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8 de mayo de 2019

Fichar en la empresa: ¿volvemos al Pleistoceno?

Reloj de fichar.  Museo de Siglujfördur, Islandia
Cuando era más joven trabajé en una gran empresa que obligaba a fichar a sus trabajadores. Yo compartía un despacho con tres  jóvenes más, y también tareas muy poco cualificadas.  Nos convertimos en un equipo compacto que aportaba penas, alegrías y muchas ganas de vivir.  Buscábamos siempre la forma más lúdica de llevar a cabo nuestras tareas rutinarias y no perdíamos ocasión de organizar algún juego o actividad que iluminase un poco nuestros grises días de chupatintas.

Todas vivíamos lejos del trabajo y eso nos obligaba a madrugar muchísimo, porque el retraso a la hora de entrar se penalizaba económicamente.  Eso sí, los jefes que nos rodeaban estaban exonerados  de fichar, nadie se preocupaba de la hora en que entraban o salían del trabajo.

Y enseguida nos dimos cuenta de que la humillante tarea de fichar cada mañana  podría convertirse en un motivo de juego y burla encubierta hacia aquella disposición tan injusta.  De modo que, a lo largo de un mes aproximadamente, las cuatro habíamos perdido sin saber cómo nuestra tarjeta de fichar.  El Departamento de Personal (así se llamaba entonces) nos contemplaba con recelo pero no tenía otro remedio que hacer  un  duplicado si quería que la trabajadora siguiera fichando cada día.

De forma que enseguida conseguimos tener todas un duplicado de nuestra ficha.  Los cuatro duplicados eran escondidos en un lugar recóndito, al que cada mañana accedía la primera de las cuatro que llegaba al trabajo y se encargaba de fichar por las otras tres con los correspondientes minutos de diferencia entre fichaje y fichaje para que no se viera que habíamos llegado todas a la vez.

Quién llegaba la primera cada semana era algo que teníamos magníficamente organizado en función de las actividades extralaborales de cada una de nosotras, claro, y  siempre llegaba unos diez minutos antes de la hora oficial de entrada para asegurarse de que  no habría moros en la costa en el momento de fichar.  Y nunca los hubo.  Los  demás trabajadores que fichaban en nuestro reloj llegaban justo a su hora (más tarde que nuestra avanzadilla), nuestros jefes siempre llegaban una hora más tarde como mínimo, y los empleados del Departamento de Personal recelaban pero nunca se molestaron en madrugar para pillarnos con las manos en la masa; supongo que debido a una mezcla de pereza y de diversión por lo que suponían que estábamos haciendo.

Al fin y al cabo, ellos eran responsables de contar el número de horas de cada trabajador de acuerdo con lo que decía su ficha, no de vigilar cómo se llevaba a cabo el procedimiento. (Y nosotras lo sabíamos 😈).

Esta burla a la normativa vigente podía realizarse porque se daban dos circunstancias a la vez:  tareas aburridas y control  estricto para los trabajadores no cualificados, confianza y laxitud para los jefes.  Los nuestros podían vivir tranquilos, sin tener que preocuparse por nuestros horarios:  nuestro trabajo siempre estaba listo en tiempo y forma, como se decía entonces.

Este recuerdo viene a colación porque tengo la impresión de que estamos regresando al Pleistoceno: el gobierno ha dispuesto que todos los trabajadores tienen que fichar,  oficialmente para combatir la precariedad laboral aunque se puede colegir que también  va a servir para  controlar las horas extraordinarias no cotizadas a la Seguridad Social.

Es como si regresáramos a los coches de caballos para disminuir la contaminación del aire en las ciudades:  todo más lento y lleno de bosta, ¿es esa la solución?


Tendremos a todo el mundo controlado y realizando sus ocho horas diarias - al menos aparentemente - pero no supone en absoluto una mejora social: te dejo aquí un interesante artículo publicado en The Conversation  que se plantea qué ocurrirá con los horarios flexibles, el teletrabajo y otras medidas punteras en las que varios países europeos nos llevan una ventaja escandalosa.

El artículo cita a vuela pluma consecuencias como desmotivación, pérdida del sentido de pertenencia, escasa fidelización y pérdida de inversiones realizadas en las personas.  Y todas estas consecuencias repercuten directamente en la cuenta de resultados de las empresas, porque si los empleados no están comprometidos y satisfechos es francamente difícil que los stakeholders se sientan bien atendidos... y decidan relacionarse con otras empresas que puedan satisfacerlos de acuerdo con sus expectativas.

Hay otra consecuencia que no es evidente a primera vista:  cuando una empresa pierde la confianza de clientes y proveedores se encuentra ante tal cúmulo de dificultades que muy a menudo necesita reducir su plantilla, cuando no cerrar el negocio.  Y  ocurre en muchísimas empresas, sobre todo pymes. ¿Eso contribuirá a reducir la precariedad laboral? Cuando hay más personas en paro, ¿consigue la Administración recaudar más impuestos sobre el trabajo?

Es difícil comprender por qué se ha decidido regular el registro de jornada, pero temo que esa decisión se basa en la teoría X de McGregor ... en pleno siglo XXI.

Si queremos estar en el grupo avanzado de los países europeos tenemos que contemplar a la sociedad desde otro ángulo muy diferente, poniendo el foco en la ética, el compromiso y las relaciones de beneficio mutuo. Porque tratar a todo el mundo como si fuese incapaz o tramposo no nos llevará muy lejos.

¿Tines dos minutos más para leer algo relacionado con el planteamiento que propongo?

