18 de septiembre de 2019

La paz perfecta


Cierto rey prometió un gran premio al artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos lo intentaron.

El rey observó y admiró todas las obras, pero solamente hubo dos que en verdad le gustaron.

La primera mostraba un lago muy tranquilo, espejo perfecto donde se reflejaban las montañas circundantes. Sobre ellas se encontraba un cielo azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron esta pintura estuvieron de acuerdo en que reflejaba la paz perfecta.

La segunda también tenía montañas, pero  eran escabrosas. Sobre ellas había un cielo oscuro, del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Esta imagen no se revelaba para nada pacífica. Pero cuando el rey analizó el cuadro más cuidadosamente, observó que tras la cascada, en una grieta, crecía un delicado arbusto. En él había un nido y allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, un pajarito.

¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?

El rey escogió la segunda.


La paz —explicó— no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin dolor. Significa que, aun en medio de estas circunstancias, nuestro corazón puede permanecer en calma.

 Es más fácil decirlo que hacerlo, de acuerdo.  Pero con un poco de entrenamiento se puede conseguir cierto nivel de bienestar que, lógicamente, apacigua.

¿Qué técnicas sueles aplicar para poder permanecer en calma en medio de la tormenta?


Y, por si sientes curiosidad, te dejo aquí información sobre el vencejo de cascada

3 de septiembre de 2019

A favor del Planeta

Todos somos conscientes de que nuestro planeta pasa por graves dificultades: los mares están infestados de plásticos, el permafrost está desapareciendo, cada vez tenemos menos selva, la temperatura aumenta de forma continuada…

Los organismos internacionales y los gobiernos nacionales toman medidas muy plausibles aunque no todas de probada eficacia: pueden carecer del presupuesto necesario, estar diseñadas para conseguir logros a muuuuy largo plazo, se pueden ignorar o tergiversar en función de intereses políticos…  no es suficiente.

Básicamente,  no tenemos un Planeta B, y todas esas soluciones son meros parches que no atacan lo esencial:  nos hemos olvidado de que nosotros también somos naturaleza y de que todo lo que hacemos, por tanto, afecta a la naturaleza. Nuestra visión antropocéntrica, consolidada a lo largo de siglos de cultura, nos impide ver algo tan elemental que nos está destruyendo.

Cuando realmente aceptemos esta olvidada realidad podremos poner en marcha programas adecuados para detener la catástrofe y remediar en lo posible tantos daños infligidos al planeta que nos sustenta.

Y en este lance haríamos muy bien en integrar a las empresas: no olvidemos que las empresas, a nivel global, tienen a menudo más peso - y por tanto más capacidad de decisión - que muchos gobiernos. Un dato:  69 de las 100 principales entidades económicas del mundo son empresas y solo 31 países, de acuerdo con los datos de Global Justice Now 2016.

Estamos, pues, ante una oportunidad de oro para que las empresas, además de buscar legítimos beneficios, se impliquen en esta lucha estratégica.  Un modelo de negocio que aplique la Responsabilidad Social Corporativa está muy bien y resulta muy útil al efecto, podemos felicitarnos por tener tantas organizaciones en este ámbito.

Podemos conseguir, además, que las empresas comiencen a olvidar la visión antropocéntrica y
El Mundo de Ptolomeo

vayan adoptando una cosmovisión que impregne el modelo de negocio para seguir siendo rentables diseñando nuestras actividades desde una postura de humildad que reconozca que somos naturaleza, pertenecemos a la naturaleza y todo lo que hacemos afecta a la naturaleza.

Una nueva generación de organizaciones que gustamos de llamar biomiméticas.  Al fin y al cabo, ya nos avisó Einstein: mirar profundamente a la naturaleza es la forma de entender todo mucho mejor.  ¿Para qué perder recursos y energía intentando descubrir cómo hacerlo, si la naturaleza ya lo descubrió después de miles de años de ensayo y error? Votemos, pues, por las organizaciones biomiméticas.  Seguro que el rescate del planeta avanzará a buen ritmo.

30 de julio de 2019

Mujeres directivas

¿En España, tenemos más o menos mujeres directivas que el año pasado? ¿Y cómo estamos respecto al resto de Europa?

Pueden parecer  preguntas baladíes, pero si  tenemos en cuenta que la población femenina es prácticamente el 50% del total y que las mujeres están mejor formadas que los hombres de acuerdo con los datos recién publicados por el  INE relativos a 2018  (formación superior en personas situadas entre los 25 y los 64 años:  hombres 24,6%, mujeres 39,8%), se podría esperar que estos datos tuvieran su adecuada correlación en el mundo de la empresa.  Pero no es así.

