18 de septiembre de 2013

El obispo simoníaco o el intrusismo en la política

Nada nuevo bajo el sol:  intrusismo profesional, política...
  
En la preciosa población de El Burgo de Osma  encontré un curioso ejemplo de intrusismo profesional que me quedó enredado en los recovecos de la memoria,  y aquí te explico brevemente por qué me cautivó la historia.
San Pedro de Osma, el obispo de la villa en el siglo XI, tiene un maravilloso sepulcro que recomiendo contemplar porque es una joya  gótica del siglo XIII.
En el costado de la cabecera de la caja sepulcral se plasma el traslado de los restos mortales de San Pedro de Osma y su sepelio en la catedral, con asistencia de dos obispos y toque de campanas. Cuando van a colocar a San Pedro en su sepulcro lo encuentran ocupado por el obispo simoníaco Juan Téllez,  custodiado por el diablo. Entonces,   los prelados Beltrán y Esteban salen de sus respectivos sepulcros para enmendar la situación expulsando al intruso Juan Téllez. (Estudios del Patrimonio Cultural, nº 05, dic/10, revista digital www.sercam.es,  que he encontrado gracias al trabajo de Ángel Almazán).



El intruso Juan Téllez había comprado el cargo de Obispo, circunstancia escandalosa que provocó que los obispos legítimos se levantaran de sus tumbas.
¿Qué dirían Beltrán y Esteban si pudieran asomarse a nuestro siglo XXI, de los intrusos que pululan por nuestra sociedad? ¿Cómo puede ser que perfectos ignaros asuman puestos políticos de responsabilidad en cuyo seno se toman decisiones que nos afectan a todos?

¿Cómo es posible que exijamos a los ciudadanos preparación específica para prácticamente cualquier puesto de trabajo, y aceptemos políticos que carecen no sólo de la adecuada formación académica (que ya es escandaloso), sino de la más mínima ética (que es totalmente incomprensible)?

El obispo Pedro de Osma tuvo una formación compleja, diversa, profunda y prolongada para poder ocupar después su puesto de trabajo, de gran responsabilidad social en aquella época.  Y la formación en el sentido del deber y otros valores que ahora agrupamos bajo el epígrafe de ética tenían un peso importante en el proceso de formación.  (No entro ahora en la idoneidad de la ética de la Edad Media).
Nosotros hemos vivido muchos años en la cultura del "pelotazo" y el intrusismo en política es uno de los síntomas que aún perviven.  Esperemos que por poco tiempo más.  Pediremos a los prelados Beltrán y Esteban que nos ayuden a desalojar a los Juan Téllez de turno de los espacios que ocupan ilegítimamente...

 Una de las cosas buenas de este caso de intrusismo es que nos ha dejado una joya artística que me deleita cada vez que la remiro y recuerdo.  Te aconsejo que hagas lo mismo, y para animarte te dejo aquí un video sobre la historia y el arte de la villa. (Comienza a hablar de San Pedro de Osma en el minuto 18).
¿Quieres dejar tu opinión sobre el particular?

6 comentarios:

  1. Anónimo19/9/13

    Apreciada Edita,
    Hay una frase en tu escrito: ¿Cómo es posible que exijamos a los ciudadanos preparación específica para prácticamente cualquier puesto de trabajo, y aceptemos políticos que carecen no sólo de la adecuada formación académica (que ya es escandaloso), sino de la más mínima ética (que es totalmente incomprensible)?, que me parece hasta cierto punto muy peligrosa.
    La democracia es cosa de todos y en política se representa a todos. Generalizar puede llevarnos al tópico y al trato injusto.
    En España ha habido ministros y hasta presidentes de gobierno sin estudios.Unos malos y otros buenos. Depende del color con que se mire.
    Pero yo he conocido algún alcalde, mas listo que el hambre y honesto a carta cabal, que le daba lecciones de ética y de eficiencia a más de un licenciado y master del universo.
    Y no tenía estudios, casi ni escuela.
    Y he tenido la suerte de convivir con algunos políticos y sindicalistas que solo tenían la academia de la vida y sin embargo más conocimientos que algunos doctores.
    No dudo, que es bueno y a veces necesario, en todas las profesiones, tener estudios y sobre todo sentido común y ética.
    También creo que no es justo pedir tanto titulo y tanta mandanga a cualquiera que pide un puesto de trabajo.
    Pero mezclar un error de gestión en las Empresas con una exigencia (es escandaloso..) en la política, me parece caer en un tópico, que seguro que no era tu intención.

