12 de abril de 2020

Es que no aprendemos

Durante mucho tiempo la UE ha estado batallando por difundir e implantar los ODS porque se ha considerado que es un  gran logro el acuerdo internacional para que la sociedad avance con criterios correspondientes al siglo XXI. Los 17 están interrelacionados, pero a efectos de este artículo vamos a fijarnos en los números 6 (agua limpia y saneamiento), 7 (energía asequible y no contaminante), 13 (acción por el clima), 14 (vida submarina) y 15 (vida de ecosistemas  terrestres), porque son los que hacen incidencia directa en la salud del planeta.

Después de muchos esfuerzos - no solo económicos -los ciudadanos somos cada vez más conscientes y los gobiernos van poco a poco legislando en consonancia, con el foco puesto en el año 2030.

En el Informe de 2018 sobre avances conseguidos se concluye que "los conflictos y los efectos del cambio climático fueron los principales factores que contribuyeron al crecimiento del número de personas que se enfrentan al hambre y al desplazamiento forzoso, además de limitar el progreso hacia el acceso universal a los servicios básicos relacionados con el agua y el saneamiento".

Ahora en 2020 el coronavirus ha trastocado los planes de gobiernos, empresas y ciudadanos. Respecto a los ODS,  puedes ver un resumen de los  efectos del virus aquí.  De este informe destaco un párrafo:  "Ahora más que nunca, el mensaje que queremos trasladar al sector empresarial es que los ODS abren un gran abanico de oportunidades económicas que podrían ser la puerta de salida de la crisis económica en la que nos estamos sumergiendo".

Bien está que el sector empresarial comience a replantearse su modus operandi, estregias y objetivos, porque en la sociedad actual no se puede hacer nada sin dinero y las empresas son las organizaciones cuya actividad genera dinero.

Y estaría aún mejor si - no solo las empresas, sino la sociedad en su conjunto - diéramos un paso más para no poner el dinero en el centro.  Como muy bien dice Ai Weiwei, emprendemos proyectos solo cuando nos traen beneficios, olvidándonos de los principios.

A título de ejemplo, mira lo que he leído recientemente en un diario de tirada nacional:  






 El límite de 95  g/km de media en las gamas de cada fabricante, con sus multas millonarias si no se cumple, será difícil de exigir ante otras prioridades tan imprescindibles como la liquidez y la reactivación del mercado.

Una vez más, el dinero en el centro.  Es cierto que la tremenda crisis que tenemos a las puertas generará pobreza y desamparo en millones de personas, algo inasumible si se tiene un mínimo de sensibilidad.  Pero estamos, una vez más, en el más de lo mismo. Y a pesar de que nunca ha sido una solución sino un parche, insistimos una y otra vez en aplicar la fórmula.

De forma que estamos en un círculo vicioso:  si no priorizamos lo económico muchas personas morirán a corto plazo. Si priorizamos lo económico (a corto y a largo plazo) la naturaleza morirá, y con ella la especie humana.  Recordemos que los ODS relativos a la naturaleza son la base para que los demás se puedan conseguir.

Yo no sé cómo se puede romper este círculo vicioso, pero al menos podríamos probar alguna fórmula al alcance de cualquier persona que piense un poco:

  • Estimular a  nuestra comunidad científica  para que se centre en resolver este problema entre todos, independientemente de las disciplinas de cada uno;
  • Presionar a los gobiernos para que escuchen a los científicos y legislen en consecuencia;
  • Presionar a la ciudadanía para que rediseñe su estilo de vida a fin de consumir únicamente lo imprescindible;
  • Exigir a científicos, gobiernos y ciudadanía que velen porque no se queden atrás tantos millones de personas desfavorecidas.
 Si se te ocurre alguna otra fórmula estaré encantada de escucharte. Y si te gusta esta te agradecería difusión, porque ya sabes que un grano no hace granero pero ayuda al compañero.

En cualquier caso, gracias por haber llegado hasta aquí 🌏

Para finalizar, te dejo una profunda reflexión de José Múgica muy adecuada para este tema y otra de Eduald Carbonell que, con una óptica distinta, pone el dedo en la llaga.

14 de marzo de 2020

Durmiendo con mi maleta

Divertimento: guía práctica de Greenwashing para el sector hotelero.

