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12 de octubre de 2019

Mantén sano tu cerebro con Mozart


Siempre me ha gustado la música clásica, e incluso me diplomé en el método Tomatis porque me pareció una muy buena forma de mejorar la capacidad cerebral y disfrutar a la vez.

Me gusta especialmente Mozart, hasta el punto de que tengo sus obras completas y utilizo su maravillosa música tanto en el ámbito personal (para relajarme, para abstraerme,  para sentir la grata sensación de disfrutar de la vida, para dormirme con una sonrisa…) como en el profesional (para cohesionar equipos, para visualizar metas, para estimular la creatividad, para simular situaciones de trabajo, etc., etc.).

También extraigo de su vida diferentes ejemplos (perseverancia, resiliencia, capacidad de disfrutar con el trabajo, conjunción espíritu lúdico + rigurosidad, etc., etc. ).

Y ahora encuentro este magnífico estudio finlandés divulgado por Julio Rodríguez,  donde se demuestra que escuchar música clásica  mejora la actividad de los genes implicados en la secreción y transporte de dopamina, la neurotransmisión sináptica, el aprendizaje y la memoria, y baja la expresión de genes que median la neurodegeneración.

Estoy feliz 😀.  Cuando los científicos consiguen demostrar algo que de una u otra forma ya sabíamos subimos un escalón en nuestra búsqueda de conocimiento.   Como explica mi profesor y amigo Itamar Rogovsky [comunicación personal],  cuando alguien conoce sus propios recursos empieza por saber lo que sabe y los recursos que no tiene, aunque también sabe que sabe cosas que no sabe que las sabe. (Es una de las bases de la Metanoia, conocimiento afectivo que no pasa por el raciocinio).

Así que ahora se puede asegurar con certidumbre científica que Mozart ayuda a mantener joven el cerebro.  Es una gran noticia que espero compartas, porque desde el punto de vista social a todos nos interesa convivir con personas sanas, capaces y conocedoras de sus puntos fuertes para ponerlos a su propio servicio y al de la sociedad.

Otro aspecto de este estudio que ha llamado mi atención es que varios de los genes regulados eran conocidos por ser responsables del aprendizaje de canciones y el canto en aves, sugiriendo un fondo común evolutivo entre especies en cuanto a la percepción de sonidos. 

Ya era algo conocido, en efecto, pero encuentro muy apropiada la mención en estos momentos en que vivimos inmersos en una sociedad antropocéntrica que favorece la idea de que las personas somos el centro del universo; por ejemplo, muchos de los desastres ambientales que estamos sufriendo son consecuencia del modelo de gestión corporativa vigente desde el siglo XIX, según el cual la naturaleza es solo una fuente de recursos al servicio del progreso económico.

Parece ser que ahora empezamos a darnos cuenta de que no somos más que uno de los muchos seres vivos que habitamos el planeta (con los que tenemos muchas cosas en común), lo cual es esperanzador porque si cambiamos de una visión antropocéntrica a esa nueva cosmovisión aún podemos revertir tanto desastre y asegurar la vida a las futuras generaciones humanas y no humanas.

En eso andamos  😏 ¿Te apuntas?

Aquí te dejo el  concierto de violín de W.A. Mozart Nr 3, G-major, K.216 que utilizaron en el estudio. Disfrútalo.



Enlaces relacionados:
Inteligencia musical y liderazgo de servicio
Cerebros conectados
Biomimética Organizacional, charla TED

3 de septiembre de 2019

A favor del Planeta

Todos somos conscientes de que nuestro planeta pasa por graves dificultades: los mares están infestados de plásticos, el permafrost está desapareciendo, cada vez tenemos menos selva, la temperatura aumenta de forma continuada…

Los organismos internacionales y los gobiernos nacionales toman medidas muy plausibles aunque no todas de probada eficacia: pueden carecer del presupuesto necesario, estar diseñadas para conseguir logros a muuuuy largo plazo, se pueden ignorar o tergiversar en función de intereses políticos…  no es suficiente.

Básicamente,  no tenemos un Planeta B, y todas esas soluciones son meros parches que no atacan lo esencial:  nos hemos olvidado de que nosotros también somos naturaleza y de que todo lo que hacemos, por tanto, afecta a la naturaleza. Nuestra visión antropocéntrica, consolidada a lo largo de siglos de cultura, nos impide ver algo tan elemental que nos está destruyendo.

Cuando realmente aceptemos esta olvidada realidad podremos poner en marcha programas adecuados para detener la catástrofe y remediar en lo posible tantos daños infligidos al planeta que nos sustenta.

Y en este lance haríamos muy bien en integrar a las empresas: no olvidemos que las empresas, a nivel global, tienen a menudo más peso - y por tanto más capacidad de decisión - que muchos gobiernos. Un dato:  69 de las 100 principales entidades económicas del mundo son empresas y solo 31 países, de acuerdo con los datos de Global Justice Now 2016.