¿Qué ocurría en 2018?

Según el informe Women in business de Grant Thornton, ocho de cada diez empresas españolas no creía  en la imposición de cuotas obligatorias como medida para lograr la igualdad de género entre directivos. Había empresarios que se fijaban en los efectos adversos que se produjeron en Noruega, (el modelo a seguir):  empresas que decidieron no cotizar en Bolsa para no tener que cumplir la cuota; otras que decidieron disminuir el número de hombres consejeros para no tener que incorporar mujeres;  otras acudieron a otros países para captar mujeres capacitadas, alegando que en su país no había…  y todo ello repercutía negativamente en  la agilidad de los procesos de decisión y sustancialmente en la imagen corporativa, con el consiguiente riesgo económico.

Por su parte, Antonio Garamendi, en nombre de  la CEOE, opinaba que obligar  por ley a que haya cuotas de mujeres en los consejos podría perjudicar la competitividad de las empresas,  abogando por impulsar la promoción sin obligaciones legales.

¿Qué ocurre en 2019?

Grant Thornton 2019,  en su documento Women in Business: hacia un avance real  explica que el  número de mujeres directivas en España en 2019 se sitúa en un  30%. Es el mejor dato de los últimos cinco años y supone un avance de tres puntos con respecto al porcentaje del año pasado. Se rompe así la tendencia al estancamiento de los últimos años, en los que la cifra apenas había fluctuado dos puntos.

El Barómetro de Empresas, 2º semestre de 2019 de Deloitte arroja las cifras de la imagen, publicada por El País,  y explica que En relación a la brecha de género, la mitad de compañías participantes en esta edición no está aplicando actualmente el sistema de cuotas para incrementar el número de mujeres en puestos directivos (La distribución de mujeres en puestos directivos entre los panelistas es de 22%).




(Estos datos corresponden a las respuestas obtenidas de 262 empresas de un universo de 2300 con mayor facturación dentro de cada sector de actividad).

A pesar de que estos dos estudios difieren en los resultados, está claro que en España estamos por debajo de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno: En Noruega, el porcentaje de mujeres consejeras supera el 40%, 36% en Suecia, 38% en Francia, 34% en Italia, 27% en Alemania…  ¿Puede ser casualidad que el porcentaje más alto corresponde a Noruega, primer país en implantar el sistema de cuotas en 2008?


Entiendo que un sistema obligatorio no sea bien aceptado por las empresas, a nadie le gusta que le digan qué tiene que hacer en su negocio.  Incluso hay mujeres (entre las que me cuento) a quienes les disgusta promocionar "porque toca" en vez de hacerlo por méritos propios.  Hay además, más de un ejemplo (sobre todo en grandes empresas y en el sector público) que resulta patético por lo evidente que es la promoción "porque toca".

Pero también es cierto que una tendencia social no se cambia de un día para otro, y menos sin los estímulos adecuados.  Ejemplos tremebundos pueden ilustrar la idea:  la abolición de la esclavitud y el derecho a voto de la mujer, entre otros, nos ayudan a comprender por qué es recomendable que la legislación promueva el avance social que nos ocupa:  que las mujeres trabajen en paridad con los hombres para reparar una injusticia social, mejorar la trayectoria profesional de las mujeres, aportar más talento a las organizaciones y conseguir, así, mayores niveles de bienestar de la población.

¿Y tú, estás a favor o en contra del sistema obligatorio de cuotas?

2 de julio de 2019

Esperanza es nombre de mujer


Estatua de Luo Li Rong
Se vislumbra un próximo futuro en el que las mujeres estén en condiciones de aportar en paridad con los hombres.

De los 7.500 millones de personas que vivimos en este planeta, aproximadamente el 50% somos mujeres.  Muchas mujeres en términos absolutos, pero muy pocas teniendo en cuenta el peso que tenemos en las decisiones que se toman y nos afectan a todos.

Nuestra sociedad ha dado siempre prioridad a la visión masculina de la vida hasta el punto de que nuestra historia es prácticamente una retahíla de figuras masculinas en la que alguna vez aparece tímidamente alguna fémina.  Naturalmente, eso ha supuesto que la vida se vea con ojos masculinos: la economía, la ciencia, la política, las corrientes de pensamiento... son masculinas.  (Eso que tienen nombres femeninos, menos mal 😈).

