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14 de septiembre de 2020

Abejas y startups

 Hay muchas formas de fundar una empresa, y en los últimos tiempos hablamos frecuentemente de las startups. También para este enfoque podemos encontrar preciosos paralelismos en la naturaleza, como no podía ser de otra forma:  esta vez, vamos a aprender de las abejas.

@Shopify  y @ThinkAndStart  definen  Startup como "una organización humana con gran capacidad de cambio, que desarrolla productos o servicios, de gran innovación, altamente deseados o requeridos por el mercado, donde su diseño y comercialización están orientados completamente al cliente".
 
Tengo para mí que las startups exitosas copian su modelo de gestión del mundo de las abejas, o, si no es así, el mundo de las abejas puede ser un buen ejemplo para quienes deseen arrancar una startup.  Veámoslo utilizando para ello un precioso artículo de  Pilar De la Rúa  y #JoséSerranoMarino, de la UMU, Las abejas también se mudan: ¿qué hacemos si eligen nuestra casa?

El enjambre constituye la forma natural de reproducción de la colmena.  En el mundo de las abejas, conforme avanza la primavera, la entrada creciente de néctar y polen merced al trabajo incesante de las exploradoras es el estímulo para que la reina ponga un número igualmente creciente de huevos, hasta 1500 o más cada día. 

El resultado de esta actividad frenética es una explosión demográfica que puede superar los 60000 individuos.  Empieza entonces a faltar el espacio en la colmena.  A este problema se añade otro estrechamente relacionado:  el control basado en feromonas que ejerce la reina para que solo ella pueda depositar huevos se debilita al aumentar la densidad de indivuos.
 
Cuando una empresa estandariza y optimiza sus procesos hasta  alcanzar altas cotas de producción en serie (como por ejemplo fábricas de neumáticos), va copando el mercado con su producto y de forma paralela se va acumulando en el planeta una serie de  residuos indeseados, además de alienar generalmente a los empleados con rigurosos procedimientos que no dejan la más mínima opción a aplicar sus habilidades de alguna otra forma.

Estos factores, y otros como la edad de la reina, son el incentivo para que algunas obreras comiencen el proceso reproductivo. Para ello toman huevos recién puestos por la reina, los sacan de la celdilla ordinaria y los depositan en celdas mucho más grandes, la “realeras”, donde la alimentación exclusiva con jalea real dará lugar a numerosas reinas vírgenes.

 En esa etapa en que residuos y personas son tratadas de forma similar - algo que sobra y/o no merece la pena sacarle más partido - algunos empleados comienzan a  interiorizar el know how corporativo que esté a su alcance y a formarse  por su cuenta en conocimientos y habilidades para poder dibujarse un futuro mejor.  También suele ocurrir que esta etapa de formación sea compartida por varios empleados, que han soñado juntos la creación de un negocio compartido.

Cuando aún se están desarrollando como larvas, estas reinas jóvenes ya emiten feromonas peculiares. Estas sustancias y otros factores de la colmena acaban “convenciendo” a la reina de que sus días de monarca única están contados. Es la hora de enjambrar.

Nuestros empleados / reinas jóvenes emiten sus feromonas peculiares: comienzan a compartir los nuevos conocimientos adquiridos y a dibujar el esbozo de su próximo futuro profesional común.

Si la climatología es favorable, la reina se sitúa en la puerta (piquera) de la colmena y haciendo uso intenso de su atracción química, llama a todas las abejas que puede. Estas ingieren rápidamente una buena cantidad de miel y polen, y en un momento determinado, generalmente a primera hora de una mañana soleada, emprenden el vuelo formando un enjambre. Habrá unas 10 000 o 20 000 abejas, que siguen a la reina hasta un lugar generalmente cercano, donde se toman un descanso y comienzan la búsqueda del lugar idóneo para fundar una nueva colonia.

Si la situación social y las condiciones del mercado son favorables, la persona que en principio hará de líder del nuevo equipo aglutina a su alrededor al resto de compañeros para conseguir un equipo compacto, de forma que cada uno de los componentes se sientan partícipes del nuevo proyecto y sean proclives a compartir conocimientos y experiencias orientadas a la nueva realidad que ya vislumbran. 
En esta etapa suele ser habitual que el nuevo equipo se instale en un local prestado, una  incubadora o algún otro lugar que facilite el arranque del proyecto ofreciendo no solo el espacio, sino apoyos de diverso tipo (económico, tecnológico, etc. en forma de préstamos blandos,  plataformas de micromecenazgo, business angels, asesoría pro bono,  etc.).

Elegir el emplazamiento adecuado es toda una demostración de comportamiento social en cuanto al proceder cooperativo y democrático. Varias exploradoras salen del enjambre y visitan lugares diversos. Después de una inspección cuidadosa de lugares candidatos (humedad, oscuridad, abrigo de vientos, entradas y salidas defendibles), regresan a la bola de abejas del enjambre.

En esta etapa, cada uno de los miembros del equipo se acerca a sus contactos profesionales, personales y familiares que puedan aportar alguna visión enriquecedora y /o algún tipo de apoyo extra, navegan en las redes, acuden a congresos y jornadas profesionales, contactan con antiguos profesores… de forma que entre todos recogen numerosos datos valiosos para decidir cómo, cuándo y dónde les conviene establecerse.

Comienza entonces la información persuasiva: la exploradora que trae una valoración discreta de un lugar mediocre ejecutará una variante especial de la famosa “danza de las abejas”, y comunicará sus impresiones poco estimulantes. La que vuelve con una valoración elevada ejecutará la danza con gran vigor y a los pocos minutos emprende el vuelo nuevamente, pero ahora seguida por un número notable de abejas del enjambre, que quieren verificar si el lugar es tan bueno como dice la exploradora entusiasta. 

