16 de mayo de 2017

A la puerta de un jardín sin tapias

De cerdos voladores a hormigas, o cómo acompañar a la organización en su viaje hacia el éxito
A la puerta de un jardín sin tapias,
y sentado en una piedra de madera 
había un ciego leyendo
en un papel sin letras
a la luz de un candil apagado.
Y, a su alrededor,
una manada de cerdos
revoloteaba de flor en flor.

Esta curiosa composición, que mi padre me recitaba muy serio y que me hacía devanarme los sesos intentando comprender su significado, ha salido repentinamente de la trastienda de mi memoria para ejemplificar algo que  veo a menudo en diferentes organizaciones públicas y privadas:  este ciego y su entorno es una representación excelente del modelo de gestión que aún se aplica en muchas organizaciones de este siglo.  Veamos:

Un jardín sin tapias es el entorno en el que se mueve la organización. Por mucho que quienes la dirigen intenten poner puertas, esa organización está en contacto constante con otras realidades que la
envuelven:   la información  y el conocimiento que corren por las redes, las actividades de clientes y proveedores, las normativas que evolucionan, las tendencias del mercado, los movimientos de los ciudadanos, los vínculos de los empleados con multitud de personas ajenas a la organización... Todo ello en constante movimiento y evolución, penetrando por ósmosis en la organización que intenta colocar y defender sus puertas para conservar todo lo que hizo bien hasta la fecha y pretende que siga siendo igual de valioso que lo fue hasta el momento.

Incluso puede instalar una puerta blindada y con numerosas cerraduras de seguridad (por ejemplo, estableciendo estándaress internacionales en materia de compliance)... pero no se ha percatado de que se está quedando sin tapias:  los ladrillos de la tapia se han convertido en membranas celulares que permiten el trasiego de nutrientes y desechos para mantener la vida interna en constante interrelación con el medio. 

Una piedra de madera simboliza aquello vivo y valioso que la organización ha desechado para reemplazarlo por "adelantos" apreciados en el mercado actual:   pueden ser los valores corporativos reemplazados por el afán de lucro, desechar las energías renovables para reestablecer las más económicas / accesibles derivadas del petróleo,  una campaña de greenwashing en vez de las buenas prácticas anteriores que suponían un sobrecoste a corto,  desvincular empleados mayores para sustituirlos por jóvenes también más económicos a corto, o...

En cualquier caso, la organización se resiente a medio plazo porque su posicionamiento miope e irrespetuoso con su entorno le pasará factura en forma de clientes insatisfechos que "huyen" hacia propuestas que generen valor, empleados que buscan otras oportunidades profesionales en organizaciones mejor valoradas en el mercado, inversores que colocan su dinero en empresas con mejor reputación...


Había un ciego leyendo
representa muy bien al equipo de dirección de una organización que no es capaz de "leer" qué está ocurriendo:  su mirada es incapaz de percibir el complejo ecosistema en que está inserta la organización, ni los síntomas que van apareciendo aquí y allá en los diferentes subsistemas que la mantienen viva.  De forma que  a los empleados se les somete, a los proveedores se les constriñen las condiciones de aprovisionamiento,  a los clientes se les ofrecen respuestas estándar a quejas y reclamaciones, a las administraciones públicas se les escamotea información sensible... y de esta forma se tiene la ilusión de que todo sigue como acostumbraba.

 En un papel sin letras es una forma de representar la carencia de elementos estratégicos: no hay pautas a seguir, no existe un marco que contextualice las relaciones entre procesos, se echa en falta una guía que facilite la reflexión sobre el destino deseado por parte de la organización, no se ha establecido la forma de resaltar los logros conseguidos hasta la fecha, flaquea la memoria corporativa, la visión y misión está desdibujada o ignorada... y todo este conjunto de carencias provoca un vértigo similar al que siente un escritor ante el folio en blanco. ¿Qué decir, por dónde empezar, cómo ordenar, cómo transmitir...?  Ansiedad, impotencia, desinterés y otros sentimientos se potencian mutuamente provocando que las personas que trabajan en la organización se desvinculen emocionalmente (incluso físicamente si les es posible), lo que no garantiza precisamente para esta organización un buen posicionamiento en el mercado.

A la luz de un candil apagado.  Ante tanto desconcierto se puede acudir a alguien que brinde luz para poder percibir dónde se está en estos momentos y cuáles pueden ser las posibles salidas. Puede buscarse la ayuda de un auditor, un consultor, un conocido de prestigio, un antiguo directivo de la casa que tuvo éxito en su tiempo, hacer benchmarking...  Lo importante en esta fase es darse cuenta de que, igual que un candil encendido en la oscuridad, esta ayuda debe molestar momentáneamente a los ojos acostumbrados a la oscuridad.  Es muy corriente, al contrario, desechar el concurso de quienes resultan molestos y aceptar en cambio diagnósticos, resúmenes y recomendaciones de quienes ayudan a mantener la calma y apaciguar los temores.  Una postura cómoda en esos momentos pero demoledora para la organización a medio plazo, puesto que se condena a ser superada por los competidores y desaparecer del mercado.


A su alrededor, una manada de cerdos revoloteaba de flor en flor.  Un cerdo volando es una forma habitual de representar el anhelo de hacer realidad lo imposible. 

