11 de febrero de 2017

El arte de decir "No"

George Enescu, un virtuoso violinista que además era pianista y compositor, tuvo que encajar una dura lección que le propinó la vida por intentar asumir un rol para el que no estaba preparado: el de mentor de un alumno difícil. Puedes escuchar aquí una divertida historia que nos regaló Martín Llade  en su programa de Radio Clásica 





Enescu no se veía capaz de contradecir a su amigo, así que cada vez se le iba enredando más y más la madeja.  No sabemos qué tipo de dificultades encontraba:  necesitaba el dinero que el amigo le pagaba por enseñar al chico, estaba en deuda con el amigo, necesitaba su aprobación para sentirse bien, nunca negaba nada a nadie...  aunque podríamos hacer algunas hipótesis en base a los datos que nos brinda el audio.

Lo cierto es que se percató desde el primer día de que el joven alumno era negado para el violín, y así y todo  aceptó darle clases. Con la poca información que tenemos, sabemos que se pudo negar al menos en tres ocasiones:  en el mismo momento en que el amigo le hizo la propuesta, al cabo de unas semanas cuando ya estaba francamente irritado con el joven, y finalmente cuando su amigo dio por hecho que el propio Enescu se haría cargo de tocar el piano en el recital de la sala Gabo.

Parece evidente que esa situación no deseada estaba causando perjuicios a las tres personas implicadas: el padre estaba tirando el dinero, el hijo tenía que someterse a una disciplina ajena a sus intereses y además había de soportar algunas pullas del maestro, y el propio maestro se llevaba verdaderos disgustos, estaba insatisfecho con la situación, consigo mismo y veía que aquello no llevaba a ninguna parte. Podemos imaginar cómo se sintió cuando leyó la crítica que Le Figaro hizo del concierto...



Lo que le ocurrió a Enescu es bastante frecuente:  una vocecilla interior nos dice que lo que aceptamos es una locura, pero somos muy buenos buscándonos argumentos que nos permitan seguir por ese camino equivocado que aceptamos en su momento.  De este modo intentamos disminuir el desasosiego interno que nos corroe, intentando a la vez apagar nuestros anhelos de hacer algo distinto.

Estos comportamientos pueden tener diversos orígenes;  es frecuente que se deban a los mensajes que recibimos en la infancia, cuando estábamos creándonos nuestro marco de valores.  Si te interesa echar un vistazo sobre el tema, te invito a visitar   Quiero ser feliz,   Personas felices,  o el ebook "Psicología Positiva y Ética" en el caso de que desees hacer algunos ejercicios para sentirte más feliz con tus decisiones.

En cualquier caso, brindemos a nuestro amigo Enescu una chuleta de emergencia que, lógicamente, admite toda clase de modificaciones:




¿Qué modificaciones introducirías en esta chuleta?  Te escucho :-)

¿Te parece adecuado gestionar la RSE desde Finanzas?

Recientemente he tenido un gratificante almuerzo con un antiguo cliente a quien hacía mucho tiempo no veía.  Hemos hablado de muchas cosas, una de ellas RSE:  me ha hecho un somero comentario sobre la RSE  en su organización:  es un proyecto que se gestiona desde el área de Finanzas.

Está claro que cada compañía sabe por qué y cómo hace las cosas, por lo que no puedo criticar esta postura (máxime sin información detallada al respecto).  Pero me ha brindado la oportunidad de reflexionar un poco sobre cómo se lanzan los proyectos en las organizaciones y qué papel desempeñan en ellos las áreas de Gestión de Personas.

Tal como yo lo veo, implantar RSE en una organización ha de contar no sólo con el beneplácito, sino con el apoyo entusiasta del CEO, puesto que se trata de un proyecto de cambio de cultura organizacional que lleve a la compañía hacia un posicionamiento más respetuoso con todos los grupos de interés y asuma en fin que su existencia en este pícaro mundo ha de aportar algo más que beneficios para sus accionistas (condición necesaria pero no suficiente). 

Queremos un nuevo modelo de gestión que ha de empapar todos los objetivos, estrategias y políticas de la organización.  Y por ello es vital que cuente con un/a partner capaz de transmitir esa ilusión y de gestionar el proyecto.

Que un CEO confíe al área de Finanzas el lanzamiento e implementación de una nueva filosofía puede obedecer a muchas cosas:  necesidad de controlar de cerca los presupuestos de los proyectos, cercanía emocional con la persona elegida, conocimiento del tema por parte del financiero, imposición de la "casa matriz"... ; en cualquier caso, tengo para mí que este CEO todavía no ha tenido la oportunidad de plantearse algo importante:  no hay proyecto que funcione si las personas de la plantilla no saben, no pueden o no quieren.

Y eso suele ser responsabilidad del área de Personas desde una doble vertiente:  por un lado, porque es la única área que tiene presencia en todas las demás áreas y es por lo tanto un interlocutor inmejorable para relacionarse con la plantilla; y por otro, porque diseña e implementa diferentes estrategias y políticas sobre gestión de personas que, obviamente, repercuten de forma directa en la idea que éstas se hacen de la filosofía y la cultura de la organización. 

Así pues, y sin perjuicio de otros planteamientos, parece que el área de Personas puede ser la indicada para liderar un proyecto tan ambicioso y tan trascendental para el posicionamiento de la compañía en su mercado (real y potencial).

Volar como una pluma y
caer como un saltador
Y al hilo de esta reflexión se me ha ocurrido un divertimento que quiero compartir contigo:

Yo veo al área de Finanzas liderando RSE como la bailarina de al lado: puede aceptar planteamientos más o menos filosóficos, intangibles y emotivos, pero a la hora de la verdad se pondrá las zapatillas de aterrizaje propias de un buen saltador: zapatilla izquierda = ¿cuánto me va a costar?, zapatilla derecha = ¿qué beneficios económicos voy a conseguir? 

No estoy renegando de las zapatillas, simplemente no las veo bien conjuntadas con un traje de ballet.

Podríamos superar esta dificultad buscando otro tipo de bailarina: la que se mueve en un departamento de Recursos Humanos típico, "de toda la vida":
Ejecución perfecta,
no hay que pensar
Esta bailarina sabe que el éxito siempre se ha basado en un buen diseño, mucho control e innumerables repeticiones hasta que la rutina queda interiorizada:  ya no es preciso pensar para que  el ejercicio resulte perfecto.

Podría lanzar un proyecto de implementación de RSE basándose en los preciosos manuales al uso, con toda clase de instrucciones y referencias.  Es como en su momento se implementó la valoración de puestos, por ejemplo, y ha funcionado muy bien durante mucho tiempo.

Puede, no obstante, encontrar una dificultad:  en el siglo XXI no acaban de funcionar los modelos rígidos.