La puesta en común de la información recogida es vital para poder tomar una decisión, de forma que todo el equipo escucha las nuevas que aporta cada miembro y después realizan entre todos un análisis de los datos recopilados, a fin de sopesar puntos fuertes y débiles de cada una de las opciones que se perfilan.  Normalmente se decantan por una o dos que parecen más favorables, de forma que la siguiente etapa consiste en que todo el equipo verifique la bondad de la información para poder decidir con mínimo riesgo.

Poco a poco el enjambre irá descartando sitios hasta quedar finalmente uno, que es elegido por ser el que despierta mayor interés para el mayor número de exploradoras. En el enjambre se ha generado una mayoría de abejas informadas y convencidas, y entonces todas emprenden el vuelo hacia el nuevo hogar.

En este momento es importante para el equipo que todos los miembros alcancen el consenso, puesto que van a hacer una apuesta arriesgada:  salir de la pequeña zona de confort que les alberga hasta el momento para establecerse por cuenta propia.

Entre sus reflexiones finales, los autores explican que la fobia a los enjambres se traduce en el rechazo a su presencia por parte de las personas que habitan allí donde se hayan instalado. Sin embargo, hay que recalcar que las abejas de la nueva colmena no van a picar a las personas que están cerca, a menos que sientan que algún enemigo quiere atacar su casa. Solo entonces sus habitantes saldrán a defender la colonia sin importar la vida propia.

Puede suceder que esta nueva "colmena" sufra el rechazo de "vecinos" tradicionales que ven amenazada su cómoda vida de siempre produciendo, vendiendo o consumiendo como siempre se ha hecho.  Si esos "vecinos" son inteligentes, en vez de atacar a la colmena para destrozarla harán bien en estudiar sus peculiaridades para poder amoldar sus negocios a la nueva era.  Si no son inteligentes es probable que boicoteen a la nueva empresa mediante bulos en las  redes, campañas de propaganda, desinformaciones prediseñadas y otras muchas artimañas que, afortunadamente, son conocidas por cada vez más ciudadanos concienciados y responsables.

Es muy posible que conozcas algunas startups que valgan la pena, en cuyo caso te recomiendo que les hagas toda la propaganda posible porque son el futuro de nuestra sociedad.  Y me aplico el cuento dejando aquí algunos enlaces a empresas que han seguido el proceso descrito y me gustan especialmente por lo que tienen de añadido:  ayudan a disminuir los residuos industriales que están destrozando el planeta.

·         ecoalf : elaboran prendas de vestir a partir de  viejas redes de pesca recuperadas del mar.

·        Vegea:  productos veganos a partir de restos orgánicos.

·        Gomavial:  productos industriales a partir de neumáticos.

   Saye, la firma de zapatillas veganas que planta árboles.
 
         Bioo, electricidad a partir de restos orgánicos.

Trabajar en pro de un futuro bueno para la empresa y sus partícipes y para llegar a la vez a ser una parte integrante del planeta (en vez de esquilmarlo como acostumbran las empresas "normalizadas")  es un planteamiento plausible e imprescindible en este siglo.  Bienvenidas sean.

11 de junio de 2020

Tenemos que bajarnos los humos

Ahora que ¡por fin! estamos entendiendo que nuestra soberbia y nuestra ambición como especie nos ha llevado a un punto de casi no retorno respecto al futuro de nuestro planeta, parece que poco a poco está calando la idea de que, lejos de ser los reyes de la  creación, solo somos un bicho más dentro del gran engranaje que llamamos vida.

Dicen que más vale tarde que nunca, así que alegrémonos de que comencemos esta transición desde el más arraigado antropocentrismo hacia una "nueva" cosmovisión que nos ayude a ponernos en nuestro sitio.  Porque reconocer las limitaciones propias y las características de los demás seres con quienes compartimos hogar es un excelente punto de partida para revertir la emergencia climática que difícilmente se logrará solo con las miopes medidas que están adoptando nuestros políticos.  De hecho, en esencia no se trata de tomar medidas (aunque es cierto que ayudan), sino de cambiar nuestra visión respecto a los recursos naturales y a la vida en general.

Es evidente que tenemos datos de sobra para que se nos bajen los humos: sabemos que nuestro genoma consta de unos 30.000 genes, (solo un 50% más que un  gusano), y también sabemos que compartimos con el chimpancé el 96%, 90% con el gato doméstico, 85% con el ratón, 84% con el perro, 69% con el ornitorrinco, 65% con el pollo… y 60% con el plátano, sin ir más lejos.

Diversos científicos han llegado a la conclusión de que la vida no es ese precioso y cuadriculado árbol con ramas matemáticamente dispuestas para representar los linajes, sino más bien una especie de enredadera que entrecruza y superpone sus ramas.  Ello ayuda a comprender mejor que tenemos un antepasado común con los árboles, y con numerosos animales muy diferentes entre sí.

Si aceptamos este planteamiento podemos empezar a ver la vida desde otro ángulo, lo que nos puede predisponer a aprender de la naturaleza.

A modo de ejemplo, incluyo un párrafo de "La vida secreta de los árboles" (Wohlleben  2016, p. 22): 

En un bosque de hayas, los árboles igualan sus debilidades y sus fuerzas; sin importar si son gruesos o delgados, todos los ejemplares producen la misma cantidad de azúcares en cada hoja con ayuda de la luz.  La igualdad se produce bajo tierra a través de las raíces mediante un intercambio activo en el
que entran en juego hongos que con su gigantesca estructura en forma de red actúan como una enorme máquina de distribución. Ello recuerda un poco al sistema de ayuda social, el cual impide que los miembros más desfavorecidos de la sociedad se hundan demasiado.  Para las hayas la densidad no es un problema, sino todo lo contrario. 