Sumergida en tantas dificultades y navegando en una barahúnda de sentimientos, frustraciones y esperanzas, la organización busca alivio trasladándose al mundo del como si: como si ya hubieran resuelto las dificultades, como si ya hubieran conseguido establecer vínculos consolidados con sus partícipes, como si ya estuvieran recogiendo los frutos de sus desvelos... 

Es una forma de tomar aire para poder seguir en el día a día, e incluso puede ser positivo si después se consigue que los cerdos voladores aterricen para metamorfosearse en hormigas u otros animales que nos explican cómo organizarse para conseguir éxitos duraderos y respetuosos con todos los elementos del entorno.  Después de todo, quizás no sean tan malos los cerdos voladores :-)
 
Así que esa curiosa historia paterna podría interpretarse como una receta para gestionar las organizaciones:

  • Conocer el entorno complejo y las interrelaciones que se generan;
  • no prescindir de lo valioso antiguo;
  • entender el ecosistema y cada una de sus partes;
  • definir bien objetivos y estrategias;
  • buscar ayuda;
  • dejar volar la imaginación y aterrizar.
¿Qué otros puntos incluirías en la receta? Te escucho.

26 de abril de 2017

La empresa como tribu

Existen muchas correlaciones entre una tribu, una nueva organización de convivencia y una empresa.

Ya comenté anteriormente, en una analogía sobre Atapuerca, que tenemos mucha experiencia acumulada como especie y que haríamos bien en aplicarla.  Estaba pensando en nosotros como animales sociales, habituados a vivir en tribus. 

Asociaba la tribu con la empresa, como organizaciones con características comunes.

Me ha inspirado la excelente entrada de Laura Rosillo sobre  "Senior Cohousing" y su alusión a mi gusto por la palabra "tribu", aunque en un contexto diferente.

Según Wikipedia, el término tribu aparece en la antiugua Roma, cuando se agremian varias bandas, o clanes, o conjunto de personas emparentadas diferentes entre sí, pero que tienen la necesidad de formar una comunidad y crear instituciones para que sea posible la convivencia entre las gentes que han decidido vivir juntas y unidas, conociendo las diferencias entre ellas y entre las tribus.

Es una buena definición, que se puede aplicar tanto a un pueblo "primitivo" como a una banda urbana.  Y, por supuesto, a una empresa.

La definición alude a conceptos importantes que hay que gestionar para conseguir el éxito:
Formar una comunidad conlleva toda una serie de planteamientos sobre quiénes, cuántos, cómo y cuándo se han de incorporar a la tribu, lo que supone que primero hay un "núcleo duro" que define estos  y otros conceptos y explicita las condiciones; También supone que dicho "núcleo duro" ha establecido  previamente cuáles son los objetivos de la futura tribu:  no es lo mismo formar una tribu para cazar leones que para recolectar frutos silvestres, convivir como vecino en una finca urbana que practicar cohousing, comercializar un producto multiusos que un postre local;

Ha elaborado un plan de convivencia que tod@s l@s nuev@s integrantes
han de conocer y respetar: la tribu se resiente si alguien olvida afilar las lanzas de caza o adiestrar a las criaturas para trepar a los árboles, pagar las cuotas de la comunidad o mantener aseados los espacios comunes, explicar bien las utilidades del producto o utilizar ingredientes de calidad. Desde una orden monástica hasta una pandilla de ñetas tienen sus códigos de comportamiento escrupulosamente diseñados, implementados y respetados por todos los miembros de la tribu.

Ha definido un sistema de "castigos" para garantizar la observación de los mínimos pactados: cuándo se quedará sin su porción de carne o fruta, tendrá una sanción económica, será relegada a una posición menos relevante, e incluso cuándo puede ser expulsada.

También se han definido los "premios" para quienes observen las reglas: desde una porción extra de comida hasta un mejor lugar en la cueva, desde un incentivo económico hasta un reconocimiento público.

Se especifica también cómo gestionar comportamientos o personas diferentes del grueso de la tribu, o hasta qué punto se pueden admitir visiones / aportaciones diferentes. 


Asimismo se ha definido qué hacer con las aportaciones de los nuevos miembros, estableciendo procedimientos  para incorporar las mejoras sugeridas: desde la modificación de un comportamiento determinado hasta la inclusión del nuevo miembro en los consejos de gobierno.




    Una vez más, diferentes parcelas del saber humano (antropología, psicología, paleontología, arquitectura, sociología, etc.) se entrocan y apoyan mutuamente para explicar este fenómeno que nos tiene subyugados desde siempre:  el ser humano y sus relaciones interpersonales.

    ¿Tienes 5 minutos más para leer algo relacionado? Pon un arqueólogo en tu empresa.

16 de abril de 2017

Confianza consciente

Mira lo que he encontrado en el desván: Espero que te guste :-)

Confía. No estoy hablando de "ir con el lirio en la mano", sino de confíar.  Si voy con el lirio en la mano estoy adoptando un comportamiento pasivo, iluso e inútil, incluso improcedente.  Fiarme de todo el mundo en todo lugar y en todo momento no parece muy inteligente, además de que quedo a merced de otras personas.

Estoy hablando de confiar como el gato de la fotografía:  tiene tanta confianza en su compañero perro que se permite dormir relajadamente sobre él.  

Si habéis tenido la suerte de contemplar alguna vez una escena así sabéis de qué estoy hablando:  el gato ha pasado horas y horas, días y días, estudiando todos los comportamientos del perro y después ha ido acercándose paulatinamente, milímetro a milímetro, hasta constatar que el perro no tenía ninguna intención de hacerle daño, antes al contrario.