Hasta ahora.  Este siglo, con sus facilidades para compartir, comunicar, aliarse y avanzar está suponiendo una oportunidad única para que ese 50% de la población comience a conquistar la cuota de representatividad que le corresponde.

Es una oportunidad de oro, porque una visión masculina de la vida nos está llevando hacia el desastre planetario.  No estoy diciendo que las mujeres lo vamos a hacer mejor, sino que podemos aportar una visión diferente que enriquezca la instituida para trabajar conjuntamente en la defensa de nuestra casa común que, ay, se nos está desmoronando a pasos agigantados.

No solo la tecnología se está convirtiendo en nuestra aliada: parece ser que incluso la naturaleza está de nuestra parte.  Además de ser quienes podemos parir,  la madre naturaleza nos trata con cariño. ¿Sabías que el gen del guerrero juega a nuestro favor?  Influye en la producción de dopamina y serotonina, pero, mientras que a los hombres les estimula el gusto por el riesgo y otros comportamientos "masculinos", a las mujeres nos incrementa los niveles de felicidad.

Así que vamos a aprovechar la alianza estratégica tecnología + naturaleza para conseguir la visibilidad que merecemos y el planeta necesita.  Por mi parte,  jaleo y divulgo siempre que puedo los logros de diferentes mujeres en diferentes ámbitos, y estoy convencida de que si lo hacemos muchas mujeres (y algunos hombres convencidos) el efecto multiplicador será imparable. ¿Te animas?

Mi frase - lema es Esperanza es nombre de mujer.  Porque podemos y queremos aunar todas nuestras cualidades, capacidades, conocimientos y compromiso para conseguir junto con los hombres un mundo mejor. 

Así que te dejo aquí una pequeña relación de mujeres que admiro por diferentes motivos.  Obviamente no están todas las que me gustaría mostrarte, pero en este momento solo estoy haciendo un pequeño ejercicio para animarte a que tú también lo pongas en marcha.

Desde la ciencia, podemos fijarnos en  Valentina Tereshkova, la primera mujer astronauta; Montse Calleja, que trabaja en sensores nanomecánicos; Elena García Armada, que ha desarrollado exoesqueletos biónicos para niños; María Casado, especialista en bioética. También te puede interesar echar un vistazo a Las 8 mujeres más influyentes de la ciencia en España  y Mujeres con Ciencia .

Desde la filosofía, podemos encontrarnos con  Adela Cortina, una pionera en ética aplicada a la organizaciones;   Amelia Valcárcel  y su defensa de la mujer;  Marta Tafalla,  centrada en ética medioambiental con un foco interesante en la vertiente ecoanimal;

Mujeres que luchan por los animales,  Jane Goodall conocida en todo el mundo, y otra más próxima  que también dedica la vida a ello, Silvia Barquero;

En tecnología me encanta  Janine Benyus , una pionera en aprender de la naturaleza;

Mujeres que ayudan a abrir la mente y a sentrise bien en el rol femenino:  Rosa Montero por su capacidad de empatizar y Elvira Sastre  por su sensibilidad;

Mujeres varias valientes defendiendo la naturaleza: Meet 6 women fighting for clean water;

Políticas que están diseñando un nuevo rumbo para sus países:  Jacinda Ardern  en Nueva Zelanda, por centrarse en el bienestar de la población en lugar del PIB;   Erna Solberg, de Noruega, por luchar contra la deforestación y en pro del medio ambiente;

Y mujeres jóvenes, comprometidas y entusiastas, nuestro gran futuro, nuestra gran esperanzaMalala Yousafzai peleando por los derechos civiles, Greta Thunberg  para frenar la crisis del clima,  Carola Rakete salvando vidas a riesgo de su libertad...




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6 de junio de 2019

Ética y "Gran Hermano" en la empresa


En esta época en que ha comenzado a realizarse el control horario en las empresas, las dudas que se están planteando podrían enlazarse con las que provienen del manejo de los datos particulares de los empleados.

The Economist explica en un artículo que Deloitte realizó un estudio a partir de los datos ofrecidos por un grupo de empleados voluntarios, gracias a los cuales pudo concluir que los equipos interdisciplinares obtienen mejores resultados que los tradicionales, que las personas están más cómodas en estancias con ventanas y luz natural, que las reuniones funcionan mejor en salas grandes que en pequeñas y que el bienestar de los empleados y la productividad se consiguen más fácilmente en equipos de trabajo pequeños que en grandes.