Joaquín Araújo  estaría de acuerdo con Wohlleben, porque él mismo ha dicho: La arboleda en realidad resulta indistinguible de nuestros primeros pasos, de nosotros mismos. De ahí que nada palidezca, sino todo lo contrario, si afirmamos que somos como somos porque una vez, no hace tanto tiempo, fuimos bosque. Reconozcamos, como nos enseñan los antropólogos, que la mayor parte de nuestro aspecto es el resultado de una convivencia,  de algo más de 10 millones de años. Nada de irreal tiene el afirmar que los primeros borbotones de la inteligencia, la comunicación verbal, los sistemas sociales y la habilidad manual, nacieron entre troncos, sombras y espesuras. Hasta el punto de que pocas cosas hemos hecho tan decisivas como “andarnos por las ramas”. Nuestros primos, los grandes primates, están todavía ahí para recordárnoslo.

Esta es solo una de las diversas posibilidades de mirar para aprender, porque, como nos recuerda Rifkin en su último libro El green new deal global, lo que aprendemos del cambio climático es que todo lo que hacemos afecta al funcionamiento de todo lo demás en la Tierra y tiene consecuencias para el bienestar de todas las criaturas con las que cohabitamos en el planeta.

Aprender a vivir en lugar de dominar es lo que nos lleva del dominio a la protección y del desapego antropocéntrico a la profunda colaboración con la Tierra viviente.

Muchas formas diferentes de aprender mirando a la naturaleza. Y muchas aplicaciones prácticas de esos aprendizajes, en nuestra vida particular, en los colegios, las empresas y otras instituciones, la política…

Las hayas intercambiando azúcar a través de sus raíces mediante la colaboración de los hongos se nos muestran como un ecosistema eficiente que puede inspirarnos para aplicar la idea en nuestro mundo empresarial; por ejemplo, en el sector comercio.

Somos conscientes de que cada vez es más difícil encontrar "comercios de toda la vida" en el entorno urbano. Han sido desplazados por unas cuantas multinacionales que ahogan los pequeños negocios, estandarizan el aspecto de las ciudades,  solo ofrecen productos muy rentables para ellas, dejan desiertos barrios enteros, entierran la cultura y tradiciones locales…. además de favorecer la compra de productos con gran huella ecológica en sus diferentes fases de producción, distribución y venta.

Si fuéramos capaces de mirar el tejido comercial de una ciudad como si fuera un hayedo es posible que encontráramos soluciones más respetuosas con el negocio local y con el planeta:  una asociación de intercambios de diversa índole favorecidos y apoyados por un sustrato común a modo de hongos, que favoreciera la salud y supervivencia de cada una de las "hayas": una asociación de comerciantes más allá de las típicas asociaciones, porque en este caso hablamos de compartir en función de las características de cada una; por supuesto que no se pueden hacer recomendaciones generales porque cada comercio, como cada árbol, tiene sus propias características;  pero poner en común las experiencias y conocimientos de cada comercio con espíritu de servicio a los demás y filosofía ganar - ganar  y compartir podría ser una excelente manera de fomentar esa capa invisible de hongos que favorecen los intercambios y la vida del ecosistema entero.

Tenemos capacidad suficiente para hacerlo con éxito, solo hemos de cambiar el enfoque y basarnos en la moral.  Tal como apunta Bekoff,  los científicos señalan que en realidad la moral tiene profundas raíces evolutivas anteriores en millones de años a la aparición de la humanidad: todos los animales sociales, como lobos, delfines y monos, poseen códigos éticos, adaptados por la evolución para promover la cooperación del grupo.

Plantearnos esta nueva visión global tiene también ventajas para las personas implicadas: la satisfacción personal que se logra cuando se tiene la certidumbre de que se está haciendo lo mejor posible para sí, los demás y el planeta incrementa la autoestima y la sensación frecuente de felicidad. Y ello genera una espiral virtuosa que consigue al fin mejorar la sociedad.

Si pudiéramos avanzar por este camino se podría demostrar que aplicamos con éxito esa preciosa frase de Gomá Lanzón que reza: Compórtate de tal manera que tu muerte sea escandalosamente injusta.


12 de octubre de 2019

Mantén sano tu cerebro con Mozart


Siempre me ha gustado la música clásica, e incluso me diplomé en el método Tomatis porque me pareció una muy buena forma de mejorar la capacidad cerebral y disfrutar a la vez.

Me gusta especialmente Mozart, hasta el punto de que tengo sus obras completas y utilizo su maravillosa música tanto en el ámbito personal (para relajarme, para abstraerme,  para sentir la grata sensación de disfrutar de la vida, para dormirme con una sonrisa…) como en el profesional (para cohesionar equipos, para visualizar metas, para estimular la creatividad, para simular situaciones de trabajo, etc., etc.).

También extraigo de su vida diferentes ejemplos (perseverancia, resiliencia, capacidad de disfrutar con el trabajo, conjunción espíritu lúdico + rigurosidad, etc., etc. ).

Y ahora encuentro este magnífico estudio finlandés divulgado por Julio Rodríguez,  donde se demuestra que escuchar música clásica  mejora la actividad de los genes implicados en la secreción y transporte de dopamina, la neurotransmisión sináptica, el aprendizaje y la memoria, y baja la expresión de genes que median la neurodegeneración.