Estamos, pues, ante una oportunidad de oro para que las empresas, además de buscar legítimos beneficios, se impliquen en esta lucha estratégica.  Un modelo de negocio que aplique la Responsabilidad Social Corporativa está muy bien y resulta muy útil al efecto, podemos felicitarnos por tener tantas organizaciones en este ámbito.

Podemos conseguir, además, que las empresas comiencen a olvidar la visión antropocéntrica y
El Mundo de Ptolomeo

vayan adoptando una cosmovisión que impregne el modelo de negocio para seguir siendo rentables diseñando nuestras actividades desde una postura de humildad que reconozca que somos naturaleza, pertenecemos a la naturaleza y todo lo que hacemos afecta a la naturaleza.

Una nueva generación de organizaciones que gustamos de llamar biomiméticas.  Al fin y al cabo, ya nos avisó Einstein: mirar profundamente a la naturaleza es la forma de entender todo mucho mejor.  ¿Para qué perder recursos y energía intentando descubrir cómo hacerlo, si la naturaleza ya lo descubrió después de miles de años de ensayo y error? Votemos, pues, por las organizaciones biomiméticas.  Seguro que el rescate del planeta avanzará a buen ritmo.

11 de abril de 2019

Equipos multidisciplinares para ayudar al planeta

Cinco universidades europeas se han unido en una investigación para lograr (lo han logrado) que un grupo de abejas en Austria y un grupo de peces en Suiza se comuniquen entre sí coordinando sus decisiones.

Utilizan  algoritmos evolutivos (IA) relacionados con la biomimética. Los robots aprenden a comunicarse con estos dos grupos de animales hasta que consiguen que sus respectivos comportamientos grupales estén coordinados.  Es decir, consiguieron modificar las pautas de comportamiento habituales de cada uno de los grupos.

Parece ser que los científicos consideran muy importante este logro, porque permitiría que los humanos interfieran con las sociedades animales para gestionar el medio ambiente, consiguiendo que las máquinas traduzcan señales biológicas cuya comprensión podría ayudar, por ejemplo, a que las aves evitaran los aeropuertos o que los animales polinizadores se dirigieran hacia cultivos orgánicos alejándose de cultivos con pesticidas.

Tienes información más detallada en Tendencias21.

Como todo avance científico, tiene su lado luminoso y su lado preocupante.

El lado luminoso es que podremos entender cada vez mejor a la naturaleza, algo imprescindible para esta sociedad nuestra urbanita, apresurada y alejada de los entornos naturales, cuyo desconocimiento es responsable en gran medida del daño que estamos haciendo al planeta.

El lado preocupante es que las máquinas serían capaces de imitar de tal modo a la naturaleza que podrían decidir por ella interfiriendo artificialmente en los ecosistemas.  Estos ejemplos que nos ofrecen los científicos son efectivamente intervenciones en los ecosistemas, y ambos tienen algo en común:  obtener provecho para la humanidad.  Si alejamos a las aves de los aeropuertos tendremos menos accidentes, y se alejamos a los polinizadores de los cultivos tratados con pesticidas conseguiremos que la humanidad tenga menos enfermedades.

La ciencia sigue avanzando, pero todavía está inmersa en una visión antropocéntrica que no va a ayudar a proteger el planeta.  Necesitamos una cosmovisión que nos permita considerarnos una parte del gran ecosistema Tierra, no los dueños y señores. ¿Conocer cómo se comunican los animales? Sí, pero para aprender a hacerlo mejor nosotros, no para interferir en sus comunicaciones para nuestro propio provecho.

Una vez más acudo a la reflexión de Jorge Wagensberg:



De forma que nos interesaría acometer las investigaciones científicas desde el punto de vista de que somos una parte más de la Tierra. Entiendo que para los científicos puede resultar difícil y un tanto alejado de sus praxis, pero aquí más que nunca deberíamos potenciar la formación de grupos interdisciplinares para plantearse los problemas desde diferentes y enriquecedores puntos de vista.

Un ejemplo que a primera vista resulta un tanto extraño pero que podría adaptarse al tema que tratamos es este: Richard Davidson, doctor en Neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva, es  miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos, para convencer a los líderes de que hay que hacer accesible lo que sabe la ciencia sobre el bienestar.

Es muy significativo que Davos escuche a científicos expertos en intangibles como la empatía y la compasión.  Y también es muy esperanzador, lo considero una magnífica prueba de lo bien que funcionan los equipos multidisciplinares.

¿Qué ocurriría, por ejemplo, si incluyéramos en la formación de los científicos conocimientos sobre sufrimiento, empatía, compasión…?   ¿Qué ocurriría, por ejemplo, en el equipo que estudia la comunicación entre diferentes especies, si se incluyera algún miembro especializado en Psicología, Psiquiatría, Filosofía, Ética, Etología… ?

Personalmente estoy convencida de que los resultados de las investigaciones serían muy distintos:  la ciencia avanzaría, sí, pero para aprender de la naturaleza y reaprender a ser parte de un ecosistema. Porque respetar a la naturaleza es la premisa básica para que todos nosotros sigamos en este pícaro mundo;  todo lo demás nos llevará más pronto que tarde a la extinción por  desaparición de nuestro hábitat.