El sector turístico, que como todos sabemos supone el 15% del  PIB español, busca constantemente cómo conseguir la atención de los viajeros para afianzar e incrementar su negocio.  Y eso se puede conseguir de muchas formas, una de las cuales es aplicando creatividad.

Conozco muchísimas buenas prácticas que suelen ser producto de muchos años de buen trabajo, con objetivos claramente definidos y evaluación adecuada de los resultados;  pero en este momento me voy a centrar en las prácticas de un céntrico hotel madrileño, cuya creatividad se merece este artículo como mínimo. No te revelo su nombre porque ya he escrito en Tripadvisor  mi opinión "formal", y la intención ahora es echar un vistazo humorístico a la realidad que te puedes encontrar cuando te alojas en un hotel desconocido para ti.

Lo elegí porque su publicidad me pareció que se refería a un negocio sensibilizado con el medio ambiente.  Las pistas que tenía eran:

  • amenities ecológicos;
  • materiales de construcción reciclados y biodegradables;
  • reciclaje de desperdicios,
  • plantación de árboles,
  • cambian las toallas cada tres días;
  • alquiler de patines ecológicos.

La habitación que me destinaron tenía las siguientes características:

  • la pieza destinada a inodoro era tan minúscula que, a pesar de que soy bajita, estaba a punto de golpearme la cabeza con la pared al menor movimiento;

  • el "no armario"  (una especie de burra colgada en la pared con unas pocas perchas) estaba tan alto que me resultaba completamente imposible utilizarlo, por lo que las prendas tuvieron que quedarse en la maleta. Pregunta tonta: ¿cómo hacen los clientes bajos para acceder a las perchas y los clientes altos para utilizar el inodoro sin percances?

  • El lavamanos era una pieza independiente instalada en la misma habitación, dotado de una minúscula repisa en la que no cabía siquiera el minineceser que utilizo en viajes cortos. Pregunta tonta: ¿en qué se mejora el cuidado del medio ambiente dificultando el aseo de los clientes?

  • Amenities inexistentes.  Una vez en la habitación, cuando ya te has puesto el pijama, vas a hacer tus abluciones y estás casi a punto de irte a la cama, descubres un letrero donde te explican que puedes pedirlas en recepción.  Preguntas tontas: ¿Tan difícil resulta informar al viajero en recepción, antes de que se instale en su habitación? ¿Un vaso para poder recoger agua para lavarse los dientes es una amenity? ¿Es más  ecológico dejar correr el agua al lavarse los dientes?

  • La ducha "ártica": agua helada durante un laaaaaargo rato, no sé cuánto tuve que esperar para que comenzara a caer templada. Pregunta tonta: ¿qué es más ecológico, congelar al cliente o invitarle a derrochar litros y litros de agua hasta que consiga una temperatura aceptable?

  • Aire acondicionado imposible de apagar, supongo que debería de estar programado para que su runrún acompañara el sueño del viajero durante toda la noche.  Y además tenía otra ventaja añadida: disminuía la desagradable sensación de fresquito que se colaba por el balcón. Pregunta tonta: ¿Es más ecológico dejar en marcha el aire acondicionado toda la noche que sellar bien las puertas del balcón?

  • Y ahora lo mejor de todo:   no había ningún mueble destinado a colocar la maleta y, dadas las dimensiones de la habitación, resultaba totalmente imposible dejarla abierta en el suelo (cosa por otra parte imprescindible si no se puede usar el "no armario"). Pregunta tonta: ¿cómo acceder al contenido de la maleta sin tener ningún sitio para colocar la maleta?  Esta pregunta sí puedo respondértela:  colocándola abierta encima de la cama.

 La verdad es que la experiencia de tener como compañera de lecho a una maleta me resultó muy curiosa.  Una buena compañera, la verdad: no roncaba, no tiraba del edredón hacia sí, no ocupaba más sitio del que yo le había asignado, no pegaba codazos, no soñaba en voz alta, me permitía investigar en su intimidad sin ninguna queja por su parte...  

Y esa novedad me mantuvo un rato despierta, mientras me rondaban por la cabeza preguntas juguetonas del tipo ¿por qué he de comprar los servicios de un hotel que no me permite colgar la ropa, moverme en el espacio de aseo, colocar mi neceser, disponer de un triste vaso,  apagar el aire acondicionado, disponer para mí de la totalidad de la cama...?