Volar y aterrizar
Quizás podríamos hacer una combinación:  hay que "volar" y hay que "aterrizar": podría ser que la persona responsable de gestionar personas aporte al proyecto la capacidad de diseñarlo e implementarlo, y la persona responsable de gestionar las finanzas aporte cuantificación económica, asignación de recursos, análisis de desviaciones, consecución de objetivos económicos, etc.  Hemos conseguido un mix que aúna creatividad, conocimientos de la materia y conocimientos de gestión.  Vamos mejorando.

Y podemos pensar en otra posibilidad: Además del personaje "volar y aterrizar", incorporamos una figura que tenga la magia suficiente para hacer que lo difícil parezca fácil, que consiga el interés y posterior ilusión de la plantilla, que consiga traducir todo ello en participación activa a la vez que organizada de acuerdo con los objetivos del nuevo proyecto, que acepte propuestas de mejora en los procesos y procedimientos, que esté pendiente del "pulso" del grupo a la vez que de los resultados... y puede salirnos una danza parecida a ésta:



Parece ser que necesitamos tres personas, o al menos una que pueda asumir tres roles diferentes: 

  1. Visión de futuro y creatividad, para poder diseñar la nueva cultura de RSE acorde con las características actuales y futuras de la organización;
  2. Capacidad de gestión y de control de gestión;
  3. Capacidad de ilusionar, movilizar e involucrar a la plantilla hacia el futuro diseñado.

Hasta donde yo sé (y con todas las excepciones que queráis) es mucho más fácil contar con un perfil así en el área de Personas que en el área Financiera. 
Claro que también puede ser que exista un responsable de Finanzas con estas características y sea éste el caso descrito tan sucintamente por mi antiguo cliente... La vida siempre guarda gratas sorpresas.

 Me gustaría acabar esta reflexión brindándote de nuevo la pregunta inicial: ¿te parece adecuado gestionar la RSE desde Finanzas?

25 de enero de 2017

Biomimética Empresarial en Radio4 rne

Una vez más, Rosa de Diego, responsable del programa Llibres, píxels i valors de Radio Nacional de España Radio 4, me ha invitado a charlar sobre varios temas que trato en los artículos que he publicado últimamente.  Aquí tienes el audio:




Por si quieres echar un vistazo a los artículos que mencionamos, te los dejo aquí:

Sobre las interpretaciones que hacemos de lo que nos pasa: "Lágrimas en la cocina" (en mi blog);


Sobre cooperación estratégica entre empresas: "Ecosistemas corporativos del XXI"  (en la página de People plus! Profit);

https://peopleplusprofit.org/ecosistemas-corporativos-del-xxi/


Sobre Biomimética Empresarial:  "Biomimética: hacia nuevos modelos de gestión corporativa" (en la página de People plus! Profit);


https://peopleplusprofit.org/biomimetica-hacia-nuevos-modelos-de-gestion-corporativa/

Sobre corresponsabilidad ciudadana:  "Solidaridad sí, pero todo el año" (en Diario Responsable).

http://diarioresponsable.com/noticias/24223-solidaridad-si-pero-todo-el-ano

También dedicamos una reflexión a la importancia de las aportaciones que las personas séniores hacen a la sociedad, a propósito de la presentación de la Red Sénior Carisma en Barcelona, y sobre lo exitoso que suele resultar (para las empresas y para las personas que lo forman) organizar un tándem sénior + junior.

Como siempre, ha sido un placer compartir con Rosa.  Espero que disfrutes de la charla :-)

17 de enero de 2017

Genios comunicando

Te propongo un juego:  comparar cómo utilizan el espacio dos genios de la pintura: Francis BaconAlex Katz.

Ambos sufrieron las consecuencias de una guerra y ambos tuvieron gran éxito con su trabajo.  Si miras sus lienzos puedes entender muchas cosas.  Ahora, sin embargo, te propongo comparar no sus pinturas, sino de sus estudios - taller.

Supongo que estás de acuerdo conmigo en que el lugar en el que trabaja una persona dice mucho de esa persona:  cuán espaciosa es la sala, qué distribución tiene, qué clase de objetos alberga, en qué orden están,  qué colores destacan, qué grado de limpieza se puede observar, dónde se colocan los muebles, etc., etc.

Éste es el estudio de Francis Bacon:

Estudio de F. Bacon, foto en el Guggenheim Bilbao

Y éste el de Alex Katz:

Estudio de A. Katz, foto de Jean Marie del Moral

Te propongo que:

  1. Observes por separado cada uno de los estudios - taller;
  2. Tomes nota de aquéllo que te llame la atención;
  3. Compares ambos;
  4. Busques información sobre su obra pictórica;
  5. Compares esa información con los datos que has recopilado observando sus lugares de trabajo;
  6. y, finalmente (solo si quieres), me comentes qué opinas.  Me gustaría mucho :-)
Que te diviertas, amable lector :-)

3 de enero de 2017

Lágrimas en la cocina


Cuando yo era una niña pequeña veía que mi madre, de vez en cuando, se ponía a llorar mientras cocinaba. Después de diversas pesquisas lo relacioné con el aceite de girasol: si mi madre utilizaba aceite de oliva cocinaba con normalidad; si utilizaba aceite de girasol, lloraba.

Increíble, pensaba yo.  Quizás el aceite de girasol tenga algún ingrediente parecido a la cebolla, pero no lo entiendo. Y así andaba, con mis cábalas, hasta que un día mi madre empezó a musitar mientras cocinaba y lloraba (todo a la vez, ya sabes que las mujeres tenemos superpoderes): Dios mío, ¿por qué tengo que ser tan desgraciada? ¿Por qué tengo que verme así, sin poder  siquiera comprar una botella de aceite de oliva?

Me quedé de piedra.  ¡No era porque el aceite de girasol se pareciera a la cebolla! ¡Mi madre se sentía muy desgraciada porque no podía guisar como a ella le gustaba! Entonces comencé a preguntarle por qué unas veces tenía aceite de oliva y otras de girasol, por qué no le gustaba el aciete de girasol, qué problema tenía con el aceite de girasol...  ya sabes, el típico interrogatorio exhaustivo, impertinente y recurrente que hace cualquier criatura cuando de verdad le interesa algo. :-)

Entendí entonces que el aceite de girasol era un símbolo (aunque entonces yo desconocía la palabra "símbolo").  Un símbolo de una situación desagradable a la que no quería enfrentarse:  añoraba el estatus social que había tenido antaño y no estaba dispuesta a olvidar así como así.

De modo que las llantinas se sucedían con cierta regularidad, y yo podía comprobar una y otra vez que estaban directamente relacionadas con el aceite de girasol:  tomé un odio tan visceral al aceite de girasol que cada vez que comía algo guisado con él lo vomitaba de forma automática.  Y, de paso, estaba dando a mi madre otro argumento de peso para odiarlo:  le hace daño a la niña.