Nosotros no somos gatos que tengamos que estudiar la situación con tanto detenimiento, pero sí "examinamos" a las personas que nos rodean con más o menos interés para llegar a nuestras conclusiones respecto a qué tipo de relación nos conviene establecer. La ventaja que tenemos respecto a los gatos es que nuestro cerebro más evolucionado (dicen) nos permite obtener mucha más información en menos tiempo y así no tardamos tanto en tomar una decisión.

Con más o menos tiempo, con más o menos precauciones, lo importante es que llega un momento en que conocemos al interlocutor lo suficiente como para arriesgarnos a situarnos ante él de forma inerme:  si quisiera, podría hacernos daño.  Ésta es la postura de confianza:  sé que podría dañarme, y sé que no lo hará. Cuando llego a esta conclusión me relajo, me muestro tal cual soy y estoy así en condiciones de establecer una relación cálida y próxima como los animales de la fotografía.

¿Y siempre tenemos que seguir este procedimiento ante una persona desconocida?  Afortunadamente no somos gatos:  no necesitamos comprobar el supuesto ante cada nuevo interlocutor.  Podemos hacer extrapolaciones e hipótesis, que luego comprobamos en la práctica.  Cuando tenemos éxito en un porcentaje elevado, la hipótesis pasa a creencia y nos dejamos llevar por ella.

Mis ensayos y errores me llevaron a una hipótesis ahora convertida en creencia:  las personas son "buena gente".  Siempre me puedo encontrar con una persona repleta de aviesas intenciones, como un gato puede encontrarse con un perro feroz;  pero el porcentaje de éxitos que me ha proporcionado esta postura me ha convencido de que merece la pena asumir ese pequeño riesgo:  lo que obtengo si acierto (casi seguro) es mucho más importante que lo que puedo perder si me equivoco.  Y muchísimos aciertos pesan infinitamente más que unos pocos errores.

Si el gato pudiera hacerse estas reflexiones seguro que acortaría el período de acercamiento:  estar calentito, cómodo, relajado y feliz merece la pena.

Exactamente igual que yo estoy con muchas de las personas de mi entorno.  Sé que podrían hacerme daño, y sé que no lo harán.  Confío.  Confía.

Obviamente, hay personas que lo dicen mejor que yo.  Por ejemplo, Rachel Botsman, coautora de "Lo que es mío es tuyo" y fundadora de Collaborative Consumption, conferenciante habitual de TED y distinguida por Time como autora de una de las 10 ideas que pueden cambiar el mundo, se centra en la confianza como nueva moneda de cuño y en la reputación como capital.

 Y de una forma más poética:   Mira qué video sobre Little, la Ardilla Despierta, colgado por Karen Álvarez:

video



Y finalmente una hipérbole para sonreir:


 

14 de abril de 2017

Leonardo da Vinci y los abreviadores

Leonardo,  precursor de la percepción cualitativa y holística que resulta esencial para comprender la complejidad y la belleza del mundo, consideraba que la complejidad de la naturaleza no podía reducirse a cifras y análisis mecánicos.

Reproduzco aquí un fragmento sobre Leonardo que publiqué en el artículo ¿Es así la empresa en la que trabajas? (y IV):

 En el siglo XV, Leonardo Da Vinci, el primer científico moderno, ya partía de una visión sistémica de la vida cuando decía que todo está interconectado y que lo importante no es la materia sino las relaciones. Y estaba tan convencido  que llamaba "abreviadores" a quienes dividen el mundo en partes o en bloques, a los reduccionistas de su tiempo.

Me gusta especialmente una reflexión suya en la que compara la Tierra con el cuerpo humano: el agua es la sangre, la carne es la tierra, los huesos son los estratos de las rocas, y hasta la subida y la bajada de las mareas se corresponde con el pulso del corazón.



En el siglo XXI, el enamorado de Da Vinci Fritjof Capra, - investigador y autor en el campo de la física de las partículas y la teoría sistémica -  dice de él que su auténtico valor está precisamente en apreciar el mundo como un ser vivo, y no como una máquina, y que la sabiduría está en la naturaleza.

Capra une sus propios y ricos conocimientos a los de Da Vinci y nos dice que hemos pasado de ver el mundo como una máquina a verlo como una compleja red;  no hay sustancia material ni bloques sólidos, esos son conceptos newtonianos.  Lo que tenemos es una red de relaciones entre procesos,  una interacción fundamental que ocurre constantemente a todos los niveles, hasta en los más elementales. (Una interesante entrevista a Capra aquí)


Traigo a colación estas ideas porque en la población de Sant Cugat del Vallés  se está talando el bosque de Volpelleres, situado en el casco urbano, para emplazar un instituto llamado - oh ironía - "Leonardo da Vinci".   En honor a la verdad, el instituto se elevará en la linde del bosque, no en su interior.  Pero para edificarlo y para dotarlo también de otros equipamientos, el ayuntamiento ha decidido talar numerosos árboles en esta primera fase. (Hay planificadas fases sucesivas con más equipamientos urbanos para los que necesariamente habrán de talar unos 10.000 m2  más de bosque).

A mayor abundamiento, este bosque está muy próximo a una autopista por la que los coches que
circulan generan tanto CO2 que el ayuntamiento ha solicitado se modere la velocidad del tránsito. De hecho, se ha instalado un ordenador que mide los niveles de contaminación a 200 metros del bosque talado.  Como dice Carlos Sánchez Pereyra, "I love my Smartcity".  Pura coherencia.