(A veces las grandes firmas realizan sesudos estudios para descubrir la rueda, parece ser que no cuentan con especialistas en gestión del talento, desarrollo organizacional, etc. 😉.   (Puedes leer Google y el equipo de trabajo perfecto, muy en  esta línea).

Dígase en descargo de Deloitte que este estudio tenía la característica de recoger los datos mediante tecnología digital, es posible que se tratara de familiarizarse con su manejo y no de obtener datos archiconocidos.

La noticia es muy oportuna porque habla de datos personales de los empleados que están al alcance de la empresa y a su servicio; por ejemplo, los datos obtenidos sobre el estado físico y la salud de los empleados pueden ayudar a mejorar la ergonomía, las prestaciones del servicio médico de la empresa para los trabajadores, etc. 

 En principio, todos esos fines son muy loables, puesto que subyace un planteamiento de beneficio mutuo:  empleados cómodos y bien atendidos, empresa que consigue mejores resultados.

Lo que ocurre es que la tecnología va más deprisa que la ética, lo que puede provocar usos perversos y - como mínimo -  recelo por parte de los empleados, puesto que desconocen cuándo, cómo y para qué se utilizarán datos de su propiedad.

De hecho, ya en 2017 la UNI Global Union  hablaba de la protección de datos de los trabajadores, mencionando su derecho a acceder a los datos recopilados sobre ellos en el puesto de trabajo, a llevárselos consigo si cambian de empresa y a corregirlos, bloquearlos o eliminarlos, pero todavía no contamos con legislación concreta al respecto.

Mientras tanto, los ciudadanos haremos bien en solicitar a las empresas en particular y las organizaciones en general que muestren el mayor nivel posible de compromiso y transparencia respecto a los objetivos, la utilización y los beneficios esperados de la recogida de datos personales correspondientes a los empleados.  No vaya a ser que, como en China, la combinación de vigilancia, big data y aprendizaje automático logren un cóctel perfecto tipo Gran Hermano para la vigilancia total.

Porque la tecnología puede ser un magnífico aliado, siempre que no olvidemos realzar todo aquello que nos hace realmente humanos: por ejemplo, la ética. ( En esta línea, puedes leer Ética para robots).

8 de mayo de 2019

Fichar en la empresa: ¿volvemos al Pleistoceno?

Reloj de fichar.  Museo de Siglujfördur, Islandia
Cuando era más joven trabajé en una gran empresa que obligaba a fichar a sus trabajadores. Yo compartía un despacho con tres  jóvenes más, y también tareas muy poco cualificadas.  Nos convertimos en un equipo compacto que aportaba penas, alegrías y muchas ganas de vivir.  Buscábamos siempre la forma más lúdica de llevar a cabo nuestras tareas rutinarias y no perdíamos ocasión de organizar algún juego o actividad que iluminase un poco nuestros grises días de chupatintas.

Todas vivíamos lejos del trabajo y eso nos obligaba a madrugar muchísimo, porque el retraso a la hora de entrar se penalizaba económicamente.  Eso sí, los jefes que nos rodeaban estaban exonerados  de fichar, nadie se preocupaba de la hora en que entraban o salían del trabajo.

Y enseguida nos dimos cuenta de que la humillante tarea de fichar cada mañana  podría convertirse en un motivo de juego y burla encubierta hacia aquella disposición tan injusta.  De modo que, a lo largo de un mes aproximadamente, las cuatro habíamos perdido sin saber cómo nuestra tarjeta de fichar.  El Departamento de Personal (así se llamaba entonces) nos contemplaba con recelo pero no tenía otro remedio que hacer  un  duplicado si quería que la trabajadora siguiera fichando cada día.

De forma que enseguida conseguimos tener todas un duplicado de nuestra ficha.  Los cuatro duplicados eran escondidos en un lugar recóndito, al que cada mañana accedía la primera de las cuatro que llegaba al trabajo y se encargaba de fichar por las otras tres con los correspondientes minutos de diferencia entre fichaje y fichaje para que no se viera que habíamos llegado todas a la vez.

Quién llegaba la primera cada semana era algo que teníamos magníficamente organizado en función de las actividades extralaborales de cada una de nosotras, claro, y  siempre llegaba unos diez minutos antes de la hora oficial de entrada para asegurarse de que  no habría moros en la costa en el momento de fichar.  Y nunca los hubo.  Los  demás trabajadores que fichaban en nuestro reloj llegaban justo a su hora (más tarde que nuestra avanzadilla), nuestros jefes siempre llegaban una hora más tarde como mínimo, y los empleados del Departamento de Personal recelaban pero nunca se molestaron en madrugar para pillarnos con las manos en la masa; supongo que debido a una mezcla de pereza y de diversión por lo que suponían que estábamos haciendo.