 Es la típica situación en la que nosotros mismos estamos programando qué va a ocurrirnos, o, dicho de otra manera, la profecía autocumplida:


De hecho, me ha sentado mal durante muchos años, y otros más que lo he rechazado sistemáticamente por si acaso fuera verdad que es malo para mí.  Hace tiempo que me enteré de que tiene un alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados y en vitamina E, y que en cantidades razonables es muy bueno para la salud. Pero jamás se me ocurrió hacerme un análisis de alergia... por si me desmontaban mi bonita teoría. En el fondo, me lo tomaba como una forma de solidarizarme con mi madre.

Estas reflexiones nos hacen darnos cuenta de la cantidad de información que tenemos escondida por ahí, en el inconsciente, y que dicta algunos de nuestros comportamientos.   Normalmente suelen hacerse "visibles" cuando la vida nos ha puesto ante un nuevo reto y estos planteamientos dejan de tener la importancia que tenían. Y también nos percatamos del auténtico significado de las teorías que nos enseñaban en la universidad, cuando nosotros ignorábamos al profesor mientras el hombre se desgañitaba :-)

Moraleja:  lo que te ocurre puedes interpretarlo como quieras;  y una parte importante de tus comportamientos estarán regidos por esas interpretaciones.

Ejemplo 1:  A juzgar por el entorno y la música que la acompaña, es posible que esta mujer no esté cocinando con aceite de oliva:



Ejemplo 2: El aciete de girasol me sienta bien.  No puedo demostrártelo con un video, pero te doy mi palabra de hija solidarizada :-)

¿Cuántos "aceites de girasol" han modulado tu vida?

Para endulzar la reflexión, te dejo aquí dos divertimentos.  Que los disfrutes.


¿Quieres buscarlo? Está aquí

21 de diciembre de 2016

Divertimento: humor respetuoso

Los geniales componentes de El Tricicle (@Tricicle), con ese humor tan inteligente y creativo que les caracteriza, nos hacen pasar muchos ratos deliciosos. Quiero hablar ahora de un número verdaderamente extraordinario:  el Pastor.



Henri F. Amel nos decía: , "mira dos veces para ver lo exacto; mira una sola vez para ver lo hermoso".  Es una frase a propósito para este video, porque si lo ves una vez te darás cuenta de que es hermoso y muy divertido.

Y si lo miras por segunda vez observarás que además es brillante, trabajado, inteligente, con un perfecto planteamiento introducción - desarrollo - conclusión, con un dominio de la mímica y el ritmo francamente envidiable…. y, sobre todo, es respetuoso.  En este caso, respetuoso con los perros:
  • El trato del pastor hacia el perro está encuadrado en la típica relación "yo ordeno tú obedeces", tan habitual en nuestra cultura que encuentra natural tener animales no humanos como esclavos;  pero a pesar de eso hay diferentes muestras de paciencia, cariño, atención a las reacciones del perro, reconocimiento…
  • El perro se nos muestra con capacidad de comprender las órdenes y ejecutarlas en todo o en parte,  en función de su propio criterio; se muestran claramente las cualidades perrunas de paciencia, lealtad, generosidad, comprensión, cooperación…;  incluso es capaz también de aplicar los aprendizajes a nuevas situaciones, síntoma inequívoco de inteligencia.
Me ha parecido un buen planteamiento, porque basándose en el humor ayuda a comprender que existen muchas similitudes entre el ADN humano y el del perro.  Somos mucho más parecidos de lo que a primera vista parece.

Por eso me ha gustado, entre otras cosas, el número: el humor respetuoso merece todos mis aplausos. Si tú también estás de acuerdo, ¿querrás compartir este artículo?  Gracias. :-)

3 de diciembre de 2016

¿Oler bien, o llegar antes?


Chanel nº 5 se enfrenta al trazado del tren de alta velocidad francés.  Esta noticia, aparecida en El País, nos brinda una buena reflexión desde el punto de vista de la Responsabilidad Social.  Y no solo de las empresas enfrentadas, sino del gobierno francés y de la sociedad en general.

Chanel dice que abandonará sus actividades artesanales en la región si se construye allí un viaducto para el paso regular de trenes de alta velocidad.

SNCF, la empresa ferroviaria francesa, argumenta que el proyecto acortaría una hora el viaje por la Riviera francesa.

Dos empresas distintas, que tienen en común ofrecer productos de alta gama: Chanel ofrece a sus clientes glamur, y SNCF optimización del tiempo. Ambas pugnan por el territorio debido principalmente a  intereses económicos, aunque los argumentos que ofrecen son obviamente muy distintos y los apoyan en dos visiones opuestas del negocio: artesanía versus tecnología. Las argumentaciones son una clara dicotomía sentimientos / razón, muy en consonancia con los valores corporativos de cada firma.

 
Ahora bien, la sociedad (el gobierno francés, las administraciones regionales...) deberá resolver esta dificultad intentando conseguir los máximos beneficios y las mínimas pérdidas. Es aquí donde una visión basada en la Responsabilidad Social podría ayudar a encontrar la mejor solución:

  •  Beneficios sí, pero ¿qué tipo de beneficios?  Solo económicos, solo sociales, a corto plazo, a largo plazo...?
  • ¿Qué es mejor para la zona, favorecer actividades artesanales en la naturaleza, o dar preferencia al movimiento de viajeros acaudalados que gastan su dinero en La Riviera?
  • ¿Cuál de las dos actividades podría asegurar mejor el futuro de los habitantes de la zona? ¿Y de la zona en términos de biodiversidad y sostenibilidad?
  • ¿Habría alguna solución intermedia que permita seguir produciendo flores de alta calidad y a la vez desplazamientos rápidos? 
  •  ¿Qué importancia tendrán, en el proceso de toma de decisiones, los factores sociales, económicos y ambientales? ¿Cómo se ponderarán?
  • ¿Cómo se armonizarán las visiones contrapuestas sentimientos / razón?
  • Las personas que tengan que tomar la decisión, ¿tendrán suficientes elementos de juicio, o actuarán presionadas por los resultados a conseguir en las próximas elecciones?
Una cosa está clara:  a menos que las autoridades no se hagan una buena retahíla de preguntas de esta índole, existe un alto riesgo de que la decisión que se adopte perjudique a medio - largo plazo a las personas y / o la naturaleza del entorno en litigio. ¿Cómo crees que acabará este desencuentro?
 

19 de noviembre de 2016

Artesanos o digitales


En este nuevo milenio hemos visto extinguirse diferentes empleos artesanos mientras emergen ocupaciones relacionadas con las nuevas tecnologías. ¿Cómo influyen estos cambios en las personas?

Me gustan las efigies del botero y del limpiabotas de la ciudad de Haro. No es casualidad que  la ciudad destaque estos oficios, puesto que solo una ciudad rica desde tiempos inmemoriales podía sostener a personas que trabajasen (y vendiesen) piezas de cuero y otras que se cuidasen de lustrar el calzado a sus clientes, que necesariamente habían de ser ricos y numerosos.