¿Quieres compartir aquí tu opinión al respecto?

Tienes más información sobre Davidson aquí.

7 de enero de 2019

Naturaleza y gestión empresarial en versión radiofónica


Una vez más, Rosa de Diego ha tenido la gentileza de invitarme a su programa Llibres, píxels i valors para charlar sobre la cantidad de conocimientos que podemos adquirir si miramos atentamente a la naturaleza.  En esta oportunidad, conocimientos aplicados al mundo de la empresa para dibujar un nuevo modelo de gestión.

La charla está aquí:





El guión parte de la charla de TEDxGracia sobre Biomimética Organizacional, que te dejo aquí:


La última parte del coloquio con Rosa se centró en el sistema de indicadores de ética en el comportamiento de los directivos, que ha certificado el Club Nuevo Mundo de Tendencias21.

Agradezco mucho a Rosa de Diego la oportunidad que me ha brindado de compartir con sus oyentes estas ideas que espero contribuyan a hacer entre todos un mundo un poquito mejor.

Y también te agradezco a ti el tiempo e interés que has dedicado a llegar hasta aquí 😀.

25 de noviembre de 2017

La Natura como maestra


Una nueva y  como siempre grata experiencia, la última charla con Rosa de Diego de ràdio4 RNE sobre mi ebook Biomimética Organizacional,  escrito a cuatro manos con Xema Gil, con un prólogo impagable de Itamar Rogovsky y publicado por la Atlantic International University.

En este audio comentamos algunos capítulos que a Rosa le llamaron especialmente la atención:  medusas, abejas, hormigas y camaleones pululando por el estudio para  ilustrar de qué modo pueden las empresas beneficiarse de todos los éxitos que ha conseguido la naturaleza. Espero que disfrutes de la audición :-)




Y si quieres leerlo, tienes aquí el enlace:


Todos los comentarios serán bienevenidos :-)

16 de mayo de 2017

A la puerta de un jardín sin tapias

De cerdos voladores a hormigas, o cómo acompañar a la organización en su viaje hacia el éxito
A la puerta de un jardín sin tapias,
y sentado en una piedra de madera 
había un ciego leyendo
en un papel sin letras
a la luz de un candil apagado.
Y, a su alrededor,
una manada de cerdos
revoloteaba de flor en flor.

Esta curiosa composición, que mi padre me recitaba muy serio y que me hacía devanarme los sesos intentando comprender su significado, ha salido repentinamente de la trastienda de mi memoria para ejemplificar algo que  veo a menudo en diferentes organizaciones públicas y privadas:  este ciego y su entorno es una representación excelente del modelo de gestión que aún se aplica en muchas organizaciones de este siglo.  Veamos:

Un jardín sin tapias es el entorno en el que se mueve la organización. Por mucho que quienes la dirigen intenten poner puertas, esa organización está en contacto constante con otras realidades que la
envuelven:   la información  y el conocimiento que corren por las redes, las actividades de clientes y proveedores, las normativas que evolucionan, las tendencias del mercado, los movimientos de los ciudadanos, los vínculos de los empleados con multitud de personas ajenas a la organización... Todo ello en constante movimiento y evolución, penetrando por ósmosis en la organización que intenta colocar y defender sus puertas para conservar todo lo que hizo bien hasta la fecha y pretende que siga siendo igual de valioso que lo fue hasta el momento.

Incluso puede instalar una puerta blindada y con numerosas cerraduras de seguridad (por ejemplo, estableciendo estándaress internacionales en materia de compliance)... pero no se ha percatado de que se está quedando sin tapias:  los ladrillos de la tapia se han convertido en membranas celulares que permiten el trasiego de nutrientes y desechos para mantener la vida interna en constante interrelación con el medio. 

Una piedra de madera simboliza aquello vivo y valioso que la organización ha desechado para reemplazarlo por "adelantos" apreciados en el mercado actual:   pueden ser los valores corporativos reemplazados por el afán de lucro, desechar las energías renovables para reestablecer las más económicas / accesibles derivadas del petróleo,  una campaña de greenwashing en vez de las buenas prácticas anteriores que suponían un sobrecoste a corto,  desvincular empleados mayores para sustituirlos por jóvenes también más económicos a corto, o...

En cualquier caso, la organización se resiente a medio plazo porque su posicionamiento miope e irrespetuoso con su entorno le pasará factura en forma de clientes insatisfechos que "huyen" hacia propuestas que generen valor, empleados que buscan otras oportunidades profesionales en organizaciones mejor valoradas en el mercado, inversores que colocan su dinero en empresas con mejor reputación...


Había un ciego leyendo
representa muy bien al equipo de dirección de una organización que no es capaz de "leer" qué está ocurriendo:  su mirada es incapaz de percibir el complejo ecosistema en que está inserta la organización, ni los síntomas que van apareciendo aquí y allá en los diferentes subsistemas que la mantienen viva.  De forma que  a los empleados se les somete, a los proveedores se les constriñen las condiciones de aprovisionamiento,  a los clientes se les ofrecen respuestas estándar a quejas y reclamaciones, a las administraciones públicas se les escamotea información sensible... y de esta forma se tiene la ilusión de que todo sigue como acostumbraba.