Estoy feliz 😀.  Cuando los científicos consiguen demostrar algo que de una u otra forma ya sabíamos subimos un escalón en nuestra búsqueda de conocimiento.   Como explica mi profesor y amigo Itamar Rogovsky [comunicación personal],  cuando alguien conoce sus propios recursos empieza por saber lo que sabe y los recursos que no tiene, aunque también sabe que sabe cosas que no sabe que las sabe. (Es una de las bases de la Metanoia, conocimiento afectivo que no pasa por el raciocinio).

Así que ahora se puede asegurar con certidumbre científica que Mozart ayuda a mantener joven el cerebro.  Es una gran noticia que espero compartas, porque desde el punto de vista social a todos nos interesa convivir con personas sanas, capaces y conocedoras de sus puntos fuertes para ponerlos a su propio servicio y al de la sociedad.

Otro aspecto de este estudio que ha llamado mi atención es que varios de los genes regulados eran conocidos por ser responsables del aprendizaje de canciones y el canto en aves, sugiriendo un fondo común evolutivo entre especies en cuanto a la percepción de sonidos. 

Ya era algo conocido, en efecto, pero encuentro muy apropiada la mención en estos momentos en que vivimos inmersos en una sociedad antropocéntrica que favorece la idea de que las personas somos el centro del universo; por ejemplo, muchos de los desastres ambientales que estamos sufriendo son consecuencia del modelo de gestión corporativa vigente desde el siglo XIX, según el cual la naturaleza es solo una fuente de recursos al servicio del progreso económico.

Parece ser que ahora empezamos a darnos cuenta de que no somos más que uno de los muchos seres vivos que habitamos el planeta (con los que tenemos muchas cosas en común), lo cual es esperanzador porque si cambiamos de una visión antropocéntrica a esa nueva cosmovisión aún podemos revertir tanto desastre y asegurar la vida a las futuras generaciones humanas y no humanas.

En eso andamos  😏 ¿Te apuntas?

Aquí te dejo el  concierto de violín de W.A. Mozart Nr 3, G-major, K.216 que utilizaron en el estudio. Disfrútalo.



Enlaces relacionados:
Inteligencia musical y liderazgo de servicio
Cerebros conectados
Biomimética Organizacional, charla TED

3 de septiembre de 2019

A favor del Planeta

Todos somos conscientes de que nuestro planeta pasa por graves dificultades: los mares están infestados de plásticos, el permafrost está desapareciendo, cada vez tenemos menos selva, la temperatura aumenta de forma continuada…

Los organismos internacionales y los gobiernos nacionales toman medidas muy plausibles aunque no todas de probada eficacia: pueden carecer del presupuesto necesario, estar diseñadas para conseguir logros a muuuuy largo plazo, se pueden ignorar o tergiversar en función de intereses políticos…  no es suficiente.

Básicamente,  no tenemos un Planeta B, y todas esas soluciones son meros parches que no atacan lo esencial:  nos hemos olvidado de que nosotros también somos naturaleza y de que todo lo que hacemos, por tanto, afecta a la naturaleza. Nuestra visión antropocéntrica, consolidada a lo largo de siglos de cultura, nos impide ver algo tan elemental que nos está destruyendo.

Cuando realmente aceptemos esta olvidada realidad podremos poner en marcha programas adecuados para detener la catástrofe y remediar en lo posible tantos daños infligidos al planeta que nos sustenta.

Y en este lance haríamos muy bien en integrar a las empresas: no olvidemos que las empresas, a nivel global, tienen a menudo más peso - y por tanto más capacidad de decisión - que muchos gobiernos. Un dato:  69 de las 100 principales entidades económicas del mundo son empresas y solo 31 países, de acuerdo con los datos de Global Justice Now 2016.

Estamos, pues, ante una oportunidad de oro para que las empresas, además de buscar legítimos beneficios, se impliquen en esta lucha estratégica.  Un modelo de negocio que aplique la Responsabilidad Social Corporativa está muy bien y resulta muy útil al efecto, podemos felicitarnos por tener tantas organizaciones en este ámbito.

Podemos conseguir, además, que las empresas comiencen a olvidar la visión antropocéntrica y
El Mundo de Ptolomeo

vayan adoptando una cosmovisión que impregne el modelo de negocio para seguir siendo rentables diseñando nuestras actividades desde una postura de humildad que reconozca que somos naturaleza, pertenecemos a la naturaleza y todo lo que hacemos afecta a la naturaleza.

Una nueva generación de organizaciones que gustamos de llamar biomiméticas.  Al fin y al cabo, ya nos avisó Einstein: mirar profundamente a la naturaleza es la forma de entender todo mucho mejor.  ¿Para qué perder recursos y energía intentando descubrir cómo hacerlo, si la naturaleza ya lo descubrió después de miles de años de ensayo y error? Votemos, pues, por las organizaciones biomiméticas.  Seguro que el rescate del planeta avanzará a buen ritmo.

11 de abril de 2019

Equipos multidisciplinares para ayudar al planeta

Cinco universidades europeas se han unido en una investigación para lograr (lo han logrado) que un grupo de abejas en Austria y un grupo de peces en Suiza se comuniquen entre sí coordinando sus decisiones.

Utilizan  algoritmos evolutivos (IA) relacionados con la biomimética. Los robots aprenden a comunicarse con estos dos grupos de animales hasta que consiguen que sus respectivos comportamientos grupales estén coordinados.  Es decir, consiguieron modificar las pautas de comportamiento habituales de cada uno de los grupos.

Parece ser que los científicos consideran muy importante este logro, porque permitiría que los humanos interfieran con las sociedades animales para gestionar el medio ambiente, consiguiendo que las máquinas traduzcan señales biológicas cuya comprensión podría ayudar, por ejemplo, a que las aves evitaran los aeropuertos o que los animales polinizadores se dirigieran hacia cultivos orgánicos alejándose de cultivos con pesticidas.