Ante las quejas de numerosos vecinos que tienen claro el papel crucial del bosque como ecosistema, la alcaldesa  Mercè Conesa ha respondido textualmente que "ya tenemos muchos árboles".


 La alcaldesa y su concejo dicen que se reparará el estropicio plantando otros árboles en otros lugares. Es algo tan sencillo como mover piedras, las quito de un lugar y las traslado a otro.  Como dice Marta Tafallalos seres vivos no se acaban en el límite de su cuerpo, sino que su identidad se desarrolla en complejas redes de interrelaciones.  Muy en línea con los descubrimientos del doctor en Biofísica Stefano Mancuso.

 Esta idea de que los árboles son "cosas" para utilizar según convenga hace tiempo que resulta evidente en el modelo de  gestión de este ayuntamiento, puedes ver también La doble cara de una ciudad inteligente ,  y  hay otros destrozos recientes en diversas vías urbanas.

Por favor, firma la petición de parar este desastre en  Change.org   . No importa si vives en Sant Cugat del Vallés, en Buenos Aires, en Ushuaia o en Tromsø, estamos hablando de salvar un ecosistema;  ya sabes, si matas una parte del sistema Tierra,  todo el sistema se resiente.  Seguro que entre todos podemos lograr que los abreviadores vayan ampliando su mirada hasta aceptar las evidencias científicas que se están trabajando en el siglo XXI. 

Desde la estela de Leonardo, todas las personas que queremos a la naturaleza agradecemos de antemano tu colaboración.


21 de marzo de 2017

Pon un arqueólogo en tu empresa

En esta sociedad tan interconectada, en la que cada vez es más necesario acudir a diversas disciplinas para comprender los fenómenos de todo género que estamos viviendo, vamos a echar un vistazo a una nueva reflexión sobre nuestra sociedad que puede ser perfectamente aplicable a lo que ocurre en el seno de una organización: 

Contra las elecciones: Cómo salvar la democracia, de David van Reybrouck, es  una reflexión novedosa, arriesgada y profunda que pone en duda la utilidad de las elecciones para asegurar la democracia.  Te dejo aquí una entrevista en Público (de ) y  otra en El País, (de Berna González Harbour), y te resultará muy fácil encontrar más información en las redes.

En esencia, plantea que el funcionamiento de un sistema democrático heredado del siglo XVIII no puede funcionar correctamente en el XXI.  En aquellos tiempos la información y la educación eran lentas, mientras que  ahora nos encontramos inmersos en un nuevo sistema democrático en el que -entre otras cosas - las redes sociales han ayudado a que información y educación sean rápidas, fáciles de conseguir y al alcance de casi toda la población.

En estas condiciones, los ciudadanos tienen acceso no solo a informarse y ponerse al día, sino a participar con su opinión en diferentes foros y a través de diferentes medios, independientemente del momento o lugar en que se encuentren.

van Reybrouck no solo está en contra del sistema de elecciones;  le molestan también los referendos porque considera que acostumbran a favorecer una votación emocional, y lo que hay que hacer es preguntar a la gente después de haberles dado tiempo y herramientas para pensar.

Atapuerca
Me gusta su postura.  Y me gusta que un arqueólogo haga este tipo de  reflexiones, porque  los arqueólogos están acostumbrados a trabajar con materiales milenarios, y por lo general eso les da una perspectiva temporal mucho más dilatada que la del resto de los profesionales.  Así que podemos pensar que este fenómeno lo está contemplando en toda su extensión, viendo cómo se ha ido desarrollando a lo largo de los años.

(Parece ser que no se ha desarrollado en absoluto y que estamos ante el típico fenómeno "más de lo mismo" que tanto  nos gusta a los humanos).

Por otro lado, todos hemos visto que cada vez es más frecuente que una organización solicite los servicios de profesionales de las más diversas disciplinas;  ya no es suficiente contar con los conocimientos de economistas, ingenieros, informáticos y otros que tradicionalmente trabajan para una organización.

Ante el incremento de la complejidad  en muchos de los ámbitos de nuestra sociedad, se hace preciso el concurso de conocimientos provenientes de la filosofía, la arquitectura, la neurología, la biología, la sociología, la pedagogía,la física, etc., etc., para abordar proyectos mediante equipos multidisciplinares que sean capaces de conseguir una visión expandida y llena de matices.  Hasta ahora parece ser la mejor forma de abarcar la realidad a gestionar.

Imagino que un arqueólogo que hable de democracia y de elecciones podría aportar una mirada distinta al modelo de comunicación implantado en una organización. De hecho existen multitud de organizaciones que se presentan diciendo que para ellas es capital mantener una comunicación óptima con todos sus partícipes, y utilizan para explicarlo términos como transparencia, respeto, escucha activa, diálogo...

No las estoy criticando.  De hecho, me parece muy bien que hagan eso, y ojalá cundiera el ejemplo de esas organizaciones que realmente lo hacen.

Con el apoyo de un arqueólogo como quien nos ocupa creo que se podría dar un paso más:  ya no se  trataría entonces de mejorar los canales o el estilo de la comunicación establecida entre la organización y sus partícipes:  más bien convendría replanteársela desde otro ángulo, haciendo un paralelismo con las votaciones en democracia.