La gracia con que están realizadas estas dos obras me hace sonreír: son vivas, cálidas, reflejan bienestar, alegría y satisfacción con el trabajo realizado.  Y son también, creo, un buen símbolo de algo que tienen en común los oficios artesanos: la comunicación interpersonal directa. ¿Acaso se puede sonreír a la nada?

Parece evidente que los personajes sonríen al espectador mientras muestran las excelencias del oficio. 
Los pocos artesanos que he conocido estaban muy orgullosos de su trabajo y disfrutaban explicando sus "trucos" a quien quisiera escuchar.  Y también acostumbraban a platicar con clientes, vecinos y curiosos en general. La charla grata y pausada formaba parte del día a día de estas personas, provocando un intercambio de opiniones y experiencias que ayudaban a mejorar el oficio y, sobre todo, el bienestar psíquico del artesano.

La sociedad actual hace planteamientos muy diferentes.  La mayoría de los trabajos tienen un alto porcentaje de tareas digitales, e incluso las relaciones interpersonales se desenvuelven frecuentemente en las redes sociales.

Sherry Turkle, psicóloga del MIT, nos indica que sacrificamos la conversación por la conexión (TED: conectados pero solos).  Ethan Kross, de la Universidad de Michigan, ha realizado un estudio cuyos resultados explican que Instagram, lejos de hacernos felices, fomenta la envidia y la frustración, puesto que fomenta las comparaciones entre personas, aunque dichas comparaciones no sean siempre conscientes.  La frustración se debe, entonces, a que solo unos pocos pueden vivir sin el aplauso del grupo, y son aquellos que han  invertido previamente y con ahínco en su amor propio, como afirman investigadores de la Universidad de Cornell de Nueva York.

El Centro de Investigaciones Pew, en un informe  de 2014, explica que la generación del milenio arrastra unos niveles de confianza más bajos que las generaciones anteriores: solo un 19% de este colectivo confía en los demás, en comparación con el 31% de la  generación X(nacidos entre 1960 y 1980) y el 40% del baby boom (1945 - 1965).
También sabemos que las personas jóvenes tienen por lo general más actividad social en las redes que las personas mayores, y que ocupan más puestos directamente relacionados con las tecnologías.

Así que, con todas las excepciones que queramos, podríamos decir que las personas jóvenes tienen ocupaciones digitales y niveles de confianza bajos, mientras que las personas mayores que se ocupan (ocupaban) de labores artesanas tienen niveles de confianza más altos.
Además de los perfiles de los puestos ocupados - que obviamente tienen muy pocos paralelismos - podríamos pensar que existe una variable independiente que afecta a ambos colectivos: el tipo de comunicación interpersonal. 

En líneas generales, una persona que realiza trabajos artesanos tiene más posibilidades de interacción social directa en los procesos de adquisición de materia prima, elaboración del producto, demostración y venta.  En cambio, una persona que realiza trabajos con alta carga digital tiene más dificultades para establecer relaciones directas y de proximidad con colegas, proveedores o clientes, puesto que habitualmente se realizan a través de internet.

Esta predilección por lo digital comienza a establecerse en la infancia, a través del uso de juguetes digitales, teléfonos inteligentes, etc., etc., y de hecho numerosas familias lo favorecen como un medio de tener a los chiquillos entretenidos y "sin dar guerra". 

Como todo en esta vida, los adelantos tecnológicos pueden ayudarnos a ser más felices y tener mejores niveles de autoconfianza, o pueden esclavizarnos y hacernos más vulnerables psíquicamente.  Como dice Sherry Turkle, La  tecnología digital acaba de arrancar.  Tenemos tiempo de sobra para reconsiderar nuestra relación con ella.  No propongo que nos alejemos de los dispositivos, sino que los usemos de un modo más consciente.  Recuperemos espacios en el hogar para la charla o gozar de la soledad.  Y encontremos la forma de enseñarlo a los hijos.  Que el móvil no nos aleje del aquí y el ahora.

Y si las empresas se hicieran eco de esta reflexión para promover todo lo posible las relaciones interpersonales directas, miel sobre hojuelas (frase hecha que se apoya en una actividad artesana actualmente poco conocida :-).


¿Quieres ver esculturas similares? : esculturas de bronce en las calles de Haro
¿Quieres ver a un artesano en su salsa?  (el hojalatero)  Y si pinchas en  "oficios para el recuerdo"  tendrás acceso a muchos más.  Disfrútalos :-)

((Me ha inspirado este artículo El País Semanal del 13.11.2016)

29 de octubre de 2016

¿Qué tipo de contenedor emocional eres?


Hace poco tiempo leí un artículo que explicaba cómo organizar los armarios roperos aprovechando un cambio de temporada.  Primero pensé hay que ver cómo se ganan la vida algunas personas, un artículo entero para un tema tan baladí.  A los pocos días me vino a la memoria el citado artículo y mi soliloquio tomó un rumbo distinto:  Sí, sí, será una tontería, pero yo lo leí hasta el final". 

Pero ahí no quedó la cosa: por tercera vez en poco tiempo, en una de esas noches en las que cuesta conciliar el sueño, recordé el artículo desde otra perspectiva:  el párrafo que llamó mi atención cuando lo leí se refería a qué criterios utilizar para desechar la ropa. 

¡Qué curioso!  Lista de criterios para desechar la ropa.  Es verdad, y también utilizamos criterios para reordenar el despacho, el taller, las guanteras del coche... cualquier espacio en el que hemos ido depositando diferentes objetos.Y a medida que vamos viviendo vamos cambiando los criterios de selección y también los contenedores para guardar los objetos.

Así que hoy vamos a hablar de contenedores.

Los contenedores de la imagen se utilizan para reciclar:  depositamos ahí algo que ya no queremos con nosotros pero que pensamos que de una u otra forma se podrá procesar.

Las personas también hacemos de contenedores, en este caso de las emociones ajenas.  Asumimos ese rol de forma intuitiva o profesional, pero casi todo el mundo es / ha sido / será depositario de las confidencias de alguien. Está muy bien, porque es una forma espléndida de estrechar lazos afectivos, consolidar relaciones interpersonales, mejorar las capacidades de escucha activa, ayudar a otra persona en momentos delicados, etc., etc.  Cuando hacemos de contenedor de las emociones ajenas estamos tomando parte activa en su labor de procesamiento:  al finalizar el proceso, esas emociones no habrán desaparecido, sino que se habrán transformado en algo diferente y más útil listo para darle un nuevo uso.

Me conviene, además, distinguir entre los diferentes tipos de "contenedores".  Pasa igual que con los contenedores "de verdad":  si echo el aceite en el contenedor del papel estropeo el papel, el aciete no se recupera y además se contamina el medio ambiente.   Por eso cada contenedor "de verdad" tiene sus propias características de forma, color, etc., es importante saber cuál conviene utilizar en cada oportunidad.