Tienes información más detallada en Tendencias21.

Como todo avance científico, tiene su lado luminoso y su lado preocupante.

El lado luminoso es que podremos entender cada vez mejor a la naturaleza, algo imprescindible para esta sociedad nuestra urbanita, apresurada y alejada de los entornos naturales, cuyo desconocimiento es responsable en gran medida del daño que estamos haciendo al planeta.

El lado preocupante es que las máquinas serían capaces de imitar de tal modo a la naturaleza que podrían decidir por ella interfiriendo artificialmente en los ecosistemas.  Estos ejemplos que nos ofrecen los científicos son efectivamente intervenciones en los ecosistemas, y ambos tienen algo en común:  obtener provecho para la humanidad.  Si alejamos a las aves de los aeropuertos tendremos menos accidentes, y se alejamos a los polinizadores de los cultivos tratados con pesticidas conseguiremos que la humanidad tenga menos enfermedades.

La ciencia sigue avanzando, pero todavía está inmersa en una visión antropocéntrica que no va a ayudar a proteger el planeta.  Necesitamos una cosmovisión que nos permita considerarnos una parte del gran ecosistema Tierra, no los dueños y señores. ¿Conocer cómo se comunican los animales? Sí, pero para aprender a hacerlo mejor nosotros, no para interferir en sus comunicaciones para nuestro propio provecho.

Una vez más acudo a la reflexión de Jorge Wagensberg:



De forma que nos interesaría acometer las investigaciones científicas desde el punto de vista de que somos una parte más de la Tierra. Entiendo que para los científicos puede resultar difícil y un tanto alejado de sus praxis, pero aquí más que nunca deberíamos potenciar la formación de grupos interdisciplinares para plantearse los problemas desde diferentes y enriquecedores puntos de vista.

Un ejemplo que a primera vista resulta un tanto extraño pero que podría adaptarse al tema que tratamos es este: Richard Davidson, doctor en Neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva, es  miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos, para convencer a los líderes de que hay que hacer accesible lo que sabe la ciencia sobre el bienestar.

Es muy significativo que Davos escuche a científicos expertos en intangibles como la empatía y la compasión.  Y también es muy esperanzador, lo considero una magnífica prueba de lo bien que funcionan los equipos multidisciplinares.

¿Qué ocurriría, por ejemplo, si incluyéramos en la formación de los científicos conocimientos sobre sufrimiento, empatía, compasión…?   ¿Qué ocurriría, por ejemplo, en el equipo que estudia la comunicación entre diferentes especies, si se incluyera algún miembro especializado en Psicología, Psiquiatría, Filosofía, Ética, Etología… ?

Personalmente estoy convencida de que los resultados de las investigaciones serían muy distintos:  la ciencia avanzaría, sí, pero para aprender de la naturaleza y reaprender a ser parte de un ecosistema. Porque respetar a la naturaleza es la premisa básica para que todos nosotros sigamos en este pícaro mundo;  todo lo demás nos llevará más pronto que tarde a la extinción por  desaparición de nuestro hábitat.

¿Quieres compartir aquí tu opinión al respecto?

Tienes más información sobre Davidson aquí.

7 de mayo de 2018

Lejos de los abreviadores

En uno de sus artículos, Iosu Lazcoz  explica que los sistemas tienden a interconectarse de manera natural, somos los humanos los que lo impedimos de manera voluntaria.
Me ha parecido una frase tan feliz que no he podido por menos que preparar un pequeño resumen del enfoque sistémico, del que soy fan porque me ha ayudado sobremanera a entender situaciones complejas en clientes complejos moviéndose en entornos complejos :-)

En el siglo XV, Leonardo Da Vinci, el primer científico moderno, ya partía de una visión sistémica de la vida cuando decía que todo está interconectado y que lo importante no es la materia sino las relaciones. Y estaba tan convencido  que llamaba "abreviadores" a quienes dividen el mundo en partes o en bloques, a los reduccionistas de su tiempo.

Como Da Vinci nos queda un poco a trasmano vamos a acudir a J. O’Connor, a quien tomaremos prestados algunos párrafos: (O’Connor, Joseph: Introducción al pensamiento sistémico.  De. Urano, Barcelona, 1998).

Un sistema es una entidad que fundamenta su existencia y sus funciones como un todo mediante la interacción de sus partes.  El comportamiento de los distintos sistemas depende de cómo se relacionen sus partes, más que de las propias partes.  Así, podremos comprender muchos sistemas diferentes sirviéndonos de los mismos principios.

El pensamiento sistémico es más un pensamiento en círculos que en líneas rectas.  Las conexiones entre las partes forman bucles de realimentación.  La realimentación es una reacción del sistema que se regenera en forma de estímulo, o la información devuelta que influye en un paso siguiente.

(Mi profesor y amigo Itamar Rogovsky suele contar un chiste que siempre nos hace sonreír: Las cabezas creativas son redondas, consiguen que las ideas rueden y así se mezclan y enriquecen.  En cambio, las cabezas cuadradas almacenan las ideas ordenadamente en los cuatro ángulos.  Y han de tomar 4 aspirinas cuando les duele la cabeza, una para cada ángulo.)



El pensamiento sistémico pone a prueba muchos de nuestros modelos mentales. En primer lugar, la idea de que el todo es la suma de las partes. Cuando un equipo funciona bien, sus resultados superan a los que podrían obtener los individuos que lo forman.