¿3 días de trabajo semanales? Sí, con valores

24 de octubre de 2017

Moral, generosidad y ciudadanía

Ahora que el siglo XXI ya ha recorrido su primer trecho, cada vez se habla más de moral y de ética, afortunadamente.  Parece que comenzamos a remontar esos últimos años de depredación, sálvense quien pueda y homo homini lupus. (Aunque obviamente todavía se observan coletazos).

En este artículo te traigo los regalos de tres hombres sabios, porque cada uno desde su propio enfoque nos hacen reflexionar sobre cómo posicionarse en esta nueva sociedad que cambia a un ritmo trepidante.

José Saramago nos hace recapacitar sobre los problemas que representa el egoísmo, sobre todo en una sociedad en la que cada vez es más difícil vivir aislado de los demás.


Bauman se centra en lo difícil que resulta ser coherente cuando hemos decidido hacer el bien, y la lucha interna que supone la coherencia. Ay, qué difícil y qué ganas a veces de tirar la toalla...



Y aquí está Shubert, para ponernos de relieve que estos esfuerzos de mejora tienen su recompensa:  las personas que obran bien conforman una ciudadanía respetuosa y capaz de avanzar respetando los intereses legítimos de todos los partícipes.


Así que el hilo conductor entre pensamientos aparentemente dispersos creo que está en la evolución que hace (o puede hacer) una persona que comienza a "mirarse por dentro":


  1. (Definida por Saramago): Persona que se centra en la consecución de objetivos personales relacionados con la sociedad consumista:  desea los últimos avances tecnológicos, la mayor retribución posible, notoriedad en las redes sociales...  está muy atenta a todas las oportunidades que puede ofrecerle el sistema,  y se le va la vida corriendo detrás de tantos señuelos.  Si no hace otra cosa, es probable que alcance la madurez cronológica sin nadie a su alrededor, con multitud de anhelos escondidos y quizás con varias dolencias psicosomáticas.
  2. (Definida por Bauman): Se centra en su bienestar íntimo, relacionado con la ética y con la coherencia entre lo que cree, piensa y hace.  Necesita luchar consigo y eso supone dudar, sopesar, balancear y medir sus comportamientos, porque cuando ha decidido que debe comportarse de una determinada manera está asumiendo que  recibirá burlas, presiones, marginación o cualquier otro modo de aislamiento en su entorno habitual.  Al menos al principio.  Como decía Gandhi, Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas".  Todo un proceso largo y difícil de asumir.
  3. (Definida por Shubert): Cuando alcanza un nivel medio - alto de coherencia, la persona puede mirar alrededor y encontrar otras personas en situación semejante: entonces se generan sinergias y alianzas en las que cada una pone lo mejor de sí y eso genera un círculo virtuoso que va provocando pequeños cambios sociales hasta conseguir  entre todos una sociedad mejor.  También es un proceso largo, pero resulta tan gratificante que es muy díficil dar marcha atrás.

Sería estupendo que muchas personas hiciéramos este tipo de reflexiones a menudo para solventar tantos problemas sociales como tenemos y dejar nuestro granito de arena para hacer un mundo mejor, ¿nos ponemos a ello?

26 de septiembre de 2017

Empresas que fomentan el apego

Diego Figuera, @diegofigueraal, es un premiado psiquiatra que en unas pocas frases explica magistralmente la importancia del apego en la vida de las personas.  No he podido por menos que ir leyendo, aprobando y haciendo un paralelismo con lo que ocurre en una empresa (no sanitaria), así que voy a ir entresacando algunos párrafos de la entrevista que le ha hecho Elvira Lindo:


Diego Figuera: Apegos http://bit.ly/2wRbFd6

  1. Apego es un término que acuñó el psicoanalista John Bowlby al analizar las carencias de los niños huérfanos de la II Guerra Mundial;  se dio cuenta de que necesitamos figuras que nos cuiden para tener seguridad.  Es algo que nos viene de la evolución, porque apego tienen también los animales.

    En el mundo de la empresa se presenta un paralelismo perfecto:  cuando una persona ingresa en la empresa se encuentra tan desvalida como un niño huérfano, porque desconoce las pautas de comportamiento adecuadas y tampoco sabe cuáles son las referencias que han de servirle de orientación. Por eso es tan importante que el Ecosistema Interno le proporcione una figura - guía que le acompañe en el proceso de interiorización de los valores corporativos y los correspondientes comportamientos a desarrollar en el desempeño de sus responsabilidades. 


  2. Un apego seguro se suele considerar terminado al año y medio. Por eso se considera hoy tan importante un permiso de maternidad y paternidad como mínimo de un año.

    El tutor / mentor es, mucho más allá del manual de bienvenida, la figura que le va a ayudar a
    desarrollar el apego necesario para integrarse adecuadamente en la empresa.

    Adecuadamente para la empresa y para la persona que está en el proceso de integración, lo que implica la gestión de tantas variables que resulta recomendable un acompañamiento de un año aproximadamente. (Depende, desde luego, del perfil de la persona, de la complejidad de las responsabilidades a asumir, de la cultura organizativa... pero en cualquier caso exige un acompañamiento más o menos dilatado en el tiempo para garantizar el éxito).

    Figuera señala la importancia de los permisos de maternidad y paternidad, y casualmente es otra vez un paralelismo perfecto con el mundo de las organizaciones: el proceso de maduración del bebé en el ámbito familiar y el recién llegado en la organización corren parejos en cuanto a complejidad y necesidades de atención, cariño, guía, recompensas emocionales y pautas de comportamiento.

  3. El apego seguro nos hace resilientes. y promueve la autonomía personal.

    En el mundo de la empresa ocurre exactamente lo mismo:  cuando una persona ha conseguido integrarse mediante la aplicación continuada de la fórmula Compromiso = 3R, tiene fuerzas y ánimos suficientes como para plantearse nuevos retos, de forma que se establecen lazos afectivos que promueven el desarrollo vital y profesional de la persona en el marco de la organización.  De esta forma pueden ambas ir desarrollándose en una armonía que trasciende a los demás empleados, los clientes y en general a los partícipes de la organización.  Una buena alianza estratégica de apoyo y beneficio mutuo.