 En un papel sin letras es una forma de representar la carencia de elementos estratégicos: no hay pautas a seguir, no existe un marco que contextualice las relaciones entre procesos, se echa en falta una guía que facilite la reflexión sobre el destino deseado por parte de la organización, no se ha establecido la forma de resaltar los logros conseguidos hasta la fecha, flaquea la memoria corporativa, la visión y misión está desdibujada o ignorada... y todo este conjunto de carencias provoca un vértigo similar al que siente un escritor ante el folio en blanco. ¿Qué decir, por dónde empezar, cómo ordenar, cómo transmitir...?  Ansiedad, impotencia, desinterés y otros sentimientos se potencian mutuamente provocando que las personas que trabajan en la organización se desvinculen emocionalmente (incluso físicamente si les es posible), lo que no garantiza precisamente para esta organización un buen posicionamiento en el mercado.

A la luz de un candil apagado.  Ante tanto desconcierto se puede acudir a alguien que brinde luz para poder percibir dónde se está en estos momentos y cuáles pueden ser las posibles salidas. Puede buscarse la ayuda de un auditor, un consultor, un conocido de prestigio, un antiguo directivo de la casa que tuvo éxito en su tiempo, hacer benchmarking...  Lo importante en esta fase es darse cuenta de que, igual que un candil encendido en la oscuridad, esta ayuda debe molestar momentáneamente a los ojos acostumbrados a la oscuridad.  Es muy corriente, al contrario, desechar el concurso de quienes resultan molestos y aceptar en cambio diagnósticos, resúmenes y recomendaciones de quienes ayudan a mantener la calma y apaciguar los temores.  Una postura cómoda en esos momentos pero demoledora para la organización a medio plazo, puesto que se condena a ser superada por los competidores y desaparecer del mercado.


A su alrededor, una manada de cerdos revoloteaba de flor en flor.  Un cerdo volando es una forma habitual de representar el anhelo de hacer realidad lo imposible. 

Sumergida en tantas dificultades y navegando en una barahúnda de sentimientos, frustraciones y esperanzas, la organización busca alivio trasladándose al mundo del como si: como si ya hubieran resuelto las dificultades, como si ya hubieran conseguido establecer vínculos consolidados con sus partícipes, como si ya estuvieran recogiendo los frutos de sus desvelos... 

Es una forma de tomar aire para poder seguir en el día a día, e incluso puede ser positivo si después se consigue que los cerdos voladores aterricen para metamorfosearse en hormigas u otros animales que nos explican cómo organizarse para conseguir éxitos duraderos y respetuosos con todos los elementos del entorno.  Después de todo, quizás no sean tan malos los cerdos voladores :-)
 
Así que esa curiosa historia paterna podría interpretarse como una receta para gestionar las organizaciones:

  • Conocer el entorno complejo y las interrelaciones que se generan;
  • no prescindir de lo valioso antiguo;
  • entender el ecosistema y cada una de sus partes;
  • definir bien objetivos y estrategias;
  • buscar ayuda;
  • dejar volar la imaginación y aterrizar.
¿Qué otros puntos incluirías en la receta? Te escucho.

25 de enero de 2017

Biomimética Empresarial en Radio4 rne

Una vez más, Rosa de Diego, responsable del programa Llibres, píxels i valors de Radio Nacional de España Radio 4, me ha invitado a charlar sobre varios temas que trato en los artículos que he publicado últimamente.  Aquí tienes el audio:




Por si quieres echar un vistazo a los artículos que mencionamos, te los dejo aquí:

Sobre las interpretaciones que hacemos de lo que nos pasa: "Lágrimas en la cocina" (en mi blog);


Sobre cooperación estratégica entre empresas: "Ecosistemas corporativos del XXI"  (en la página de People plus! Profit);

https://peopleplusprofit.org/ecosistemas-corporativos-del-xxi/


Sobre Biomimética Empresarial:  "Biomimética: hacia nuevos modelos de gestión corporativa" (en la página de People plus! Profit);


https://peopleplusprofit.org/biomimetica-hacia-nuevos-modelos-de-gestion-corporativa/

Sobre corresponsabilidad ciudadana:  "Solidaridad sí, pero todo el año" (en Diario Responsable).

http://diarioresponsable.com/noticias/24223-solidaridad-si-pero-todo-el-ano

También dedicamos una reflexión a la importancia de las aportaciones que las personas séniores hacen a la sociedad, a propósito de la presentación de la Red Sénior Carisma en Barcelona, y sobre lo exitoso que suele resultar (para las empresas y para las personas que lo forman) organizar un tándem sénior + junior.

Como siempre, ha sido un placer compartir con Rosa.  Espero que disfrutes de la charla :-)

23 de diciembre de 2015

Gracias por seguir "leyéndome"

Un año más, aquí me tienes para agradecerte tu tiempo, tu atención y tu cariño.