En segundo lugar, pone a prueba la idea de que se puede juzgar el comportamiento de una persona sin considerar el sistema a que pertenece.  Un principio fundamental del pensamiento sistémico es que la estructura de un sistema da lugar a su comportamiento. Nadie va a su trabajo para hacerlo mal, pero la estructura del sistema puede impedir que se realice un buen trabajo. En lugar de buscar a gente extraordinaria para hacer un trabajo, se debe diseñar el trabajo de tal manera que la gente ordinaria pueda realizarlo.

Por último, nos lleva a replantearnos nuestras ideas de causa y efecto: es la relación entre los elementos lo que los convierte en causas o en efectos, y esa relación depende de la estructura del sistema.

Cómo conseguir modelos mentales rígidos y limitadores  (para "cabezas cuadradas")
  1. Insistiendo en que nuestras ideas son lo que la realidad es “realmente”.
  2. Teniendo un número limitado de intereses que nos llevará a prescindir de un montón de experiencias.
  3. Siendo incapaces de tolerar la ambigüedad y queriendo alcanzar cuanto antes las conclusiones.
  4. Recurriendo a un fondo de explicaciones inventadas cada vez que una persona o algún acontecimiento se comporten de manera distinta de lo que esperábamos.
  5. Utilizando un montón de operadores modales (“deber”, “tener que”, “no deber”, “no poder”) y no cuestionándolos nunca.
  6. Utilizando muchos universales (“todos”, “todo el mundo”, “nadie”, “nunca”) sin admitir excepciones.
  7. Estando dispuestos a generalizar a partir de un ejemplo.
  8. Sirviéndonos de múltiples experiencias unilaterales y sin enfoque temporal como prueba de nuestras ideas.
  9. Culpando de los fallos a las personas (sin olvidarse de uno mismo).
  10. Pensando en secuencias rectilíneas de causa y efecto.
  11. No mostrando curiosidad por nada.
  12. No actualizando nunca nuestras creencias a la luz de la experiencia.

Cómo conseguir modelos mentales sistémicos (para "cabezas redondas")
  1. Admitiendo que nuestros propios modelos mentales son los mejores asesores con los que contamos en el presente y estando dispuestos a mejorarlos.
  2. Teniendo un amplio abanico de intereses.
  3. Estando cómodos en la ambigüedad.
  4. Teniendo curiosidad por las experiencias que parezcan contradecir nuestros modelos mentales y prestándoles especial atención.
  5. Previendo un horizonte temporal amplio para encontrar realimentación.
  6. Ante un problema, teniendo en cuenta al mismo tiempo nuestras presuposiciones respecto a la situación y la situación en sí misma.
  7. Viendo el sentido propio de las relaciones y los acontecimientos.
  8. Buscando bucles y círculos de causa y efecto, en los que un efecto pueda ser la causa de otro efecto.
Así que este planteamiento nos sirve de punto de partida para observar e intervenir después: no solo qué hace la organización, qué estructura tiene, etc., sino sobre todo qué tipo de relaciones se generan entre las personas, los departamentos, la organización y sus partícipes…  dando todo ello una visión enriquecida que ofrece muchas más posibilidades de avanzar.  De hecho, una de mis frases favoritas es Una mirada diferente puede ayudar a avanzar. (@EditaOla).

En el mundo de la empresa se presentan muchos subsistemas que conviene considerar conjuntamente y desde diferentes ángulos ( puedes echar un vistazo a A la puerta de un jardín sin tapias).  También conviene saber para qué tipo de organización estamos trabajando (por ejemplo, sólida, líquida o gaseosa) a fin de poder dibujar un primer esbozo de la situación, sus expectativas, sus recursos y sus posibilidades de desarrollo sostenible.

Este tipo de reflexiones se realizan habitualmente en el seno del Comité de Dirección, pero es muy recomendable que el espíritu de análisis  y el compromiso con los buenos resultados impregnen toda la organización, porque es la única vía conocida para alcanzar el éxito.
En este sentido, es impagable contar con directivos como Iosu, capaz de conseguir milagros :-) con sus equipos de ventas.  Le paso la palabra:




Muchas gracias Edita, no puedo sino estar totalmente de acuerdo con todas y cada una de las palabras que mencionas.

Has tocado varios ”palos” en tu post y todos ellos necesarios. Ahora estoy trabajando con equipos que no solo son de ventas, y aquí también existen diferencias muy grandes entre los equipos de alto y de bajo rendimiento.

Marcial Losada, psicólogo chileno que entre otros centros ha asesorado al MIT citado en el post que señalabas al principio, es un enamorado de las matemáticas complejas. Marcial determinó tres variables que sumaban y otra que multiplicaba:

1 Indagación: los equipos de alto rendimiento muestran un alto conocimiento del ámbito en el que desarrollan su actividad profesional, bien sean las ventas o cualquier otra profesión. Esta información la obtienen formulando buenas preguntas.





2 Orientación hacia el otro: Tal y como señalas, las personas que se ofrecen para ayudar a los demás miembros del equipo facilitan su cohesión y sentido de pertenecía a un grupo que les trasciende a ellos mismos. Estos profesionales contribuyen al crecimiento de los equipos y facilitan también la implementación de una cultura colaborativa.

3 Ratio de Losada: Junto a otra Psicóloga, esta estadounidense, Barbara Fredickson, obtuvieron una sencilla división que nos habla de la preponderancia de positividad o negatividad en los equipos. Si el cociente entre emociones positivas y emociones negativas  (lo mismo con pensamientos) es de 5,6, estamos ante un equipo de alto rendimiento, y si es inferior a 1,6, estamos ante uno de bajo rendimiento. Las personas negativas se aíslan del grupo y no generan cohesión, mientras que las personas positivas tienen un campo de visión más amplio. Esa visión les moviliza hacia un horizonte de posibilidades que a su vez contribuye a la generación de más recursos (Ver Modelo de ampliación-construcción de Barbara Fredikson).

