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| Imagen de Eva Reneses |
Estas tres extraordinarias personas son un buen ejemplo de que nuestra sociedad aún está a tiempo de cambiar el rumbo y no precipitarse en el desastre: personas comprometidas y generosas que ponen su saber al alcance de la ciudadanía para mejorar todo lo mejorable entre todos. En el Club Nuevo Mundo estamos, además de agradecidos, exultantes con esta compañía, que nos ayudará a que nuestra labor sea más fructífera y práctica.
Y como cualquier reflexión puede tener más de una lectura, aprovecho las aportaciones de Pedro Baños (en su libro El dominio mundial. Elementos del poder y claves geopolíticas) para buscar paralelismos con el mundo de la empresa. Así que vamos a partir de este gráfico:
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| Pedro Baños. El dominio mundial |
¿Cómo aplican las estrategias las empresas "del Pleistoceno?" (Que aún, ay, tenemos unas cuantas):
- Identifican el problema. Correcto, cualquier empresa que haya sido capaz de permanecer un cierto tiempo en el mercado ha conseguido identificar el problema, de la índole que sea y en el ámbito en que se encuentre: el equipo interno, el ecosistema de proveedores, el ecosistema de clientes, la ciudadanía, la naturaleza...
- Buscan la solución. Pura lógica, cualquier empresa que haya identificado un problema intenta solucionarlo con sus propios medios o acudiendo a otras alternativas (préstamos, compras, alianzas, despidos, deslocalizaciones, etc. etc.)
- Venden la solución a los extranjeros. En nuestro caso, "los extranjeros" son, como bien indica el origen de la palabra, "los extraños": en función de la cultura de la empresa, pueden considerarse "extraños" aquellos grupos que no se ven como parte integrante de la empresa; por ejemplo, los empleados (les pago y ya está, ¿qué más pueden querer?), los clientes (a ver cómo les coloco este producto /servicio al mayor precio posible), los proveedores (si quieren seguir teniéndome como cliente, ya saben que tienen que apretarse el cinturón), la Administración (ya nos roban suficiente, es normal que intente evadir impuestos), la naturaleza (¿qué importancia tiene un poco más de humo / extracción de materia prima / explotación animal / tala indiscriminada.... si total luego vuelve a funcionar todo?).
- Si aceptan la solución, se convierten en aliados. Entonces pasan a ser "mi plantilla", "mi cartera de clientes", "mi red de proveedores" "mi ayuntamiento / comunidad / país...", "mis fuentes de suministro". Es decir, se han elevado un grado, ahora tienen denominación propia. Y mientras estos "no extraños" con su propia denominación mantengan el statu quo, todo funciona de maravilla.
- Si la rechazan, caben dos opciones. Veamos en nuestro caso:
- Si son estúpidos, se les vuelve a explicar la solución, pero más despacio y más alto (son extranjeros) En el caso de la empresa, aparecen los procedimientos para los empleados (se hace así, a ver si te enteras), largas parrafadas estandarizadas para responder a quejas, preguntas y reclamaciones en el caso de los clientes (cuando ellos digan A, tú respondes 1; si dicen B, tú respondes 2), pliegos de condiciones para los proveedores, un departamento - propio o externo - de asesores jurídicos para poder responder a la Administración (hay varios criterios de interpretación de las normas jurídicas, busquemos el más favorable), incluso un comité de ética como respuesta a las quejas de ciudadanos defensores de la naturaleza (aplicamos la norma tal y cual, fíjate qué bien lo hacemos). Siempre hay un argumentario preparado para defender la solución escogida, solo hay que insistir porque, como es sabido, todos los demás son tontos.
- Si continúan rechazando la solución, son malvados. ¡Cuántos malvados ven las empresas "del Pleistoceno"!. Empleados desagradecidos a los que se ha estado manteniendo durante años, clientes que se van a la competencia a la menor oportunidad, proveedores que engañan en la calidad del producto o servicio, Administración que se saca de la manga decretos y más decretos, naturaleza que no se deja domeñar (o más bien no se dejan sus defensores)... todo un complot orquestado en contra de los intereses de la empresa. Traición por doquier.
- Si son malvados, ¡hay que bombardearlos! ¿Qué hacer ante tanta traición? Defenderse con todas las armas posibles, incluso con bombas. Sanciones y despidos a los empleados, persecución mediante call centers, correos, etc., invadiendo su espacio personal a los clientes, ajustes de precios y condiciones o ruptura de acuerdos con los proveedores (para reemplazarlos frecuentemente por otros de países en vías de desarrollo que se colocan en el punto 4), formar lobbies de presión ante la Administración y buscar puntos negros de los políticos en sus vidas privadas para chantajear, explotar al máximo los recursos de la naturaleza antes de que cambien las leyes mientras se utilizan las redes sociales en contra de los activistas... Todo un despliegue de inteligencia, tiempo y recursos para atacar a una pretendida realidad que se vive como malvada, exactamente.
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| Vieja hilando. Murillo, Museo del Padro. |
Esperemos que en un plazo razonable todas las empresas hayan hilado su copo. Y no olvidemos que los ciudadanos tenemos un arma mucho más potente que las bombas para cambiar la realidad: nuestra cartera. Comprando los productos / servicios de empresas éticas hacemos de catalizadores para alcanzar esa sociedad mejor que todos deseamos.
¿Contamos contigo?
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| http://citasyfrasesedita.blogspot.com/ |
