"Un abrazo al mundo" Silvia García Vaquero
Ya ha pasado un año desde que te escribí Gracias por "leerme".  Un año en el que he puesto lo mejor de mí para ofrecerte noticias, opiniones, sugerencias, quejas, entretenimiento, aprendizajes y todo cuanto en un momento dado he pensado que podría interesarnos.  Interesarnos, sí, a ti y a mí, porque esto no funciona si solo le interesa a una de las partes.

Como es natural, unos artículos te han interesado más que otros. Nos ocurre a todos y depende de muchas variables, como las inquietudes del momento, una necesidad concreta que se presenta ante una situación determinada, las aficiones e intereses propios, el afán de conocer qué está pasando por ahí, el tiempo disponible para la lectura, el grado de acuerdo con lo que habitualmente se lee en el blog, ...

Como no puedo saber qué has leído y qué no, voy a ponerte aquí los tres artículos que han tenido más visitas durante este año, por si te has perdido alguno o quieres volver a echarle un vistazo:
 
  1. Pero no empuje (1751 visitas),  escrito al alimón con mi buen amigo José Iribas (@jiribas), una reflexión a dúo sobre el respeto.
  2. Quiero ser feliz (1216 visitas), un conjunto de sugerencias sobre qué hacer de forma proactiva para mejorar nuestros propios niveles de felicidad.
  3. Directivos, estrés y resultados: ¿Munch o Matisse? (1198 visitas),  sobre la intensidad con que se vive el papel de líder y las consecuencias sobre la salud.


     Y si deseas leer algún otro artículo, por mi encantada (smile).  Te recuerdo que están organizados en pestañas, "Organizaciones", "Equipos", "Personas" y "Divertimentos".

    Lo dicho:  te agradezco sinceramente la compañía que me regalas y seguiré haciendo lo posible para se prolongue por mucho tiempo. Así que sello este compromiso con un abrazo de oso.

    Gracias, amig@ :-)

15 de diciembre de 2015

Empleados no deseados: ¡a la pira!


En el mundo de los mal denominados RRHH se recurre frecuentemente al despido  fulminante por múltiples causas. ¿Echamos un vistazo a la naturaleza para intuir cómo lo plantearía?

Por lo general, cuando en una organización se decide un despido fulminante es porque se piensa en una sustitución, conseguir una nueva energía, renovar la energía que favorezca la consolidación y el crecimiento de la empresa.(Puede que exista algún  caso de despido fulminante para amortizar la plaza, pero yo no conozco ninguno).

En la naturaleza, el fuego y la incineración  son más la excepción que la regla. Ni siquiera un contenido de madera seca del 50% se despacha quemándolo.

La humanidad recurre fácilmente a la quema de todo lo que considera como un desecho. Es una política dominante en la agricultura, la industria y la eliminación de basuras y residuos. Cuando no sabemos qué hacer con algo, lo quemamos.         (Leído en Energías Renovables no convencionales).

Quemamos también para producir electricidad.  En cambio, la naturaleza utiliza 6 fuentes principales de electricidad: calor, luz, fricción, presión, magnetismo y bioquímica.  Y todas estas fuentes son mucho más eficientes que las que utilizamos la humanidad.

Asocio un despido fulminante con el fuego para deshacernos de algo no deseado porque, en líneas generales, la persona despedida se siente como el árbol en el incendio:  rodeada de un ambiente asfixiante, demoledor y sin posibilidad de liberarse de él.  En poco tiempo desaparecen, y además de forma traumática,  todos sus esfuerzos, aportaciones y expectativas de una parte muy importante de su vida. Al modo de un brote verde,  queda por delante un largo y penoso proceso de resurrección a partir de lo que se pueda salvar de la quema, si se consigue salvar algo.

El resto del bosque - digo,  de la empresa - también queda tocado: dedica gran parte de sus recursos a rehacerse, reequilibrar las fuerzas, reposicionar a cada uno de los miembros, asumir la nueva realidad, protegerse de futuros incendios...

La naturaleza utiliza otros medios para conseguir electricidad (energía), y la empresa también podría conseguir que las personas vinculadas a ella aportaran la energía adecuada para conseguir los objetivos consensuados:

  • Calor: una empresa puede ser tan buena como la naturaleza brindando calor: ofreciendo a las personas atención, confianza y respeto es muy probable que mejoren los resultados.
  • Luz: La luz favorece la fotosíntesis y numerosas reacciones tendentes a iniciar / consolidar la vida.  Una empresa puede aportar luz a sus empleados mediante una buena política de comunicación tanto formal como informal, asegurándose de que todo el mundo comprende hacia dónde se va, con qué recursos se cuenta para ello y qué tipo de contribuciones individuales se han pactado.
  • Fricción: A priori puede parecer indeseable, pero en ocasiones es buenísimo generar una situación de conflicto para que surjan agendas secretas, comportamientos mejorables, expectativas desajustadas o cualquier otra índole de retardadores que estén dificultando las buenas relaciones y la consecución de objetivos.

