11 de febrero de 2017

El arte de decir "No"

George Enescu, un virtuoso violinista que además era pianista y compositor, tuvo que encajar una dura lección que le propinó la vida por intentar asumir un rol para el que no estaba preparado: el de mentor de un alumno difícil. Puedes escuchar aquí una divertida historia que nos regaló Martín Llade  en su programa de Radio Clásica 





Enescu no se veía capaz de contradecir a su amigo, así que cada vez se le iba enredando más y más la madeja.  No sabemos qué tipo de dificultades encontraba:  necesitaba el dinero que el amigo le pagaba por enseñar al chico, estaba en deuda con el amigo, necesitaba su aprobación para sentirse bien, nunca negaba nada a nadie...  aunque podríamos hacer algunas hipótesis en base a los datos que nos brinda el audio.

Lo cierto es que se percató desde el primer día de que el joven alumno era negado para el violín, y así y todo  aceptó darle clases. Con la poca información que tenemos, sabemos que se pudo negar al menos en tres ocasiones:  en el mismo momento en que el amigo le hizo la propuesta, al cabo de unas semanas cuando ya estaba francamente irritado con el joven, y finalmente cuando su amigo dio por hecho que el propio Enescu se haría cargo de tocar el piano en el recital de la sala Gabo.

Parece evidente que esa situación no deseada estaba causando perjuicios a las tres personas implicadas: el padre estaba tirando el dinero, el hijo tenía que someterse a una disciplina ajena a sus intereses y además había de soportar algunas pullas del maestro, y el propio maestro se llevaba verdaderos disgustos, estaba insatisfecho con la situación, consigo mismo y veía que aquello no llevaba a ninguna parte. Podemos imaginar cómo se sintió cuando leyó la crítica que Le Figaro hizo del concierto...



Lo que le ocurrió a Enescu es bastante frecuente:  una vocecilla interior nos dice que lo que aceptamos es una locura, pero somos muy buenos buscándonos argumentos que nos permitan seguir por ese camino equivocado que aceptamos en su momento.  De este modo intentamos disminuir el desasosiego interno que nos corroe, intentando a la vez apagar nuestros anhelos de hacer algo distinto.

Estos comportamientos pueden tener diversos orígenes;  es frecuente que se deban a los mensajes que recibimos en la infancia, cuando estábamos creándonos nuestro marco de valores.  Si te interesa echar un vistazo sobre el tema, te invito a visitar   Quiero ser feliz,   Personas felices,  o el ebook "Psicología Positiva y Ética" en el caso de que desees hacer algunos ejercicios para sentirte más feliz con tus decisiones.

En cualquier caso, brindemos a nuestro amigo Enescu una chuleta de emergencia que, lógicamente, admite toda clase de modificaciones:




¿Qué modificaciones introducirías en esta chuleta?  Te escucho :-)

2 comentarios:

  1. Hola Edita. Gracias por dejarnos tu visión con tantas referencias a este tema. Te paso mi aportación a este asunto. Saludos !!

    http://rumbointerior.com/saber-decir-no/

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    1. Muchísimas gracias, Francesc :-) Un abrazo

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