Así que vamos a hacer una clasificación de "contenedores", para no echar el aceite en el de papel :-)

 Contenedor estándar, con color estandarizado que todo el mundo conoce: aquí se puede depositar casi cualquier tipo de vidrio. Dejamos en él nuestras botellas y similares sin pensar demasiado, en un acto casi reflejo producto de la costumbre.  Pocas personas se paran a pensar qué tipo de vidrio no puede echarse en este contenedor.  Es el de vidrio, ya está.

Si nosotros estamos haciendo de "contenedor" y mostramos esta imagen estándar,  es probable que viertan en nosotros cualquier cosa que convenga reciclar, como una riña con un compañero de  trabajo o remordimientos por un grave atropello a los derechos de otras personas. Existen muchas posibilidades de que no podamos procesar esos contenidos y nos sintamos como el papel impregnado de aceite:  incapaces de mejorar la situación ajena y nosotros llenos de pringue.

Contenedor artístico: a pesar de que la forma es idéntica al anterior, éste presenta una novedad atrayente:  reproduce una conocida obra de arte. Llama la atención e invita a acercarse, contemplarlo y utilizarlo. No sé si el ayuntamiento de Pamplona desea hermosear la ciudad, concienciar a los ciudadanos de la importancia del reciclaje, evitar los grafitis... pero el caso es que estamos ante un contenedor estándar al que se le ha añadido una capa externa sofisticada y atrayente.

Si nosotros estamos haciendo de contenedor artístico, estamos llamando la atención a los demás para que se acerquen a depositar sus cuitas.  Puede resultarnos gratificante porque a casi todo el mundo le gusta sentirse valorado, pero no estaría mal mirarnos primero a nosotros mismos para ver si en realidad no somos el contenedor estándar con una capa de maquillaje que se puede descascarillar al primer embate.  Seguro que tú también conoces a alguna persona que, probablemente con mejor intención que acierto, ejerce de consultora / asesora / consejera sin contar con los conocimientos necesarios.

En estos casos puede ocurrir que quien hace de "contenedor" vaya acumulando estrés por la inquietud que le genera la inseguridad ante el servicio que presta.  Y quien solicita el apoyo puede verse también perjudicado de diversas maneras: relaciones de dependencia, visiones sesgadas, problemas para avanzar, ...

No obstante, un contenedor artístico puede ser muy útil si quien hace de contenedor se cuida de que quede claro el tipo de ayuda que puede brindar: en el caso de la imagen podría ser útil para depositar las botellas de un botellón urbano, por ejemplo, pero debería dejar claro cuál es su misión.   Nosotros, del mismo modo, podemos dejar claro que podemos ser útiles en desencuentros de parejas, por ejemplo, pero no en traumas infantiles. 

 Contenedor - perezoso: Este contenedor, situado en Tortuguero, es muy diferente.  Mucho más pequeño, esbelto, sirve de base para la escultura de un animal emblemático de la zona.  Los visitantes lo utilizan como papelera en la que depositan cualquier tipo de desecho (papel, vidrio, plástico...).  Resulta muy atractivo y sugerente e incita a utilizarlo.

Un contenedor pequeño que alberga objetos variopintos.  Está claro que se ha de vaciar frecuentemente y que es preciso dedicar un tiempo a clasificar su contenido.  Muy apropiado para la cultura de su entorno, hacer las cosas poco a poco y hacerlas bien, con interés y dedicación;  ese perezoso explica perfectamente el enfoque:  poquito a poco, se puede conseguir  una vida grata y una edad longeva.

Si nosotros estamos haciendo de contenedor - perezoso, nuestra forma de acompañar a la persona que lo necesite es algo así como vierte aquí lo que quieras, pero en pequeña cantidad, porque vamos a procesarlo despacito y con cariño. Seguro que la persona atendida así se encuentra cálidamente acogida y con mejores niveles de bienestar.

Este planteamiento  es apropiado si tenemos formación específica y experiencia  adecuada en acompañar a personas en sus procesos de desarrollo personal.  De no ser así, lo más probable es que vivamos esta situación como impostores, lo cual no es sano ni para nosotros ni para quien ha solicitado el acompañamiento.

 Contenedor - búho: También lo he visto en Tortuguero, y forma parte de la "familia" de contenedores del lugar:  pequeños, artísticos y rematados por un animal del ecosistema. 

Tiene en común con el anterior su pequeña capacidad, pero el animal es muy distinto:  en este caso no se trata solamente de procesar poco contenido cada vez, sino que se procesa contemplándolo con "mirada de búho": con toda la calma que proporciona la inmovilidad de este animal cuando vigila sin interferir, verificando cuidadosamente todo lo que está al alcance de su vista... y recogiendo lo aprovechable, elevar el vuelo y llevárselo a otro lugar para poder disfrutarlo de forma cómoda y segura.

Si nosotros estamos haciendo de contenedor - búho ponemos todos nuestros recursos en detectar y resaltar todos los puntos fuertes y las capacidades de nuestro interlocutor, para ayudarle a que contemple la problemática que nos comparte con "ojos de búho", con una perspectiva diferente en la que apoyarse para superar la situación que le ocupa.  Estamos ayudándole a que saque lo mejor de sí para seguir desarrollándose a partir de sus propios recursos. 

Obviamente este tipo de interrelación no puede darse en cualquier caso, pues exige que la persona que solicita ayuda tenga una base sobre la que apoyarse y, además, que quien hace de contenedor cuente con una sólida experiencia.  De no ser así se pueden generar falsas expectativas, diversas frustraciones  y dolor para ambas partes.  (Sé que hay personas que ignoran deliberadamente estos riesgos buscando su propio beneficio, pero en este caso no hablaríamos de "contenedor  - búho", podríamos decir "contenedor - agujero negro" ).

En esencia, todos podemos hacer de "contenedor".  Es más, lo considero una especie de deber ciudadano porque es una forma de contribuir al bienestar de los demás. La clave para no dañar y no dañarse es reflexionar previamente y preguntarse:  ¿qué tipo de contenedor emocional soy?  Si tu respuesta te gusta, adelante.  Si no te gusta, siempre tienes dos opciones: buscar otra alternativa para ser útil a las personas de tu entorno, y prepararte para lograr ser un buen "contenedor" en el futuro. Porque la base de todo lo demás es que tú te encuentres satisfech@ de tus propias decisiones.

5 de octubre de 2016

Polinización ética y Talento Sénior

Una cálida entrevista que me ha hecho Rosa de Diego, de RNE4, comentando los artículos escritos en este blog, en la página corporativa corporativa  y en Diario Responsable.

Hablamos de la felicidad, de qué podemos hacer para ser más felices, de las relaciones interpersonales, de nuestros comportamientos en la empresa, del trabajo en equipo, de la importancia social de las personas sénior, de los nuevos modelos de gestión que se están implantando en las empresas socialmente responsables...  varios temas en un espacio radiofónico titulado "Llibres, píxels y valors" (Libros, píxels y valores).  Un buen encuadre  :-)

Espero que te guste. Y si quieres aportar tus comentarios será más valioso.  Gracias por anticipado.