    Es interesante destacar que cuando una empresa promueve que sus empleados sean autónomos y resilientes está al mismo tiempo incidiendo en que la sociedad sea un poco mejor, porque una persona utiliza sus capacidades y habilidades en todos los ámbitos en que se mueve (familia, amistades, etc.) independientemente del lugar en el que haya puesto en marcha su plan de desarrollo vital.

  4. El apego inseguro favorece el trastorno mental y te enseña a fiarte solo de ti mismo, a pensar que vives en un mundo hostil y mostrar afecto es de blandos.

    También en las empresas se presenta este fenómeno con cierta frecuencia:  cuando la persona no ha tenido oportunidad de integrarse "de verdad" no puede armar adecuadamente su
    marco de relación:  le fallan datos primordiales como quién es quién, de quién se puede fiar, a quién puede acudir, con quién tiene que negociar, etc., y ello le provoca un estado de inquietud permanente que eleva los niveles de estrés y pone a la persona en guardia permanente.

    En estas circunstancias es muy difícil medir el tipo e intensidad de las respuestas a ofrecer, y generalmente, a modo de autodefensa, vemos comportamientos agresivos de diversa índole, independientemente del perfil del interlocutor y del tipo de relación que dicho interlocutor desee establecer.

    Un inconveniente añadido es que este tipo de relaciones indeseadas se propagan como la pólvora, y antes de que nos percatemos muchas de las personas de la empresa habrán adoptado este modelo de relación.  No hay que decir, lógicamente, que conviene mucho anticiparse a esta situación propiciando marcos de relación en los que se implante el respeto mutuo.

  5. El apego desorganizado, el más tóxico, se caracteriza por malos tratos, abusos, violencia física y favorece la psicopatía, niños que torturan al gato y maltratan a otros niños.

    En una empresa es muy difícil - afortunadamente - encontrar casos de maltrato físico, pero en cambio no resulta raro que se den casos de maltrato psicológico.  Los últimos estudios dicen que el 15% de los trabajadores españoles sufren acoso laboral.  

  6. Los pacientes reivindican que no están enfermos sino que tienen síntomas, porque en la vida lo importante es la funcionalidad: si funcionas, no eres un enfermo.

    Si funcionas, no eres un enfermo.  Muy buen mensaje, perfectamente aplicable al mundo de la empresa.  Por lo general, en una empresa se considera que el empleado tiene que ajustarse a unas normas determinadas fuera de las cuales se le puede apercibir, sancionar o despedir. 

    Por supuesto que las normas deben existir, pero no en forma de "cemento armado" que coarte cualquier iniciativa, sino en forma de "plastilina porosa" que permita que el empleado tenga oportunidades de moverse con cierta libertad para así poder conseguir mejor los objetivos. 

    Y eso incluye permitirle que evidencie "ciertos síntomas" como rasgos de personalidad poco habituales en ese contexto,  formas diferentes de buscar la información necesaria, enfoques creativos a las dificultades que se presenten, organización del trabajo de forma no acostumbrada...

  7. El modelo de psiquiatría en España ha sido el de "cállese y yo le voy a decir lo que tiene que hacer".  Ya no, nuestro trabajo es artesano, cada historia nos lleva a adaptarnos al paciente.

    "Cállese que le voy a decir lo que tiene que hacer" es el paralelismo perfecto con la manida frase escuchada tantas veces en las organizaciones "Limítese a hacerlo como le digo, aquí quien piensa soy yo" o similares.

    Afortunadamente estas posturas son cada vez más infrecuentes, pero a pesar de todo todavía nos encontramos con más de un jefe que gusta de controlar todos los detalles. Seguro que conoces a alguno que convoca reuniones para la mejora, permite que todo el mundo diga lo que considere oportuno y después él sigue haciendo como si la reunión no se hubiese celebrado. (Y después se queja de que en su departamento no se innova lo suficiente).  Si no les deja pensar, ¿cómo quiere innovar?

  8. El psiquiatra debe ser alguien con más intereses, de la filosofía, de la psicología, de la etología, de la neurociencia.

    Una empresa u organización que se limita a contar con las aportaciones de las disciplinas "de toda la vida" tiene los días contados.

    Incluso es cada vez más frecuente que se contraten personas formadas en filosofía u otras disciplinas "blandas" porque su manera de enfrentarse a la vida puede enriquecer mucho el posicionamiento corporativo (puede, por ejemplo, mejorar la definición de la visión y los valores, impulsar la ética corporativa, fomentar la cooperación interorganizacional...).

    La Etología y la Neurociencia se están aplicando cada vez más a menudo en organizaciones avanzadas, especialmente en lo relativo a las relaciones con el cliente. En Pon un arqueólogo en tu empresa  ya hacíamos mención a este nuevo enfoque que no ha hecho más que empezar.  También hemos visto  restaurantes que contratan agricultores para disponer del mejor género en cada momento, organizaciones sanitarias que incorporan expertos en medio ambiente, agregadores de talento que incorporan los perfiles necesarios para un proyecto determinado...

  9. Este enfoque ha conseguido, por paciente y año, disminuir los ingresos  [en el centro sanitario], el consumo de fármacos, las bajas laborales son mínimas,  no ha habido agresiones ni recaídas.