4 Conectividad: este es el gran multiplicador, las anteriores digamos preparan el camino para que el grupo o equipo esté interconectado, siendo el resultado multiplicativo. En lugar de seguir una progresión aritmética (de suma) se sigue una geométrica (de multiplicación). La dinámica generada se llama en matemáticas, dinámica de Lorenz. La representación gráfica de los equipos conectados, es una mariposa con las alas desplegadas, y la gráfica de los equipos de bajo rendimiento es una mariposa con las alas replegadas, una mariposa que no vuela al fin y al cabo.




Tal Ben Sahar, Profesor de la asignatura más demandada de la Universidad de Harvard (ahora también se ha sumado a la ola Yale), que es la Psicología Positiva, se definía como un perfeccionista recalcitrante, pensaba que para ir de un punto al otro la línea recta era la más eficiente. Después se dio cuenta, que ser optimalista ( como él lo llamó) era la mejor opción, es decir, seguir trayectorias que desde fuera parecían eran erráticas pero que a la larga comprobó que eran las correctas.

 En el post que cita mi gran referente, Edita, nombro a Tim Harford, británico que pone en tela de juicio el orden inmaculado impuesto al trabajador, junto con normas y procedimientos en los que el trabajador es un mero espectador pasivo. En todo el libro “El poder del desorden” pone el foco en un elemento olvidado por las empresas, las personas.

Chris Peterson, uno de los padres de la Psicología Positiva, afirmó cuando le preguntaron qué es la Psicología Positiva:

“ Es la ciencia que trata sobre los demás”

Soy Biólogo de formación, y ya en Ecología, me quedé asombrado del grado de interconexión que la naturaleza tiene. De hecho los seres humanos provenimos todos de seres unicelulares que fueron interconectándose entre sí haciéndose cada vez más complejos. Los seres humanos dependemos de esa interconexión a niveles micro y también a niveles macro. Formamos un ecosistema, nuestro objetivo debería ser que este ecosistema fuera empático.



Sin embargo, en las empresas hacemos una serie de actividades encaminadas a fomentar el desarraigo:

+ Creamos despachos, cerramos las puertas;

+ Comunicamos poco y mal : lo hacemos por correo o whattsapp;

+ No invertimos esfuerzo alguno en crear una cultura colaborativa: los distintos departamentos  son entes aislados sin apenas interconexión, cada uno hace la guerra por su cuenta. Incluso dentro de cada departamento no existe precisamente una orientación hacia el otro y sí a salvar mi territorio. No invertimos recursos en crear cohesión y sentido de pertenencia;

+ Creamos distancias físicas y semánticas : tú eres mi empleado, yo tu jefe en lugar de hablar de profesional a profesional;

+ La política seguida a menudo en las empresas del Siglo XXI es la del “palo” y la “zanahoria”. Política esta conductista ( B.F. Skinner) que ya fue derribada en los años 60 del siglo pasado. Sin embargo, tratamos a los trabajadores como si no hubiéramos aprendido nada, como si el ser humano fuese como un burro.

El grado de implicación y energía empleada en los equipos de alto rendimiento es muy alta.
Mihaly Csikzentmilalyi , autor de la Teoría de Flow, en su libro “Creatividad” nos habla de lo que muy bien expones en Leonardo Da Vinci. En estos dos post hablé sobre este tema: “11 tips sobre la creatividad en ventas”, y “¿Utilizas la creatividad en ventas?”

Las personas creativas necesitan salir de su ámbito de dominio, interconectar con personas de otros
ámbitos al suyo, e interrelacionar todo ese conocimiento. Son conscientes de que con únicamente su ámbito son del todo incapaces de entender el todo.

Aquello que se daba en el Renacimiento, esa mixtura de conocimientos, se fue perdiendo poco a poco dando lugar a la especialización.

La evolución humana viene dada por la diversidad, y esta solo surge desde la interconexión. La involución se produce por conocimientos estancos, que no salen del ámbito, no se mezclan ya que son la quintaesencia del conocimiento, estos ecosistemas auto-perpetuados que no dejan entre diversidad en sus estructuras acaban extinguiéndose.
Estamos diseñados para conectar, ahora bien, seamos vigilantes con quién.

Gracias por el esfuerzo que has dedicado a leer este largo post.
Un fuerte abrazo y si te gusta compártelo por favor, estarás contribuyendo a generar diversidad y riqueza.


Iosu Lázcoz Iso
CEO Optitud
www.optitud.es

5 de febrero de 2018

Management etológico: La ardilla y el lobo

Itamar Rogovsky , con ese humor fino que le caracteriza, acostumbra a trufar sus enseñanzas con numerosas historietas, fábulas y chistes que ayudan a comprender y retener los mensajes que transmite.

Voy a resumir aquí una de esas historias y después te planteo algunas preguntas con el ánimo de que te ayuden a formular tus propias preguntas.


Érase una vez una ardilla que, una vez  finalizado su año sabático, regresó a la Selva y pidió ser readmitida en su puesto de ardilla.  Después de muchas cavilaciones, el Consejo de la Selva le comunicó que era imposible readmitirla en su puesto de ardilla porque estaba cubierto, pero que si ella quería avenirse podían ofrecerle el puesto de lobo, a la sazón con una plaza libre.

La ardilla necesitaba trabajar, así que aceptó.