¡Aaaaah! me contestó un duencedillo travieso: porque además de todas esas ventajas  medioambientales que has citado todavía no has  resaltado las dos principales:
  •  Si accedes a que no limpien tu habitación durante tres días colaboran en la plantación de árboles. Preguntas tontas: ¿durante esos tres días qué hacen las kellys, les pagan por no trabajar, las despiden, contratan menos personal del necesario en función del número de habitaciones?  ¿Seguro que colaboran plantando árboles?
  •  Las toallas solo se cambian cada tres días.  Preguntas tontas: ¿las cambian los días que contratan a las kellys? ¿Hay algún cliente que aguante tres días en habitaciones así?

 Conozco bastantes hoteles, de diferentes categorías, españoles y extranjeros, pero éste me ha brindado una nueva experiencia.  Creo que se han equivocado con la publicidad: ¿qué tal algo como "ven a probar lo que no has probado nunca, una nueva forma de dormir con compañía insospechada; seguro que quedarás muy sorprendido"? 😈.

19 de febrero de 2020

Cooperación intergeneracional

Ilustración de Elena Val (@elena_val_dibujos)
 El yo doy - tú recibes no consigue tan buenos resultados a medio plazo como el yo doy y recibo - tú das y recibes. ¿Qué planteamiento prefieres?

Los profundos cambios demográficos que está experimentando la sociedad española requieren un mayor énfasis en aspectos relativos a la equidad intergeneracional". Es la opinión del Banco de España reflejada en su Encuesta Financiera de las Familias.  Los datos que he encontrado son de 2017, pero lamentablemente no ha cambiado demasiado la situación.

Desde un punto de vista meramente económico sobresalen cuatro variables importantes que están perjudicando sobremanera a las personas jóvenes:

Trabajo:  una parte muy importante de los trabajos precarios son cubiertos por personas jóvenes;  ello significa que tienen todavía libertad para seguir estudiando u organizándose la vida de otras formas puesto que disponen de más tiempo libre que con un trabajo "normal", pero en contrapartida los salarios bajos coartan sus posibilidades de emanciparse y de tomar decisiones estratégicas sobre su propia vida a medio plazo;

Alquiler: El precio de los alquileres está fuera del alcance de las personas jóvenes por la sencilla razón de que sus salarios - cuando los tienen -  no les permiten salir de la casa familiar, lo que a su vez prolonga indebidamente la etapa de dependencia de los progenitores con los consiguientes efectos en la autoestima de los jóvenes;

Financiación: es evidente que el modelo financiero vigente no facilita financiación a personas que no puedan asegurar el cumplimiento de las condiciones de devolución, lo que supone que muchísimas personas jóvenes ven cerrada esta puerta para conseguir emanciparse y ser dueños de su propia vida.  Es cierto que exisen otras posibilidades utilizadas generalmente por los emprendedores (crowdfunding, micromecenazgo, business angels, etc., pero no todo el mundo puede / quiere ser emprendedor; ¿qué alternativas tiene la gran mayoría?

Ahorro:  Obviamente, sin ingresos o con ingresos escasos e irregulares no es posible ahorrar. El dinero ahorrado es un gran colchón de seguridad para situaciones de necesidad en cualquier época de la vida, también en la juventud. De modo que los jóvenes excluídos del mercado laboral "seguro" tampoco tienen esta palanca para diseñar su vida.

Si los jóvenes tienen dificultades para acceder al trabajo, el alquiler, la financiación y el ahorro, ¿qué salidas tienen a su alcance?  Son solo aspectos económicos de la situación que viven, pero desafortunadamente la economía tiene un peso capital en la sociedad en que nos movemos.

De modo que la alternativa que les queda a las personas jóvenes es permanecer en casa de los padres, o en el mejor de los casos acudir a ella en demanda de servicios como el táper, el lavado de la ropa, almacenamiento de enseres, ...  De una u otra forma, siguen dependiendo del apoyo familiar.

Una vez más, se demuestra que los vínculos emocionales son más fuertes que las dificultades que pueda presentar la sociedad. Como los elefantes, bonobos y delfines,  prestamos ayuda a las crías hasta que puedan ser autosuficientes.  Me encanta contemplar estos comportamientos altruistas propios de mamíferos evolucionados, porque demuestran lo importantes que son para asegurar la conservación de la especie.