    En resumen, ha mejorado en un montón de ratios.  Lo mismo ocurre en el mundo de las organizaciones: cuando las personas son tratadas con respeto, la empresa funciona mejor y, por lo tanto, consigue mejores resultados.  No solo económicos, que también, pero generalmente los buenos resultados económicos suelen ser una consecuencia de las buenas prácticas en la gestión del Ecosistema Interno.

  10. Al final sale más barato y es más eficiente. 

    Sí, más barato y eficiente, pero también más respetuoso con las personas que forman parte de la empresa, con el entorno en el que hace negocio y con el medio ambiente del que directa o indirectamente depende el éxito de su quehacer.

    Porque si enfocamos la actividad corporativa con el famoso "siempre se ha hecho así" está asegurado el fracaso:  los empleados se desvinculan (física o emocionalmente), la sociedad rechaza las propuestas de la empresa, el medio ambiente se resiente... y el modelo se agota de la misma forma que se ha agotado el modelo de tratamiento sanitario que etiquetaba a las personas como "locas" o "cuerdas".  Demasiado fácil y pretencioso.  Igual que en la empresa.

3 de agosto de 2017

10 derechos de los seres humanos auténticos


¡Qué alegría! Mi amigo Valentín Colomer , con la generosidad que le caracteriza, me ha puesto un comentario en el artículo Ética para robots  , cosa que le agradezco sobremanera porque aprecio mucho las opiniones de personas inteligentes y sensatas como él. Y además me ha dejado un precioso decálogo que me apresuro a explotar.  Gracias, Valentín, por los dos regalos :-)

(Nota previa:  este artículo me ha salido un pelín largo, así como para leer durante todas las vacaciones;  de un tirón si eres perseverante; o  en diagonal, o solo un trozo,  incluso cabe la posibilidad de que no lo leas.  En cualquier caso, gracias por estar ahí).

 Diez derechos de los seres humanos auténticos

1. Derecho a pensar de manera propia y diferente a los demás

Decía Walter Lippmann: "donde todos piensan igual, ninguno piensa mucho".  Y eso es cierto en cualquier ámbito, porque en el trabajo no se puede conseguir innovar, hacer bien las cosas, establecer programas de mejora continua, etc., etc., si nadie se atreve a discrepar y a expresar sus puntos de vista.

En nuestra vida particular pasa algo parecido: ¿cuántas veces nos hemos quedado con mal cuerpo por no llevar la contraria a familiares, por no discrepar con la pareja, por no arriesgarnos a defender nuestro punto de vista en el grupo de amigos? No digo que siempre tengamos que estar porfiando, sino que es muy beneficioso para nosotros saber mantener nuestro punto de vista en situaciones en que los demás opinan de forma diferente:  Si al final aceptan nuestros planteamientos nos sentiremos muy satisfechos, y si no lo hacen, al menos tendremos la satisfacción íntima de haber descubierto nuestra valentía (también resulta satisfactorio saber que somos capaces de hacerlo, independientemente de los resultados).

2. Derecho a actuar de modo diferente a como los demás desearían que actuase

Me gusta mucho esta frase de Baltasar Gracián: "La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer".  En esta sociedad tan interrelacionada, en la que nuestra vida está en el escaparate de las redes sociales, todo el mundo se entera de qué hacemos, qué pensamos, a quién votamos, con quién nos relacionamos... y eso puede volverse en contra porque los partidos políticos, las grandes marcas comerciales, la empresa en la que trabajamos y cualquier otra persona / entidad que tenga relación con nosotros puede utilizar la información recogida para intentar violentar nuestros comportamientos a favor de sus propios intereses. Seguro que se te ocurren varios casos que conoces, y nos puede pasar a todos.

En esas circunstancias hay que ser muy valiente para defender
nuestra postura.  Difícil, pero muy gratificante, porque la coherencia interna solo nos la podemos dar nosotros mismos y es algo que nos hace sentir tan bien que nos proporciona fuerzas para continuar.  El gran Bauman lo explica mucho mejor que yo.

3. Derecho a estar triste cuando pierde algo valioso y a enfadarse cuando sufre una agresión


De acuerdo con Aristóteles, "Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo" 


Saber reconocer los propios sentimientos, aceptarlos como algo que forma parte de nuestra vida, permitirse exteriorizarlos en el momento adecuado y con la intensidad adecuada supone todo un recorrido de ensayo y error que lleva mucho tiempo.  Pero el resultado es tan gratificante que merece la pena, porque la sensación de que somos dueños de nuestras vidas no tiene parangón alguno. Si te apetece echar un vistazo al enfoque que se hace desde el Análisis Transaccional  sobre gestión de los sentimientos puedes leer Quiero ser feliz.

4. Derecho a elogiar y recibir elogios

Dicen que somos un país de envidiosos, y los envidiosos no elogian nunca ni saben aceptar elogios porque piensan que les están manipulando.  No estoy de acuerdo, porque haberlos haylos pero afortunadamente son pocos.  Estoy con Oscar Wilde: "El egoísmo verdaderamente inteligente consiste en procurar que los demás estén muy bien, para que, de este modo, uno esté algo mejor". Es una forma guasona de expresar esa idea tan antigua de do ut des y la forma moderna de win - win. 


Si estamos dispuestos a elogiar es que somos capaces de reconocer en los demás buenas ideas, intenciones, comportamientos, sentimientos... y eso significa a su vez que nosotros conocemos esas sensaciones (ya sabes que nadie te puede regalar un millón de euros si no tiene un millón de euros).  Así que el hecho de reconocer algo a una persona es a la vez una gratificación íntima, porque nos estamos diciendo:  veo lo bueno que hay en tí porque yo también lo tengo y por eso lo reconozco.  Es una preciosa forma de generar espirales virtuosas de enriquecimiento mutuo, en la que lógicamente también se reciben los elogios con la misma actitud.
 