Ahora, al igual que en la sociedad, los partícipes de una organización acceden al conocimiento y la educación de forma rápida y sencilla y están capacitados para hablar con la organización en pie de igualdad, por lo que los viejos planteamientos flaquearán cada vez con más frecuencia.

¿De verdad pueden seguir funcionando herramientas - al estilo de  las votaciones cada cuatro años - como una encuesta de clima, un focus group, una entrevista periódica, un ... en las que la organización diseña, implementa, recoge los datos, los interpreta y decide qué hacer?
    

Con las excepciones que queramos, las organizaciones están planteando la comunicación favoreciendo una votación emocional, puesto que raramente los votantes disponen de toda la información relevante y del tiempo necesario para analizarla y poder formarse criterio.

Para superar esa dificultad hay ya algunas organizaciones que están diseñando nuevas formas de hacer.  Buffer, por ejemplo, tiene un novedoso modelo de gestión basado en la confianza entre equipo, usuarios y clientes.  Buen comienzo.  Esperemos que esta y otras organizaciones con visión de futuro consulten con especialistas de diversas disciplinas para ir dibujando entre todos nuevas organizaciones más acordes con la sociedad del siglo XXI.


24 de febrero de 2017

Quiérete: Otium - Negotium

Otium:  tiempo estrictamente personal, dedicado a las emociones y al cuidado de sí.
Negotium:  los empeños civiles cotidianos, las cosas de la ciudad.

Cuando nuestros ancestros romanos utilizaban esta clasificación no podían concebir que miles de años después sus descendientes los mezclaran en un totum revolutum que, por otra parte, es un buen reflejo de los modelos de vida que priman en los albores de este siglo.

Entiendo que hay momentos en la vida en que no queda más remedio que primar el trabajo por encima de todo, en cuyo caso no cabe esta  reflexión. (Ya se sabe, primero comer y después filosofar).

En otras circunstancias menos acuciantes acostumbramos también a dar preferencia al trabajo sobre el ocio y / o mezclarlo automáticamente.  No me digas que no respondes llamadas telefónicas profesionales mientras comes, no miras los correos electrónicos mientras desayunas con la familia un fin de semana, no terminas un

documento a altas horas de la noche, no atiendes a un cliente mientras estás unos días de vacaciones, no consultas en las redes noticias sobre tu sector mientras esperas el tren, no estás siempre pendiente de tus clientes y / o tus jefes...

No me lo digas, porque es algo que veo constantemente (a no ser que seas un mirlo blanco, que también podría ser :-)

Los romanos no tenían un ritmo de vida tan endiablado como nosotros y podían, entre otras cosas, establecer sin problemas cuándo trabajaban y cuándo holgaban.  (Solo los de clase alta, naturalmente, pero nosotros tenemos actualmente  un nivel de vida medio muchísimo mejor que el de un romano de clase alta).

Reconozco que es muy difícil romper esa rutina tan incrustada de hacer mucho y hacerlo constantemente, porque vivimos en una sociedad competitiva y porque nos hemos acostumbrado a exigirnos mucho.  De hecho, conozco a muchas personas que son los peores enemigos de sí mismas:  siempre exigiéndose y buscándose quehaceres y responsabilidades, sin concederse un ratito para sí y malviviendo en compañía del agotamiento, el estrés, la ansiedad y el temor a no dar todo lo que supone que ha de dar a los demás.

Y ahora viene la pregunta del millón de euros: ¿me regalas un millón de euros?

Ya sé, ya sé, ni siquiera me conoces, o me conoces muy poco, o no te caigo bien, o tienes otras prioridades, o... pero la razón principal seguro que es que no tienes un millón de euros

 ¿Cómo vas a darme algo que no tienes?

Si estoy en lo cierto, no puedes dármelos porque no los tienes. Entonces, ¿cómo vas a dar lo mejor de ti en el trabajo si lo mejor de ti no lo tienes? No lo tienes al alcance, está sepultado bajo millones y millones de "debería", "tengo que", "he prometido que", "esperan que" y otros tantos latiguillos que gobiernan tu día a día. 

Te propongo que hagas una prueba:  concédete mañana 10 minutos de vaciones. Solo mañana, y solo 10 minutos.  Si te lo propones es seguro que lo consigues, igual que consigues tantos objetivos en tu trabajo. Emplea esas vacaciones en lo que más te guste y que sea factible allá donde estés:  cotillear un poquillo, salir a tomar el aire,
irte al baño con una revista,  mirar un video divertido, leer medio capítulo de ese libro que arrastras cada día, llamar a tu pareja... lo importante es que te lo plantees como una actividad de vacaciones. 

Puedo equivocarme, pero apostaría a que te sentará bien. La sensación de descanso y de dominio sobre el tiempo es magnífica. Pruébalo y me dices :-)


Y si estoy en lo cierto, mañana lo harás otra vez.  Y pasado mañana. Y al otro.  Pronto te sentirás mejor porque has descubierto que en 10 minutos puedes relajarte y además no se hunde el mundo mientras te relajas. 

Una vez hayas llegado a este estadio las cosas son más sencillas:  como te has demostrado que sabes y puedes relativizar y priorizar, encaras tus obligaciones de otra forma.  Es posible que vayas relegando responsabilidades y tareas que antes te ocupaban innecesariamente (o te ocupaban más de lo necesario), y eso te ayudará a hacer mejor lo demás.