Ya en su nuevo puesto, comenzó a pasearse por la selva para intentar comprender qué se podía esperar de ella en su nuevo rol.  Y andaba muy interesada mirando qué hacían otros animales cuando de repente se topó con un lobo.

¡Que suerte!, pensó, ahora voy a enterarme de verdad de qué hace un lobo en su puesto de trabajo.

  • "Oye, Lobo, por favor, ¿podrías explicarme qué tienes que hacer como lobo?"
  • "No puedo entretenerme, lo siento, estoy muy ocupado tratando de enterarme qué me toca hacer en mi nuevo puesto", respondió el lobo.

  • "¿Ah, sí? ¿Tú también eres nuevo en tu puesto? ¿Y qué puesto te han dado?"

  • "El de ardilla"

  • "¿¿¿Cómo??? ¿A ti te han dado el puesto de ardilla y a mí el de lobo? ¿Cómo puede ser eso?" replicó estupefecta la ardilla.

  • "No lo sé" - respondió fastidiado el lobo -, "pero quizá tenga alguna relación con que recientemente han renovado el Consejo y han puesto al frente al Burro".  


  1.  ¿Qué imagen profesional tenía el Burro dentro de La Selva?
  2. ¿Qué criterios de selección aplicó El Consejo para asignar los puestos de trabajo?
  3. ¿Qué programa de acogida e integración tenía diseñado la Selva? 
  4. ¿Con qué criterios se evaluaban en la Selva las aportaciones de cada empleado?
  5. ¿Qué sistema de compensación se aplicaba en la Selva?
  6. ¿Cómo funcionaba el programa de relevos en la Selva?
  7. ¿Y el de Formación y Desarrollo?
  8. ¿Qué sabía el Consejo del contenido de los puestos de trabajo?
  9. ¿Con qué criterios se había establecido el número de empleados necesarios y el perfil de cada uno de ellos?
  10.  ¿Qué objetivos estratégicos se habían consensuado en el Consejo?
  11. ¿Qué idea tenía el Consejo del Plan Estratégico de la Selva?
  12. ¿Qué idea tenía el Consejo de las repercusiones que sus decisiones tendrían en el ecosistema de la Selva?
  13. ¿Qué idea tenía el Consejo de sus responsabilidades hacia la Selva y hacia la sociedad?
  14. ¿Cómo crees que se sentía la ardilla?
  15. ¿Y el lobo?
  16. ¿Y el burro?
  17. ¿Qué estarán pensando los demás empleados de la Selva? 
  18. ¿Cuántos animales estimas que desearían formar parte de esta Selva?
  19. ¿Qué estarán interpretando los Consejos de las Selvas vecinas?
  20. ¿Qué sugerirías al Consejo de la Selva?
  21. ¿Qué preguntas añadirías o suprimirías?
  22. ¿Con qué criterio agruparías / ordenarías las preguntas? 
  23. ¿Te ha gustado la fábula?

25 de noviembre de 2017

La Natura como maestra


Una nueva y  como siempre grata experiencia, la última charla con Rosa de Diego de ràdio4 RNE sobre mi ebook Biomimética Organizacional,  escrito a cuatro manos con Xema Gil, con un prólogo impagable de Itamar Rogovsky y publicado por la Atlantic International University.

En este audio comentamos algunos capítulos que a Rosa le llamaron especialmente la atención:  medusas, abejas, hormigas y camaleones pululando por el estudio para  ilustrar de qué modo pueden las empresas beneficiarse de todos los éxitos que ha conseguido la naturaleza. Espero que disfrutes de la audición :-)




Y si quieres leerlo, tienes aquí el enlace:


Todos los comentarios serán bienevenidos :-)

10 de octubre de 2017

Javier Gomá, Filosofía, Ética y Empresa

Una vez más, Rosa de Diego (@Llibrepixels) ha tenido la gentileza de invitarme a su programa Llibres, pixels i valors (Libros, pixels y valores) en radio4 RNE  para hablar sobre el genial filósofo Javier Gomà (@JavierGomaL) y sobre algunos de mis últimos artículos.

Aquí tienes la charla, espero que la disfrutes:

  
 Una pequeña aproximación a Javier Gomá:


Aquí está el enlace a este artículo.  Te recomiendo también que visites su canal  de YouTube para conocerle un poco mejor.  Seguro que comprarás como mínimo uno de sus libros. 

Rosa enlazó alguna de las ideas de Javier Gomá con alguno de mis artículos, como podrás escuchar en el audio.  Por si deseas echar un vistazo, los artículos que comentamos son:

Empresas que fomentan el apego:  un paralelismo entre los logros que ha conseguido el psiquiatra  Diego Figuera (@diegofigueraal) en su forma de tratar a los enfermos y lo que ocurre en las empresas cuando incorporan a nuevos empleados.

Me gusta el paralelismo porque, en el fondo, en ambos casos se está hablando de relaciones respetuosas con las personas, sus necesidades y sus aportaciones.

¿Qué escalera ofreces a tu equipo? , una reflexión sobre la
responsabilidad que tiene el líder respecto al desarrollo personal y profesional de las personas de su equipo.  En la charla no sé si he conseguido explicar bien el sustrato del planteamiento porque lógicamente no pueden contemplarse las imágenes de las que hablamos.  En el artículo que te he dejado aquí sí :)

En esencia estamos hablando de la necesidad de que las personas que tienen autoridad para modificar los comportamientos de otras permitan que éstas puedan crecer y asumir tantas responsabilidades como sean capaces.

Ambos artículos están, a su vez, relacionados con el titulado Compromiso = 3R en el que esbozo mi tan querida idea de los marcos de relación.

Si quieres unirte al coloquio que hoy te presento estaré muy contenta.  Te escucho :)