    Saludos
    José Mª López Domínguez

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  2. Hola, José María, muchas gracias por tu reflexión.
    Sí era mi intención :-), estoy segura de que ambos aceptamos discrepancias.
    Estoy de acuerdo contigo en que una persona puede tener una elevada ética sin tener estudios (y de hecho conozco muchas personas así que son admirables), pero creo que tengo derecho a exigir a mis políticos que si se cuidan de finanzas entiendan de finanzas, igual que de turismo, sanidad, ciencia o cualquier otro ámbito. Y, salvo rarísimas excepciones que no pasan de lo anecdótico, para conocer bien una materia hay que estudiarla.
    Podría aceptar que los políticos no tuvieran estudios académicos si contáramos con un depurado sistema de selección de personal para elegirlos con un porcentaje alto de acierto, pero como no es el caso deseo que al menos tengan estudios específicos. Eso no garantiza el éxito en su gestión, pero reduce el riesgo de error.
    En lo que sí me ha parecido que estamos de acuerdo es en que todos tendrían que tener un alto sentido de la ética, ¿verdad?

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  3. Anónimo19/9/13

    Claro Edita que estamos de acuerdo en la necesidad de un altísimo sentido de la ética.
    Y conectando contigo, el primer deber etico sería no aceptar responsabilidades para las que no se está preparado. Pero creo que es necesario clarificar las cosas. Un político debiera ser alguien que trasladara los deseos de cambio, eficiencia y gestión honesta, a la cosa pública. No es preciso ser un experto, desde el punto de vista académico. Para eso ya tienen sus técnicos. Lo que si tiene que tener claro es el modelo de gestión de lo que quiere hacerse. Quiero ponerte un ejemplo. Las democracias mas avanzadas no colocan a militares en el puesto de ministro de defensa. En mi opinión es mejor un sociólogo que no un arquitecto en el ministerio de vivienda. Claro que estoy de acuerdo contigo en que lo mejor en Economía es un economista y que en Sanidad, si no hay un medico probablemente la cosa marche bien.
    Pero repito lo importante, totalmente de acuerdo contigo es la ética.
    Por José María López Domínguez

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  4. De acuerdo en que tiene que tener claro el modelo de gestión a implantar, es básico. Y puedo aceptar, obviamente que el ministro de defensa no sea militar (preferiría que no hubiera ministerio de defensa, pero eso es otro tema, je, je)e incluso estaría muy bien que fuera un sociólogo. Pero en cualquier caso estamos hablando de gente preparada, que es lo que me preocupa.
    Siempre hay puntos de acuerdo y puntos de discrepancia, ¿verdad? es lo bueno de vivir en una sociedad como la nuestra...

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  5. Precioso post Edita! La verdad, es que estamos aturdidos por algún tipo de opiáceo que nos han colado en los medios de comunicación y los aparatos de marketing políticos. ¿ Cómo es posible que hayamos tenido un Ministro de Fomento sin carrera, o tengamos actualmente una de Empleo, sin haber trabajado nunca ? Todos callamos, todos otorgamos.Lo de la corrupción merece todo un capítulo, y va escalando puestos entre las principales preocupaciones de los españoles, el 2º lugar actualmente.
    Si el Obispo, o los valedores de la democracia vieran esto, no sé si volverían a la tumba o cambiarían esta cloaca.
    Muy bueno el post Edita!, vamos, como siempre!
    Un besote!

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  6. Muchas gracias, Iosu, aprecio tu comentario porque sé que es un tema que te preocupa y que sigues con seriedad y rigor

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