Al fin y al cabo, ellos eran responsables de contar el número de horas de cada trabajador de acuerdo con lo que decía su ficha, no de vigilar cómo se llevaba a cabo el procedimiento. (Y nosotras lo sabíamos 😈).

Esta burla a la normativa vigente podía realizarse porque se daban dos circunstancias a la vez:  tareas aburridas y control  estricto para los trabajadores no cualificados, confianza y laxitud para los jefes.  Los nuestros podían vivir tranquilos, sin tener que preocuparse por nuestros horarios:  nuestro trabajo siempre estaba listo en tiempo y forma, como se decía entonces.

Este recuerdo viene a colación porque tengo la impresión de que estamos regresando al Pleistoceno: el gobierno ha dispuesto que todos los trabajadores tienen que fichar,  oficialmente para combatir la precariedad laboral aunque se puede colegir que también  va a servir para  controlar las horas extraordinarias no cotizadas a la Seguridad Social.

Es como si regresáramos a los coches de caballos para disminuir la contaminación del aire en las ciudades:  todo más lento y lleno de bosta, ¿es esa la solución?


Tendremos a todo el mundo controlado y realizando sus ocho horas diarias - al menos aparentemente - pero no supone en absoluto una mejora social: te dejo aquí un interesante artículo publicado en The Conversation  que se plantea qué ocurrirá con los horarios flexibles, el teletrabajo y otras medidas punteras en las que varios países europeos nos llevan una ventaja escandalosa.

El artículo cita a vuela pluma consecuencias como desmotivación, pérdida del sentido de pertenencia, escasa fidelización y pérdida de inversiones realizadas en las personas.  Y todas estas consecuencias repercuten directamente en la cuenta de resultados de las empresas, porque si los empleados no están comprometidos y satisfechos es francamente difícil que los stakeholders se sientan bien atendidos... y decidan relacionarse con otras empresas que puedan satisfacerlos de acuerdo con sus expectativas.

Hay otra consecuencia que no es evidente a primera vista:  cuando una empresa pierde la confianza de clientes y proveedores se encuentra ante tal cúmulo de dificultades que muy a menudo necesita reducir su plantilla, cuando no cerrar el negocio.  Y  ocurre en muchísimas empresas, sobre todo pymes. ¿Eso contribuirá a reducir la precariedad laboral? Cuando hay más personas en paro, ¿consigue la Administración recaudar más impuestos sobre el trabajo?

Es difícil comprender por qué se ha decidido regular el registro de jornada, pero temo que esa decisión se basa en la teoría X de McGregor ... en pleno siglo XXI.

Si queremos estar en el grupo avanzado de los países europeos tenemos que contemplar a la sociedad desde otro ángulo muy diferente, poniendo el foco en la ética, el compromiso y las relaciones de beneficio mutuo. Porque tratar a todo el mundo como si fuese incapaz o tramposo no nos llevará muy lejos.

¿Tines dos minutos más para leer algo relacionado con el planteamiento que propongo?

¿3 días de trabajo semanales? Sí, con valores

11 de abril de 2019

Equipos multidisciplinares para ayudar al planeta

Cinco universidades europeas se han unido en una investigación para lograr (lo han logrado) que un grupo de abejas en Austria y un grupo de peces en Suiza se comuniquen entre sí coordinando sus decisiones.

Utilizan  algoritmos evolutivos (IA) relacionados con la biomimética. Los robots aprenden a comunicarse con estos dos grupos de animales hasta que consiguen que sus respectivos comportamientos grupales estén coordinados.  Es decir, consiguieron modificar las pautas de comportamiento habituales de cada uno de los grupos.

Parece ser que los científicos consideran muy importante este logro, porque permitiría que los humanos interfieran con las sociedades animales para gestionar el medio ambiente, consiguiendo que las máquinas traduzcan señales biológicas cuya comprensión podría ayudar, por ejemplo, a que las aves evitaran los aeropuertos o que los animales polinizadores se dirigieran hacia cultivos orgánicos alejándose de cultivos con pesticidas.

Tienes información más detallada en Tendencias21.

Como todo avance científico, tiene su lado luminoso y su lado preocupante.