  • Presión: Fijar plazos de entrega ajustados (ajustados, no imposibles, y  contando con los recursos precisos para conseguirlos) es una buena vía para lograr que las personas se sientan activas, útiles y apreciadas.
  • Magnetismo: si la empresa se cuida de que todos los directivos sean capaces de ejercer un liderazgo inspirador, las personas de sus equipos se sentirán atraídas hacia ese estilo de hacer y, por lo tanto, será más fácil que se consigan los objetivos.
  •  Bioquímica: en la naturaleza, algo tan familiar como el metabolismo nos permite seguir vivos. Conocer los procesos inherentes al metabolismo facilita conservar la salud y alargar la vida. En la empresa, estimular que los líderes sean biomiméticos puede ayudar a que los empleados transiten por la vía de la mejora continua, cooperando así para el éxito corporativo.
Quizás estaría bien que las organizaciones aplicaran esta receta natural (aunque de momento no tenga etiqueta ecológica) antes de proceder a un despido fulminante.




¿Por qué no probar antes de provocar un incendio de consecuencias devastadoras?  La naturaleza consigue la energía necesaria sin tener que recurrir al fuego.  Y se supone que nosotros somos la "parte inteligente" de la naturaleza...
Temas relacionados:
No congeniamos, vete,    
Las hormigas y los despidos
¿Es así la empresa para la que trabajas? (y IV)

4 de noviembre de 2015

Biomimética: el líder camaleón

Un interesante caso de cooperación visual aplicada al management

En el artículo Sofisticados sistemas dentro de un pequeño camaleón se explica de qué forma utilizan los ojos los camaleones.

Entiendo que la frase más relevante del artículo es Los movimientos oculares no son simplemente "independientes":  cada ojo es consciente de su propia ubicación y la orientación del otro ojo.  Es un tipo diferente de cooperación visual. 

¡Qué sugerente!  Estoy viendo a un líder - camaleón aplicando su atención distribuida a lo que ocurre en su propio interior, en el equipo que lidera y en el entorno en el que se desenvuelve dicho equipo.

Es una forma preciosa de explicar cuántas variables debe controlar a la vez para tomar nota de los datos relevantes y poder así decidir qué conviene mejor en cada momento.

En una sociedad en la que los líderes son responsables de conseguir los mejores resultados de sus equipos y, a la vez de la propia organización, es imprescindible atender tantas variables simultáneamente que en ocasiones se prioriza una de ellas en detrimento de las demás.   Ello conlleva un alto riesgo de error y de generar niveles de estrés por encima de lo deseado, por lo que parece aconsejable que el líder tenga una amplia visión del conjunto para poder priorizar adecuadamente.


Su lectura me ha sugerido también que un camaleón, tan sofisticado él, tiene muchas características en común con un buen líder.  Por ejemplo:


Tener el cerebro y el corazón "en el  terreno" supone atención plena en el aquí y ahora, lo que a su vez exige un alto grado de autoconciencia y de autodisciplina.

No sobresalir del equipo más de lo necesario es una forma de comportamiento extremadamente difícil, porque hay que tener la visión precisa de un camaleón para saber cuándo hay que tomar el protagonismo y cuándo hay que quedarse en un discreto segundo plano para que las personas del equipo actúen con toda la autonomía que sea posible.

Inteligencia para asirse a la realidad es cualidad altamente valorada para que sea capaz de aplicar en la práctica los valores y principios que rigen la organización, dado que el líder es responsable de definirlos, transmitirlos y dar ejemplo con su comportamiento en el día a día.

Atento a respetar a los partícipes para conseguir las mejores aportaciones de cada uno de ellos, alentando la mejora continua y el compromiso y guardando un delicado equilibrio entre la presión para conseguir objetivos y el respeto debido a cada una de las personas del equipo.

Visión distribuida para captar montones de información relevante y proveniente de distintos focos:  las personas del equipo, la propia organización, la competencia, el mercado, la legislación... y ser capaz de combinarla para que resulte una herramienta práctica en vez de un pozo sin fondo en el que perderse.

Todos los recursos aplicados a la supervivencia del equipo porque su propia supervivencia depende del equipo:  tener claro que no existe líder sin equipo es tener claro cómo enfocar la estrategia y las políticas que han de conducir al éxito.

Pero, sobre todo, esta "cooperación visual" resulta práctica para el líder si se la aplica a sí mismo: la eterna comparación entre lo que hace / lo que ven las personas del equipo es una magnífica guía para trazarse planes de automejora y mantener simultáneamente un buen modelo de comunicación intragrupal que fomente la ayuda mutua.
Un ojo mirando hacia adentro y otro mirando hacia afuera, cada uno consciente de lo que ha de mirar, lo que ha de procesar, y cómo lo ha de combinar con el trabajo realizado por el otro ojo... un precioso camaleón utilizando todas sus habilidades.

¿Cuántas personas conoces que utilicen las habilidades del camaleón cuando llevan puesta la gorra de líder?