5. Derecho a equivocarse  en algunas ocasiones


Escuchando otra vez a Oscar Wilde:  más veces descubrimos nuestra sabiduría con nuestros disparates que con nuestra ilustración.
 

 Seguro que conoces a algún "Don Perfecto", esa persona que siempre está esforzándose al límite para que todo esté bien, para estar a la última en los conocimientos que considera importantes, para tener todos los datos relevantes en una reunión, para dar una imagen de sí impoluta y admirable.  

Esas personas viven en constante tensión, y se sienten muy mal cuando se equivocan (no digamos si alguien es testigo de la equivocación).  Es una postura vital perfecta si queremos hacer una cantera (piedras en el riñón, en la vesícula...) o estropearnos a conciencia cuerpo y alma.
Las personas perfeccionistas tienen que poner mucho empeño en permitirse algunos fallos, porque es una tarea difícil;  a casi nadie le gusta tener que rectificar y comenzar de nuevo (repito, y menos en público). 

Pero lo bueno de empeñarse en ser más benevolente consigo tiene premio:  bajan los niveles de tensión y - además de ser muy bueno para el organismo - nos permite abrir la mente hacia nuevas posibilidades:  ya no nos centramos en lo que está mal, sino en las nuevas vías que se nos abren ante esta nueva realidad.  Y es ésa una magnífica forma de crecer y de sentirse bien.  Mira qué contento estaba Edison cuando consiguió ese éxito tan perseguido.



6. Derecho a hacer las cosas de manera imperfecta

Los japoneses utilizan el término wabi sabi  cuando se refieren a la belleza de lo imperfecto.  Su cultura es muy diferente a la nuestra, pero me atrae ese posicionamiento porque está muy alejado del "Don Perfecto" que tanto abunda en nuestra sociedad.

La naturaleza no hace las cosas "perfectas". ¿Has visto alguna vez un puñado de cerezas  que sean todas iguales? Si la respuesta es sí, me apuesto a que son de fábrica, de cultivo intensivo y agresivo para el medio ambiente.  Las cerezas de verdad son diferentes en tamaño, forma, grado de maduración... y precisamente por eso son perfectas, porque no son perfectas.

¿Por qué no imitar a la naturaleza?  Si sirve para lograr el objetivo (alimentarse, crecer, mejorar...) es algo perfecto.  La perfección obsesiva, ingenieril, supone un extra prescindible en esfuerzos, tiempo, materias primas, energías, expectativas... que podemos dedicar a otras cosas que nos brinden mayor bienestar físico y psíquico.

En este sentido, tengo un amigo que siempre dice:  "Si el cliente espera 5 dale 7;  estará encantado y tú no tienes ninguna obligación de darle 10, porque te agotarás enseguida y el día que no puedas darle 10 te abandonará".  Me parece un buen enfoque para no agotarse exigiéndose siempre el máximo. ¿De verdad es necesario?  Seguro que se puede llegar a un equilibrio entre lo que yo puedo / quiero hacer y las expectativas del interlocutor, es cuestión de negociar las expectativas :-)


7.Derecho a no saber algo

Me apunto a la frase de Descartes: Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro.


 En nuestra sociedad es preciso tener un aceptable bagaje de conocimientos para conseguir un trabajo digno, y eso requiere esfuerzo.  Pero no significa que tengamos que estar siempre preocupados por saber todo de todo.  Tengo un buen amigo a quien llamo Búho y también Alejo, porque es una persona sabia.  Pero tienes que reconocer conmigo que eso no es lo habitual.  Lo habitual es que ignoremos un montón de cosas.  Cómo vivimos nuestra ignorancia nos puede proporcionar más o menos niveles de bienestar.  

Descartes se pasó la vida buscando, descubriendo y aprendiendo, así que se entiende muy bien su frase.  Pero nosotros los mortales podemos complicarnos la vida si nuestro afán por saber nos lleva demasiado lejos.  

Especialmente hoy, con el apoyo de las redes sociales, es muy fácil acceder a conocimientos que antaño nos estaban vedados. (Y yo además tengo acceso a Búho - Alejo, estoy enchufada). Así que no compensa dedicar horas y horas para saberlo todo;  podemos aprender cada día muchas cosas, pero eso no significa que tengamos que dedicar esfuerzos diarios denodados a aprender de todo. 

No os preocupéis, cuando realmente necesitéis saber de algo seguro que encontráis la vía para lograrlo.  Mientras tanto, podéis utilizar todo ese tiempo precioso en disfrutar de la vida. ¿Qué tal una lectura gratificante, un paseo por la naturaleza, una reunión con los amigos, una sesión de yoga, una tarde de tirolina...?  Dedicarse ratitos para el propio placer alarga la vida y además la hace más grata.  Hazme caso, no quieras saberlo todo.

 
8. Derecho a decidir la importancia que tienen las cosas


Me gusta la reflexión de  Stephen Hawking: Solo somos una raza avanzada de primates en un planeta menor de una estrella ordinaria. Pero podemos entender el universo.
 Podemos intentar emular a este científico para conseguir la flexibilidad mental que nos permita decidir si ahora toca vernos a nosotros mismos como un habitante intrascendente de un lugar intrascendente o bien como una persona capaz de hacerse planteamientos elaborados  y comprender la complejidad.