1 de octubre de 2016

¿En qué mortero majas tu vida?

En la medida de mis posibilidades, me gusta que mis invitados se encuentren contentos y bien atendidos, así que me he puesto a guisar para ellos y he decidido utilizar uno de los morteros que tengo. ¿Cuál me ofrecería mejor el resultado que persigo?

El mortero es un un útil de cocina que se usa, como sabes, para machacar especias, semillas, etc.

Como todo en esta vida, se puede machacar cualquier cosa, sin ton ni son, de forma distraída o concentrada, mezclando los elementos al tuntún o siguiendo escrupulosamente las cantidades estipuladas en la receta que se esté cocinando...  En función de cómo lo  utilicemos  podremos conseguir un comistrajo o un manjar apetecible cual ambrosía.


Los ingredientes a machacar pueden ser tan diversos como los guisos que se pueden elaborar en una cocina medianamente bien abastecida: es cuestión de saber escoger lo más apropiado, en cada momento, de todo aquello que tengamos en nuestra despensa.

En cualquier caso, el uso del mortero supone que la persona que cocina quiere conseguir una mezcla homogénea pero no triturada, y además supone también que está dispuesta a emplear el tiempo necesario para realizar esta operación de forma manual.

Y, después de contemplar los morteros y escoger el más adecuado, mi cabeza ha dado un salto a otro estadio y me ha susurrado:  "mira, es la representación de la vida".  Así que aquí me tienes, haciendo ese paralelismo.

Veo un mortero pequeñito, de alabastro, prácticamente blanco (el color inocente que lo refleja todo)  en el que apenas caben unos pocos ingredientes. Si decido utilizarlo tendré que ir volcándolos poco a poco y majar despacito, para evitar que salten y se desperdicien. Y, claro, tendré que repetir la operación más de una vez para conseguir la cantidad adecuada.

Este mortero se parece a la infancia:  vamos incorporando poquitos ingredientes, tratándolos poco a poco y en dosis repetidas, para que la criatura pueda ir incorporándolos en sus rutinas diarias hasta que estén bien asimilados:  nociones de higiene, capacidad de aceptar un "no", alegría de compartir... poco a poco, su cabeza y su corazón se irán preparando para abordar con éxito las sucesivas etapas de la vida.  Si elegimos bien los ingredientes y los majamos con perseverancia y delicadeza estamos ayudando a modelar una futura buena persona.

También veo un mortero de cerámica. Amarillo, del color de la alegría y el empuje.  Es más grande que el anterior.  Qué bien, me caben más ingredientes y en mayor cantidad, puedo majar de una forma un poco más enérgica en caso de necesidad sin peligro de que los ingredientes se escapen.  Además, eso es nuevo, dispone de un canal para verter el contenido procesado si lo estimo conveniente.

Este mortero refleja la juventud:  más valores a incorporar, más conocimientos a adquirir, más descubrimientos a hacer, más mezclas para probar y enriquecer el guiso... y con la gran ventaja añadida de que la persona joven ya está en condiciones de comenzar a compartir parte de lo que previamente ha procesado:  tiene suficientes recursos y suficiente bagaje ético como para decidir qué mezclas debe hacer - en función de los ingredientes disponibles y del tipo del guiso a realizar - y qué parte del todo ha de compartir con los demás para favorecer su propio crecimiento y el de su entorno:  familiares, amigos, colegas, pero también entes intangibles como la sociedad y la naturaleza.

El tercer mortero es de piedra.  Piedra oscura, de un color gris - negro, ese color que condensa casi toda la gama de colores.  Además es el más grande de los tres.  En él se pueden conseguir mezclas de lo más variopinto, porque su gran capacidad permite trabajar simultáneamente la cantidad de ingredientes que deseemos, con la única limitación de tenerlos disponibles en la despensa. También nos permite majar despacito o vigorosamentes, sin riesgo de perder los ingredientes.  Y cuenta también con el canal para verter el contenido procesado.

Este mortero representa la etapa adulta: se han absorbido muchos colores / experiencias, se tiene más capacidad de recibir y procesar múltiples ingredientes a la vez, se pueden conseguir más mezclas diversas en función de más variables diferentes, se pueden  aprehender las experiencias de forma más sutil o enérgica... y se tiene el canal más amplio de los tres modelos, apto para compartir más, mejor y más a menudo con los demás.

Así que los ingredientes son las situaciones que nos depara la vida, y los morteros son lo que hacemos con esas situaciones: pequeño mortero = pequeña elaboración, etc.

No podemos utilizar ingredientes que no estén a nuestro alcance, del mismo modo que no podemos utilizar  situaciones que están viviendo otras personas.  En cambio,  podemos decidir  qué mortero vamos a usar,  (salvo en la infancia, obligados a usar el blanco, pequeño y de alabastro) amarillo, mediano y de cerámica en la juventud, y gris, de piedra y grande en la edad adulta.

Fíjate en qué forma se pueden apilar:




El mortero de la edad adulta contiene en sí los de la infancia y la juventud, y puede además hacer algo que los otros dos no pueden:  trabajar con pocos o muchos ingredientes y con pocas o muchas cantidades.  Es decir, el mortero grande puede hacer lo mismo que el pequeño y el mediano, y además hace algo más sofisticado y complejo que no pueden hacer los demás.

Así que, en resumen, una persona adulta puede elegir si conviene comportarse como un niño, un joven o un adulto:  la elección estará subordinada a la cantidad, calidad y simultaneidad de los "ingredientes" a tratar y de los resultados a compartir.

Por eso me gustan tanto las personas que, sin dejar de ser adultas, se comportan a veces - conscientemente - como niños o jóvenes.  Maravillas de nuestra compleja esencia humana :-)

5 de septiembre de 2016

Personas felices

¿Ser feliz, o estar feliz?

Creo que no se puede "ser" feliz pero sí se puede "estar" feliz. Desde luego que no conozco a nadie que sea feliz siempre y en cualquier caso, pero conozco a muchas personas que saben estar felices en muchos momentos diferentes.

Generalmente, la capacidad de sentir felicidad en diversos momentos de la vida está directamente relacionada con el nivel de autoestima.  Es fácil de explicar:  si tengo un nivel adecuado de autoestima, puedo dedicarme a observar cuanto ocurre  en mi interior y a mi alrededor y captar así esos momentos que me generan felicidad.

Por el contrario, si mi nivel de autoestima es bajo, tengo predisposición a dedicar mi atención y mis recursos a cuidar de mí misma (sobre todo desde el aspecto de la defensa: que no me hieran, que no me juzguen, que no me lastimen, que no me tomen el pelo, que no me malinterpreten...).  Es decir, el eje de mi interés está en la autodefensa, así que inconscientemente estoy dando a los demás el poder de hacerme sentir mal.