En cambio, no tengo noticia de que los mamíferos citados, cuando han superado la etapa de dependencia, ofrezcan a sus mayores atenciones diversas en un marco win - win, o que cooperen con los adultos mientras reciben atención por parte de éstos. Puedo estar equivocada, pero creo que el intercambio intergeneracional es típicamente humano.


Ilustración de Mònica Ramoneda (@monicaramoneda)

Lo que sí se ha observado en el mundo animal es repartirse el trabajo y las responsabilidades en función de los perfiles de cada etapa vital;  por ejemplo, en el mundo de las medusas 'Nanomia bijuga', las jóvenes hacen avanzar al grupo y las adultas se responsabilizan de llevarlo al fondo en caso de peligro. (Puedes ver Biomimética: medusas como equipos de trabajo intergeneracionales).

 Las personas tenemos la posibilidad de ir más allá de la especialización en función de la edad:  somos capaces de responsabilizarnos de conseguir una vida plena independientemente de la edad de cada una de las personas del enclave familiar.

Quizás sea el momento de  replantearse el tipo de cooperación intergeneracional que se está produciendo en estos momentos:  a grandes rasgos, las personas mayores atienden de forma generosa y desinteresada las necesidades de las jóvenes sin esperar  nada especial a cambio.  En otras palabras, nos parece natural que los ascendientes carguen con todas las responsabilidades  hasta que los vástagos sean autosuficientes... y se alejen de la esfera familiar.

Este enfoque se asienta en el estilo de educació actual, basado en la sobreprotección.  En los tiempos en que los recursos económicos eran escasos resultaba normal que cada miembro de la familia aportara cuanto pudiera en función de su perfil: por ejemplo, era muy normal que los hermanos mayores se responsabilizaran de llevar al colegio a los más pequeños, los chicos ayudaran al padre en el taller o el campo y las chicas a la madre en las tareas domésticos (ay, esos sesgos de género  👫), los abuelos dieran de merendar a los  nietos y los entretuvieran mientras los padres seguían trabajando...   Incluso los niños pequeños tenían asignadas diferentes tareas, como dar de comer a las gallinas, poner la mesa o ir a comprar el pan.

En la actualidad esos planteamientos han quedado desfasados porque, en general, los padres tienen capacidad para atender las necesidades de la familia y eso les permite exonerar a los demás miembros de las responsabilidades antaño habituales.  Lo cual es magnífico si no se olvida que es bueno para las personas jóvenes tener oportunidad desde la más tierna infancia de esforzarse, cooperar, descubrir y ser proactivos (Puedes ver Valores, infancia y sociedad)

Si se enfocan así las relaciones en el seno de la  familia, las personas jóvenes que están todavía dependiendo económicamente de los padres ya tienen interiorizada la postura yo doy y recibo - tú das y recibes, en vez de limitarse a recibir. ¿Qué tal si, además de buscar trabajo, asumen alguna de las tareas domésticas, enseñan a sus mayores a navegar por las redes, a utilizar una hoja de cálculo para control de gastos, a pintar / tocar un instrumento / practicar algún arte que ellos conocen, a viajar de forma responsable como hacen los propios jóvenes, a.... ? Seguro que tú puedes alargar mucho más la lista.

 La postura yo doy y recibo - tú das y recibes admite aplicaciones en los contextos más variados, y en todos ellos consigue crear un clima que genera mayores cotas de autoestima, mayor capacidad de empatizar, mayores niveles de creatividad y mayores aportaciones al bien común. Y seguro que a todos nos encantaría que nuestra juventud dispusiera de tales tesoros para enfrentarse a esa vida incierta que le espera en los inciertos años de este siglo, ¿verdad?


Dibujo de Edgar  Bic Art

Enlaces relacionados:

Venecia y el mentoring
Los trabajadores del futuro 
Menos trabajo, más calidad de vida
Orfandad y empresa en el siglo XXI 
Es hora de parar 
Baja intensidad laboral 

7 de enero de 2020

Comprometidos con el trabajo

Baba Sule, una persona ejemplar
Hay personas que, independientemente del lugar que ocupen en la sociedad, son capaces de vivir de acuerdo con sus valores y ser así un ejemplo para todos nosotros.