Dicho así suena muy solemne, pero en nuestro día a día también podemos aplicar este principio, porque  cuando las prioridades están claras resulta más fácil decidir.  Existen muchas variables que nos ayudan o dificultan a definir prioridades, pero un aspecto importante es tener clara la escala de valores.  Cuando hemos conseguido elaborarla adecuadamente y además nos comprometemos a revisarla periódicamente tenemos mucho ganado, porque es el espejo en el que vamos a ir reflejando los acontecimientos para poder responder de la forma más coherente.  Y eso da mucha tranquilidad.  (Puedes echar un vistazo al artículo Lánzate)

 9. Derecho a estar alegre cuando obtiene un éxito.

¿Por qué a veces nos da vergüenza reconocer en público que
hemos triunfado? Es muy conveniente para nosotros y para los demás,porque, como dice Joseph Addison: La alegría es, ante todo, fomento de la salud.

Reconocer los éxitos propios y disfrutarlos es una grata experiencia que ayuda a recuperar fuerzas para seguir avanzando.  Puede que nos dé un poco de miedo por si alguien pudiera interpretar mal nuestra alegría (ay, otra vez los envidiosos), pero eso se puede gestionar explicando por qué estamos felices y cómo hemos llegado a ese punto: dedicación, dificultades, errores... en unas pocas frases breves se puede ofrecer una panorámica del entorno en el que se fraguó nuestro éxito, y eso ayuda a que los interlocutores puedan valorarlo basándose en "datos objetivos" más que en sus propios sentimientos. 
Y tiene otra ventaja añadida:  la alegría es contagiosa.  Siempre habrá quien decida probar nuestras recetas para conseguir su propia alegría. 
 
10. Derecho a cambiar de opinión


En el siglo XVII, Guillén de Castro escribía en Las mocedades del Cid:

Esta opinión es honrada.
Procure siempre acertalla
el honrado y principal;
pero si la acierta mal,
defendella y no enmendalla.


Ya os podéis imaginar lo que acarreaba el "no enmendalla": aceptar un reto con riesgo de muerte.  Y aún hay personas hoy en día que actúan exactamente como aquellos hidalgos...porque consideran que pierden credibilidad si se desdicen.  Lástima, porque esa postura es una fuente de estrés que obliga a poner en marcha la disonancia cognoscitiva .  La buena noticia es que con un poco de autoanálisis se puede superar esa presión y animarse a cambiar de opinión.

 Otro caso que se puede presentar es que estemos hablando de alguien que no cambia de opinión porque solo tiene una (o unas pocas). Como dice  Concepción Arenal: quien discurre con pocas ideas es fácilmente avasallado por una.
 En esta situación solemos encontrarnos a fanáticos de todo tipo, desde quien se engresca a golpes por defender a su equipo de fútbol hasta quien nos retira la palabra porque no votamos a su partido político.  Cuando tenemos que trabajar con alguien así resulta muy difícil avanzar si esa persona no consigue comprender otros planteamientos diferentes al suyo.  En casos así, salvo que sea imposible hacerlo, lo mejor es apartarse de esa persona hasta que haya crecido lo suficiente como para ser capaz de admitir un debate abierto que enriquezca a ambas partes.

Porque, al fin y al cabo, yo me permito cambiar de opinión para ir mejorando como persona.  Y deseo tener a mi alrededor a personas que también se van superando, porque seguro que nos ayudaremos mutuamente y así podremos juntos ejercitar estos 10 derechos de los seres humanos auténticos.

¿Estás de acuerdo?

14 de junio de 2017

Bienestar y felicidad


Un agricultor tenía el mejor cultivo de maíz.  Cada año se presentaba al concurso regional y obtenía el primer premio.

En  una de esas ocasiones, un periodista le entrevistó y se enteró de algo interesante:  el agricultor compartía su semilla de maíz con sus vecinos.

¿Cómo puede darse el lujo de compartir sus mejores semillas de maíz con sus vecinos, cuando están compitiendo con usted cada año?  ¿Por qué lo hace? preguntó el reportero.

El granjero respondió:  "Porque el viento recoge el polen del maíz maduro y lo mezcla en los otros campos.  Si mis vecinos cultivan maíz inferior, la polinización cruzada degradará de manera constante la calidad de mi maíz."

"Si quiero cultivar buen maíz debo ayudar a mis vecinos a cultivar maíz bueno también." 

Este precioso cuento nos abre diferentes caminos de reflexión, entre ellos la Psicología Positiva. ¿Qué dice Mihály Csíkszentmihályi,   uno de los pilares de la Psicología Positiva?


Así que el agricultor se comportaba sabiamente: había comprendido que su bienestar dependía en gran parte del bienestar de sus vecinos.  La doctora Nelson nos explica que hacer algo por los demás permite sentir más emociones positivas, como alegría, satisfacción y amor,  y a raíz de una de sus investigaciones resumió sus hallazgos en esta frase:  No me sorprendió el hecho de que el comportamiento prosocial lleve a la gente a sentir mayores emociones positivas y sentirse más realizados.

Y este fenómeno no ocurre solo en nuestro entorno próximo:  la doctora Lara Aknin resalta que la generosidad es provechosa en los países ricos y en los pobres.

Álex Rovira explica muy bien los planteamientos de  Martin Seligman, el padre de la Teoría del Bienestar. Aquí vamos a limitarnos a enumerar los 5 bloques:
  • Sentir emociones positivas;
  • implicarse en la actividad laboral;
  • realizar actividades que tengan sentido para la sociedad;
  • establecer relaciones positivas;
  • orientar las acciones para conseguir logros.
Si quieres leer sobre el tema y a la vez hacer algunos ejercicios sencillos y prácticos, puedes bajarte el ebook:
Psicología Positiva y Ética  



Y  si quieres verlo con los ojos de otro experto, aquí te dejo el enlace a  ¿Qué es compartir? de Julio César Vergara

Como ves, hay muchas formas de hablar del bienestar y la felicidad, pero a pesar de las diferencias podríamos decir que siempre encontramos un par de ideas recurrentes:

  • Quienes quieren vivir de manera significativa deben ayudar a enriquecer las vidas de los demás, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca.
  • Quienes eligen ser felices ayudan a otros a encontrar la felicidad, porque el bienestar de cada uno está ligado al bienestar de todos...
¿Qué otra idea te resulta sugerente?