Así que ya estás en una estupenda espiral virtuosa: cuanto más pruebas mejor te sale, y eso te fortalece para organizarte enfocando en tus verdaderas prioridades.  Poco a poco te vas sientiendo más dueñ@ de tu vida, más capaz de tomar decisiones que te ayuden a progresar en tus niveles de bienestar y en tu posicionamiento vital.  Tu autoestima sube y ello te permite ver la vida desde otro ángulo más positivo para ti.

Y entonces, como por arte de magia, te das cuenta de que puedes dar a los demás sin presión y con alegría:  ya tienes el millón de euros.  Empieza a pensar cuánto dinero te quedas y  cuánto - cuándo - a quién repartirás.  Tu trabajo será más brillante y tú te sentirás mucho mejor.


Ya sabes: 10' de vacaciones... y a disfrutar

Pruébalo.  Y, como dicen en mi pueblo, ya me dices :-)

Hasta pronto, amable compañer@

11 de febrero de 2017

El arte de decir "No"

George Enescu, un virtuoso violinista que además era pianista y compositor, tuvo que encajar una dura lección que le propinó la vida por intentar asumir un rol para el que no estaba preparado: el de mentor de un alumno difícil. Puedes escuchar aquí una divertida historia que nos regaló Martín Llade  en su programa de Radio Clásica 





Enescu no se veía capaz de contradecir a su amigo, así que cada vez se le iba enredando más y más la madeja.  No sabemos qué tipo de dificultades encontraba:  necesitaba el dinero que el amigo le pagaba por enseñar al chico, estaba en deuda con el amigo, necesitaba su aprobación para sentirse bien, nunca negaba nada a nadie...  aunque podríamos hacer algunas hipótesis en base a los datos que nos brinda el audio.

Lo cierto es que se percató desde el primer día de que el joven alumno era negado para el violín, y así y todo  aceptó darle clases. Con la poca información que tenemos, sabemos que se pudo negar al menos en tres ocasiones:  en el mismo momento en que el amigo le hizo la propuesta, al cabo de unas semanas cuando ya estaba francamente irritado con el joven, y finalmente cuando su amigo dio por hecho que el propio Enescu se haría cargo de tocar el piano en el recital de la sala Gabo.

Parece evidente que esa situación no deseada estaba causando perjuicios a las tres personas implicadas: el padre estaba tirando el dinero, el hijo tenía que someterse a una disciplina ajena a sus intereses y además había de soportar algunas pullas del maestro, y el propio maestro se llevaba verdaderos disgustos, estaba insatisfecho con la situación, consigo mismo y veía que aquello no llevaba a ninguna parte. Podemos imaginar cómo se sintió cuando leyó la crítica que Le Figaro hizo del concierto...



Lo que le ocurrió a Enescu es bastante frecuente:  una vocecilla interior nos dice que lo que aceptamos es una locura, pero somos muy buenos buscándonos argumentos que nos permitan seguir por ese camino equivocado que aceptamos en su momento.  De este modo intentamos disminuir el desasosiego interno que nos corroe, intentando a la vez apagar nuestros anhelos de hacer algo distinto.

Estos comportamientos pueden tener diversos orígenes;  es frecuente que se deban a los mensajes que recibimos en la infancia, cuando estábamos creándonos nuestro marco de valores.  Si te interesa echar un vistazo sobre el tema, te invito a visitar   Quiero ser feliz,   Personas felices,  o el ebook "Psicología Positiva y Ética" en el caso de que desees hacer algunos ejercicios para sentirte más feliz con tus decisiones.

En cualquier caso, brindemos a nuestro amigo Enescu una chuleta de emergencia que, lógicamente, admite toda clase de modificaciones:




¿Qué modificaciones introducirías en esta chuleta?  Te escucho :-)

¿Te parece adecuado gestionar la RSE desde Finanzas?

Recientemente he tenido un gratificante almuerzo con un antiguo cliente a quien hacía mucho tiempo no veía.  Hemos hablado de muchas cosas, una de ellas RSE:  me ha hecho un somero comentario sobre la RSE  en su organización:  es un proyecto que se gestiona desde el área de Finanzas.

Está claro que cada compañía sabe por qué y cómo hace las cosas, por lo que no puedo criticar esta postura (máxime sin información detallada al respecto).  Pero me ha brindado la oportunidad de reflexionar un poco sobre cómo se lanzan los proyectos en las organizaciones y qué papel desempeñan en ellos las áreas de Gestión de Personas.

Tal como yo lo veo, implantar RSE en una organización ha de contar no sólo con el beneplácito, sino con el apoyo entusiasta del CEO, puesto que se trata de un proyecto de cambio de cultura organizacional que lleve a la compañía hacia un posicionamiento más respetuoso con todos los grupos de interés y asuma en fin que su existencia en este pícaro mundo ha de aportar algo más que beneficios para sus accionistas (condición necesaria pero no suficiente). 

Queremos un nuevo modelo de gestión que ha de empapar todos los objetivos, estrategias y políticas de la organización.  Y por ello es vital que cuente con un/a partner capaz de transmitir esa ilusión y de gestionar el proyecto.

Que un CEO confíe al área de Finanzas el lanzamiento e implementación de una nueva filosofía puede obedecer a muchas cosas:  necesidad de controlar de cerca los presupuestos de los proyectos, cercanía emocional con la persona elegida, conocimiento del tema por parte del financiero, imposición de la "casa matriz"... ; en cualquier caso, tengo para mí que este CEO todavía no ha tenido la oportunidad de plantearse algo importante:  no hay proyecto que funcione si las personas de la plantilla no saben, no pueden o no quieren.

