Karsten Trebech visité Löhr & Bromkamp, planta del grupo GKN Driverline. En aquella época se dedicaban a fabricar ejes para coches, habían recibido múltiples premios internacionales y proclamaban que su filosofía básica era hacer a los empleados orgullosos de su rendimiento, partiendo de la idea de que las personas son más flexibles que las máquinas y por tanto conviene centrarse en las personas.
En este contexto - además de otras muchas cosas que no vienen al caso - los operarios de la planta tenían a gala reducir los tiempos en cambios de máquinas, manualmente, simulando los cambios de neumáticos en  las carreras de F1.
Es decir, las empresas que favorecen planteamientos lúdicos son exitosas. ¿Estás de acuerdo?