26 de abril de 2017

La empresa como tribu

Existen muchas correlaciones entre una tribu, una nueva organización de convivencia y una empresa.

Ya comenté anteriormente, en una analogía sobre Atapuerca, que tenemos mucha experiencia acumulada como especie y que haríamos bien en aplicarla.  Estaba pensando en nosotros como animales sociales, habituados a vivir en tribus. 

Asociaba la tribu con la empresa, como organizaciones con características comunes.


Según Wikipedia, el término tribu aparece en la antiugua Roma, cuando se agremian varias bandas, o clanes, o conjunto de personas emparentadas diferentes entre sí, pero que tienen la necesidad de formar una comunidad y crear instituciones para que sea posible la convivencia entre las gentes que han decidido vivir juntas y unidas, conociendo las diferencias entre ellas y entre las tribus.

Es una buena definición, que se puede aplicar tanto a un pueblo "primitivo" como a una banda urbana.  Y, por supuesto, a una empresa.

La definición alude a conceptos importantes que hay que gestionar para conseguir el éxito:
Formar una comunidad conlleva toda una serie de planteamientos sobre quiénes, cuántos, cómo y cuándo se han de incorporar a la tribu, lo que supone que primero hay un "núcleo duro" que define estos  y otros conceptos y explicita las condiciones; También supone que dicho "núcleo duro" ha establecido  previamente cuáles son los objetivos de la futura tribu:  no es lo mismo formar una tribu para cazar leones que para recolectar frutos silvestres, convivir como vecino en una finca urbana que practicar cohousing, comercializar un producto multiusos que un postre local;

Ha elaborado un plan de convivencia que tod@s l@s nuev@s integrantes
han de conocer y respetar: la tribu se resiente si alguien olvida afilar las lanzas de caza o adiestrar a las criaturas para trepar a los árboles, pagar las cuotas de la comunidad o mantener aseados los espacios comunes, explicar bien las utilidades del producto o utilizar ingredientes de calidad. Desde una orden monástica hasta una pandilla de ñetas tienen sus códigos de comportamiento escrupulosamente diseñados, implementados y respetados por todos los miembros de la tribu.

Ha definido un sistema de "castigos" para garantizar la observación de los mínimos pactados: cuándo se quedará sin su porción de carne o fruta, tendrá una sanción económica, será relegada a una posición menos relevante, e incluso cuándo puede ser expulsada.

También se han definido los "premios" para quienes observen las reglas: desde una porción extra de comida hasta un mejor lugar en la cueva, desde un incentivo económico hasta un reconocimiento público.

Se especifica también cómo gestionar comportamientos o personas diferentes del grueso de la tribu, o hasta qué punto se pueden admitir visiones / aportaciones diferentes. 


Asimismo se ha definido qué hacer con las aportaciones de los nuevos miembros, estableciendo procedimientos  para incorporar las mejoras sugeridas: desde la modificación de un comportamiento determinado hasta la inclusión del nuevo miembro en los consejos de gobierno.




    Una vez más, diferentes parcelas del saber humano (antropología, psicología, paleontología, arquitectura, sociología, etc.) se entrocan y apoyan mutuamente para explicar este fenómeno que nos tiene subyugados desde siempre:  el ser humano y sus relaciones interpersonales.

    ¿Tienes 5 minutos más para leer algo relacionado? Pon un arqueólogo en tu empresa.

24 de mayo de 2016

Psicología Positiva y Ética: Meaning, Significado o Propósito

Continuamos con los artículos basados en el modelo PERMA;  ahora vamos a presentarte la M.   (Éste es otro post "a cuatro manos" con Maite Sánchez-Mora, @Maite_San). Por si quieres ver el enfoque general de estos artículos, te dejamos el artículo correspondiente aquí.

Permítenos recordarte también que:

    1. Psicología Positiva y Ética es una combinación que favorece el bienestar individual;
    2. El bienestar individual favorece el bienestar de la organización;
    3. El bienestar de la organización favorece una espiral virtuosa de abundancia para la persona, la     organización en la que trabaja y la sociedad en general.

Tú eres responsable, en gran parte, de tus niveles de bienestar.  Tú eres corresponsable, en parte, de los niveles de bienestar de las personas de tu entorno. ¿Verdad que te apetece seguir leyendo?


Meaning
o Significado es aquéllo que contribuye a dar sentido a la vida y marca la dirección de nuestras acciones. “Propósito” es el sinónimo por excelencia.

El Propósito es otro de los elementos clave que contribuyen al bienestar: en su sentido más amplio,  realizar actividades que tengan sentido para la humanidad.

En el contexto profesional,  tener el sentimiento de que con ciertas acciones el directivo/a contribuye al beneficio de la comunidad.  Una meta profesional o creativa, que esté alineada con nuestros valores y los de la compañía, es suficiente para encontrar sentido a la actividad profesional. Y además es independiente del nivel de responsabilidad que el directivo tenga en la organización. No es necesario romperse la cabeza buscando actividades que tengan sentido, incluso fuera del trabajo.  La misma compañía puede ofrecer  los recursos (como por ejemplo actividades de Voluntariado Corporativo), pero lo verdaderamente importante es cómo se siente el directivo, qué significado tiene para él el trabajo que realiza.

 En síntesis, es ser solidario/a, ayudar a otros y contribuir a cambiar el mundo, con pequeñas acciones o con la actividad diaria como consecuencia del rol profesional.  