El lado luminoso es que podremos entender cada vez mejor a la naturaleza, algo imprescindible para esta sociedad nuestra urbanita, apresurada y alejada de los entornos naturales, cuyo desconocimiento es responsable en gran medida del daño que estamos haciendo al planeta.

El lado preocupante es que las máquinas serían capaces de imitar de tal modo a la naturaleza que podrían decidir por ella interfiriendo artificialmente en los ecosistemas.  Estos ejemplos que nos ofrecen los científicos son efectivamente intervenciones en los ecosistemas, y ambos tienen algo en común:  obtener provecho para la humanidad.  Si alejamos a las aves de los aeropuertos tendremos menos accidentes, y se alejamos a los polinizadores de los cultivos tratados con pesticidas conseguiremos que la humanidad tenga menos enfermedades.

La ciencia sigue avanzando, pero todavía está inmersa en una visión antropocéntrica que no va a ayudar a proteger el planeta.  Necesitamos una cosmovisión que nos permita considerarnos una parte del gran ecosistema Tierra, no los dueños y señores. ¿Conocer cómo se comunican los animales? Sí, pero para aprender a hacerlo mejor nosotros, no para interferir en sus comunicaciones para nuestro propio provecho.

Una vez más acudo a la reflexión de Jorge Wagensberg:



De forma que nos interesaría acometer las investigaciones científicas desde el punto de vista de que somos una parte más de la Tierra. Entiendo que para los científicos puede resultar difícil y un tanto alejado de sus praxis, pero aquí más que nunca deberíamos potenciar la formación de grupos interdisciplinares para plantearse los problemas desde diferentes y enriquecedores puntos de vista.

Un ejemplo que a primera vista resulta un tanto extraño pero que podría adaptarse al tema que tratamos es este: Richard Davidson, doctor en Neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva, es  miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos, para convencer a los líderes de que hay que hacer accesible lo que sabe la ciencia sobre el bienestar.

Es muy significativo que Davos escuche a científicos expertos en intangibles como la empatía y la compasión.  Y también es muy esperanzador, lo considero una magnífica prueba de lo bien que funcionan los equipos multidisciplinares.

¿Qué ocurriría, por ejemplo, si incluyéramos en la formación de los científicos conocimientos sobre sufrimiento, empatía, compasión…?   ¿Qué ocurriría, por ejemplo, en el equipo que estudia la comunicación entre diferentes especies, si se incluyera algún miembro especializado en Psicología, Psiquiatría, Filosofía, Ética, Etología… ?

Personalmente estoy convencida de que los resultados de las investigaciones serían muy distintos:  la ciencia avanzaría, sí, pero para aprender de la naturaleza y reaprender a ser parte de un ecosistema. Porque respetar a la naturaleza es la premisa básica para que todos nosotros sigamos en este pícaro mundo;  todo lo demás nos llevará más pronto que tarde a la extinción por  desaparición de nuestro hábitat.

¿Quieres compartir aquí tu opinión al respecto?

Tienes más información sobre Davidson aquí.

28 de marzo de 2019

Corresponsables del hambre y el despilfarro alimentario

José Esquinas, profesor universitario que durante 30 años ha ocupado diversos puestos de responsabilidad en la FAO, es el autor de este precioso artículo y me ha dado permiso para copiarlo.  Espero que nos ayude a recapacitar, así que te agradeceré mucho si lo divulgas en tus redes.  Gracias por anticipado 😀

"Cada día mueren en el mundo 40.000 personas como consecuencia del hambre y la malnutrición. Y ese mismo día gastamos más de 4.000 millones de dólares en armamento. El hambre, hoy, en un mundo globalizado e interdependiente, no solo es una tragedia y una vergüenza evitable sino también la mayor amenaza de la humanidad, el caldo de cultivo que alimenta la emigración ilegal y la violencia internacional. Tenemos que entender que sin seguridad alimentaria nunca podrá haber paz ni seguridad mundial. Terminar con el hambre es, además de posible, una necesidad imperiosa.

La acertada campaña de una ONG para 2017 «El mundo no necesita más comida. Necesita mayor compromiso político e individual», es mucho más que un eslogan; es una gran verdad. De hecho, el mundo produce hoy un 60 % más de los alimentos que se necesitan para alimentar a la humanidad. El problema no es la falta de alimentos, como algunos pretenden hacernos creer, sino el acceso a los mismos. Los alimentos están en los mercados internacionales, pero no llegan a la boca ni a la mesa de los que tienen hambre. ¿Producir más? Sí, pero a nivel local.

