Retomo aquí mi antigua "teoría" de la boina para que pensemos juntos en algo serio pero informal, para distender y disfrutar mientras avanzamos. Si te gusta, me encantaría algún comentario tuyo. Muchas gracias por anticipado. 💓
Soy vasca y, como muchos vascos de mi época, crecí con una boina encasquetada a rosca.
Una boina encasquetada a rosca es mucho más que un pedazo de lana: te dirige la mirada y el pensamiento hacia una realidad estrecha y monolítica, más allá de la cual solo hay seres desdeñables.

Y el último descubrimiento fue éste: si menos es más, cero debe de ser infinito 😜 ¿Por qué no prescindir de los tocados? Así no constriño mis neuronas y permito que se aireen y regeneren. Conclusión: mejor sin tocado.
Pero los tocados también tienen su utilidad, obviamente, como toda simbología: nos ayudan a entender el contexto cultural de la persona que lo lleva, su estatus dentro de su entorno, los valores que encarna en esos momentos para su comunidad....
Y nos hemos ido acostumbrando a identificar a una persona por su tocado. Confundimos a menudo "esta persona es..." con "esta persona lleva ahora la gorra de..." Así que, como nuestro cerebro siempre tiende a encontrar la fórmula más sencilla, nosotros mismos nos hemos amoldado a identificarnos con nuestra gorra.
Cuando nos presentamos sin este accesorio estamos permitiendo que las demás personas se asomen a toda nuestra riqueza personal, lo que generalmente propicia una interrelación cálida, próxima, gratificante y generadora de nuevas realidades. Ahora sí, y no antes, funciona estupendamente ponerse la gorra que toque en ese momento: es bueno que el interlocutor pueda enmarcar adecuadamente el contexto en el que vamos a mantener la relación.
Enmarcar el contexto es una sana costumbre que ayuda a que todos los interlocutores comprendan qué se puede y qué no se puede aceptar, qué papel va a asumir cada persona en ese contexto, qué se espera conseguir con la cooperación de todos... una forma magnífica de conseguir altas cotas de compromiso. Compromiso =3R, una sencilla fórmula aplicable en cualquier situación de interrelación. Seguro que enseguida descubres dónde y cómo usarla 😎 .
Así que la receta sería algo así como:
¿Hasta qué punto estás de acuerdo?