3 de septiembre de 2014

Cómo ser un Líder Biomimético en tres pasos


Un líder que deja huella líquida es un líder biomimético.

Parece un acertijo raro, pero es sólo una propuesta asumible (creo).  Vamos a echar un vistazo a cómo aprende el cerebro (tuitear) y después lo extrapolamos a los comportamientos de un buen líder.

La revista Muy Interesante explica brevemente cómo aprende el cerebro, citando un artículo aparecido en Neuron. En esencia, expone que el aprendizaje sigue este proceso:

a)  se activan las neuronas del cuerpo estriado (que controla la formación de hábitos) (tuitear), b) se activan las neuronas de la corteza prefrontal (el control ejecutivo del cerebro) (tuitear), c) ambas zonas cerebrales se comunican mediante ondas beta, d) [mediante posible inferencia] las ondas beta pueden fomentar cambios de plasticidad a largo plazo en el cerebro.(tuitear)



Imagen fase 3: El rinoceronte volador

Así pues, parece ser que el cerebro utiliza una secuencia 1-2-3 para aprender y, consiguientemente, mejorar.  Ya sé que es mucho más complejo que 1-2-3, pero a los efectos de esta reflexión es aceptable.

Los hominoideos comenzaron a desarrollarse hace unos 35 millones de años, por lo que podríamos decir que la naturaleza ha tenido un tiempo prudencial para desarrollar el modelo cerebral que ahora disfrutamos.

(Permíteme una broma sobre el modelo cerebral que ahora disfrutamos insertando esta imagen aquí)

http://bit.ly/1jWKeDahttp://bit.ly/1jWKeDa


¿Por qué no copiamos el modelo de funcionamiento del cerebro y lo extrapolamos a otros ámbitos?  Tenemos evidencias de que funciona, y la Biomimética está demostrando que estas extrapolaciones  aportan múltiples beneficios de toda índole.

Entonces, un líder biomimético aplicaría la secuencia por duplicado:
  • Fase 1: aplicar rutina - estudiar rutina - mejorar rutina a título personal
  • Fase 2: aplicar rutina - estudiar rutina - mejorar rutina con el equipo
Como nadie puede dar lo que no tiene, un buen líder no puede aplicar nada a la gestión del equipo si no lo ha probado antes en su propia persona.  Es la primera fase, pero la segunda es aún más delicada: el equipo está formado por seres con sus peculiaridades personales, y conjuntar a esos seres para que se comporten como si fueran un solo organismo exige, entre otras cosas, una red intercerebral de sincronización.
Enriqueciendo adecuadamente el esquema, un buen líder puede confeccionarse su propio procedimiento para conseguir que la fase 2 esté apoyada en la creatividad, la ilusión, la cooperación y el respeto mutuo:  puede llegar a conseguir un rinoceronte volador. 

¿Cuántos líderes conoces cuyos equipos consigan " rinocerontes voladores"?

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4 comentarios:

  1. Desgraciadamente creo que se necesitan muchos más líderes que consigan rinocerontes voladores, pero vamos a pensar en positivo y creer en que en ello andamos. Vamos a confiar en que en un tiempo prudencial (espero no sea de 35 millones de años) tendremos "superávit" de líderes biomiméticos que dominen la técnica por duplicado. En positivo "ohmmmm".
    Gracias mil Edita. Como siempre un placer leerte.

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    1. Muchas gracias a tí, Alicia, no sabes lo gratificante que resulta saber que estás ahí :-)

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  2. Soraya Fares Agudelo6/9/14

    Soy positiva, creo que hay líderes que pueden formar esos equipos y personas muy buenas seguidoras del líder que lo pueden lograr.

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    1. Me uno a tu apreciación, un buen líder no lo es si no cuenta con muy buenas personas en su equipo. Gracias por leer la entrada, Soraya

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