En mi niñez, los alimentos eran sagrados: el pan que caía al suelo se recogía, se besaba y se comía. Hoy han pasado a ser meras mercancías. A nivel internacional, tras la  fusión Bayer-Monsanto, el 70 % de las semillas y el 65 % de los agroquímicos están en manos de tres grandes multinacionales. El alimento-mercancía es rentable si se vende, no importa que llegue o no al que tiene hambre.

El objetivo puramente mercantil es también producir mucho, no importa si el sistema de producción es o no depredador de los recursos naturales del planeta. Datos recientes muestran que la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA) alcanza anualmente la cifra de 1.300 millones de toneladas, es decir, un tercio de la producción mundial. Pero lo que es aún más grave: en la producción de estos alimentos que no comerá nadie es que estamos utilizando al año 1.400 millones de hectáreas (28 veces la superficie de España), 250 km³ del agua dulce (1/4 del uso total de este recurso limitado), 300 millones de barriles de petróleo y que, con todo ello, estamos contribuyendo al cambio climático. Las consecuencias de este despilfarro se las pasamos a nuestros hijos malgastando los recursos limitados y perecederos en los que mañana debe basarse su alimentación.

Esto no es ajeno a nosotros. Solo en Europa las PDA supone 89 millones de toneladas al año y en España 7,7 (169 Kg por habitante y año), gran parte de los cuales van a la basura y muchos en envases sin abrir porque han caducado. Comprar más de lo que necesitamos y tirar las sobras a la basura nos hace corresponsables del hambre en el mundo hoy y mañana.

Es preciso desarrollar leyes y normativas que contribuyan a evitar este despilfarro, así como más información, formación y transparencia sobre sus causas efectos.

A nivel individual debemos reaccionar transformando nuestro carro de la compra en un carro de combate:  comprando solo lo que necesitamos, seleccionando alimentos saludables, ecológicamente limpios, socialmente justos, de cercanía y estacionales".

¡Bien por José Esquinas!  Necesitamos muchas personas así para ser corresponsables del cambio a positivo que necesitamos tan urgentemente. ¿Te unes?  Gracias.

Te dejo aquí algunos enlaces para que puedas ampliar datos si lo deseas:

La FAO premia a José Esquinas
José Equinas, el guardián de la biodiversidad agrícola para combatir el hambre y la pobreza

13 de marzo de 2019

Empresas que lanzan bombas

Imagen de Eva Reneses
Hemos perdido el control sobre la ciencia, el mercado y la tecnología.  Este fue el eje de la reflexión conjunta  ofrecida por parte del  Comité Científico  que asesora al Club Nuevo Mundo de Tendencias 21.   Participar como moderadora en un coloquio con Pedro Baños, Eduardo Costas y José Esquinas  fue una magnífica oportunidad de aprender a mirar el mundo desde tres visiones diferentes pero complementarias:  qué sabemos y cómo podemos aplicar esos conocimientos para mejorar nuestro mundo.  Te recomiendo que pinches el primer enlace para poder leer un resumen del coloquio.

 Estas tres extraordinarias personas son un buen ejemplo de que nuestra sociedad aún está a tiempo de cambiar el rumbo y no precipitarse en el desastre: personas comprometidas y generosas que ponen su saber al alcance de la ciudadanía para mejorar todo lo mejorable entre todos.  En el Club Nuevo Mundo estamos, además de agradecidos, exultantes con esta compañía, que nos ayudará a que nuestra labor sea más fructífera y práctica.

Y como cualquier reflexión puede tener más de una lectura, aprovecho las aportaciones de Pedro Baños (en su libro El dominio mundial.  Elementos del poder y claves geopolíticas) para buscar paralelismos con el mundo de la empresa.  Así que vamos a partir de este gráfico:

Pedro Baños. El dominio mundial

¿Cómo aplican las estrategias las empresas "del Pleistoceno?" (Que aún, ay, tenemos unas cuantas):

  1. Identifican el problema.  Correcto, cualquier empresa que haya sido capaz de permanecer un cierto tiempo en el mercado ha conseguido identificar el problema, de la índole que sea y en el ámbito en que se encuentre: el equipo interno, el ecosistema de proveedores, el ecosistema de clientes, la ciudadanía, la naturaleza...

  2. Buscan la solución. Pura lógica, cualquier empresa que haya identificado un problema intenta solucionarlo con sus propios medios o acudiendo a otras alternativas (préstamos, compras, alianzas, despidos, deslocalizaciones, etc. etc.)