Ya sabemos que el joven de “la historia del lanzador de estrellas” no podrá devolver todas las estrellas de mar al mar, como cuenta su autor, el Dr. L. Eiseley, pero solo por las estrellas que se benefician, ha valido la pena la acción.

Sentir que utilizamos la dedicación y energía laboral para “algo que vale la pena” proporciona bienestar . Esa es nuestra contribución. Contribuir al crecimiento de los miembros del equipo, en muchas ocasiones también produce bienestar, independientemente de los buenos resultados de ventas. Por eso suele buscarse por su valor intrínseco y no se limita a un estado subjetivo, ya que la conducta consecuente es observable.

La realización de actividades que tienen sentido se caracteriza por:
  1. Tener un propósito
  2. Implicar unos valores
  3. Demostrar eficacia
  4. Contar con dosis de autoestima
La Ética juega también un papel importante cuando nos planteamos realizar actividades con sentido. Por ejemplo, si un líder:
  • tiene asumido que es un deber moral ayudar a otros, realizará su trabajo de forma que las personas de su equipo puedan aprender y desarrollarse gracias a los comportamientos ejemplares que tiene y la ayuda que les presta tan a menudo como le es posible;
  • considera que la justicia es vital para mejorar la sociedad, hará lo posible para reconocer, remunerar, promocionar, apoyar... a las personas de su equipo cuando considere que los comportamientos de esas personas se han ajustado al marco preestablecido de relaciones profesionales;
  • en términos generales, se parará a pensar cómo hacer las cosas lo mejor posible dentro de su marco de valores.
Y esos comportamientos del líder tienen  el doble efecto de mejorar la vida de las personas del equipo y, a la vez, cumplir con los cuatro puntos señalados para poder seguir realizando actividades con sentido:  responden a un propósito preformulado, ponen en práctica los valores, consiguen que las actividades resulten eficaces y mejoran el nivel de autoestima del líder.  Un perfecto círculo virtuoso.

Por si quieres  repasar lo hecho hasta ahora:

1. Presentación del enfoque Psicología Positiva más Etica:  Una espiral virtuosa generadora de abundancia.
2. Ejercicios de "P", emociones positivas y ética: Psicología Positiva y Ética: Tabla de ejercicios para el bienestar I.
3. Hablemos de "E" (engagement, compromiso, implicación) y Ética: Hoy puede ser un gran día y mañana también.
4. Ejercicios de "E" (engagement, compromiso, implicación):  Psicología Positiva y Ética: Tabla de ejercicios para el bienestar (II)
5. Hablando de "R", Relaciones Positivas:  Psicología Positiva y Ética: Relaciones Positivas.

5 de marzo de 2016

Hoy puede ser un gran día y mañana también

Continuando con los post basados en el modelo PERMA, hoy toca hablar de “Engagement”.(Éste es otro artículo "a cuatro manos" con Maite Sánchez-Mora (@Maite_San).

Refrescando las ideas que compartimos anteriormente,  vimos cómo este modelo de M. Seligman incluye 5 elementos claves que contribuyen al bienestar humano. Tal como mencionamos, La Ética está implícita en este modelo. Lo demostramos a través de exposiciones y ejercicios, ¡aprendamos haciendo!

Y como ya te hemos ofrecido  ejercicios de la “P” (emociones Positivas), hoy toca hablar de la "E" de  “engagement”.

¿Qué es el engagement? Podríamos traducirlo como compromiso o implicación.  Es un término muy extendido y lo encontramos en distintos ámbitos,   ya sea para definir relaciones de colaboradores en las organizaciones, como de  consumidores y marca;  por no hablar de la fidelización de los seguidores en la redes sociales. Sí, sí, también en este contexto se aplica el término.

De acuerdo con Marisa Salanova  (@MarisaSalanova),  el afecto  positivo facilita conductas que promueven el engagement. La implicación en el trabajo es también una valoración subjetiva; sin embargo,   genera un  placer que se siente a posteriori. Para que esto ocurra, el directivo conoce lo que se espera de él  y tiene la oportunidad de desarrollarlo.

Citaremos muy brevemente que el compromiso tiene una importancia muy relevante en relación al engagement.  De alguna manera es la traducción literal, si bien técnicamente alude a la implicación y entrega.

Una persona puede comprometerse, implicarse y entregarse cuando ha comprendido qué se espera de ella, ha aceptado íntimamente que va a aceptarlo y por lo tanto decide qué va a aportar para conseguir el objetivo que define el compromiso:  conocimientos, tiempo, entrega, etc.  Dedice también qué valores le van a ayudar a conseguirlo: generosidad, confianza en sí, humildad, perseverancia, etc.  

Los valores éticos personales están también presentes en esta experiencia laboral positiva. Los estudios (por ejemplo, los de Walumba) dicen  que los lideres éticos inspiran altos niveles de compromiso y confianza. Se proponen influir en el engagement de los colaboradores  y además son carismáticos, por lo que conviene distinguir los auténticos de los maquiavélicos.

 Lo que es innegable es que es un compromiso de la persona en la empresa a través de su desempeño. Estar conectado al trabajo que se realiza es un primer paso para el éxito, ya que incide directamente sobre la motivación.

Así, el sentirse como   un reto que se es capaz de abordar, es opuesto  al sentir como una carga que hay que soportar. Por lo tanto,  la relación del engagement con el “presentismo” vs “absentismo” es muy estrecha. 

Te dejamos estas reflexiones para que puedas seguir ahondando en tus ejercicios; seguro que ahora verás tus comportamientos desde más ángulos simultáneamente.

¿Quieres repasar cómo explica el profesor Seligman la Psicología Positiva?  Mira este video:

https://www.youtube.com/watch?v=MZKWAW767dA&feature=youtu.be