29 de diciembre de 2014

Gracias por "leerme"


Las personas que escribimos un blog deseamos hacerlo bien, que resulte interesante, que sea útil para nuestr@s lector@s, que se suscriban muchas personas.... y a finales de año solemos verificar qué artículos han tenido más éxito.

El porqué del éxito se debe a múltiples factores que no vamos a tratar aquí, pero una cosa está clara:  si ha gustado más, será por algo. (como podéis ver, en  épocas vacacionales mi capacidad de análisis está por las nubes).

Así que voy a colocar aquí mis tres artículos más leídos durante este año, por si os apetece echarles un vistazo.  Y si de paso os animáis a insertar algún comentario, miel sobre hojuelas :-)


  1.    Re - pensar y re - diseñar nuestrol futuro: la economía circular y la gestión del talento:  nuevas realidades en un futuro próximo que nos retan a dibujar nuevas formas de hacer:  respeto, creatividad, colaboración...

2.  El círculo de la motivación: Tareas y acciones sugeridas por Valentín Fuster para poder dar lo mejor de sí.

3.  Empresas que ríen: nuevas formas de  gestión poniendo en el centro las personas y los beneficios conjuntamente.

Estoy muy contenta de que "me" leáis y os lo agradezco muy sinceramente.  Hasta siempre, amig@s

17 de diciembre de 2014

Semillas de liderazgo


Arte líquido, gestión líquida

Basia Irland esculpe esculturas de hielo en las que aloja semillas.  Una vez realizada la obra de arte, la lanza al río para que, al deshacerse el hielo, las semillas queden liberadas y con posibilidades  de repoblar las riberas del río.  (Tienes un excelente resumen en Allpe Medio Ambiente).

(Y si quieres escuchar el sonido del agua mientras lees puedes pinchar aquí)

Aunque ella lo hace pensando en el medio ambiente, a mí me sugiere el trabajo de una persona que se responsabiliza de los resultados de un equipo de  trabajo, porque tengo la impresión de que ambas actividades tienen muchas cosas en común:

  1. Estudia previamente cuál es la situación del entorno:  cuáles son las plantas  (actitudes,  aptitudes y valores) necesarias para repoblar adecuadamente el hábitat;
  2.  Busca las semillas (repositorios, modelos de aprendizaje, mentores, situaciones, modelos....) que tengan más posibilidades de germinar en ese entorno;
  3. Busca el bloque de hielo adecuado (formato idóneo) para alojar las semillas;
  4. Cincela el bloque de hielo (trabaja todos los recursos) para que resulte práctico y a la vez estético;
  5. Aloja primorosamente las semillas en la escultura de hielo (se asegura de que actitudes y aptitudes serán adecuadamente tratadas en ese contexto);
  6. Lanza la escultura al río (arranca el proceso de acompañamiento / crecimiento de las personas del equipo en el contexto profesional);
  7. Observa cómo navega por el río (por el proceso diseñado);
  8. Interviene si se embarranca, para que pueda seguir su curso;
  9. Contempla cómo el hielo se va derritiendo (se asegura de ir retirando paulatinamente los apoyos brindados);
  10. Admira cómo las semillas se sumergen en las riberas (escudriña en busca de las señales de avance);
  11. Celebra el nacimiento de las nuevas plantas;
  12. Se sienta a la sombra de las plantas adultas para comenzar a diseñar otra obra de arte (recoge aportaciones de las personas del equipo que pueden ayudar a integrar a otras personas).
Responsabilizarse de los resultados de un equipo de trabajo tiene ese toque amoroso que Basia da a sus obras de arte, y es también una obra de arte.

Ver cómo comienza a formarse el equipo, cómo se va consolidando y dando a sus componentes oportunidades de mejora personal y profesional a la vez que se consiguen los objetivos corporativos, genera las mismas sensaciones que tiene que sentir la artista durante su proceso creativo:  sentir que algo vivo, frágil y fuerte a la vez, hermoso, efímero y provechoso está surgiendo, creciendo, consolidándose y dando sus frutos para mejorar su ecosistema.

Y una vez cumplida su misión, se derrite para dejar paso a otra realidad.  Viva, líquida y hermosa.

¿Te parece que simbolicemos todas esas sensaciones con la escultura de una gota de agua?


3 de septiembre de 2014

Cómo ser un Líder Biomimético en tres pasos


Un líder que deja huella líquida es un líder biomimético.

Parece un acertijo raro, pero es sólo una propuesta asumible (creo).  Vamos a echar un vistazo a cómo aprende el cerebro (tuitear) y después lo extrapolamos a los comportamientos de un buen líder.

La revista Muy Interesante explica brevemente cómo aprende el cerebro, citando un artículo aparecido en Neuron. En esencia, expone que el aprendizaje sigue este proceso:

a)  se activan las neuronas del cuerpo estriado (que controla la formación de hábitos) (tuitear), b) se activan las neuronas de la corteza prefrontal (el control ejecutivo del cerebro) (tuitear), c) ambas zonas cerebrales se comunican mediante ondas beta, d) [mediante posible inferencia] las ondas beta pueden fomentar cambios de plasticidad a largo plazo en el cerebro.(tuitear)



Imagen fase 3: El rinoceronte volador

Así pues, parece ser que el cerebro utiliza una secuencia 1-2-3 para aprender y, consiguientemente, mejorar.  Ya sé que es mucho más complejo que 1-2-3, pero a los efectos de esta reflexión es aceptable.