(Si quieres puedes leer una historia muy bonita, Cada uno da lo que tiene en su corazón)

Podríamos, entonces, observar qué hacen las personas que están felices a menudo, porque sus comportamientos pueden guiarnos para adecuar los nuestros en todas las circunstancias en que sea posible.  Y digo adecuar, no copiar, porque cada persona y cada circunstancia son diferentes de las demás.

Veamos:  Por lo general, una persona que está feliz a menudo...

  1. Considera que su entorno familiar, social y laboral es bueno.  Dice cosas como "si tuviera que vivir de nuevo esta experiencia, hacer amistad con..., elegir a mi familia,...volvería a hacerlo igual o parecido".  En líneas generales, está satisfecha del trato que le ha dispensado la vida.
  2. Considera natural esforzarse y poner lo mejor de sí, y no cree en las casualidades. Está convencida de que todo eso bueno que tiene se lo ha ganado ella misma, al menos en gran parte (por su predisposición, sus aportaciones, su forma de relacionarse, su generosidad,  su nivel de implicación, etc.) .
  3. Disfruta de las cosas.  Es normal verla encantada mirando cómo se mueven las hojas de un árbol, enfrascada en un libro, animada charlando con un amigo, implicada en colaborar con una causa social, comprometida con diversas actividades y organizaciones.... Y también disfrutando de un trabajo bien hecho y de un logro profesional.
  4. Incluso "disfruta" de un tropezón o un vaivén de la vida: le busca el lado bueno y saca conclusiones para seguir aprendiendo.  Y generalmente lo hace aplicando el sentido del humor y desdramatizando la situación.
  5. Tiene una visión bastante imparcial de sus fortalezas y debilidades, y además no le avergüenza que los demás las descubran:  considera que si los demás las conocen será más fácil poner las fortalezas al servicio de los demás (por ejemplo, del equipo de trabajo) y pulir sus debilidades con la ayuda ajena.
  6. Suele ser cooperadora. De hecho, encuentra muchos momentos felices poniendo parte de sí en pos del logro de un objetivo ajeno o compartido con otros.
  7. Le gusta definirse metas para ir mejorando.  Pueden ser metas relacionadas con el autocuidado personal, el nivel cultural, la responsabilidad social, etc., etc., cualquiera de los planteamientos que se pueden contemplar desde la nAch.
  8. Se siente apreciada por las demás personas.  En general, tiene la sensación de que los demás le están devolviendo en forma de aprecio las aportaciones que ella realiza, desde una sonrisa en un momento difícil hasta una colaboración desinteresada con el hijo de un amigo.  Es decir, acostumbra a mirar a los demás de la forma positiva en que se mira a sí misma. Aplica el refrán "siembras lo que recoges".
  9. Está convencida de que las cosas que realiza y las aportaciones que ofrece son buenas para ella misma y para los demás.  Generalmente defiende la postura ganar - ganar. (Y cuando el interlocutor no responde como ella espera, considera que no se debe dramatizar y sí seguir adelante, con esa persona o con otras).
  10. Es consciente de sus principios éticos, procura aplicarlos tan a menudo como sea posible y se siente incómoda consigo misma cuando detecta alguna incoherencia en su comportamiento. (Esto enlaza con el punto 7).
En cualquier caso, entiende que en la vida todo es relativo y que las cosas pueden verse desde muy distintas perspectivas:  no dramatizar demasiado es una fórmula excelente para disfrutar de muchos momentos felices en la vida.

¿Quieres leer algo relacionado?  Quiero ser feliz

Te dejo también un  par de videos que espero te resulten inspiradores, ya sabes: depende de cómo se miren las cosas :-)









22 de agosto de 2016

Guardería para maridos y la F1

IKEA  Australia organizó un espacio lúdico pensado para los hombres que acompañaban a sus parejas a la tienda y lo bautizó como "guardería para hombres".


Entiendo que es un guiño a los pacientes hombres que acompañan a sus parejas por los interminables pasillos de las tiendas, y que es también una forma inteligente de hacerse publicidad.

De hecho, hay ideas francamente brillantes basadas en los comportamientos infantiles.  He aquí un ejemplo:




Yo voy  ahora a mirarlo desde otro ángulo. Entiendo que IKEA supone que algunos hombres acompañantes agradecen que se les coloque en una situación más propia de la edad infantil:  espacio acotado, juguetes diversos, una persona que le indica cuándo ha de terminar la sesión de juego...

Me ha llamado la atención el hecho de que asocie  jugar solo con la edad infantil.  Si no fuera así no se hablaría de "guardería" al referirse a ese espacio;  se podrían haber seleccionado otras palabras relacionadas con el placer, la especialización,  la oportunidad de relacionarse, de utilizar tecnología diseñada para el entretenimiento, etc., etc. 
Existen diversas empresas que, en el ámbito laboral, cuentan con un espacio "de juegos" destinado a todas las personas empleadas, que pueden utilizarlo libremente cuando sienten necesidad de relajarse, aislarse, tomar distancia del trabajo que están realizando, relacionarse con los compañeros...  En ningún caso he visto que ese espacio se relacione con la infancia.

Generalmente se suele mencionar que favorece la creatividad y el bienestar de las personas, circunstancias que después tienen repercusiones directas y positivas en los resultados del trabajo.
Estoy más de acuerdo con esta forma de ver el juego.  Es verdad que jugar es una actividad propia de la infancia, pero no solo de la infancia.  De hecho, las personas adultas que juegan suelen ser más felices, hacen más felices a las demás personas, estimulan su creatividad, tienen menos enfermedades, son más proactivas, tienen más facilidad para aprender y cuentan con otras muchas ventajas que sería prolijo enumerar.
Por eso me gustan las empresas que saben estimular el juego entre sus empleados y que miden los resultados que éstos obtienen, más que  las horas que están aparentemente dedicados al trabajo.  Por lo general, se trata de empresas de éxito y de empleados satisfechos
La primera vez que tuve acceso a una empresa así (en los noventa, hace, ay, mucho tiempo) fue en Offenbach, Alemania. Junto con  Karsten Trebech visité Löhr & Bromkamp, planta del grupo GKN Driverline. En aquella época se dedicaban a fabricar ejes para coches, habían recibido múltiples premios internacionales y proclamaban que su filosofía básica era hacer a los empleados orgullosos de su rendimiento, partiendo de la idea de que las personas son más flexibles que las máquinas y por tanto conviene centrarse en las personas.
En este contexto - además de otras muchas cosas que no vienen al caso - los operarios de la planta tenían a gala reducir los tiempos en cambios de máquinas, manualmente, simulando los cambios de neumáticos en  las carreras de F1.
Es decir, las empresas que favorecen planteamientos lúdicos son exitosas. ¿Estás de acuerdo?