Baba Sule,  un futbolista excampeón del mundo que ahora trabaja como utilero del Fuenlabrada, es conocido - entre otras cosas -  por dejar los vestuarios de los campos que visita en perfecto orden de revista.  Recientemente sus adversarios alabaron su trabajo a través de Twitter, a lo que respondió: Aunque no te guste lo que hagas, da siempre lo mejor de ti.

Una frase admirable porque responde exactamente a la forma que tiene de trabajar, no se trata en absoluto de un latiguillo.  Por lo visto, Baba está de acuerdo con Tolstói cuando afirmaba que el secreto  de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace.

Está además en consonancia con la idea que tiene acerca de cómo encarar las dificultades de la vida:  "eso  [las dificultades] es parte de la vida, las cosas hay que tomarlas con humor, porque si empiezas a pensarlo no te va a dejar vivir". 

Si quieres ver qué dice, cómo lo dice y qué piensan de él los compañeros puedes pinchar aquí.

Encontrar una persona con esa visión de la vida resulta muy esperanzador después de haber leído el informe Engagement and de Global Workplace   (Gracias,  M. Victoria S. Nadal):  En España, solo el 7% de los empleados están comprometidos con su trabajo y ocupamos el puesto 15º de 17 países participantes.  En el siguiente gráfico se pueden ver las preguntas formuladas y los resultados obtenidos: 

Engagement and Global Workplace de Steelcase, pág. 177
 Compromiso y sentido del humor con claves para que las personas podamos conseguir una vida mejor y, por tanto, conseguir también que eso se refleje en la vida profesional.  

De hecho, las organizaciones invierten muchos recursos para conseguir el compromiso de los empleados.  Es una buena idea, y también sería adecuado favorecer todo tipo de iniciativas que tengan relación con ayudar a que las personas consigan por sí mismas adecuados niveles personales de compromiso y de sentido del humor. 

Santiago Vázquez mantiene que es necesario ser feliz en el trabajo para ser feliz en la vida, y   Koldo Saratxaga explica que, si se quiere lograr un proyecto compartido, es necesario que las personas se ilusionen, se comprometan y se consideren dueñas del éxito.  Personas que, como Baba, consideran imprescindible hacer bien el trabajo independientemente de lo que pueda agradar.

Respecto al sentido del humor,  Begoña Carbelo  y Jáuregui aseguran que el sentido del humor, como rasgo de la personalidad, es una de las principales fortalezas del ser humano.  De hecho, el humor implica superación, es aceptación y ternura y es también una actitud de coherencia.

El humor, además,  fortalece el autoconcepto y la autoestima y ayuda en el proceso de aprendizaje, hasta el punto que humor y aprendizaje están unidos por naturaleza.  

Claro que todos estos planteamientos se han de aterrizar en el día a día, no basta con generalidades más o menos teóricas.  Y la mejor forma de aterrizarlos es conseguir que las personas incorporemos rutinas buenas, de las que poco a poco nos llevan a ser mejores personas: bueno para nosotros y para los demás. 


Por eso,  Alasdair MacIntyre proponer trabajar en la ética de los hábitos, las virtudes y el conocimiento de la forma en que la persona alcanza una vida buena en la que encuentren plenitud todos los aspectos de la vida humana.

Podemos adelantarnos a las propuestas que nos hagan en las organizaciones para las que trabajamos, porque ¿quién va a cuidar de mí mejor que yo mism@? Seguro que somos capaces de diseñarnos una buena rutina para ir incorporando paulatinamente esos preciosos valores.

Y casi seguro también que estarás de acuerdo en cómo resumiría Nietzsche una reflexión como la de este artículo:





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Peter Higgs y las personas 
La felicidad como indicador del rendimiento profesional
Actitud y coraje
Compromiso + ética + humor
Valores, ética y genética 
La satisfacción vital tiene 4 aliados: agradecer, aceptarse, decidir y abrazar

12 de octubre de 2019

Mantén sano tu cerebro con Mozart


Siempre me ha gustado la música clásica, e incluso me diplomé en el método Tomatis porque me pareció una muy buena forma de mejorar la capacidad cerebral y disfrutar a la vez.