Los hominoideos comenzaron a desarrollarse hace unos 35 millones de años, por lo que podríamos decir que la naturaleza ha tenido un tiempo prudencial para desarrollar el modelo cerebral que ahora disfrutamos.

(Permíteme una broma sobre el modelo cerebral que ahora disfrutamos insertando esta imagen aquí)

http://bit.ly/1jWKeDahttp://bit.ly/1jWKeDa


¿Por qué no copiamos el modelo de funcionamiento del cerebro y lo extrapolamos a otros ámbitos?  Tenemos evidencias de que funciona, y la Biomimética está demostrando que estas extrapolaciones  aportan múltiples beneficios de toda índole.

Entonces, un líder biomimético aplicaría la secuencia por duplicado:
  • Fase 1: aplicar rutina - estudiar rutina - mejorar rutina a título personal
  • Fase 2: aplicar rutina - estudiar rutina - mejorar rutina con el equipo
Como nadie puede dar lo que no tiene, un buen líder no puede aplicar nada a la gestión del equipo si no lo ha probado antes en su propia persona.  Es la primera fase, pero la segunda es aún más delicada: el equipo está formado por seres con sus peculiaridades personales, y conjuntar a esos seres para que se comporten como si fueran un solo organismo exige, entre otras cosas, una red intercerebral de sincronización.
Enriqueciendo adecuadamente el esquema, un buen líder puede confeccionarse su propio procedimiento para conseguir que la fase 2 esté apoyada en la creatividad, la ilusión, la cooperación y el respeto mutuo:  puede llegar a conseguir un rinoceronte volador. 

¿Cuántos líderes conoces cuyos equipos consigan " rinocerontes voladores"?

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8 de julio de 2014

Re-pensar y Re-diseñar nuestro futuro: La economía circular y la Gestión del Talento

Sayaka Ganz
Allpe Medio Ambiente, Animales de Chatarra y Basura
Lo haremos mejor o no lo haremos.

Acabo de leer el artículo de Carlos Fresneda, (@afresneda1) en Economía y Empresas (El Mundo 22 de junio 2014), "La economía en la que todo se transforma".

Ellen MacArthur, una figura emergente en el mundo de los nuevos modelos de gestión, nos habla de las ventajas de la economía circular.

Lessonsfromnature.org la define así:  La economía circular es una filosofía de organización de sistemas inspirada en los seres vivos, que persigue el cambio de una economía lineal (producir, usar y tirar) hacia un modelo circular, tal y como ocurre en la naturaleza. 

Encuentro especialmente interesante este enfoque porque está  íntimamente ligado a la biomímesis,  que a su vez se puede incorporar en la gestión de empresas responsables y sostenibles.


La Economía Circular puede resumirse diciendo que  se trata de una dinámica en la que todo se reaprovecha, no existe la noción de "residuo".  Los componentes de los productos pueden ser biológicos (correspondientes a la biosfera) o técnicos (correspondientes a la tecnosfera), pero en cualquier caso recuperables.  Ello obliga a replantearse desde el principio todos los procesos industriales, desde la fase de diseño hasta la de reelaboración una vez finalizada la vida del producto.

MacArthur ha lanzado el CE100, en el que se codean empresas como Renault, Philips, H&M, etc.,  hablando de piezas remanufacturadas.  Este planteamiento supone un ahorro del 80% de la energía, el 88% de agua y el 96% en el uso de productos químicos, según MacKinsey & Company.

Ver así el mundo incide directamente en la economía de los países; por ejemplo, en el Reino Unido podrían incrementar el PIB en 3500 millones de euros.  La Environmental Services Association, ESA,   aboga por la implantación de este modelo de gestión en todo el país.

Además de estos logros económicos están, obviamente, los medioambientales: el ahorro de recursos y energía es espectacular. Y, por último pero no menos importante, puede crear empleo.  De acuerdo con MacKinsey, , "el sector manufacturero se ahorraría unos 625.000 millones de euros y se crearían decenas de miles de puestos de trabajo".


Si a esta buena noticia unimos las nuevas formas de trabajo como por ejemplo el programa Sensei, está claro que las organizaciones que triunfarán serán las que estén dispuestas a compartir de verdad esta nueva visión con todas las personas que trabajen para ella en cualquiera de las modalidades posibles:  gestionar el Talento  desde el respeto, el enfoque biomimético  y la riqueza compartida será una necesidad ineludible, al alcance sólo de aquéllas que hayan sabido posicionarse en este nuevo mundo con la debida visión estratégica.

Por si no has abierto el vídeo dentro del texto y te interesa verlo te pongo aquí el enlace:  Economía Circular