8 de agosto de 2016

La lentitud y la técnica del sándwich

Supongamos que te identificas con la conejita:  seguro que te has visto en una situación así en más de una oportunidad:



En función de tu propio ritmo vital estarás más o menos a gusto hablando con una persona lenta.  He visto a personas escuchar atenta y respetuosamente, y también a otras interrumpiendo, marchándose, atropellando al interlocutor, acabándole las frases, consultando el móvil mientras el interlocutor acaba la frase... un montón de reacciones distintas.

¿Cuál es la buena reacción? 

No existe una respuesta adecuada a esa pregunta.  Depende del punto de vista desde el que se mire. ¿Qué vamos a priorizar? El respeto, el autocontrol, la consolidación de la relación, la empatía, la agenda, mis necesidades del momento... o muchas otras variables que no vamos a enumerar.

En líneas generales, podemos decidirnos por una de estas dos posibilidades:

Deseo mantener relaciones con esa persona, ahora y a medio plazo.  Muy bien,  relajémonos; vamos a practicar el autocontrol, la paciencia y la escucha activa.  Está claro que hemos de tener cierta práctica previa, pero en este momento en concreto conviene utilizar las habilidades conseguidas.  En esencia, se trata de esforzarnos para que la persona en cuestión se sienta escuchada y reconocida como persona, con su ritmo y sus peculiaridades.


Esta postura tiene la ventaja de que conseguiremos establecer una buena relación, cosa que nuestro interlocutor no suele conseguir con frecuencia.  Es de suponer, pues, que apreciará nuestro comportamiento y actuará en consecuencia.

No tengo especial interés en mantener relaciones con esa persona a medio plazo.  En ese caso vamos a sopesar cuál es el mínimo esfuerzo que he de hacer para no molestar a mi interlocutor y a la vez no dedicarle más tiempo del estrictamente necesario.


Ésta es la postura más delicada, porque cuánto esfuerzo es adecuado dedicar en estas ocasiones es algo subjetivo:  no depende únicamente de mis intenciones respecto a la relación con esa persona;  entran en juego  - consciente o inconscientemente -  aspectos como:

  • mis principios éticos, 
  • mis modales sociales, 
  • mi generosidad hacia mis semejantes, 
  • la importancia que concedo al qué dirán,
  • lo bien o mal que me haya caído esa persona;
  • etc.   

En este caso, normalmente funciona muy bien la "técnica del sándwich",  pan - contenido principal - pan; es decir, un mensaje estructurado en tres trozos: a) una frase cortés, b) mi mensaje para cortar la conversación  c) una frase cortés.  

Si la conejita del vídeo hubiera utilizado esta técnica, posiblemente hubiera dicho algo como: "Aprecio mucho el conocimiento que tienes para obtener información valiosa; lo que ocurre es que en este momento estoy resolviendo una urgencia policial y tengo que salir de aquí ahora mismo; ¿verdad que me darás esa info lo más rápido que puedas? Confío en tu competencia para hacerte cargo de mi situación".

Realmente no tenemos nunca la certeza de que esta técnica (u otra cualquiera) vaya a funcionar, puesto que las personas gestionamos tantas variables simultáneamente que es imposible adelantarse a las reacciones del interlocutor.  Pero, en líneas generales, la reacción suele ser favorable si nuestra argumentación se basa en el respeto y la asertividad.

En cualquier caso, y si no conseguimos nuestros propósitos de acortar la situación, siempre nos queda el recurso de hacer como los perezosos de Costa Rica:



Quién sabe, quizás nos hayamos encontrado en una situación así para que tengamos la oportunidad de apreciar la vida a su ritmo natural, desposeída de esas prisas que nos corroen las entrañas...

¿Qué haces tú cuando te ves en una situación parecida a la de la conejita?

1 de agosto de 2016

Psicología Positiva y Ética: Ejercicios para el bienestar (y V)

Continuamos con los artículos basados en el modelo PERMA;  ahora vamos a presentarte los ejercicios de la A.   (Éste es otro post "a cuatro manos" con Maite Sánchez-Mora, @Maite_San). Por si quieres ver el enfoque general de estos artículos, te dejamos el artículo correspondiente aquí.

Permítenos recordarte también que:

Psicología Positiva y Ética es una combinación que favorece el bienestar;
El bienestar individual favorece el bienestar de la organización;
El bienestar de la organización favorece una espiral virtuosa de abundancia para la persona, la organización en la que trabaja y la sociedad en general.

Hoy acabamos la serie de artículos sobre PERMA. Esperamos que te hayan resultado útiles y nos encantará que contactes con nosotras si deseas comentarnos algo :-)

Ejercicios de la A (Achievement o Logro)


¿Qué haces para que tu equipo tenga metas claras?

¿Cómo te aseguras de que esas metas de tu equipo no perjudiquen a nadie?

¿Qué opinas del refrán “Siembra y recogerás"?

¿Qué valor das a la buena suerte vs al esfuerzo para conseguir el objetivo?

¿Cómo te aseguras de que tus esfuerzos sean ecológicos?

¿De 0 a 10, cuánto confías en ti?

En caso de que desees mejorar esa puntuación, ¿hasta qué punto tienes en cuenta las interrelaciones con  tu equipo para mejorar tu autoconfianza?

¿Te planteas a veces mejorar tu autoconfianza trabajando para el bienestar ajeno en vez de trabajar para tu propio bienestar?

¿Qué importancia tiene para ti alcanzar el objetivo que te has propuesto?

Cuando priorizas tus objetivos utilizas diversos parámetros, ¿qué lugar ocupan en la lista de parámetros los criterios éticos?

¿Cuánto te motiva que lograr un objetivo sea para rivalizar con otro profesional?

¿Cómo entiendes el concepto "rivalidad"? (Podría ser un continuo desde "a muerte" hasta "rivalizar sí pero sin dañar")


-------

Por si quieres  repasar lo hecho hasta ahora:

1. Presentación del enfoque Psicología Positiva más Etica:  Una espiral virtuosa generadora de abundancia.

2. Ejercicios de "P", emociones positivas y ética: Psicología Positiva y Ética: Tabla de ejercicios para el bienestar I.

3. Hablemos de "E" (engagement, compromiso, implicación) y Ética: Hoy puede ser un gran día y mañana también.

4. Ejercicios de "E" (engagement, compromiso, implicación):  Psicología Positiva y Ética: Tabla de ejercicios para el bienestar (II)

5. Hablando de "R", Relaciones Positivas:  Psicología Positiva y Ética: Relaciones Positivas.

6. Psicología Positiva y Ética:  Tabla de Ejercicios para el bienestar (III).

7. Psicología Positiva y Ética: Meaning, Significado o Propósito

8. Psicología Positiva y Ética:  Ejericicios sobre M,  Meaning o Significado
 
9. Psicología Positiva y Ética: Achievement o Logro

Esperamos que te encuentres cómod@ en esta nueva etapa de mejora personal continuada.

¡Y no te olvides de celebrar los logros!