Me gusta especialmente Mozart, hasta el punto de que tengo sus obras completas y utilizo su maravillosa música tanto en el ámbito personal (para relajarme, para abstraerme,  para sentir la grata sensación de disfrutar de la vida, para dormirme con una sonrisa…) como en el profesional (para cohesionar equipos, para visualizar metas, para estimular la creatividad, para simular situaciones de trabajo, etc., etc.).

También extraigo de su vida diferentes ejemplos (perseverancia, resiliencia, capacidad de disfrutar con el trabajo, conjunción espíritu lúdico + rigurosidad, etc., etc. ).

Y ahora encuentro este magnífico estudio finlandés divulgado por Julio Rodríguez,  donde se demuestra que escuchar música clásica  mejora la actividad de los genes implicados en la secreción y transporte de dopamina, la neurotransmisión sináptica, el aprendizaje y la memoria, y baja la expresión de genes que median la neurodegeneración.

Estoy feliz 😀.  Cuando los científicos consiguen demostrar algo que de una u otra forma ya sabíamos subimos un escalón en nuestra búsqueda de conocimiento.   Como explica mi profesor y amigo Itamar Rogovsky [comunicación personal],  cuando alguien conoce sus propios recursos empieza por saber lo que sabe y los recursos que no tiene, aunque también sabe que sabe cosas que no sabe que las sabe. (Es una de las bases de la Metanoia, conocimiento afectivo que no pasa por el raciocinio).

Así que ahora se puede asegurar con certidumbre científica que Mozart ayuda a mantener joven el cerebro.  Es una gran noticia que espero compartas, porque desde el punto de vista social a todos nos interesa convivir con personas sanas, capaces y conocedoras de sus puntos fuertes para ponerlos a su propio servicio y al de la sociedad.

Otro aspecto de este estudio que ha llamado mi atención es que varios de los genes regulados eran conocidos por ser responsables del aprendizaje de canciones y el canto en aves, sugiriendo un fondo común evolutivo entre especies en cuanto a la percepción de sonidos. 

Ya era algo conocido, en efecto, pero encuentro muy apropiada la mención en estos momentos en que vivimos inmersos en una sociedad antropocéntrica que favorece la idea de que las personas somos el centro del universo; por ejemplo, muchos de los desastres ambientales que estamos sufriendo son consecuencia del modelo de gestión corporativa vigente desde el siglo XIX, según el cual la naturaleza es solo una fuente de recursos al servicio del progreso económico.

Parece ser que ahora empezamos a darnos cuenta de que no somos más que uno de los muchos seres vivos que habitamos el planeta (con los que tenemos muchas cosas en común), lo cual es esperanzador porque si cambiamos de una visión antropocéntrica a esa nueva cosmovisión aún podemos revertir tanto desastre y asegurar la vida a las futuras generaciones humanas y no humanas.

En eso andamos  😏 ¿Te apuntas?

Aquí te dejo el  concierto de violín de W.A. Mozart Nr 3, G-major, K.216 que utilizaron en el estudio. Disfrútalo.



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Inteligencia musical y liderazgo de servicio
Cerebros conectados
Biomimética Organizacional, charla TED

18 de septiembre de 2019

La paz perfecta


Cierto rey prometió un gran premio al artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos lo intentaron.

El rey observó y admiró todas las obras, pero solamente hubo dos que en verdad le gustaron.

La primera mostraba un lago muy tranquilo, espejo perfecto donde se reflejaban las montañas circundantes. Sobre ellas se encontraba un cielo azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron esta pintura estuvieron de acuerdo en que reflejaba la paz perfecta.

La segunda también tenía montañas, pero  eran escabrosas. Sobre ellas había un cielo oscuro, del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Esta imagen no se revelaba para nada pacífica. Pero cuando el rey analizó el cuadro más cuidadosamente, observó que tras la cascada, en una grieta, crecía un delicado arbusto. En él había un nido y allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, un pajarito.

¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?

El rey escogió la segunda.


La paz —explicó— no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin dolor. Significa que, aun en medio de estas circunstancias, nuestro corazón puede permanecer en calma.

 Es más fácil decirlo que hacerlo, de acuerdo.  Pero con un poco de entrenamiento se puede conseguir cierto nivel de bienestar que, lógicamente, apacigua.

¿Qué técnicas sueles aplicar para poder permanecer en calma en medio de la tormenta?


Y, por si sientes curiosidad, te dejo aquí información sobre el vencejo de cascada