Y eso suele ser responsabilidad del área de Personas desde una doble vertiente:  por un lado, porque es la única área que tiene presencia en todas las demás áreas y es por lo tanto un interlocutor inmejorable para relacionarse con la plantilla; y por otro, porque diseña e implementa diferentes estrategias y políticas sobre gestión de personas que, obviamente, repercuten de forma directa en la idea que éstas se hacen de la filosofía y la cultura de la organización. 

Así pues, y sin perjuicio de otros planteamientos, parece que el área de Personas puede ser la indicada para liderar un proyecto tan ambicioso y tan trascendental para el posicionamiento de la compañía en su mercado (real y potencial).

Volar como una pluma y
caer como un saltador
Y al hilo de esta reflexión se me ha ocurrido un divertimento que quiero compartir contigo:

Yo veo al área de Finanzas liderando RSE como la bailarina de al lado: puede aceptar planteamientos más o menos filosóficos, intangibles y emotivos, pero a la hora de la verdad se pondrá las zapatillas de aterrizaje propias de un buen saltador: zapatilla izquierda = ¿cuánto me va a costar?, zapatilla derecha = ¿qué beneficios económicos voy a conseguir? 

No estoy renegando de las zapatillas, simplemente no las veo bien conjuntadas con un traje de ballet.

Podríamos superar esta dificultad buscando otro tipo de bailarina: la que se mueve en un departamento de Recursos Humanos típico, "de toda la vida":
Ejecución perfecta,
no hay que pensar
Esta bailarina sabe que el éxito siempre se ha basado en un buen diseño, mucho control e innumerables repeticiones hasta que la rutina queda interiorizada:  ya no es preciso pensar para que  el ejercicio resulte perfecto.

Podría lanzar un proyecto de implementación de RSE basándose en los preciosos manuales al uso, con toda clase de instrucciones y referencias.  Es como en su momento se implementó la valoración de puestos, por ejemplo, y ha funcionado muy bien durante mucho tiempo.

Puede, no obstante, encontrar una dificultad:  en el siglo XXI no acaban de funcionar los modelos rígidos.

Volar y aterrizar
Quizás podríamos hacer una combinación:  hay que "volar" y hay que "aterrizar": podría ser que la persona responsable de gestionar personas aporte al proyecto la capacidad de diseñarlo e implementarlo, y la persona responsable de gestionar las finanzas aporte cuantificación económica, asignación de recursos, análisis de desviaciones, consecución de objetivos económicos, etc.  Hemos conseguido un mix que aúna creatividad, conocimientos de la materia y conocimientos de gestión.  Vamos mejorando.

Y podemos pensar en otra posibilidad: Además del personaje "volar y aterrizar", incorporamos una figura que tenga la magia suficiente para hacer que lo difícil parezca fácil, que consiga el interés y posterior ilusión de la plantilla, que consiga traducir todo ello en participación activa a la vez que organizada de acuerdo con los objetivos del nuevo proyecto, que acepte propuestas de mejora en los procesos y procedimientos, que esté pendiente del "pulso" del grupo a la vez que de los resultados... y puede salirnos una danza parecida a ésta:



Parece ser que necesitamos tres personas, o al menos una que pueda asumir tres roles diferentes: 

  1. Visión de futuro y creatividad, para poder diseñar la nueva cultura de RSE acorde con las características actuales y futuras de la organización;
  2. Capacidad de gestión y de control de gestión;
  3. Capacidad de ilusionar, movilizar e involucrar a la plantilla hacia el futuro diseñado.

Hasta donde yo sé (y con todas las excepciones que queráis) es mucho más fácil contar con un perfil así en el área de Personas que en el área Financiera. 
Claro que también puede ser que exista un responsable de Finanzas con estas características y sea éste el caso descrito tan sucintamente por mi antiguo cliente... La vida siempre guarda gratas sorpresas.

 Me gustaría acabar esta reflexión brindándote de nuevo la pregunta inicial: ¿te parece adecuado gestionar la RSE desde Finanzas?

25 de enero de 2017

Biomimética Empresarial en Radio4 rne

Una vez más, Rosa de Diego, responsable del programa Llibres, píxels i valors de Radio Nacional de España Radio 4, me ha invitado a charlar sobre varios temas que trato en los artículos que he publicado últimamente.  Aquí tienes el audio:




Por si quieres echar un vistazo a los artículos que mencionamos, te los dejo aquí:

Sobre las interpretaciones que hacemos de lo que nos pasa: "Lágrimas en la cocina" (en mi blog);


Sobre cooperación estratégica entre empresas: "Ecosistemas corporativos del XXI"  (en la página de People plus! Profit);

https://peopleplusprofit.org/ecosistemas-corporativos-del-xxi/


Sobre Biomimética Empresarial:  "Biomimética: hacia nuevos modelos de gestión corporativa" (en la página de People plus! Profit);


https://peopleplusprofit.org/biomimetica-hacia-nuevos-modelos-de-gestion-corporativa/

Sobre corresponsabilidad ciudadana:  "Solidaridad sí, pero todo el año" (en Diario Responsable).

http://diarioresponsable.com/noticias/24223-solidaridad-si-pero-todo-el-ano

También dedicamos una reflexión a la importancia de las aportaciones que las personas séniores hacen a la sociedad, a propósito de la presentación de la Red Sénior Carisma en Barcelona, y sobre lo exitoso que suele resultar (para las empresas y para las personas que lo forman) organizar un tándem sénior + junior.