  3. Venden la solución a los extranjeros. En nuestro caso, "los extranjeros" son, como bien indica el origen de la palabra, "los extraños": en función de la cultura de la empresa, pueden considerarse "extraños" aquellos grupos que no se ven como parte integrante de la empresa; por ejemplo, los empleados (les pago y ya está, ¿qué más pueden querer?), los clientes (a ver cómo les coloco este producto /servicio al mayor precio posible), los proveedores (si quieren seguir teniéndome como cliente, ya saben que tienen que apretarse el cinturón), la Administración (ya nos roban suficiente, es normal que intente evadir impuestos), la naturaleza (¿qué importancia tiene un poco más de humo / extracción de materia prima / explotación animal / tala indiscriminada.... si total luego vuelve a funcionar todo?).

  4. Si aceptan la solución, se convierten en aliados. Entonces pasan a ser  "mi plantilla", "mi cartera de clientes", "mi red de proveedores" "mi ayuntamiento / comunidad / país...", "mis fuentes de suministro".  Es decir, se han elevado un grado, ahora tienen denominación propia.  Y mientras estos "no extraños" con su propia denominación mantengan el statu quo, todo funciona de maravilla.

  5. Si la rechazan, caben dos opciones.  Veamos en nuestro caso:

  6. Si son estúpidos, se les vuelve a explicar la solución, pero más despacio y más alto (son extranjeros) En el caso de la empresa, aparecen los procedimientos para los empleados (se hace así, a ver si te enteras), largas parrafadas estandarizadas para  responder a quejas, preguntas y reclamaciones en el caso de los clientes (cuando ellos digan A, tú respondes 1; si dicen B, tú respondes 2),  pliegos de condiciones para los proveedores, un departamento - propio o externo - de asesores jurídicos para poder responder a la Administración  (hay varios criterios de interpretación de las normas jurídicas, busquemos el más favorable), incluso un comité de ética como respuesta a las quejas de ciudadanos defensores de la naturaleza (aplicamos la norma tal y cual, fíjate qué bien lo hacemos). Siempre hay un argumentario preparado para defender la solución escogida, solo hay que insistir porque, como es sabido, todos los demás son tontos.

  7. Si continúan rechazando la solución, son malvados. ¡Cuántos malvados ven las empresas "del Pleistoceno"!. Empleados desagradecidos a los que se ha estado manteniendo durante años, clientes que se van a la competencia a la menor oportunidad, proveedores que engañan en la calidad del producto o servicio, Administración que se saca de la manga decretos y más decretos, naturaleza que no se deja domeñar (o más bien no se dejan sus defensores)... todo un complot orquestado en contra de los intereses de la empresa.  Traición por doquier.

  8. Si son malvados, ¡hay que bombardearlos!  ¿Qué hacer ante tanta traición? Defenderse con todas las armas posibles, incluso con bombas. Sanciones y despidos a los empleados, persecución mediante call centers, correos, etc., invadiendo su espacio personal a los clientes, ajustes de precios y condiciones o ruptura de acuerdos con los proveedores (para reemplazarlos frecuentemente por otros de países en vías de desarrollo que se colocan en el punto 4), formar lobbies de presión ante la Administración  y buscar puntos negros de los políticos en sus vidas privadas para chantajear, explotar al máximo los recursos de la naturaleza antes de que cambien las leyes mientras se utilizan las redes sociales en contra de los activistas...  Todo un despliegue de inteligencia, tiempo y recursos para atacar a una pretendida realidad que se vive como malvada, exactamente. 
Vieja hilando.  Murillo, Museo del Padro.
 Menos mal que el número de empresas de este tipo va disminuyendo.  Los modelos de gestión basados en la RSC y en la ética van calando.  Cada vez hay más empresas que no solo proclaman sus valores, sino que los aplican en todas sus estrategias y actividades.  Cada vez hay más ciudadanos que exigen a las empresas estos planteamientos éticos.  Cada vez vamos un poco mejor.  Despacio, pero avanzamos.  Como dice el refrán,  poco a poco hilaba la vieja el copo.

Esperemos que en un plazo razonable todas las empresas hayan hilado su copo.  Y no olvidemos que los ciudadanos tenemos un arma mucho más potente que las bombas para cambiar la realidad: nuestra cartera.  Comprando los productos / servicios de empresas éticas hacemos de catalizadores para alcanzar esa sociedad mejor que todos deseamos. 

¿Contamos contigo?


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