Como siempre, ha sido un placer compartir con Rosa.  Espero que disfrutes de la charla :-)

17 de enero de 2017

Genios comunicando

Te propongo un juego:  comparar cómo utilizan el espacio dos genios de la pintura: Francis BaconAlex Katz.

Ambos sufrieron las consecuencias de una guerra y ambos tuvieron gran éxito con su trabajo.  Si miras sus lienzos puedes entender muchas cosas.  Ahora, sin embargo, te propongo comparar no sus pinturas, sino de sus estudios - taller.

Supongo que estás de acuerdo conmigo en que el lugar en el que trabaja una persona dice mucho de esa persona:  cuán espaciosa es la sala, qué distribución tiene, qué clase de objetos alberga, en qué orden están,  qué colores destacan, qué grado de limpieza se puede observar, dónde se colocan los muebles, etc., etc.

Éste es el estudio de Francis Bacon:

Estudio de F. Bacon, foto en el Guggenheim Bilbao

Y éste el de Alex Katz:

Estudio de A. Katz, foto de Jean Marie del Moral

Te propongo que:

  1. Observes por separado cada uno de los estudios - taller;
  2. Tomes nota de aquéllo que te llame la atención;
  3. Compares ambos;
  4. Busques información sobre su obra pictórica;
  5. Compares esa información con los datos que has recopilado observando sus lugares de trabajo;
  6. y, finalmente (solo si quieres), me comentes qué opinas.  Me gustaría mucho :-)
Que te diviertas, amable lector :-)

3 de enero de 2017

Lágrimas en la cocina


Cuando yo era una niña pequeña veía que mi madre, de vez en cuando, se ponía a llorar mientras cocinaba. Después de diversas pesquisas lo relacioné con el aceite de girasol: si mi madre utilizaba aceite de oliva cocinaba con normalidad; si utilizaba aceite de girasol, lloraba.

Increíble, pensaba yo.  Quizás el aceite de girasol tenga algún ingrediente parecido a la cebolla, pero no lo entiendo. Y así andaba, con mis cábalas, hasta que un día mi madre empezó a musitar mientras cocinaba y lloraba (todo a la vez, ya sabes que las mujeres tenemos superpoderes): Dios mío, ¿por qué tengo que ser tan desgraciada? ¿Por qué tengo que verme así, sin poder  siquiera comprar una botella de aceite de oliva?

Me quedé de piedra.  ¡No era porque el aceite de girasol se pareciera a la cebolla! ¡Mi madre se sentía muy desgraciada porque no podía guisar como a ella le gustaba! Entonces comencé a preguntarle por qué unas veces tenía aceite de oliva y otras de girasol, por qué no le gustaba el aciete de girasol, qué problema tenía con el aceite de girasol...  ya sabes, el típico interrogatorio exhaustivo, impertinente y recurrente que hace cualquier criatura cuando de verdad le interesa algo. :-)

Entendí entonces que el aceite de girasol era un símbolo (aunque entonces yo desconocía la palabra "símbolo").  Un símbolo de una situación desagradable a la que no quería enfrentarse:  añoraba el estatus social que había tenido antaño y no estaba dispuesta a olvidar así como así.

De modo que las llantinas se sucedían con cierta regularidad, y yo podía comprobar una y otra vez que estaban directamente relacionadas con el aceite de girasol:  tomé un odio tan visceral al aceite de girasol que cada vez que comía algo guisado con él lo vomitaba de forma automática.  Y, de paso, estaba dando a mi madre otro argumento de peso para odiarlo:  le hace daño a la niña.

 Es la típica situación en la que nosotros mismos estamos programando qué va a ocurrirnos, o, dicho de otra manera, la profecía autocumplida:


De hecho, me ha sentado mal durante muchos años, y otros más que lo he rechazado sistemáticamente por si acaso fuera verdad que es malo para mí.  Hace tiempo que me enteré de que tiene un alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados y en vitamina E, y que en cantidades razonables es muy bueno para la salud. Pero jamás se me ocurrió hacerme un análisis de alergia... por si me desmontaban mi bonita teoría. En el fondo, me lo tomaba como una forma de solidarizarme con mi madre.

Estas reflexiones nos hacen darnos cuenta de la cantidad de información que tenemos escondida por ahí, en el inconsciente, y que dicta algunos de nuestros comportamientos.   Normalmente suelen hacerse "visibles" cuando la vida nos ha puesto ante un nuevo reto y estos planteamientos dejan de tener la importancia que tenían. Y también nos percatamos del auténtico significado de las teorías que nos enseñaban en la universidad, cuando nosotros ignorábamos al profesor mientras el hombre se desgañitaba :-)

Moraleja:  lo que te ocurre puedes interpretarlo como quieras;  y una parte importante de tus comportamientos estarán regidos por esas interpretaciones.

Ejemplo 1:  A juzgar por el entorno y la música que la acompaña, es posible que esta mujer no esté cocinando con aceite de oliva:



Ejemplo 2: El aciete de girasol me sienta bien.  No puedo demostrártelo con un video, pero te doy mi palabra de hija solidarizada :-)

¿Cuántos "aceites de girasol" han modulado tu vida?

Para endulzar la reflexión, te dejo aquí dos divertimentos.  Que los disfrutes.


¿Quieres buscarlo? Está aquí